C.I. 13 Marzo 1949

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 028

01. Pueblo de Israel, discípulo amado: Te has preparado como el guardián de la humanidad; guardas preparadas las doce puertas de la casa de Jerusalén, por las cuales ha de entrar el forastero en busca de la luz y de los dones. ¡Bendito seas Israel en tus doce tribus!

02. ¡Cuánta bendición y gracia has recibido de mi Espíritu! ¡Yo he hablado contigo de Espíritu a espíritu! He descendido sobre ti en todos los tiempos y te he pedido que me muestres tu corazón, que me digas tu afán. Y en lo más profundo de tu ser contemplo tu anhelo, un ideal de salvación para la humanidad. Consideras que tú estás a salvo, que esta Ley que he puesto en tu mano ha de salvarte a través del camino y de las vicisitudes, pero contemplas en derredor tuyo una humanidad ignorante, empobrecida, llena de pecado y sufres por ella, y quisieras hacerla poseedora de los dones que llevas. Y oras por ella y me pides porque esta redención alcance a todas las creaturas.

03. No temas, Israel, esta Obra es redentora, salvará a todos los espíritus; mas, mira que no todos han de escuchar mi Palabra en esta forma, a través del entendimiento humano. Dicho está que no toda la humanidad conocería esta fase de mi Obra Divina. Pero estoy con la humanidad, cerca de ella late mi corazón de Padre, no la he abandonado, ninguna de sus penalidades pasa desapercibida para Mí.

04. Yo soy el Padre que vela, soy la mirada perspicaz que penetra en todos los corazones, el Maestro que enseña a todas las creaturas, que derrama su Verbo en múltiples formas, que no sólo hablo por conducto del entendimiento del hombre, sino hablo al corazón, habla por medio de la Conciencia, por medio de las pruebas, por medio de los elementos, por medio de los espíritus desencarnados.

05. El Verbo universal se derrama en muchas formas. Estoy despertando a todos los espíritus, pues en el año de 1950 he de estremecer a todas las creaturas. No sabes lo que tengo preparado para ese tiempo; sólo te digo: Israel sé el guardián de la humanidad; vela y ora; dispón siempre tu corazón al cumplimiento, prepara tu entendimiento para que puedas comprender mi Enseñanza. Estudia mi Palabra que he dejado escrita en ti, para que seas mi discípulo.

06. No quiero dejarte como párvulo en el instante de mi partida. Quiero que encumbres la montaña, que aprendas de Mí, que me imites, para eso he desatado las pruebas entre vosotros para contemplar vuestra fe, vuestra fortaleza, vuestra confianza en Mí. Quiero contemplar entre vosotros el amor, el ideal de unificación; también el perdón, la sumisión, la obediencia, la paciencia en las pruebas.

07. Quiero que me imitéis en mi pasión perfecta, pues mi ejemplo ha sido con vosotros y está presente en todos los tiempos; no sólo en estos días que dedicáis a la conmemoración. Es menester que penséis en mi sacrificio sino siempre, en todo instante; pues para cada una de vuestras pruebas, mi ejemplo del Segundo Tiempo tiene un aliciente, una explicación, un estímulo para vuestro corazón.

08. Yo os enseñé el amor perfecto y desinteresado de Padre, de amigo y de hermano. Así quiero que os Améis de los unos a los otros, que sintáis por vuestro hermano la caridad. Así quiero que levantéis al que cae; que perdonéis también las más graves ofensas que la humanidad hiciere a vuestro corazón, pues esta ha sido mi Enseñanza y esta es mi Ley.

09. Es la Ley de justicia, de verdad, de amor, la que he enseñado en todos los tiempos y que os he enseñado en el Tercer Tiempo diciéndoos, que estáis atravesando el camino de la purificación, en que tendréis que restituir a vuestro espíritu, todos los dones y gracias que Yo lo he revestido. Y de que vosotros lo habéis desnudado a través de todos los tiempos; en éste me lo mostráis desnudo, pequeño y débil, y Yo he venido para vestiros, para llenaros de gracia y para sustentaros con mi Palabra.

