C.I. 02 Octubre 1949
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 025
01. Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. En este día en que desciende mi Espíritu Divino de la escala de perfección a la de Jacob, para enviar desde ahí mi Rayo universal entre vosotros. Yo os recibo en representación de los Siete Sellos y de todo el Universo. Una vez más os doy mi perdón y mi bendición.
02. De cierto y en verdad os digo, pueblo amado, mi Espíritu Divino se presenta por medio de mi Rayo universal en todas partes. En esta alba de gracia que la humanidad se consagra al descanso, Yo me presento espiritualmente entre mis hijos, sin contemplar religiones ni el nombre que ostentan cada una de ellas. Vengo por el llamado que los espíritus me hacen, atendiendo las súplicas, visitando al enfermo de espíritu y de materia, escuchando el clamor de esta humanidad que se encuentra sujeta a prueba.
03. Yo me presento en una sola forma para todos mis hijos: su forma espiritual, en forma divina; pero los hombres me buscan bajo diversas formas. Mi paz es una sola para todos, mi luz también. Mi amor pongo de manifiesto en la senda de cada una de las creaturas humanas. Mi voz divina la hago escuchar en la Conciencia de todos, porque es el tiempo en que las voces del Más Allá se dejan escuchar entre los hombres y en todas las muchedumbres, que forman la humanidad.
04. Se levanta mi pueblo escogido de Israel, que en este Tercer Tiempo aparece una vez más sobre el haz del planeta. Se va congregando, se va multiplicando en torno a mi Obra y mi Enseñanza. Va despertando su espíritu a la luz y a la revelación que en este Tercer Tiempo le he venido a hacer, y por ésto pueblo, soy invocado en la forma espiritual.
05. No son los altares materiales, no son los ritos ni las ceremonias por las cuales mi pueblo, que presente ante esta Palabra se encuentra en este instante, me busca o me invoca. Su espíritu se eleva para hacerme el llamado, para escuchar mi voz, para ponerse en contacto con mi Espíritu Divino.
06. Los que aún conservan rasgos de idolatría o de fanatismo, en los instantes de mi descendimiento entre este pueblo, saben elevarse sobre su propio fanatismo para buscar mi Espíritu y mi esencia, para olvidar por un instante su propósito y practicar la Espiritualidad. Aún los que se encuentran más obcecados en su fanatismo van aprendiendo, a dar los primeros pasos en la comunicación de espíritu a Espíritu.
07. Llegará el instante en que todo Israel, en verdad y en espíritu, sacuda su idolatría y su fanatismo, sus antiguas tradiciones y costumbres y quede entonces un pueblo espiritualizado, preparado para llevar un Mensaje a toda la humanidad, para revelarles a todos los hombres la forma perfecta de comunicarse con mi Espíritu.
08. No importará que cuando Israel llegue entre los hombres, ya no me comunique por conducto del Pedestal; le bastará entregar mi Enseñanza, para que los pueblos se preparen y se comuniquen Conmigo de espíritu a Espíritu y así escuchen las voces, la Voz divina y las voces espirituales, que instante por instante vibran sobre esta humanidad.
09. Voces que no son escuchadas por los hombres, porque no se encuentran preparados todos. Mas aquél que por un instante de Espiritualidad, por un instante de elevación se prepare, él se sorprenderá de encontrar tan cerca de su espíritu ese Más Allá. Lo invisible, lo eterno todo aquello con lo cual vosotros os vais familiarizando; todo aquello que para vosotros era un misterio, que ahora contempláis con tanta familiaridad.
10. En vuestro espíritu y en vuestro corazón exista siempre el respeto para vuestro Padre, para su Obra, para su Nombre. Que sólo pronunciéis mi Palabra y mi Nombre cuando estéis preparados, cuando el momento sea oportuno, cuando la hora y el lugar hayan sido preparados.
