C.I. 31 Diciembre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 024

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Yo os bendigo, pueblo de Israel. Estáis en este instante orando y preparando vuestro espíritu para recibir mis últimas palabras.

02. Voy a hablarte a ti y a la humanidad, de la cual formas parte. Los cielos están mudos y silenciosos escuchando la Palabra del Padre. En todas las moradas donde habitan los espíritus, solamente se escucha el palpitar del espíritu lleno de temor. Es la hora final de esta etapa, llena de gracia, que concedí al pueblo escogido.

03. Mi amor ha sido contigo. La gracia de mi Espíritu ha bañado tu espíritu. Desde el instante en que abrí los labios del primer Portavoz te he hablado con suma claridad, para que pudieses comprender que este es el tiempo del despertar y del cumplimiento. Todo aquello que no habéis hecho en los tiempos pasados, hacedlo ahora. ¡Espiritualizaos!

04. Guardad en vuestro corazón toda la esencia que he venido a derramar en el vaso de vuestro corazón.

05. Yo, la Fuente, Yo el Divino Maestro, he venido a entregaros mis lecciones, para llenaros de este saber. Os encontré en el camino temerosos, titubeaban vuestros labios y vuestro corazón no encontraba el apoyo, para dar principio al cumplimiento de la misión que os confié antes de enviaros a la Tierra. Buscabais por oriente y por occidente la luz para dar principio a la jornada, y os llame por conducto de un emisario. Elías llamó a la puerta de vuestro corazón y os condujo a Mí, y estando en mi regazo os habéis recreado.

06. Vuestro espíritu ha confesado que es el cumplimiento de la Palabra dada a vuestro espíritu, el que habéis mirado verificarse de esta manera. Está convencido vuestro espíritu. Habéis aceptado la forma que Yo he escogido para comunicarme con vosotros: El hombre; vos mismo de quien me he servido para hablar con el verbo que hay en mi Espíritu.

07. Yo he preparado a los Portavoces desde antes, desde siempre. Estas creaturas, desde el principio de su formación, han sido preparadas por Mí para que llegasen al cumplimiento de su misión. El pueblo de Israel me ha escuchado por medio de ellos, su fe le ha dicho que en el fondo de esta Palabra está mi verdad.

08. Yo he envuelto en mi amor a vuestro espíritu. Yo he señalado vuestra senda. Yo os he iluminado. Yo os había prometido que mi Espíritu había de iluminar a todas las creaturas, que mi luz había de descender sobre todo espíritu y sobre toda carne, sobre toda Conciencia, y el Espíritu Santo que Soy Yo, he venido a cumplir mi promesa a la humanidad. Escrito está dicho por Mí en el Segundo Tiempo, que había de venir una vez más. Los hombres me esperaban, los hombres recordaban estas palabras; velaban, oraban y buscaban las señales dadas, para saber con certeza si el tiempo ya estaba cercano.

09. Yo alimentaba su esperanza y les decía: Ya se acerca el tiempo en que he de abrir el libro del Tercer Tiempo. Cuando os hice el llamado, cuando pudisteis contemplar la forma humilde en que Yo me presentaba, por un instante se estremeció vuestro corazón y pensasteis si ésta era la forma más perfecta, si había escogido el mejor medio para comunicarme con los hombres, con vosotros mismos.

10. Yo os digo: Esta es la forma que me ha placido. Vosotros que poseéis el espíritu, parte de mi mismo Espíritu, estáis capacitados para transmitir e interpretar mi Palabra. Yo os he dado a conocer mi voluntad. He esclarecido todo aquello que estaba envuelto en misterio, para que los hijos del pueblo de Israel fueran los hijos de la luz y pudiesen llevar por los caminos de la Tierra, esta Enseñanza como semilla fructífera.

