C.I. 24 Julio 1949

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 032

01. ¡Bendito seáis, pueblo!, que venís en busca de mi Palabra, de este de consuelo y sustento para vuestro espíritu. Habéis aprendido a tomar de ella la esencia y a conocer mi intención. La lleváis guardada en vuestro corazón; habéis estudiado una parte de ella y me habéis pedido luz para analizar conforme mi voluntad.

02. No queréis salir del camino recto, ni interpretar mal mi Palabra, queréis comprenderla así como es perfecta y Yo os ilumino, os bendigo en vuestro anhelo y os digo: ¡Seguid adelante! Esta Palabra que ha despertado vuestro espíritu, es ahora vuestro baluarte, vuestra paz, vuestra alegría, vuestro amor. Ha llenado el vacío de los corazones; ha consolado a los que sufren, ha cobijado a los que habían tiritando de frío, ha iluminado a los hambrientos de luz, ha sido sustento para todos. Esta Palabra es la revelación que Yo guardaba en mi Seno, para el pueblo de Israel y la humanidad.

03. He conversado con vuestro espíritu, como conversan en el Más Allá los ángeles Conmigo. No os he distinguido porque habitáis este planeta terrestre. Todos sois mis hijos, todos sois amados por Mí, todos tenéis mi luz y estáis evolucionando, transformando vuestro espíritu, caminando todos adelante, pues ya sabéis que el final os espera, que es mi regazo divino el que reclama vuestra presencia. Yo he venido en todos los tiempos a quitar los tropiezos del camino, porque quiero apresuréis el paso para que podáis llegar a la casa paterna, al corazón de vuestro Padre, al que siempre vive y alienta en cada uno de vosotros.

04. Por eso he venido a manifestarme en distintas formas a la humanidad y a vosotros mismos, que habéis llevado siempre la creencia en Mí, que habéis llevado como estandarte la fe en el Dios viviente, este Dios que nunca calla, que no se oculta sino que siempre vive, siempre os inspira, os aconseja y os guía. Esta fe os alimenta y salva.

05. Si tres de mis hijos con esta fe se levantaren enmedio de toda la humanidad, por ellos derramaría mis complacencias. Mas contemplo que no son tres los que me oyen y creen de esta manera en Mí. Contemplo que el pueblo de Israel presto estará reunido en su número completo, los 144,000 que he señalado. Entonces mi gozo será grande al contemplaros reunidos en la falda del monte, en el valle blanco; Yo derramaré sobre vos, si estáis preparados en ese instante último, -1950- todo lo que la humanidad necesita, la luz, la fortaleza, la sabiduría. Una gran potestad he confiado a vuestro espíritu y la vais reconociendo paso a paso.

06. ¡Preparaos, Israel! Los tiempos pasan y mi Palabra os ha hecho meditar mucho. Habéis penetrado en estudio y habéis encontrado que mi Enseñanza es infinita, que es más grande cada día, que el horizonte es más amplio, que no llegáis al final del conocimiento de esta Palabra, de esta Obra. Pues bien, todo os lo confiaré antes de que finalice 1950, y si algunos corazones se sintieren huérfanos, si no estuviesen satisfechos, Yo les mostraré estas últimas lecciones y les diré: ¡Estudiad, profundizaos en ella y encontraréis todo lo que os hace falta por comprender, todas las revelaciones que necesitáis! Calmaréis vuestra hambre y sed de mi Sabiduría; pues aún cuando mi Palabra es sencilla, su sentido es profundo y verdadero.

07. Hoy recibís una lección tras otra y la olvidáis, mas llegará el momento en que cada una de ellas volverán a vuestra mente en el instante propicio y las estudiaréis. Cuando haya cesado mi Palabra, después de 1950, acudirán a vuestra mente esas lecciones que habíais olvidado, todos los conceptos que no habíais comprendido y entonces me conoceréis más, me comprenderéis más y me amaréis mejor. Yo os dejaré preparados. Todo lo daré, me entregaré a vosotros, así como en el Segundo Tiempo os dí mi vida, mi sangre y mis alientos; así como quedé en vuestras manos, así como os entregué mi sacrificio, así en este tiempo todo me entregaré a vosotros.