11. No mezcléis las Cosas divinas con las cosas superfluas de vuestra vida terrestre, no toméis jamás mi Obra y mi Palabra como arma de dos filos, como arma que hiera o que mate.
12. Si queréis convertir mi Palabra en arma, que sea arma de paz, de amor, que sea arma que dé muerte a las tinieblas, a la guerra y al mal, y entonces, sí os concedo que mi Palabra sea escudo y sea arma para vosotros porque os voy a dejar en mi lugar, para que deis un ejemplo de perfección cada uno de vosotros, un átomo en mi perfección divina.
13. Entonces, ¡oh Israel!, la humanidad surgirá, los hombres comprenderán el porqué de mi justicia, de la restitución, el porqué de lo incomprensible para ellos. Extiende tu mirada espiritual, prepara tu mente, sensibiliza tu corazón Israel, y podrás palpar el ambiente que vive vuestro propio mundo.
14. Mira cómo los elementos confunden a los hombres de ciencia; mira las estaciones del año también fuera de su propio cauce. Escucha de los hombres y de los países de la Tierra noticia de fenómenos y de acontecimientos extraordinarios, y en verdad os digo: cuánto desengaño y cuánta confusión contemplo en los hombres de estudio y de ciencia.
15. ¿Por qué vuestro mundo se encuentra así, pueblo amado? Porque el hombre no vive en armonía con el Universo; porque el hombre ha profanado la ciencia. Ha pisoteado las leyes, ha profanado lo espiritual. Los hombres se han olvidado de Mí; han forjado un mundo bajo su propia idea, un mundo para su grandeza, para su nombre, para su inmortalidad.
16. El hombre se ha olvidado de la esencia de esta vida, de la finalidad de las pruebas, de la finalidad del destino de todas las creaturas, y ahora la misma Naturaleza se vuelve contra él para tocarlo, para despertarlo, para desengañarlo. Ahora mi justicia divina vibra también sobre todos los hombres y les habla, para que el caos y la confusión no sean mayores de lo que son ya entre ellos.
17. La luz de mi Espíritu Santo vibrando se encuentra en todo el Universo. Ésta luz como la del astro rey que os da la vida, luz y calor desciende de mi Espíritu al vuestro; pero las densas nubes del pecado de la impreparación, del materialismo, de la perversidad, y de las ciencias humanas, impiden que esta luz vibrante y divina llegue hasta los espíritus. ¡Cuán pocos son aquellos que saben desprenderse y atravesar esas densas nubes de tinieblas, para encontrar esa luz que vibrando está instante por instante!
18. ¿Acaso esas tinieblas, ese mal ambiente de los hombres tendrá más poder que la fuerza de mi luz? No, pueblo; pero Yo permito esa lucha. No quiero venceros en vuestra inconciencia; no quiero venceros en vuestra incomprensión. No quiero ser el vencedor entre los ignorantes, entre los débiles, entre los muertos; quiero ser el Vencedor entre los iluminados, entre aquellos que me comprendan y me reconozcan.
19. Quiero ser el vencedor entre los vivos, entre los que me glorifiquen y confiesen que Yo estoy sobre todas las cosas. Por eso he entablado lucha con los hombres; por eso he aceptado, además, la lucha con los espíritus y los venceré con la luz de mi Verdad, que es mi amor y mi paz. Mas no puedo descargar toda la fuerza de mi brazo contra el hombre, porque soy sin límites y universal. El hombre es creatura pequeña y su espíritu es limitado, y Yo debo limitar también la fuerza de mi Espíritu; debo limitar mi brazo y las pruebas, a la medida de las fuerzas de mis hijos.
20. No os daré muerte porque Yo soy la Vida. Grandemente os probaré, pero con pruebas sabias, con la prueba necesaria para cada espíritu y en verdad os digo: los pueblos despertarán, los pueblos de la Tierra abrirán sus ojos a la luz; los hombres me buscarán.