10. ¡Oh, Israel fuerte! ¡Oh, Israel bendito que en todos Ios tiempos has tenido la palabra de tu Dios, ve en ayuda de la humanidad! Prepara tu sendero, fortifica tu fe, se lleno de esperanza para que puedas mostrar a tus hermanos la fortaleza y dar testimonio de mi Doctrina. Yo te he levantado, no he querido mirar tus faltas, te he perdonado, he derramado sobre ti la purificación de mi Espíritu que es el amor. Mi amor te ha salvado, te ha dignificado y hoy te ha elevado y te contemplo a mi diestra.

11. ¿Cómo elevarás a esa humanidad, pueblo de Israel? ¿Cómo tenderás tu mano para ayudarla a salir del camino de perturbación, de confusión, de ignorancia, de fanatismo en que se encuentra viviendo? ¿Cómo podrás hacer salir a esa humanidad, si tú no mostrarás un ejemplo puro, si tus pasos fueran también erróneos, si contemplarán en ti las mismas faltas que ellos están cometiendo, que tu planta está pisando en ese mismo camino? No, pueblo. El cumplimiento de mi Ley no es un sacrificio para tu espíritu.

12. Doblega la reaciedad de la materia; habla tú mismo a tu corazón. Yo te he dado la fuerza, la potestad en el espíritu y te he dicho: Gobierna con amor la envoltura, guía sus pasos, dirígela por el buen camino, mas no te dejes guiar por ella, porque es de materia. He posado en tu espíritu la luz, la chispa divina. Tu espíritu será el que inspire al corazón, el que gobierne y venza la reaciedad de la envoltura y la aparte del mal camino.

13. Yo te he preparado ha mucho tiempo, pueblo, para que la voluntad de tu espíritu sea la voluntad de tu carne, para que ambos me amen, formen un solo ser y ese ser transite por el camino que le he señalado. Te he mostrado la Ley, te he hablado de mil formas para que comprendas mi Palabra.

14. Mi voluntad sobre ti te la he dado a conocer, Israel. Quiero tu salvación, que ya dirijas tus pasos a la cumbre de montaña; quiero que llegues por fin, a ocupar ese lugar que hace mucho tiempo te espera y que de tiempo en tiempo, abre sus puertas para esperar a tu espíritu. Es mi diestra pueblo de Israel, es la paz espiritual. Son los dones perfectos del espíritu, pero antes de poseerlos tendrás que hacer méritos, tendrás que caminar sobre la Tierra sumiso, paciente y obediente cumpliendo mis mandatos que son de justicia, amor y caridad, pues nunca he ejercido injusticia sobre la humanidad     

15. Yo, el Juez, siempre he juzgado con amor los actos de la humanidad. Yo, el Padre, siempre te he amado, siempre he preparado tu sendero para que conozcas la paz, siempre te he alimentado, siempre te he dado en los labios espirituales el pan de los ángeles, pues mi Espíritu cerca de ti se ha encontrado en todos los tiempos. Y si has perdido mi camino, por momentos me he acercado más y más a ti, para que puedas sentir mi presencia.

16. Todo os lo he dado, pueblo de Israel. Te he dado la oportunidad de venir a la Tierra a desempeñar una delicada misión. Te he enviado como sembrador del bien, de la paz y de la justicia. Te he dado mis leyes con claridad, te he dado la luz para que puedas penetrar en cada uno de mis mandatos y así puedas cumplir con tu misión.

17. Te he contemplado ya en el Tercer Tiempo, y después de un largo tránsito, todavía envuelto en confusión. Todavía contemplo en tus manos las armas fratricidas, cuando te he dado las armas de amor; cuando te he dicho: Perdona una y mil veces; sé fuerte en la adversidad, cree en Mí y serás salvo; tu confianza y tu fe serán tu salvación.