08. ¡Bienaventurado el que se prepare y me comprenda porque su corazón será una morada eterna para Mí! Yo he venido a cumplir en todos los tiempos mis promesas y palabras dadas al hombre.

09. En el Primer Tiempo, escogí aquél que había de representarme en la Tierra y mi Espíritu se manifestó ante la humanidad en forma clara, comprensible para vosotros que habitabais, que aunque teníais entendimientos rudos, habitaba el espíritu en vosotros y comprendisteis hasta el alcance que teníais. Hablé a los que se prepararon de Espíritu a espíritu, hable por conducto de los profetas, por boca de Moisés y de los patriarcas.

10. Era mi voz, era mi Palabra que hacía llegar al corazón del pueblo escogido, para que él la diera a conocer a la humanidad y Yo hice prodigios en su camino. Le hice atravesar el desierto para que fuese una grande lección y en ella pudiese experimentar la fe, la confianza en Mí y así llegó a la tierra prometida, en espíritu; pues contemplé que los unos se cansaban en la travesía, que los otros llegaban a la ancianidad, y su espíritus, habiendo cumplido su misión, partían.

11. Mas de ellos habían brotado las generaciones y ellas continuaban la marcha. Encontrasteis la tierra preparada, fue un oasis, una tierra de paz que os entregué para que crecieseis, multiplicaseis vuestras virtudes y una vez preparados, doctrinados por mis enviados, pudieseis levantar vuestra planta y penetrar entre la humanidad, llevando mi Enseñanza. En todos los tiempos os he alentado con mis promesas, pueblo de Israel y os he cumplido.

12. En este tiempo os he dicho: Os encomiendo la obra de paz entre la humanidad, la redención de este mundo. Yo la haré por conducto de vosotros, preparados; mas no la haréis tan sólo vosotros. Vuestros hijos continuarán la obra, los descendientes de vuestros hijos pisarán sobre el mismo camino.Un estrecho camino que marcó al pueblo de Israel y sus generaciones, para que ellas puedan seguir fielmente la obra de sus padres, la Obra divina que les he encomendado.

13. ¡Preparaos, pueblo! Estáis en el tiempo de las grandes enseñanzas, de la grande preparación y os congrego para abrir el entendimiento y con esta luz que os confío, podéis penetrar en grande estudio. No perdáis los tiempos, no viváis de prisa. Deteneos para estudiar y analizar mi Obra, meditad sobre vuestra misión, sobre los dones que he dado a vuestro espíritu, sobre el cargo que he entregado al pueblo en conjunto y así mediréis vuestro paso, enmendaréis vuestros actos, me pediréis en cada día fortaleza y virtud, porque es lo que necesitáis.

14. Las vicisitudes que encontráis son grandes y es menester que os llenéis de virtudes, para que podáis atravesar el camino sin inclinaros a un lado ni al otro, sino contempléis siempre hacia adelante, elevando vuestro espíritu siempre a Mí. Así necesitáis vivir en estos tiempos, si queréis cumplir con mis mandatos y que mi Obra brille, si queréis ser el ejemplo de la humanidad y ser portavoces de mi Palabra, si queréis ser mensajeros de mi paz y de mis dones. Así debéis prepararos.

15. La oración debe ser vuestro báculo, la comunicación con mi Espíritu debe ser constante, sin que lleguéis jamás al fanatismo ni al misticismo, sino que llevéis dentro de vosotros el santuario preparado, la morada siempre abierta para recibir a mi Espíritu. Yo inspiraré entonces vuestro corazón. El don de la palabra será en todos, podréis expresar fácilmente mi Palabra y explicar mi Obra; podréis consolar al corazón de la humanidad, llevarle el pan que necesita y aliviar su pena. Podréis sanar los males del espíritu y del cuerpo; mas os digo: Sanando al espíritu, él sanará a su propia carne.

16. Adolece en este tiempo la humanidad porque se ha alejado del cumplimiento de mis Leyes divinas, de las morales y de las naturales, y busca el remedio en las cosas ficticias de este mundo; no sabe que el origen de su mal está en el espíritu y en la falta de su cumplimiento a mis leyes. No ha querido volver al principio de las leyes, al cumplimiento, al orden, al trabajo, a la misión que he confiado a cada espíritu. Busca su alivio en las fuentes de donde no puede brotar bien, ni luz, ni salud, ni paz; todas estas cosas están en Mí.