21. Una sola puerta se encuentra abierta para los espíritus de esta humanidad, y esa única puerta que mi mano ha abierto conduce al Más Allá. Ya no hay puertas abiertas a la grandeza humana. Ya no hay puertas abiertas a mayores ciencias; ya no hay puertas abiertas al dominio. Una sola al Más Allá, en donde está mi luz y mi justicia en espera de todo espíritu.
22. Todas las puertas de todos los dones, de todas las potencias que he confiado Yo a mis hijos, volverán a ser abiertas cuando sea mi voluntad. Cuando todos los espíritus que han puesto sus potencias al servicio de la grandeza propia, del amor a las cosas de la Tierra, del amor a la sangre y a la de las razas; cuando todos ellos hayan sido pulimentados y lavados en las aguas cristalinas de la gracia, de la restitución, de la redención y el arrepentimiento, nuevamente serán enviados en materia y aparecerán en la Tierra convertidos en hombres y mujeres, en siervos de mi Divinidad, misioneros de mi Causa.
23. Los pueblos que hoy son esclavos, romperán sus cadenas y hallarán la libertad, la que Yo estoy preparando para la humanidad. Los pueblos dominadores, los señores de la Tierra, los que no han sentido el yugo ni las cadenas, ellos también esclavos serán de los otros por un tiempo marcado en mi justicia, para que todos los hombres conozcan lo que es ser esclavo, para que todos puedan amar la libertad de los demás. Así es mi justicia. Mas en este Tercer Tiempo en que vosotros, pueblo, en silencio contempláis mi justicia sobre toda la humanidad, acompañadla con vuestras oraciones.
24. Mirad que el hueco de mi mano os sigue conservando, que mi manto de paz os envuelve; que mi perdón es con cada uno de mis siervos, de mis labriegos, de mis discípulos. En este tiempo sed vosotros los intercesores, ya que no podéis ser los maestros aún de la humanidad, ya que todavía no podéis ser el espejo para los hombres.
25. Arrepentíos siempre de vuestras imperfecciones, para que después solicitéis el perdón por las faltas de vuestros hermanos, que Yo, de cierto os digo, siempre he atendido vuestras oraciones y me he manifestado en prodigios entre los hombres por medio de ellos. Yo seguiré escuchando vuestras oraciones, seguiré atendiendo vuestra intercesión ya que así os lo he enseñado, no puedo faltar a mi promesa.
26. ¡Oh, pueblo! Velad y orad por el mundo, pedid por él, que se os dará. Olvidaos por unos instantes de vosotros, que bien sabéis que estáis en el hueco de mi mano y nada os faltará; porque Yo velo por Israel, por mi pueblo escogido, por mi discípulo. Vosotros seréis testigos de grandes acontecimientos en este mundo; testigos seréis Israel de grandes catástrofes. Mas no seréis los testigos mudos de corazones impasibles, insensibles; seréis siempre el buen apóstol, el hermano sensible al dolor de sus Semejantes, el medio por el cual Yo siempre entregue a los hombres luz y caridad.
27. Conservaos en esta preparación pueblo, porque de vosotros estoy haciendo brotar las nuevas generaciones que han de heredar de vosotros la Espiritualidad; que ha de ser carne de vuestra carne y hueso de vuestro hueso, pero con menos materialidad, con menos pasiones en su propia envoltura. De ellos brotarán nuevas generaciones con mayor Espiritualidad, porque os digo en verdad, Israel estará presente en todos los tiempos entre la humanidad; es el primero y será el postrero, él será el último en llegar a Mí, como fue el primero en recibir mi luz, como fue el primero en prepararse espiritualmente, y en elevar el tabernáculo a su Dios verdadero e invisible.
28. Él será el conductor de los pueblos hasta mi propia planta; porque este pueblo es numeroso, el número de él solamente Yo lo conozco. No son 144,000 el número total de mi pueblo de Israel; esos 144,000 son solamente los señalados para desempeñar una alta misión espiritual, una misión especial en este Tercer Tiempo. Mas el pueblo de Israel es infinito en su número, solamente Yo lo sé, Israel.