18. Yo contemplo que caminas vacilante todavía; que los unos no han afirmado su planta en el camino del cumplimiento; que todavía titubean sus labios al pronunciar mis palabras, mi Enseñanza de este tiempo, y, ¿por qué Israel? Porque no te has reconocido a ti mismo, no has contemplado en ti el celo, la enseñanza de mi Divinidad; no has penetrado dentro de ti para contemplar toda mi caridad y mi amor. Sí, pueblo, en lo más profundo de tu espíritu está el amor a mi Divinidad, está la creencia en mi Palabra, está la buena voluntad para cumplir.

19. Es este mundo el que te envuelve a cada instante; es este ambiente que respiras el que te aparta del camino; es la tentación que se acerca para ofrecerte las cosas que están prohibidas en mi Ley. Por eso el Padre te dice a cada instante: Vela y ora. La tentación tiende sus redes para hacerte caer; el espíritu del mal te rodea, pero tú tienes armas para rechazarlo. La oración será tu inspiración; el amor, la virtud que hay en tu corazón serán tu defensa.

20. No te dejes engañar por las falsas promesas del espíritu de tentación. Teme tan sólo a mi Divinidad, amame y aunque contemples el camino que te he trazado sembrado de espinos, no temas. Para cada herida tengo un bálsamo, para cada prueba tengo un remedio; mientras que aquél que con palabra engañosa te habla, no tiene bálsamo, amor ni caridad en su espíritu.

21. Por eso, pueblo de Israel, siempre el Maestro te dice: Vela por tus pasos, examina en cada día tu Conciencia, penetra en ti mismo para que puedas contemplarme. Concentra tu pensamiento y tus fuerzas todas, para que puedas escucharme en lo más profundo de tu corazón. Yo, la voz que habla incansablemente, vuestro Padre, quiero para vosotros el bien.

22. Estoy muy cerca de cada uno de mis hijos, os he dado infinitas pruebas de mi amor y las seguiré sembrando en vuestro camino; seguiré alentando vuestra fe, seguiré preparando vuestro espíritu; todo alimento para vuestra salvación os lo daré; mi amor no tendrá límite entre vosotros. No entristeceré vuestro corazón pueblo amado mostrando mis heridas, ocultaré todos mis dolores; Yo bajo mi manto, ocultaré todas mis llagas y mis quejas, para que seas fuerte, Israel.

23. Ya se acerca esos días de conmemoración y la humanidad como siempre, prepara una cruz para Mí. Ya prepara la injusticia, la blasfemia para su Dios y su falta de fe hiere a cada instante mi divino Corazón; pero no temas Israel, si tú velas, si estás preparado, por ti perdonaré a la humanidad, beberé el cáliz hasta la última gota y una vez más derramaré mi sangre espiritual por amor a ella. Mas tú imitarás al buen apóstol, a Juan, a mi discípulo predilecto. Tú velarás al pie de la cruz, tus brazos estarán preparados, tu corazón estará limpio, tu espíritu estará en oración durante aquéllas albas, pues he de reunir todos los pecados de la humanidad, todos sus errores, todas sus aberraciones, para encerrarlas en un solo cáliz que ha de ser muy amargo.

24. Yo he de beberlo, pueblo escogido, tú me pedirás una gota de ese cáliz para conocer el sabor de él, pero te digo: Si tu cáliz ya es amargo, si ya estás apurando tu propia expiación. Mas Yo estaré con todos, perdonaré todas vuestras ofensas; mis brazos se abrirán para abrazar a toda la humanidad y os dejaré limpios, preparados y en mi resurrección tendréis una nueva alborada, un nuevo día para vuestro cumplimiento.

25. Vuestros méritos serán tomados en cuenta por mi Divinidad y derramaré sobre de la humanidad el amor que vosotros me hiciereis presente. Por cada perdón vuestro, Yo perdonaré a una nación; multiplicaré mis beneficios entre la humanidad. Por cada acto vuestro que encontrare limpio y por una simiente que sembréis con amor, Yo la multiplicaré infinitamente, pues soy el Padre de infinito amor. Sí, pueblo amado, mi gran Obra, mi Obra divina está en mi Espíritu. Una parte de esa Obra de redención la he dejado a vosotros y quiero que cumpláis con esa parte, que os Améis los unos a los otros y me Améis a Mí como lo enseña mi Ley.