17. Mientras la humanidad no vuelva su mirada a Mí, mientras sus fibras sensibles permanezcan endurecidas; mientras la fe no sea su guía, su antorcha, seguirá cayendo, enfermando, confundiéndose y pereciendo. Mas vos sois la luz de ella, pueblo, sabéis cuál es el bálsamo que necesita; habéis recibido de Mí la luz, el amor, la paz y la fortaleza, y de estas virtudes podéis compartir con la humanidad.

18. Si, pueblo escogido. Deteneos un instante y contemplad a la humanidad cómo camina en vertiginosa carrera hacia el abismo. ¿Qué busca? ¿A dónde va? ¿Cuál es su ideal, que contemplo en ella la muerte, la confusión y el dolor? Le falta la fe, el amor a mi Divinidad, la Conciencia se ha hecho turbia en ella. Ha acallado esa voz, ha apagado esa lámpara y por eso va cayendo de abismo en abismo. ¡Detenedla antes de que caiga!

19. Mas luchad con vuestro pensamiento, con vuestra oración, con vuestro amor y buena voluntad. Enseñad con vuestro ejemplo, con vuestra misma vida, para que pueda contemplar que vos que me habéis oído, sois el sano y el fuerte de espíritu; sois el corazón lleno de esperanza. Que las penas no os agobian, que encontráis en ellas tan sólo el motivo de la purificación espiritual y que no habéis renegado ni blasfemado; que tenéis la Conciencia clara, iluminada y sabéis lo que vais haciendo, el camino que vais pisando, el porvenir que os espera y también el fin que perseguís.

20. Sí, pueblo. Sed claro y sencillo en vuestros actos para que puedan comprenderos. No compliquéis vuestra vida. Sed sencillo, como sencillo fue Jesús. Llevad en vuestro corazón la sencillez de los niños y de los ancianos.

21. Sed como el buen labriego que se recrea en su siembra, que está en contacto con la Naturaleza, con la creación de su Dios, y a cada instante lo siente palpitar en él mismo. Cuando brilla la luz de un nuevo día, eleva su espíritu para dar gracias al Señor, porque le ha concedido contemplarla; en la medianía del día, también ha elevado su oración. Más tarde, al terminar sus faenas y contemplando ocultarse la luz de ese día, ha dado gracias por lo que el Señor le ha concedido y ha sabido recibir; todo para él es grande y perfecto. El sol y el agua, en todos los elementos contempla la presencia de su Dios y en ellos lo ama, lo busca, lo siente.

22. Así sed vosotros, pueblo de Israel. No os he entregado en este tiempo tierra material para el cultivo. Os he llamado labriego y sembrador de mi Palabra en los corazones. Mas también para vosotros renace en cada día la luz; también contempláis en la medianía la luz de ese astro, y contempláis en el atardecer ocultarse la luz cuando habéis terminado vuestra jornada; mas esta es espiritual.

23. Habéis ido a los corazones de vuestros hermanos, habéis sembrado en cada día y habéis cultivado; os habéis preparado para recibir la ayuda de vuestro Señor: el agua, la palabra que necesitáis para cultivar el corazón de vuestra parcela, la semilla que os he confiado. Así he contemplado a algunos de mis hijos recrearse en su propia siembra, en su trabajo espiritual, y cada día contemplan con alegría, el principio y la terminación de su jornada. No han pasado desapercibidos mis beneficios y siempre han esperado de Mí, y en los momentos de prueba han dicho: «El Señor me prueba para contemplar mi fe”. Nunca habéis llamado al dolor adversidad y nunca os habéis cansado de las pruebas que os he enviado, porque tenéis fe y confianza en Mí.

24. Pueblo amado, sabéis que vivís en Mí, que Yo presido vuestros actos, que estoy en vuestra vida; que no puedo alejarme jamás de vosotros ni dejar de miraros. Sabéis que soy vuestro sostén y vuestro salvador, y aún cuando os encontraréis en el más profundo abismo, en el más grande peligro, sabéis que os levanto en el instante propicio. Sabéis que pruebo vuestro corazón y que también me hago sentir como jamás entre vosotros.