29. Por eso el Padre, os dice: Preparaos, conservad en vuestra memoria espiritual estas mis palabras, para que sintáis toda vuestra responsabilidad con las futuras generaciones, para que les des ejemplo, consejos, enseñanzas; para que les heredéis también sangre fecunda y noble. Y así, en el silencio y en la humildad de vuestra existencia en la Tierra que os he confiado en que moréis en este tiempo, vayáis formando esa familia que sea fuerte a todas las vicisitudes y afrontar todas las épocas, todas las pruebas y salga avante.
30. Sea el pueblo que no haga alarde entre los hombres, que no haga alarde de ninguna especie; que se mantenga siempre en mi humildad, en mi mansedumbre y en mi amor. Entonces será tanto vuestro calor y vuestra paz que los hombres os buscarán y los enfermos también en grandes caravanas os buscarán más de lo que hasta ahora os han buscado, porque Yo tengo los caminos preparados, y es mi mano la que retiene a los peregrinos y a las caravanas.
31. Mas cuando Yo contemple la preparación de mi pueblo, entonces abriré las brechas, bendeciré una vez más las sendas, iluminaré también el camino y la intuición de los hombres, para que ellos puedan llegar a vosotros. Contemplándoos desde la lejanía, simbolizados por una estrella, y al llegar entre vosotros puedan encontrar, no la grandeza material ni las vanidosas ciencias, sino un conocimiento superior a las ciencias, y una verdad en la que no se encuentra la hipocresía ni la ostentación. Y aún cuando unos puedan tener lo material, mayores posesiones que otros, moral y espiritualmente todos serán iguales en mi Obra; vuestras clases habrán desaparecido, vuestras posesiones también y seréis todos iguales, todos discípulos de mi Espíritu Divino, todos hermanos entre vosotros.
32. Grande es el destino de este pueblo. No todos lo habéis comprendido así y el Maestro por eso ha llorado a veces entre vosotros, porque no siempre he encontrado la preparación. Por la misma impreparación de mis hijos, cuántas veces mi manifestación ha sido impura y ha sido imperfecta ante los hombres, ante las multitudes que siempre me consideran un Ser perfecto, un Ser sin límites y sin tacha.
33. Me han contemplado con defectos, me han palpado con imperfección, me han atribuido pequeñez y los unos se han familiarizado con estas cosas y las han aceptado, y los otros me han vuelto la espalda decepcionados. He tenido que multiplicar mis enseñanzas para darles preparación y conciencia a todos mis Portavoces, y cuando algunos han permanecido sordos a la voz de la Conciencia, ha tenido mi mano que tocarles con la justicia.
34. Siempre que he encontrado la preparación que Yo busco en mi cuerpo de Pedestales; cuando he sorprendido a un Portavoz lleno de amor, pleno de Conciencia ante mi Espíritu Divino, de él me he servido para manifestar mi amor, mi perfección y gracia. Sorprender así al pueblo, compuesto de hombres y mujeres de todos los linajes, de todos los conocimientos y de todas las esferas, con una palabra sencilla, pero llena de esencia perfecta, de conocimiento divino, de luz insuperable. En esos instantes os he hablado de amor, de unificación, de armonía.
35. Esta Obra la he querido llevar a cabo entre vosotros desde 1866. Yo os he revelado mi Obra para uniros en ella y os encuentro desunidos, mas no por mi Obra, sino por vuestras obras. Desde los primeros instantes mis hijos han cedido ante las tentaciones, ante las leyes que les son dictadas por las tinieblas. Hoy que el Maestro se encuentra en las postrimeras de su manifestación a través del entendimiento humano, vengo a darle brillo y lustre a vuestras armas para que venzáis a la tentación, para que le apartéis de vuestra senda.