26. Estoy preparando a todas las naciones, todos los hogares, todos los corazones. Ya se acerca el final de esta Palabra, ese día bendito en que os dejaré preparados, pero en verdad, quiero recoger una simiente digna de mi Espíritu. Quiero la unificación de vuestro pensamiento y de vuestro corazón. Quiero dejar a Israel como un solo espíritu luchador, para derramar en él todas mis complacencias y dejarlo en representación de mi Divinidad. Quiero dejaros como luchadores del bien en contra del mal. Quiero dejar la paz en vuestras manos y que destruyáis todo elemento de guerra, de destrucción, de enfermedad y de muerte. Mas, ¿cuándo Israel se levantará luchando entre la humanidad? No lo sabéis, pero Yo he de preparar vuestro camino.

27. Vuestra arma será mi Palabra; vuestros actos, vuestro cumplimiento, serán vuestro testimonio. Voy a dejaros preparados, no sabéis todavía lo que la humanidad ha de apurar; un dolor más le espera, el cáliz que ha bebido aún contiene en el fondo del mismo las heces, lo más amargo y tú has de ayudarla en sus últimos trances.

28. Si quieres contemplar el sol de la razón y de la paz entre la humanidad; si quieres contemplar la bienaventuranza sobre las generaciones benditas que estoy enviando a la Tierra; si quieres contemplar el florecimiento de la verdad de mi Espíritu y ver que mi Ley está en todo corazón, ¡cuánto tienes que prepararte!, ¡cuánto tienes que amar a la humanidad!, ¡cuánto tienes que perdonar también, pueblo amado!

29. No tomarás la causa de tu hermano, ni le juzgarás. Tu causa justa o injusta la pondrás en mis manos y Yo, como Juez perfecto, obraré con toda perfección. Estoy unificando vuestros corazones. Mi amor es como un manto que cubre a todos. Estoy haciendo penetrar mi Doctrina purísima en todos los corazones por igual.

30. En este Tercer Tiempo he derramado mi Palabra por conducto de muchos Portavoces y ella tiene la misma esencia, el mismo sabor, la misma pureza, la misma intención. Me he servido de los rudos, de los pecadores, de los ignorantes y por todos he derramado una sola palabra que vivifica, que resucita a los muertos, que da vida a todos los espíritus.

31. Después de mi partida, cuando hayáis recopilado mi Palabra, cuando hayáis escudriñado todas mis enseñanzas, contemplaréis mi Obra sobre la obra del hombre, mi Obra divina, mi Obra pura y sin mancha. Lo imperfecto lo atribuiréis a vuestro hermano, a vos mismo, mas toda la perfección será de mi Espíritu.

32. Yo os estoy convirtiendo en labriegos y todos mis hijos serán sembradores de la misma Palabra; al párvulo lo convertiré en discípulo; al discípulo lo haré caminar más de prisa, para que todos puedan comprender mi Palabra y convertirse en corto tiempo en mis grandes discípulos.

33. Preparaos por igual. Quebrantad vuestro entendimiento si es preciso; pero también estudiad mi Palabra, conoced el fondo, no la miréis en la superficie. No tan sólo os alimentéis con ella, sino que conozcáis su significado. Mi Palabra encierra una gran enseñanza y es mi voluntad que mi pueblo escogido se convierta en el discípulo estudioso; en el poseedor de mis revelaciones y de todos los dones del Espíritu Santo.

34. Os he dado grandes dones en el espíritu; los unos están despiertos en vosotros y los otros duermen todavía. Los que están despiertos, los que se han revelado ante vuestros ojos, os han dado prueba de su grandeza. Yo os he dado la potestad y el don de curación, el don de análisis de mi Palabra, el don de la paz y la luz en vuestro entendimiento, para que comprendáis esta vida y la vida espiritual.