25. Habéis conocido mi Palabra, llena de amor. Sabéis que soy Justo y el amor es la virtud de mi Espíritu; que os he enseñado la rectitud y que os he dicho: Si faltaréis, tenéis que apurar o sufrir las consecuencias de vuestra falta. Y cuando la justicia divina ha llegado, habéis dicho: «Señor, purifica de esta manera mi espíritu para que yo sea libre de mis grandes pecados y pueda acercarme a Ti.”

26. Yo hablo a cada corazón en cada día y en todos los tiempos; pero la humanidad no ha querido aprender a conocer mi lenguaje. Soy la voz que siempre habla, el Padre que siempre enseña, el Juez que siempre juzga, el Maestro pacientísimo en la enseñanza.

27. En este tiempo la humanidad vive alejada de Mí, una parte de ella practica culto semejante al vuestro. Otra se conforma con practicar sus ritos y cumplir ante sus hermanos las leyes que ellos les imponen; pero no han elevado su espíritu a Mí, no han querido escucharme, las fibras delicadas de su corazón están inertes. Así han recibido los grandes toques de justicia y empiezan a despertar, a conmoverse, a recordar que hay sobre ellos un Dios que les mira con amor, que siempre les tiende la mano y también está presto a redimirlos. Así contemplo a la humanidad en este tiempo.

28. Mas ha llegado el tiempo de la evolución, de la transformación de todas las cosas; por eso habéis llegado al caos. La humanidad no encuentra solución de sus problemas, porque de este tiempo en adelante seré Yo el Guía, será mi voluntad la que se haga.

29. Ya mucho tiempo ha corrido en pos de vanas ilusiones, mucho tiempo se ha confundido y ha torcido la senda, ha abusado del libre albedrío, se ha apartado del cumplimiento de la Ley, y ha hecho una existencia material que nada agrada a mi Espíritu. Voy a enseñarle el camino, a mostrarle mi Espíritu y a detener su carrera para que medite, se purifique y pueda pisar en el principio del camino. Yo le envío al Mundo Espiritual, ángeles guardianes, para que ellos, que son colaboradores en mi Obra, hablen a la Conciencia de todos los espíritus y enciendan la fe en los corazones.

30. En esta nación he permitido que el Mundo Espiritual, como estaba escrito, se comunique por vuestro conducto para hablar con vosotros y mostrar su ejemplo. Por todos los entendimientos han manifestado su virtud, han enseñado, han corregido; son espíritus limitados al igual que vosotros, pero grandes por sus méritos, por su pureza y su elevación. Ellos se han materializado para que podáis oírlos y sentir su influencia.

31. Yo puedo contemplar la obra de ese Mundo Espiritual, la purificación que han hecho entre el pueblo de Israel, cómo han vuelto al camino aquellos que habían torcido sus pasos. Su obra paciente para que vosotros podáis aprender su ejemplo. Yo bendigo a los labriegos que han recibido este don y a los que han dejado manifestar a esos espíritus; pues unos y otros tienen méritos ante Mí.

32. Ellos estarán comunicándose con vosotros hasta 1950; después seguirán en ayuda vuestra, porque es su delicada misión y porque el hombre en la Tierra siempre necesita un guía espiritual. El Guía Divino está sobre todos los espíritus y soy Yo. Mas en la Tierra siempre he confiado un ángel a todos los seres. ¡Cuánto han sufrido por vosotros! ¡Cuántos méritos han hecho y cuánto han llorado también al contemplar la dureza del corazón humano! Mas me aman y cumplen pacientemente su misión.

33. Este es el principio del tiempo del Espíritu Santo, en que los espíritus que habitan otros Valles vienen a comunicarse. Todas las fronteras han sido rotas, vosotros podéis elevaros y penetrar en aquella morada y ellos pueden venir a la vuestra; vosotros elevaros también hasta Mí y Yo vengo a vosotros, por el entendimiento humano y hablando vuestro idioma. Mas después de 1950 dejaré este lenguaje y os hablaré en un lenguaje superior, más elevado, en mi lenguaje divino, en el lenguaje de los espíritus que poco a poco, iréis conociendo. En este lenguaje no son menester las palabras materiales, sino el espíritu usa su propio lenguaje de amor.