36. Y entonces podáis uniros como Yo he querido uniros, porque he permanecido entre vosotros durante todo ese tiempo, como la amante alondra que ha extendido sus alas para darle calor y refugio a todos los polluelos; a todos os he querido conservar cerca de mi Corazón, en el seno de mi Obra. He querido con mi Palabra apartar toda mancha e imperfección, para que mi manifestación sea en todos y para todos la misma, siempre perfecta y cada vez más profunda y llena de gracia.
37. Mas el pueblo en conjunto no me ha comprendido. El pueblo en conjunto no se ha elevado para obedecerme y poner en práctica mis enseñanzas, para apresurar el paso en el camino, para aprovechar los momentos preciosos. Y cuando la hora se acerque, que próxima puede encontrarse ya de la partida de mi Palabra; cuando mi voz enmudezca a través del entendimiento del hombre, entonces este pueblo se conmoverá en su propio seno.
38. No quiero partir dejándolo desunido, dejándolo sin la práctica y sin la preparación; pero mis leyes son inmutables, mis mandatos son irrevocables, y llegado el instante Yo partiré y dejaré mis bendiciones entre todos. Abriré entre mi pueblo y en todo el Universo una nueva etapa, en la cual Yo permaneceré más cerca de todos los espíritus del Universo, presto a comunicarme con todos por igual.
39. Así habla el Maestro a sus discípulos en este tiempo y os bendigo Israel, porque os estoy preparando tiempo ha para cuando mi voz cese entre vosotros, porque estáis caminando con amor y conocimientos espirituales, para hacer frente al nuevo tiempo que se aproxima entre vosotros. Porque vuestro espíritu acata mi voluntad y se doblega reconociendo que llegada la hora, no tomará en cuenta el Padre peticiones ni lágrimas, ni intercesiones, ni nada de los hombres, para poderme quedar un tiempo más entre vosotros.
40. ¿Acaso en el Segundo Tiempo pudieron retenerme mis apóstoles con todo su amor? ¿Acaso la Madre de Jesús, con súplicas y con lágrimas pudo detener el destino que a Sí mismo el Redentor se había trazado? ¿Por ventura el clamor de las multitudes que amaban al Maestro y le seguían al Gólgota, las lágrimas de las mujeres piadosas, los lamentos de los hombres que lo amaban pudieron detenerme? No, Israel. Yo lo había anunciado en mis palabras a las grandes multitudes: “La hora se acerca y Yo volveré al lugar de donde vine.”
41. Cuando los míos me dijeron: “Maestro, a donde Tú vas te seguiremos.” Yo pude decirles: “A donde Yo voy ahora, vosotros no podéis venir.» Porque no era todavía el momento, pueblo. El Maestro había cumplido ya su misión impuesta por Sí mismo y se iba a su sitio; pero en su lugar dejaba a los discípulos y ellos tenían que cumplir con su destino. Una vez cumplida su misión, entonces sí podían seguir al Maestro hasta donde Él había ido.
42. Por eso vosotros, en esa hora suprema, llenos de unción y de Espiritualidad, de recogimiento, dejaréis mi voz cese entre vosotros. Mas no esperéis que sea la voz del que va a morir; no esperéis que descienda un crespón a prenderse sobre vuestro pecho, no, Israel. Recordad que aquellos que así le guardaron luto al Maestro en el Segundo Tiempo, se sorprendieron al tercer día de verlo surgir glorioso de entre las entrañas de la tierra.
43. No guardaréis luto por mi partida; no derramaréis lagrimas por ello, dejad que lloren los que no hayan aprovechado el tiempo. Dejad que mecen sus cabellos los que diciendo cumplirme, cumplieron solamente sus órdenes. Dejad que aquellos que no conciben ni aceptan mi partida en 1950, profanen mi Obra; pero vosotros no hagáis esas cosas, no aumentéis ese caos con más profanaciones.
