C.I. 14 Agosto 1949
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 029
01. ¡Bienvenidos sean los discípulos ante su Maestro!
02. Os he preparado el lugar, oh mis pequeños, para que podáis recrearos con una más de mis lecciones y podáis sentir la presencia y la paz de vuestro Señor, esta paz que vengo a dejar impresa para que ella os acompañe eternamente, porque os estoy haciendo una vez más en el Tercer Tiempo, hombres de buena voluntad. Todo aquel que llegue a conquistar la paz espiritual, que llegue a penetrar con su espíritu en las regiones de paz y de la luz, llevará mi Espíritu impreso en él y por sus caminos esa huella dejará.
03. A través de los tiempos os he acrisolado y forjado; el cáliz de amargura, la cruz, el fardo y los tropiezos han sido en el camino del pueblo escogido del Señor, para que esto lo fortaleciese y lo mantuviese siempre alerta, para que el dolor también le diese sensibilidad a su corazón y así, conociéndolo en vosotros mismos, pudieseis sentir y comprender el dolor en los demás.
04. También han pasado sobre vosotros los goces espirituales y los dones que siempre he vertido sobre mi pueblo; sobre los tantos sufrimientos terrestres ha estado siempre la paz de mi Espíritu invitándoos a penetrar en ella. Ha estado la presencia del Padre inspirando vuestras oraciones, ha estado la mano prodiga y cariñosa del Maestro señalando la senda, entregando la lección, derramando beneficios; librándoos del peligros, revistiendo vuestro espíritu de confianza y de fe en cada una de las pruebas. En vuestra jornada presente no os he apartado de la humanidad, ni os he dado lengua especial.
05. En este Tercer Tiempo no os he señalado una sola nación, ni os he dado lengua especial, os he enviado a los distintos puntos de la Tierra para que vuestro espíritu Israelita surgiese entre los hombres, para que enmedio de las pruebas que vais atravesando por mi voluntad, seáis espejo y ejemplo.
06. Hay hombres y mujeres dispersos en la Tierra, cuyo corazón no sabe que lleva espíritu de Israel, pero en el fondo de su ser siente la fuerza y la luz del Padre que le dice: No decaiga tu ánimo, no reniegues ante las pruebas, se fuerte y da ejemplo a los demás. Levántate, abre brecha entre tus hermanos, cumple con tu misión. Ello se lo revela el espíritu a la carne, es la intuición que conserva de su destino, de su misión y de su principio.
07. Los que han llegado a escucharme en este Tercer Tiempo, saben que son hijos de Israel. No solamente su espíritu lleva la certeza, su propia carne sabe que ostenta espíritu de Israel, simiente de Jacob; sabe que es del Pueblo escogido del Padre, enviado al haz de la Tierra a través de los tiempos, para ser el fuerte de la humanidad, el profeta, el patriarca, el emisario, el apóstol, el portavoz.
08. Así, a través de las Eras me he manifestado por conducto de mi pueblo escogido, para que vuestro espíritu se desbordase en vuestros hermanos con el amor que Yo me he desbordado en vosotros. Para que vuestra mano de amor tienda a aquél que va cayendo y tropezando, como Yo os he dado mi mano para levantaros, para libraros del cautiverio, para romper vuestras cadenas, para haceros contemplar con claridad el camino.
09. Tú no eres el ciego que toma de la mano a otro ciego. Tú eres el hijo de la luz, ¡oh, Israel!, que en los Tres Tiempos he iluminado, he preparado para que se levante como mi fiel portavoz, como mi buen profeta, como el abnegado apóstol del Señor.
10. Para que tu espíritu pudiera recrearse una vez más con mi Palabra, con mi esencia y presencia espiritual, has tenido que forjarte, que pasar por grandes penalidades y sufrimientos, que resistir grandes batallas espirituales y grandes vicisitudes materiales. Después de ese combate me he presentado entre vosotros, se ha apaciguado vuestro espíritu, y por un tiempo habéis estado escuchándome, meditando en mi Palabra.
11. En este tiempo de Enseñanza se ha despojado vuestro corazón de muchas pasiones y ambiciones terrestres que no llevarían beneficio a vuestro espíritu; habéis encontrado calma y paz en mi Palabra y en vuestra meditación habéis llegado a la conclusión de que sois mi pueblo, mis mensajeros de este Tercer Tiempo, a los que estoy preparando para enviarlos al mundo por todos sus caminos.