35. Cuando habéis penetrado con vuestro espíritu y vuestros dones en mi Enseñanza, habéis contemplado que he derramado grandes lecciones entre vosotros. Que mi Obra del Tercer Tiempo es una grande lección que da principio en 1866 y que no tendrá fin; porque después de 1950 esta Palabra, esta inspiración, esta luz vibrando entre vosotros, seguirá alimentando vuestro espíritu, seguirá levantándoos siempre fuertes al cumplimiento.

36. Sí, pueblo de Israel, en este Tercer Tiempo vengo a unir los Tres Tiempos, los Tres Libros para formar uno solo, una sola Ley, una sola Enseñanza, un solo amor y un solo espíritu. Por eso a cada instante os recuerdo los hechos de Moisés; os hablo de mi Palabra que como Jehová pude dar al pueblo primitivo, al pueblo de Israel. Os hablo incansablemente también de mi venida y de mi Obra en el Segundo Tiempo. Y ahora en el Tercer Tiempo, vengo a unir todos esos hechos, para formar una sola Obra con los Tres Libros que os he dado a conocer.

37. Todas las revelaciones os las daré antes de mi partida, pero es menester que estéis preparados, estéis unidos y en paz, para que el Maestro pueda conversar con sus discípulos.

38. Sí, Israel, fortalécete en mi Enseñanza. Que tu sustento sea siempre la verdad, el amor, la virtud; que no haya en tu corazón ninguna faz que no sea la de tu espíritu. Quiero dejar en ti la sinceridad, la virtud y el amor; quiero dejarte preparado para que siempre muestres tu corazón como un espejo limpio, en el cual puedan mirarse tus hermanos.

39. Así te dejaré preparado en el desarrollo de tus dones, cumpliendo con cada uno de mis mandatos y Yo estaré siguiendo tus actos, contemplando tus obras, pues estaré tan cerca de vosotros; estaré dentro de vuestro corazón si preparáis la morada, estaré en el hogar que forméis para Mí y desde ahí guiaré vuestros pasos.

40. Contemplo a la niñez bendita muy escasa de luz; no le habéis hablado de mi Palabra porque teméis que no la comprenda, y como Maestro os he dicho siempre: Dentro de estos pequeños cuerpecitos hay grandes espíritus que saben mucho de Mí y que me comprenderán. No alejéis de Mí a los niños; no tapéis sus ojos, no cerréis sus pupilas para contemplar la luz de esta Obra bendita. Preparadlos, porque son las generaciones de las cuales he de servirme muy presto.

41. Vuestra obra será ratificada por ellos, seguirán adelante y las generaciones que han de venir después de ellos, también seguirán adelante. Este mundo no va a detenerse ya; con el advenimiento del pueblo de Israel, esta humanidad seguirá desarrollando su espíritu.

42. Yo estaré desatando en cada día los dones de todo espíritu, estaré manifestando mi grandeza en todas las creaturas. Por eso pueblo, os llamo en todas las edades. No solo llamo al hombre y a la mujer en la edad madura, en la edad de la comprensión, sino en todas las edades, pues mirad que el espíritu no tiene edad ni sexo, es semejante a Mí, es grande y fuerte.

43. Ningún espíritu ha venido por el azar, todos han sido enviados por mi voluntad, pues cada uno tiene una gran misión o una restitución que cumplir. Por eso os dice el Maestro: Respetaos los unos a los otros.

44. Respetad el destino de vuestro hermano, porque no sabéis lo que Yo he escrito en él. Amaos, respetaos y no os juzguéis. No me preguntéis porqué he señalado éste o aquél destino a una creatura; Yo conozco su espíritu, como conozco de dónde viene y su deuda o su restitución. Por lo tanto, vivid como una sola familia y mirad que en el seno de la familia he puesto espíritus de distinta condición, de distinta tribu y de diferente destino.

45. Cada uno cumple según mi mandato, con el destino que tiene señalado. Mas el destino de todos los seres es poseer la paz, la salvación perpetua, mi amor perfecto. Todos lucharán por sí mismos, por su propia redención. También todos lucharán por los demás, pues Yo os he enseñado que no habéis venido tan solo para salvaros a vosotros mismos, sino que he señalado a cada uno, una porción.