44. Vosotros llenos de obediencia y de mansedumbre, dejad que se cumpla mi voluntad entre vosotros, y quedad llenos de unión y de fraternidad, viviendo el nuevo tiempo, en cuyos principios pueblo, estaréis por un tiempo en meditación, en análisis y en oración.
45. Cuando alcancéis la unificación de vuestro conocimiento, de vuestra Espiritualidad, de vuestra decisión, entonces preparados y unidos todos, levantad vuestra planta con el corazón limpio de ambiciones humanas, de ambiciones materiales y de grandeza personal. Limpio vuestro corazón de toda mancha, limpio vuestro entendimiento de toda incomprensión, de toda confusión, de toda idolatría y fanatismo. Entonces, preparados así mi pueblo, os podréis levantar.
46. Si a vosotros se oponen los mismos hijos de este pueblo, que comprenden mi Obra de diferente forma y pregonan que el Maestro sigue entre ellos, vosotros no hagáis guerra con ellos. No discutáis ni riñáis tampoco por causa de mi Nombre o de mi Obra, porque entonces daréis mal ejemplo a la humanidad y la justicia que se cierne sobre el Universo, de la cual os he protegido, también sería en el seno de vuestra nación y de vuestros hogares. Solamente mostraréis todo cuanto Yo os diga con palabra vibrante, pero más con vuestras obras, con vuestra oración.
47. Mi justicia será en los caminos de Israel, será entre mis escogidos y entre mis discípulos. En mi mano está el destino de todos. Yo soy el único que puede y sabe juzgar. Yo me serviré de la justicia de los hombres, de los elementos y de muchos acontecimientos, para hacer comprender a Israel que en el año de 1950, en el último segundo de ese año, habré dejado de comunicarme por el entendimiento humano.
48. La evolución y el desarrollo de mi Obra espiritual y de vuestro espíritu, no están sujetos al tiempo material. La evolución de lo espiritual no se mide con vuestro reloj material; pero estáis en materia y he querido señalar, el día y una hora para la terminación de esta Obra que he llevado a cabo entre vosotros, de mi comunicación por el entendimiento del hombre.
49. Llegaréis a estar unificados pueblo, llegaréis en el seno de vosotros a reconoceros todos. El Maestro os dice: Si así no fuere en el futuro, no estaría Yo entre vosotros; si no llegaran a consumarse esas cosas, mi Enseñanza no tendría fuerza. Mas no ha sido mi voluntad que vosotros os unáis sólo por el temor a mi justicia, ni por las pruebas, ni por la justicia de los hombres. He esperado la unificación y compresión de vosotros por medio de vuestro amor, de vuestro despertar, de vuestro análisis.
50. La hora de la partida de mi Palabra está muy próxima, y con tristeza contempláis vosotros que no existe la armonía ni el verdadero acercamiento; que esa hora de justicia os va a sorprender distantes vuestros espíritus. Unidos todos en mi Palabra y en mi presencia, unidos todos en un cumplimiento; pero distantes los unos de los otros del verdadero amor. Mas, Yo seguiré como Maestro entre este pueblo, ya no comunicado en la forma que vosotros habéis tenido, pues he sido Maestro de vosotros a través de todos los tiempos.
51. ¿Quién sino Dios es el Maestro de todos los espíritus? Yo seguiré vibrando. Muchas cosas que en verdad no fueron dichas a través del Pedestal, vosotros mis discípulos de Espíritu a espíritu, Yo las diré. Muchas cosas que no habéis comprendido todavía, de lo dicho por Mí y de lo que ha sido callado, también por Mí lo alcanzaréis a comprender después de ese tiempo.
52. Vuestro espíritu continuará su desarrollo. Aún cuando vayáis por los caminos convertidos en maestros, en los maestros de la humildad y de la Espiritualidad, delante de Mí seguiréis siendo mis párvulos, los que necesitan de mi amparo, de mi báculo y de mis enseñanzas.