12. En este tiempo de Enseñanza habéis sentido mi paz sobre vuestras pruebas, mi consuelo sobre vuestros sufrimientos; no os he dejado perecer, y vuestro espíritu y carne se unen para darme gracias. Mas cuando sabéis que el mundo se agita en sufrimiento, que el caos sorprende a las naciones, que las grandes hecatombes sorprenden a los pueblos, entonces penetráis en vosotros mismos, escucháis la voz de vuestro juez interior y me decís: «Padre, ¿por qué siendo yo el desobediente, el que llevando la luz faltó a tu Palabra y desobedezco tu Ley, no me tocas? ¿Por qué no me pruebas como a los demás? ¿Por qué los sinsabores y el cáliz de amargura que beben los demás, no los has ofrecido a nuestros labios siendo los que faltamos a tu Ley con conocimiento de ello?»
13. El Padre os dice, hay dos razones. La una: Porque os estoy preparando, os estoy saturando de mi paz, de mi virtud y mi luz, para que vayáis entre los hombres a impedir que la muerte, la peste, la guerra y el hambre sigan asolando a vuestros hermanos; para que llevéis la vida, la paz, el pan y la salud. Sois débiles y si el cetro de mi justicia dejase caer sobre de vosotros, aún con toda la fuerza que lleva vuestro espíritu, no resistiríais, tendrías que llorar de desesperación, que sentir el pavor y entonces no pensaríais en el futuro de mi Obra, en vuestro espíritu ni en el de vuestros hermanos; pensaríais solamente en vuestro dolor, en vuestra vida y en lo que os pertenece por la carne y por la sangre. Todavía no estáis lo suficientemente fuertes para recibir todas las pruebas del Padre con la paz en el espíritu, con la fuerza y confianza en el corazón.
14. La otra razón, es ésta: ¿Acaso sabes lo que en tiempos pasados habéis pasado ya? ¿Acaso vuestra carne conoce la jornada que vuestro espíritu ha recorrido? ¿Por ventura recordáis el cáliz de amargura, los tropiezos y pruebas que habéis tenido que atravesar en los tiempos y existencias anteriores? Si hoy sentís el dolor de los hombres, si os estremece el eco de la guerra, la lamentación, las noticias de destrucción, el estruendo de los elementos, es porque de estas cosas Israel tiene experiencia. Por eso se eleva vuestra oración, ruedan vuestras lágrimas y se estremece vuestro espíritu ante el dolor de los demás, porque lo conocéis, ese cáliz lo habéis bebido hasta las heces.
15. Por eso pueblo, en este tiempo te mantengo en paz para que ores, veles e intercedas por aquellos que sienten el peso de sus faltas, el fardo de su desobediencia, las consecuencias de su profundo letargo espiritual. Y tu espíritu me pregunta: «Padre, con tu poder, ¿no podrías evitar las grandes catástrofes entre la humanidad?” ¡Ah, pueblo amado! ¡No puedes penetrar en mis grandes juicios o designios! Os digo, que lo que muchas veces llamáis desgracia o fatalidad, es ventura o bendición para los espíritus; muchas veces la muerte y el dolor son gracia para ellos.
16. A vosotros os toca velar y orar, dejar que vuestro espíritu sienta el dolor de vuestros hermanos y ese sentimiento de amor, se convierta en paz y bálsamo para ellos. Yo haré que vuestro espíritu se desprenda y como alondra de paz penetre en el corazón de vuestros hermanos, que ahí deje caer una gota de este bálsamo precioso con que os he donado perpetuamente.
17. El mundo despertará; los espíritus se estremecerán y atribuirán las cosas a mi justicia y volverán a Mí. Los hombres pensarán en Mí y en mi busca irán. Entonces los espíritus despiertos recibirán la intuición, la revelación de que todo escrito y dicho estaba ya, que este tiempo habría de sorprender a la humanidad. Tiempo de sufrimientos, dolores y restituciones; el hombre al reconocer el tiempo en que se encuentra, velará, orará y con su oración y vigilia, se lavará y esgrimirá el escudo y la espada para hacer frente a las vicisitudes.
18. ¡Os encontráis próximos a grandes cosas! ¡Día tras día el universo se conmueve con nuevos acontecimientos! Día tras día el hombre, por grande que sea su vanidad, se va sintiendo pequeño ante la justicia del Padre, porque cada una de mis manifestaciones, no es a voluntad de los hombres, ni de los elementos.