46. No todos los espíritus pertenecen al pueblo de Israel, por eso he preparado a Israel y le he señalado una porción para que la busque, la cultive, la prepare y por el cumplimiento, pueda salvar su espíritu.

47. A todos os convierto en sembradores de mi Palabra. Os estoy preparando paso a paso y el que ayer se sentía torpe para pronunciar mi Palabra, hoy ha contemplado con gran alegría que puede pronunciarla. Cuánto bien ha sentido cuando ha enseñado una palabra Mía, cuando ha dado la Buena Nueva, cuando ha puesto en práctica mi Doctrina o ha desempeñado su misión. Cuando sus dones han dado un fruto bueno, cuánta alegría ha habido en ese espíritu y ha venido a decirme: «Señor, los dones que me has dado son de gran valor, por ellos ha de salvarse toda la humanidad.” 

48. Pues, si no tuvieran en sus manos los medios o elementos para salvarse, ¿qué sería de ellos? Su salvación soy Yo, su redención está en Mí. Yo soy el amor de toda la humanidad. Yo soy el Padre, soy el Maestro de todos los hombres. Yo soy el que guía todos sus pasos; pues dejadme estar en vuestro corazón.

49. Dejad que mi Palabra y mi Obra se extiendan, pues todo hogar que diera cabida a mi Palabra, todo hogar donde hubiere un corazón de fe, será salvo. Las pruebas serán benignas; las grandes tempestades que se desaten en este tiempo, no penetrarán, pues aquel hogar será guardado por el espíritu de fe que mora en él y no solamente defenderá su hogar, sino una gran comarca o una nación.

50. Así os he enseñado, vuestros dones son de infinito valor y podréis salvar a la humanidad con ellos; pues si uno solo de vosotros puede salvar a una nación con su fe, con su virtud, ¿cómo no ha de salvarse esta humanidad cuando el pueblo de Israel formado de 144,000 se disperse; cuando cada uno de ellos lleve mi Palabra en sus labios; cuando cada uno de ellos sea el guardián de la paz, del respeto en una nación?

51. ¡Oh, pueblo de Israel! Esta simiente mía, esta Palabra ha de extenderse presto, ha de llegar a los confines de la Tierra. Yo estoy preparando el camino de cada uno de vosotros y no sabéis a dónde iréis a morar después de 1950. Cuando os haya dejado toda mi Enseñanza ahí levantaréis los corazones a la fe de mi Doctrina, ahí enseñaréis la Espiritualidad. Ahí hablaréis de amor con vuestro propio ejemplo, así os estoy preparando y esta es mi Obra bendita.

52. No me presentáis en esta alba de gracia vuestros problemas materiales, ni vuestro corazón dolorido por los desengaños de este mundo. Me presentáis tan sólo el afán de que mi Doctrina crezca, de que mi Palabra llegue a todos los corazones, de que la paz venga a todos los hombres. De que el pueblo de Israel se unifique, de que sobre él sean todas las revelaciones de mi Espíritu y que ni una sola de ellas quede oculta.

53. Esta es la oración de mis discípulos y Yo la escucho. Mas, el Maestro os dice: Estáis unidos a Mí, pues vosotros conocéis mi afán. Seguid orando, seguid preparando las tierras donde vais a sembrar. Seguid cultivando vuestro propio corazón con mi Enseñanza, sólo así pueblo, podréis salvaros. Yo os doy el tiempo.

54. Vuelvo benévolos a los elementos para vosotros. Os doy paz por un tiempo. Doy el grano con que habréis de alimentar vuestro cuerpo; pero sobre todas las cosas, trabajad por la Causa divina, trabajad por vuestro espíritu.

55. Os he preparado, he recogido de vuestro corazón vuestros anhelos e ideales. Yo os fortifico. Bendigo a todas las creaturas en mi Nombre divino.

56. Que la paz de mi Espíritu sea entre vosotros.

13 de Marzo 1949.

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