53. Los hombres os admirarán, los hombres se sorprenderán ante vuestra palabra, ante vuestros prodigios, ante vuestra Espiritualidad. Los hombres contemplarán con los ojos de su espíritu y de su cuerpo los dones que Yo os he confiado; muchos de ellos inclinarán su cerviz y os rendirán homenaje. De estas cosas cuidaos pueblo de Israel, y entonces decid a aquellos inocentes, a aquellos ignorantes, que ellos pueden ostentar vuestros propios dones.
54. En muchos que se creen desheredados, vosotros por intuición y por miraje les contemplaréis llenos de dones también. A ellos revelaréis estas cosas, los despertaréis y les daréis desarrollo, y ellos se unirán a vosotros como un labriego más en la campiña del Señor, como un soldado más en la causa del Espíritu Santo.
55. Vosotros en vuestra lucha pugnaréis por abolir el misticismo, el fanatismo y la idolatría, la falsa Espiritualidad, la superstición, la ignorancia en las cosas sobrenaturales, la profanación de las cosas espirituales y divinas. Vosotros apareceréis con mi Enseñanza para toda la humanidad como una caricia, como un bálsamo, como un Mensaje de paz para los espíritus que ha muchos siglos preguntan al infinito, preguntan al Arcano y no son contestados, porque no saben ellos recibir la contestación.
56. ¡Oh, discípulos de Cristo! Así os preparo y os prevengo, porque hoy me circundáis y en mi voz recibís el estímulo, el bálsamo y la ayuda; porque la unión de vuestros pensamientos y la presencia de todos os infunde valor y fuerza. Tiempos llegarán en que os miréis lejos los unos de los otros; habrá momentos en que os sintáis lejos, muy lejos del Maestro y os sintáis lejos de los hombres. Ese será un instante de prueba para vuestra fe, para vuestra confianza en mi Palabra y el adelanto de vuestro espíritu.
57. Cuando sintáis esa soledad, esa incomprensión hasta de los mismos vuestros, de los seres más queridos, más íntimos, más próximos a vuestro corazón, elevaos a Mí. Si sentís que en el vacío no me encontráis, elevaos más todavía, y si aún no me encontráis, esperad, porque es la prueba, y en el momento inesperado para vosotros Yo llegaré vibrante como un rayo de luz, para posarme en vuestro corazón, para llenaros de fuerza y deciros: “Yo no puedo faltar al llamado de uno de vosotros.”
58. Yo soy el oído alerta, Yo soy aquel en la cruz, que en una de mis últimas palabras dije en cuanto hombre: «¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?!” Porque el hombre Jesús por la mano de Dios, se sintió solo del Espíritu que le había alentado y de los que en el mundo también le acompañaron. Si esa soledad llegáis a sentir mi pueblo, recordad aquel instante de vuestro Maestro, quien pudo decir después: «En tus manos encomiendo mi Espíritu.» Y el alma de Jesús, en el Espíritu del Padre Inmortal, fundida quedó para siempre, porque son una sola cosa.
59. Todavía mucho os hablaré, escasas son ya las Cátedras que os entregaré pueblo, mas una sola de mis palabras mucho os dirá. Cada una de mis palabras y de mis revelaciones tiene muchas fases de mi Enseñanza, de mi Espíritu, de las cosas divinas de lo que hay en vuestro espíritu y de todo cuanto os rodea, para que podáis conversar con los hombres y contestar a todos.
60. Porque reinan entre los hombres millares de teorías de mi propia Divinidad, de conceptos diferentes, de religiones que unas a otras se oponen su base, en su fundamento. Porque hay teologías que se oponen a otras teologías. Porque hay ciencias y filosofías que se oponen a otras, y mi pueblo de Israel no huirá de eso jamás. Tendrá que desempeñar su papel de luz y de paz, y que depositar el mensaje en ese tiempo del cual este pueblo no podrá huir. En esa lucha en la cual Israel tendrá que estar, porque para eso le he preparado.