19. ¡La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad!, y hasta el último de los átomos de dolor en el corazón de los hombres, hasta el más pequeño de los acontecimientos de justicia, es enviado con perfección y sabiduría infinitas y esos toques, los unos derramándose sobre muchas cabezas, sobre pueblos enteros y otras pruebas para determinados espíritus, llevan luz y hacen comprender a la humanidad.
20. Es la voz que repercute en lo más profundo de los espíritus para que ellos despierten, porque antes de enviar a cada uno de vosotros a esta misión, a la jornada terrestre, el Padre le ha preparado, le ha entregado lo necesario para su lucha, para su viaje y el espíritu por intuición, conoce lo que va a encontrar por el camino, siente las acechanzas y conoce los peligros.
21. Por eso él, al recibir las pruebas que estoy enviando entre la humanidad, recuerda por intuición lo que el Padre le entregó, de lo que le previno y el que ha cumplido, el que ha sabido hacer uso de su heredad, ha sabido salir avante. El que ha velado, ha orado, ha permanecido alerta y ha sabido luchar, él ha podido atravesar con paso firme los momentos de prueba y los trances difíciles; pero aquel que echó en olvido lo que el Padre le confió, aquel que ha dormido o se ha perdido por otras sendas, el que se ha engrandecido con los dones, ése, ha sido sorprendido por las vicisitudes. Ha caído en el abismo, ha quedado aprisionado en las redes, ha tenido que beber el cáliz de amargura y sobre él, han sido todas las cosas para las cuales el Padre le previno, le enseñó y le defendió.
22. Así contempláis que la humanidad va cayendo, que los pueblos se van precipitando en su abismo, que los hombres tropiezan, sienten el dolor, encuentran la muerte y no saben porqué. El hombre se amedrenta ante el paso de los elementos desencadenados, huye de ellos, blasfema, se oculta y no sabe que en sí mismo lleva la palabra y el arma para ser escuchado y obedecido por los mismos elementos, porque ellos no se mueven a su propia voluntad; son mis siervos. Va el hombre tropezando y cayendo como un ciego, llevando la luz; va cayendo en flaquezas, hiriendo su faz sin saber lo que en sí mismo lleva.
23. Israel, si tú llevas grandes dones espirituales es porque eres el pueblo del Señor, mas todos los hombres también los llevan porque todos sois los hijos del Señor; pero tú sabes lo que tienes, conoces lo que el Padre te ha entregado, sabes cómo hacer uso de las armas para la lucha, para la defensa; sabes cómo librarte de los grandes peligros. Sabes cómo conversar con el Padre; conoces el porqué, el sentido de la muerte, de los sufrimientos, de los tropiezos y de la restitución.
24. Por eso eres el hijo de la luz y te preparo en este tiempo de paz, de Enseñanza y de Doctrina para que te levantes entre los hombres y entre ellos, esperes el grande ¡ay! de dolor que se acerca a la humanidad y tú permanezcas fuerte, no huyas, no te escondas, no blasfemes, no te dejes confundir, no dejes que tu mente se ofusque en el momento de la grande prueba.
25. Que tú en aquellos instantes de sufrimientos para la humanidad, te levantes como luz, como consejo, como barquilla, como faro, como pastor. Que seas la luz en la mitad de la noche, en el océano, para que el náufrago pueda encontrar puerto. Que seas como un oasis en el desierto para las caravanas perdidas; como un pastor para las ovejas dispersas por la tempestad.
26. Que los hombres se sorprendan al contemplar tu confianza, tu serenidad, tu elevación de espíritu y en ese instante tu voz será como una campana sonora y ante las pruebas, Yo te demostraré cómo el mundo contemplará la luz que te he entregado. Escucharán tu voz que conforta, que consuela y que convence. Entre aquellos contemplarás a los que antes fueron soberbios, a los que se llamaban sabios y creían tener en su mano todo poder; pero tú ante ellos nunca te considerarás un señor, nunca un rey.
27. No dejarás que la envidia, la adulación ni el homenaje lleguen a ti; harás saber que solamente eres mi instrumento, mi siervo, mi portavoz. Tu mano no se manchará nunca con el pago del mundo, no venderás milagros ni mi Obra, no entregarás un prodigio a cambio de una moneda o de una frase laudatoria. No esperes pago ni recompensa en la Tierra.