34. Sois el pueblo Espiritualista del Señor que ha recibido mi Enseñanza. Por eso os pido Espiritualidad, que os despojéis de vuestras costumbres imperfectas, para que vuestro espíritu se manifieste como es. No encuentre en su paso, en su oración, ni en sus actos espirituales perturbación alguna, sino sea libre el camino por el que transite y pueda venir presto a Mí, y pueda comunicarse con sus hermanos.

35. Os he hablado mucho de la comunicación espiritual, os he dicho que llegaréis a practicarla en forma elevada y vais camino de este anhelo. Me habéis escuchado y comprendéis que mis anhelos son justos, que si habéis recibido mi Enseñanza debéis practicar ya en estos tiempos la Espiritualidad, el amor, todas las virtudes de mi Espíritu.

36. Pueblo escogido, guardián de la humanidad, consuelo de ella, luz de las naciones, como os he llamado en todos los tiempos. Por eso os digo: ¡Preparaos!, que mi Palabra de estos últimos tiempos sea el testamento, el libro que esté en vuestras manos y corazón. No os he legado libros materiales, ni os he dicho que penetréis en la ciencia para que podáis comprenderme. He venido a revelaros la ciencia perfecta, la que hay en mi Espíritu, que conduce a todo espíritu a la perfección.

37. Os he dado el libro de mi Enseñanza, el Libro de la Vida y os he dicho: ¡Leed en él! En cada día encontraréis una página nueva en la cual, si estáis preparados, podréis recrearos, podréis encontrarme y darme gracias por lo que os concedo cada día; cada manifestación mía es una lección. ¡Estudiadla!, que perfecciona vuestro espíritu. Si hacéis méritos, estaréis atesorando en el Más Allá. Os he dicho: No acumuléis tesoros en la Tierra, sino atesorad en el Más Allá. Yo guardaré vuestros méritos y cuando lleguéis a Mí, os mostraré vuestras obras y por ellas recibiréis según mi voluntad.

38. He venido sin pisar el polvo de la Tierra. He descendido a la Escala de Jacob y desde allí me he comunicado con vosotros por medio de mi Rayo Universal; vosotros os habéis elevado hasta esa Escala y he venido al encuentro de vuestro espíritu para bendeciros y prepararos. ¡Cuánta paz habéis respirado en esa Escala! ¡Cuánto amor ha envuelto vuestro corazón! ¡Cuánta gracia ha vestido vuestro espíritu queriendo permanecer en ese plano y no volver a la Tierra!

39. Yo os digo: Una grande y delicada misión tenéis que cumplir en el Valle terrestre. Sed pacientes y conformes, mi voluntad es justa. Vosotros conocéis mis mandatos y os he hablado mucho de la misión del pueblo de Israel entre la humanidad y de vuestra restitución. Mis leyes son perfectas y las estáis cumpliendo, las tenéis en vuestras manos, podéis leer con claridad sus preceptos, que en verdad se reducen a una sola palabra: ¡Amor!

40. ¡Cumplid vuestra misión en la Tierra, pero vivid espiritualmente! ¡Venid a cada instante a Mí!, que Yo os recibo. No es menester que vuestras pupilas se cierren, ni os entreguéis al éxtasis en todo el tiempo. ¡Vivid en vuestros trabajos, en vuestra jornada, en el cumplimiento de vuestros deberes! Preparados, me sentiréis en todo instante. Solamente os he pedido cinco minutos de oración, en los cuales podéis prepararos y recibir todo cuanto necesitáis. En ese instante podéis purificaros, llenaros de buenos propósitos, de cumplimiento, e ir después al desempeño de vuestros deberes en la Tierra, ya preparados. Así os recrearéis y me sentiréis.

41. ¡Adelante! ¡Adelante! ¡No os detengáis! Multiplicaos y conoced a aquellos que han de llegar a Mí en corto tiempo, a los que han sido llamados por primera, segunda y tercera vez y no han acudido. ¡Sed vosotros los que preparéis su corazón!, que en verdad, Yo he preparado el camino y al espíritu. En corto tiempo estas multitudes se multiplicarán, llegarán en busca del Maestro, del Doctor de los doctores, del Padre Universal y miraréis pletóricos estos recintos.

42. ¡Dejo mi bendición, mi Palabra y mi paz en todos los corazones!

24 de Julio 1949.

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