61 Ya se acerca ese tiempo, ya se avecina esa gran batalla del pensamiento humano, de los espíritus, de las ideas y ahí pueblo, encontrarás tierra fecunda. Por momentos encontrarás las tierras envueltas en torbellinos, en huracanes y en tempestades. Vuestros ojos no se nublarán, vuestra mente no se turbará, ni se acobardará vuestro espíritu.
62. En ese tiempo haréis la luz entre las tinieblas. Para ese tiempo os estoy preparando y dándoos armas; pero antes he querido que entre vosotros mismos exista la unificación, que también de entre vosotros desaparezcan las filosofías, los falsos conceptos de mi Divinidad. Lo espiritual que surja de vuestro espíritu, el verdadero conocimiento para que sepáis explicar a los hombres, todo cuanto ellos no se explican a sí mismos. Para que apartéis a ellos también del camino errado y puedan encontrar la senda luminosa y fácil, que conduce al espíritu a la Verdad.
63. Ese camino por el cual vos has transitado pueblo, sin sentir necesidad de los libros, sin que hayas tenido que hacer acopio de monedas y de caudales para adquirir mi luz. Sin tener que luchar por la ostentación de un título o de un nombre. Por eso le llamo el camino fácil del espíritu, es estrecho sí; pero es el camino en que cada espíritu encuentra su libertad para su desarrollo. Ahí extiende sus alas para remontar su vuelo a las alturas, y abre sus ojos también, para desdeñar las rutinas que las ciencias no han despreciado en el camino.
64. Es el camino que os he brindado y en el cual unos han caminado más que otros; pero en el cual todos encontraréis vuestro desarrollo, vuestra alegría, vuestra liberación. Es el camino que vais a ofrecer a los hombres, para que ellos también desde lo más profundo de su ser, cuando sientan el aleteo de su espíritu y su mirada también se despeje y se ilumine, eleven como vosotros ese himno de amor, de glorificación a vuestro Señor.
65. Quien hoy en su Espíritu y desde su Espíritu viene entre vosotros a manifestarse en plenitud, en poder y en gracia, porque mi Arcano se encuentra abierto. Porque el Libro de los Siete Sellos se ha abierto en aquella parte que marca, que muestra el Sexto Sello, pleno de misterios que se esclarecen, pleno de luz que se despoja de toda tiniebla, pleno también de fuerza y de dones para los hombres y para los espíritus; para que ellos pugnen por su libertad, por su grandeza espiritual y luchen para la conquista de ese Reino, que es el Reino de Dios sobre la Tierra.
66. Esta es mi Palabra que traigo como alimento para cada uno de vosotros. Es alimento preparado por mi Espíritu, es mi propio Espíritu en el que está la salud para todo mal. Llevad mi Palabra, sea para vosotros y por conducto de vosotros, pan de Vida Eterna, bálsamo de los bálsamos y paz para todo espíritu.
67. Al ascender mi Rayo de entre vosotros, permaneced en el Valle Espiritual cinco minutos más y en esos instantes velad por el Universo, pedidme por aquellos que no conocéis y sin embargo son vuestros hermanos. Pedid por todo aquello que vuestra mirada no alcanza a contemplar, pero que Yo sí miro. Entonces Yo seré de vosotros en ese instante como un enviado de mi pueblo de Israel, como un Siervo humilde y atento a vuestra petición.
68. Me presentaré Yo en todo camino, en todo lugar donde la necesidad, el hambre, el dolor, la esclavitud se encuentran, para entregar allí mi paz y mi Espíritu a nombre de vosotros. El instante llegará en que vosotros recordando mi humildad y mi obediencia a vuestra petición, vayáis por los caminos del mundo en un número multiplicado, sembrando la paz y llevando todo lo que me pedís para vuestros hermanos.
69. ¡MI PAZ DEJO ENTRE VOSOTROS!
2 de Octubre 1949.