28. Mas si quieres encontrar un aliciente que te anime, busca en hacer la caridad el placer de hacerla. Recréate convirtiendo el dolor en salud; busca en tu propio cumplimiento tu gozo y ese pago será más maravilloso, más grande que todo lo que los hombres puedan entregarte. Mas si te entregasen la frase de gratitud, recíbela. Si en una mirada ves la luz por lo que pudiste entregarle, recréate. Si tus hermanos, por lo que hiciste con ellos de bien, te aman, recibe su amor; pero levántate y no vayas en busca de estas cosas, si ellas llegan, recíbelas, si no llegan, tú sigue trabajando y en tu propio trabajo goza.
29. Mas no trabajes solamente como un deber esperando el fin para descansar, no, que no hay peor castigo o restitución para un espíritu que la inercia. Trabaja y en tu propia lucha siente el regocijo y el descanso en tu Conciencia. ¡He aquí, por qué todavía los grandes dolores no han penetrado entre vosotros!
30. El instante en que Yo termine de hablar a través del entendimiento humano se acerca; el tiempo de Doctrina y de Enseñanza toca a su fin y vais a preguntaros: “¿Ahora que el tiempo de enseñanzas ha pasado, vendrá para nosotros también el tiempo de dolores y de grandes sufrimientos?” No lo sabes, Israel, pero no permitas que tu espíritu se lacere con esos pensamientos.
31. ¡Fortalécete!, que aquel que teme es porque su Conciencia le dice que no ha cumplido, que no aprovechó la Doctrina y la Enseñanza; que no se ha preparado ni está firme para hacer frente a lo que viene. Pero si vosotros con ahínco, con el amor e ideal como os presentáis en este instante, os estáis preparando, estáis recibiendo mi Doctrina para fortalecer vuestro espíritu, para hacer con mi Palabra un escudo para vuestra vida espiritual y una espada para vencerlo; si estáis almacenando mi Sabiduría en vuestro espíritu para desbordarse entre la humanidad, sin que se acabe nunca este pan, este trigo que os entrego, entonces, ¿qué teméis?
32. Si a los dones que os confié les habéis dado desarrollo, si los estáis perfeccionando día tras día con la práctica, la meditación, con la oración, ¿por qué entonces teméis a los tiempos venideros? Si os estáis preparando espiritualmente y vuestra intención es firme, no temáis entonces por vosotros. Temed por los demás, por aquellos que no conocen el porqué de sus caídas; por los que llevando grandes dones del Espíritu Santo han perdido la intuición de ellos, han olvidado sus armas y van como frágiles barquillas a merced de las olas en la tempestad.
33. ¡Temed por aquellos que no saben velar, que solamente en el instante del dolor elevan su voz desesperada ante el Padre, una oración que no es una alabanza, que no es una invocación respetuosa. Un grito de la carne y del espíritu que no es elevación, que es solamente necesidad, espanto, desesperación o blasfemia; pero si esa invocación es imperfecta, Yo la perdono porque brota del corazón de mis hijos y a ellos, acudo como buen Pastor que va en busca de la oveja, que se ha herido en un zarzal o en las fauces de un lobo. Regreso en pos de la descarriada o que ha flaqueado, ¿para qué? Para conducirla junto con las demás hasta el redil.
34. No tiene paz el sueño del mundo, ni vuestro sueño tiene toda la paz que debiera tener. Contempláis a los hombres una vez más preparados para la guerra entre hermanos, guerra de pueblos, veis cómo se fortalecen cada día más los adversarios. Y solamente teméis el instante en que el uno se lance contra el otro. ¡Velad y orad! ¡Sed en el humilde rincón en que vivís, soldados de la paz! Que aquello que hagáis con el buen deseo, con la verdadera oración espiritual, Yo lo haré efectivo en vosotros y en vuestros hermanos.
35. Recordad que os he dicho: El poder que los hombres han creado, ellos mismos lo destruirán. Un poderoso se lanzará contra otro poderoso y uno quedará triunfante; mas cuando aquél quiera enseñorearse, se sorprenderá al contemplar que había un fuerte que estaba dormido y que se levantó para vencerlo; pero el último que quede creerá estar fuerte, creerá reinar, creerá ser el poderoso y el señor de todo. Mas cuando contemple su faz verá en ella la muerte; en sus mano no habrá arma ni habrá cetro; sus sienes no habrá quien se las corone y a sus pies solamente contemplará destrucción, muerte y ruinas.
36. Así será la terminación del poderío del hombre; mas el último que en pie quede no podrá culparme, no dirá que Dios ha sido enemigo de la grandeza, del poder de los hombres; no dirá que soy enemigo de su ciencia y su civilización. He entregado al hombre luz, voluntad, dones y potencias, libre albedrío y él en la senda, como ser privilegiado, como creatura agraciada por el Señor, se formó su grandeza, su reino, su ciencia, su universo y él mismo con su sabiduría, con su fuerza, con su ciencia, se destruyó.
37. Su mano creó y su mano destruyó su obra, para quedar después de todo esto solamente su espíritu en el vacío, en la soledad, en la interrogación entre la muerte que él ha hecho y la vida que se agita y vibra sobre todas las cosas. Y entonces el espíritu, que no morirá con su obra terrestre, que no morirá con la carne, se preguntará: ¿Cuál es mi destino después de todo esto? ¿Qué he de hacer si sigo viviendo? Entonces los espíritus contemplarán al guerrero, al gran soldado de la luz y de la verdad delante de todos y ese soldado soy Yo, el que habrá vencido con su amor, su luz, su infinita paciencia, todas las adversidades y las profanaciones a la Ley. ¡Yo seré el que venza sobre todas las cosas!
38. Pueblo de Israel, ¿podría vuestro espíritu huir de este tiempo y de esta lucha? ¿Podríais volverme la espalda y encontrar un sitio a donde no llegara mi voz, que es luz y Conciencia? ¿Podríais encontrar un sitio de seguridad para no apurar el cáliz de amargura que viene entre la humanidad? No, pueblo. Vuestra Conciencia os dice que vuestra protección es mi Obra, que vuestros méritos labrarán la paz de vuestro espíritu, que solamente estando en Mí venceréis todo, porque vuestro espíritu en los Tres Tiempos ha hecho un pacto de alianza con mi Divinidad; mas ese pacto no lo ha cumplido en todas sus partes mi pueblo escogido.
39. ¿Por qué habíais de haber pactado con el Padre tres veces, Israel, si a Mí me bastaba vuestra primera promesa? Porque ha habido debilidad y falsedad también en Israel y el pacto que con el Padre hicisteis en el desierto en el Primer Tiempo, tuve que recordároslo en el Segundo, cuando entre vosotros me presenté como hombre y sellé ese pacto con mi sangre y hoy en este Tercer Tiempo, reencarnado vuestro espíritu, quiere borrar de sí mismo el pacto con su Señor, con el gran Soldado de la paz y del amor, y Yo he venido a recordároslo, para hacerlo nuevamente con vosotros.
40. De este pacto, hecho en Tres Tiempos, no me presentáis la firmeza, la fidelidad. Son otras cosas las que el pueblo me presenta: El incumplimiento, la división, la desobediencia, el letargo, la falta de elevación espiritual y la gran ignorancia que todavía lleva en su espíritu, aún estando la Luz y el Verbo. Mas le valiere a Israel cumplir con mi Ley, amarse y estar unido el uno con el otro, aun cuando no conmemorase la fecha del pacto.
41. Que en los distintos sitios que habita, en los diferentes recintos en que se congrega, allí me amase y se amasen los unos a los otros y tratasen de cumplir y de perfeccionar su práctica en mi Obra, en mi Ley. Entonces el Padre no tendría que pedir a su pueblo ningún juramento, ninguna promesa, no tendría que esperar de los hijos ninguna conmemoración, ni fiesta tradicional; contemplaría a su pueblo obediente, amante, sumiso y unido podría encontrarse al Padre por su propio cumplimiento de la Ley.
42. Estoy preparando pruebas para mi pueblo, para que lleguéis a vuestro verdadero acercamiento y unificación espiritual; estad alertas, para que ellas sean bien aprovechadas. ¡Velad y orad!, porque también la tentación puede tender sus lazos y ofreceros falsas pruebas. ¡Velad unidos y orad!, para que aquellas pruebas que os envíe, las sintáis en lo más profundo de vuestro espíritu y las aprovechéis debidamente para que lleguéis a la unificación, a la reconciliación y la paz.
43. ¿Qué pruebas serán? No lo sabéis, pero os digo: Son pruebas y a ellas sujetos quedáis; antes de la partida de mi Palabra habréis enlazado nuevamente vuestros espíritus, habréis hablado fraternalmente y os habréis amado y perdonado; pues si esto no aconteciese, no sabéis entonces qué pruebas vengan que os sorprendan, os estremezcan, porque soy justicia inexorable para todos.
44. Os amo, pueblo escogido, pero no más que a los demás pueblos de la Tierra. He derramado gracias y dones sobre vuestro espíritu a través de todos los tiempos, no para vuestra grandeza personal, sino para gloria de mi Espíritu y testimonio de que sois el pueblo primogénito, el del Señor, que ha de conducir por la senda espiritual a los demás, hasta formar no un pueblo, porque en lo espiritual no existen pueblos, razas, ni lenguas, solamente una familia, la hermandad espiritual; allí es donde Israel conducirá a todos los espíritus paso a paso, siempre por la senda estrecha, pero recta del Señor.
45. Recordad que si os he mimado, si os he levantado de vuestras caídas, si he dado esplendor a vuestro espíritu a través de los tiempos, también puedo en vuestra desobediencia, tocaros y hacerme sentir en vuestra soberbia o vuestro letargo. No os fieis, Israel, en que por mi amor, siempre tendré complacencias y perdonaré todas vuestras faltas.
46. Recordad que entre vosotros fue David. Le hice rey, convertí a su corazón y espíritu en fuente de inspiración, fue mi profeta y mi portavoz, hice feliz a su pueblo en torno suyo, dí esplendor y grandeza a su reinado, hice que el nombre de Israel y de David llegase a los demás pueblos, porque era obediente, se elevaba de espíritu a Espíritu a Mí.
47. David me hacía reconocer, daba testimonio de Mí y siendo rey era humilde; siendo poderoso sabía extender su mano, sabía regir su espíritu y su pueblo, por el Señor que estaba sobre él, más allá de él mismo. Mas cuando flaqueó, cuando su espíritu cedió a las tentaciones de la carne, cuando desoyó la voz de su Conciencia, me hice sentir sobre David, le privé de la inspiración, toqué su poderío, su reinado y su terminación fue triste y su pueblo la deploró.
48. Salomón también fue entre vosotros; él como siervo respetuoso y amante supo elevarme un culto, siendo rey poderoso sobre la Tierra supo inclinarse ante Mí. Le di poder, sabiduría, a raudales mi luz se derramó sobre aquel monarca, la fama de su sabiduría y sus proverbios cundió y su reinado fue grande y poderoso también y mis complacencias eran con el pueblo por el cumplimiento de su rey; pero también él cayó en flaqueza, su grandeza le ensoberbeció y doblegó la cerviz ante la tentación. Me hice sentir, su pueblo fue cautivo, su fuerza y poder fueron destruidos.
49. El Padre os dice: Hoy no tenéis monarcas que os gobiernen; todo ha cambiado, pero sois los mismos espíritus poseedores de grandes dones del Espíritu Santo. No poséis las riquezas ni las grandezas terrestres, pero sabiendo que poséis los grandes dones espirituales sino veláis podéis dar paso a la soberbia, a la vanidad. Podrías en tiempos venideros enseñorearos, convertiros en señores y a vuestros hermanos en siervos; podrías también con vuestra grandeza espiritual desconocerme, olvidarme, sentiros absolutos y levantar vuestra faz para mirarme frente a frente, y, ¿qué sería de vuestra gracia, fuerza y poder sin Mí? ¿Qué sería de vuestra sabiduría e inspiración si no está alentada por mi luz y mi gracia? Tendríais que caer de los falsos pedestales, en los abismos y en la justicia.
50. ¿Cómo podríais ser siempre dueños de vuestros dones? ¿Cómo podríais contemplar al Padre en vosotros y su inspiración en vuestro espíritu? Solamente con la mansedumbre, el amor y la sencillez; son virtudes que vengo aconsejando, haciéndolas penetrar en vuestros espíritus para que las llevéis en vuestra jornada; sin ellas no podríais triunfar, no podríais abriros brecha, no haríais triunfar mi Obra en el espíritu de la humanidad.
51. Habré de pulimentar estas imperfecciones porque os he contemplado enseñoreados, he contemplado monarcas y señores y a ellos no los desconozco, son mis discípulos, todos habéis cometido errores y mi deber de Maestro perfecto es corregirlos, para enviaros entre la humanidad limpios y si no perfectos, porque la perfección espiritual no podréis alcanzarla a través de la carne, sí a manifestar mi Espíritu en perfección a través de vosotros; sí a hablar con mi Palabra pura y perfecta; sí a tratar de cumplir, hasta donde vuestra fuerza os alcance, en mi Ley, en mi Enseñanza espiritual.
52. ¿Cómo podría enviaros llenos de manchas entre la humanidad? ¿Cómo podría enviaros despojados de vuestros dones y virtudes, por vuestras imperfecciones? ¿Qué podríais entregar? No os enviaré si vuestro corazón se encuentra envuelto en la soberbia, si se siente superior a los demás; no lo enviaré si él va a debilitar ante las acechanzas, ante las ofertas del mundo; no lo enviaré si él piensa trocar mi Obra, mi amor, en cosas de la Tierra. He de pulimentar a todos, para que ostentéis una sola educación espiritual, una misma preparación, porque habéis tenido un solo Maestro.
53. En el año de 1950, último en que he de hablar a través de los hombres, haré más vibrante y clara mi Palabra, será más llena de justicia y más profunda en su luz. Solamente os pido consagración, buena voluntad, sentido de responsabilidad y consciencia y aquellos que el Portavoz, por su pequeñez humana no alcance a trasmitir, Yo, en vuestro análisis, de Espíritu a espíritu os lo revelaré.
54. Mas el pueblo y todos los componentes, ¡preparaos! Para que en este último año releguéis a segundo término las cosas de la Tierra, los sufrimientos y deberes terrenales. Sin fanatismo, sin misticismo me escuchéis, pues mis últimas enseñanzas serán el resumen de cuanto os he dicho. Ese último año será el Cenáculo del Tercer Tiempo, será la última cena en que estará presente el Maestro y su apostolado, que no serán doce, sino serán componentes de las doce tribus de Israel, circundándole hasta el último instante de su partida y fuertes quedaréis, sin dudas, sin incertidumbres, sin temor para enfrentaros al mundo.
55. ¿Qué haréis entonces, Pueblo? No todos lo sabéis; voy a prepararos un tiempo después de la partida de mi Palabra, para vuestra meditación y análisis que haréis en conjunto para que os preparéis, y en esos instantes veréis aletear al símbolo del Espíritu Santo. Los videntes contemplarán la paloma posarse sobre los espíritus de Israel. Contemplaréis a los cuatro ángeles, con su espada en la diestra, que se aprestan a vuestra defensa y a unirse a vosotros en la lucha.
56. Contemplarán los profetas abrirse las doce puertas de la Nueva Jerusalén, porque ya está engalanada y preparada también con la mesa del festín para recibir a los forasteros, a los peregrinos, a los viajeros de las lejanas comarcas, al que ha atravesado las grandes montañas, los infinitos mares; las grandes vicisitudes en pos de una luz, de una verdad, de una palabra de redención, de perdón. En busca de un porqué misterioso, que instante por instante les tiene como obsesión y es el misterio de mi Obra; es el Tercer Tiempo abierto en plenitud para todo el Universo, para revelarle las grandes, las profundas cosas del espíritu y ellos vendrán aparentemente por causas terrestres, pero espiritualmente por esta luz.
57. No todos estaréis para esperar a los que vienen. En ese tiempo de meditación y de análisis, por intuición reconocerán los unos que tienen que permanecer como las vírgenes prudentes esperando la llegada del esposo; los otros, que tienen que levantarse en pos de las provincias cercanas unos, en pos de un lejano país los otros, atravesando mares, desiertos y largos caminos los demás; pero todos unidos por el espíritu, por la fraternidad, por la Ley, por mi Obra divina.
58. ¡Si todo el pueblo estuviese escuchando! ¡Si todos estuviesen preparados para oír mis revelaciones, y recibir esta preparación para el mañana espiritual de vosotros! ¡Ah, cuán fuerte y cuán unido estuviese ya mi pueblo! Pero ha sido sordo, no ha querido todo él recibir el cumplimiento de mis promesas, no ha querido ceder las complacencias materiales a cambio de las espirituales. Mas soy Amor y unos instantes más os concedo.
59. Seguid en vuestra preparación espiritual, que así estáis alcanzando la verdadera fortaleza y grandeza espiritual.
60. Me presentáis peticiones espirituales y humanas; nada podéis ocultarme, todo lo sé. Por eso hablo a cada uno para que no desmayen y sigáis paso a paso en la senda de esta vida. En la senda humana recorréis un sendero que tiene fin. En la senda espiritual vuestro espíritu va también paso a paso en el camino infinito del espíritu. En las dos hay leyes instituidas por Mí y para su cumplimiento, me derramo en fortaleza y luz para que no cometáis yerros y no tropecéis. El cumplimiento de una Ley ayuda al cumplimiento de la otra; ambas son justas y perfectas.
61. El espíritu lucha por su vida eterna, por su sustento, por su perfeccionamiento, su crecimiento o desarrollo espiritual; busca el Pan de la Vida Eterna cuando tiene hambre, el agua de la gracia cuando tiene sed; el báculo cuanto se siente cansado; el libro cuando se siente ávido de inspiración o enseñanza; busca también el bálsamo espiritual cuando se siente enfermo o decaído. También vuestro ser humano lucha afanosamente por su conservación y desarrollo, por su salud, por el pan para sustentarlo; por la enseñanza para abrirse paso en la vida. Ambas luchas son semejantes y en ellas derramo mis bendiciones.
62. Mas el espíritu busca también el placer espiritual, el goce en lo divino, la satisfacción. Vuestra carne, vuestro corazón demandan también placeres y goces en esta Tierra y, ¿acaso os he privado de ello? No. Me place que vuestro espíritu goce y ría también de paz y alegría en vuestro corazón. No soy el Dios de la tristeza; si vengo siempre en busca del triste, del enfermo, es para convertir al enfermo en sano y al triste en alegre. Solamente vengo esclareciendo cuáles son los placeres reales del espíritu y del corazón, y cuáles son los superfluos y las bajas pasiones, para que de todo aquello insano os libréis y gocéis con lo verdadero y con lo que Yo os he entregado.
63. Antes de que pidáis ya os he entregado, antes de que penséis en los vuestros, Yo he pensado. Todas las manos reciben su don, su pan de cada día; todos los espíritus reciben lo necesario para cada alba, para cada empresa. ¡No temáis, no penséis en los sufrimientos, en las pruebas! Recordad que soy Amor, pensad que os amo, que quiero conservaros, que soy vuestro Cirineo, vuestro Maestro, vuestro Padre y Amigo, que soy vuestro bálsamo y consuelo; que estáis en mi mano, y más que en mi mano, en mi Corazón!
64. ¡Levantaos y convertíos en paz, en bálsamo, en bendición, en bienandanza para vuestros hermanos! ¡Pensad más en los otros que en vosotros! ¡Velad por los demás que Yo velo por vosotros!
65. Os doy mi caricia. Mi Rayo universal es de todos mis hijios, mi mirada se posa en todos, nadie está ausente de Mí; en el camino de cada uno se manifiesta mi amor. Mi Mundo Espiritual, como emisarios, como ejército, como grandes legiones preparadas por Mí, situado puede encontrarse en todos los puntos del orbe y del Universo, para protección de los espíritus, para consuelo de todos mis hijos.
66. Así os inspiro confianza en mi Obra y os levanto a ella. Así sano vuestro corazón y el de vuestros hermanos; pero quiero a través de vosotros llegar a los demás y si el mañana he de llegar a través de vuestra propia palabra, de vuestros ejemplos, de vuestros pensamientos y de vuestras obras cuando personalmente os presentéis entre la humanidad, hoy quiero llegar a través de vuestro espíritu, de vuestras oraciones y pensamientos.
67. ¡Elevaos en cinco minutos de oración, comunicaos de espíritu a Espíritu para pedir por el mundo, para ser soldados y ángeles de paz! Yo haré efectiva vuestra oración y presencia en todo el orbe.
68. En el instante de ascender mi Rayo quedáis unidos a Mí y entonces el Padre, unido a sus legiones que en espíritu se encuentran y a vosotros, que sois la legión de Israel hoy encarnada, llegaremos como un manto de paz y consuelo en todos los que sufren, que son mis hijos y que son vuestros hermanos.
69. ¡Mi paz queda entre vosotros, oh, pueblo bendito de Israel!
14 de Agosto 1949.