11. Mi Palabra se ha derramado en el pueblo de Israel en las diferentes congregaciones que ha formado. He hablado con la misma esencia, con la misma intención, con el mismo amor. Me he derramado según la preparación de estas congregaciones porque estáis sujetos a prueba, porque según los méritos espirituales que hagáis presentes al Padre, así alcanzaréis.

12. Todo lo recibiréis por méritos. Cuanto más os elevéis, más podréis comprenderme y recibir. Hoy que me encuentro entre vosotros, el día postrero de mi comunicación, os digo: ¡Bendito seáis, Israel, porque habéis llegado hasta este día siguiendo mi huella! Los unos habéis tropezado; los otros habéis caminado con lento y firme paso, para alcanzar la elevación del espíritu.

13. Yo contemplo a todos en este día y a todos hablo en la misma forma, a todos bendigo y juzgo también. La obra del pueblo de Israel está escrita. Yo puedo leerla. Cada uno de vosotros me presenta su obra y os digo: En los tiempos venideros os diré cuál es el fruto de vuestra obra. Vais a experimentar la paz de mi Espíritu según vuestro cumplimiento. Vais a sentir mi presencia según la elevación espiritual que forméis. Vais experimentar las cosas espirituales según vuestro adelanto y vuestro esfuerzo.

14. Sí, pueblo de Israel, pues es el tiempo de justicia en que vosotros recibiréis según vuestros méritos. Yo en conjunto os juzgaré. No señalaré a éste o aquél su mala obra. A todos en conjunto, diré: Habéis dado vuestros primeros pasos. Vais convirtiéndoos en discípulos. Vais presintiendo lo que mi Obra encierra. Aún no la habéis reconocido en toda su plenitud; pero os estoy preparando para que lleguéis a ser mis discípulos.

15. El discípulo debe imitar a su Maestro y vosotros no me habéis imitado todavía. Vuestras obras, con reunir mérito y virtud, no son todavía perfectas; pero os contemplo con amor, os aliento, os animo a seguir adelante, y os digo: El camino que he trazado es infinito. Nunca llegaréis al límite; siempre encontraréis sorpresas gratas que alienten vuestro espíritu.

16. Yo estaré en cada uno de vuestros pasos; inspiraré vuestro entendimiento cuando emprendáis una obra espiritual. Yo haré, pueblo de Israel, que de vosotros broten grandes prodigios que den pruebas a la humanidad de que sois mis discípulos, de que habéis recibido mi unción, de que estáis llenos de los dones del Espíritu Santo.

17. Todos los elementos van a levantarse en contra del hombre. El hombre va a experimentar dolor. La paz todavía por un tiempo estará retenida en mi Seno. Este será el tiempo de lucha para el pueblo de Israel; en él estarán el bálsamo y la luz, la fortaleza y la caridad para sus hermanos.

18. La oración de Israel librará muchas veces a la humanidad de conflictos y dolores. La perseverancia y el cumplimiento de este pueblo, será como un escudo para las naciones. Vos cumplirás pueblo, como las profecías que he dado desde el principio de los tiempos van a cumplirse.

19. Vos estarás como centinela, como guardián. Mirando cómo la Palabra del Señor llena de justicia se cumple. Vos estarás orando, temeroso en tu espíritu al contemplar cómo vienen sobre la humanidad las pruebas inesperadas, los problemas sin solución aparente, los grandes conflictos y confusiones. Mas, Yo seré la luz para todo espíritu.

20. Todo aquel que permanezca con su lámpara encendida no caerá. Todo aquel que asido de Mí pueda encontrarse, estará a salvo. He preparado una barquilla y esa barquilla es mi Doctrina, es mi Palabra; todo aquél que pueda encontrarse naufragando encontrará en ella el puerto de salvación.

21. Mas, ¿cómo podrá ser dada a conocer esta Palabra? ¿Cómo llegará a todos los corazones si es reducido el número de los que me han oído y son tan grandes las porciones que ignoran estas cosas? El pueblo de Israel se multiplicará, crecerá en número y en virtudes.

22. El pueblo de Israel sembrará esta simiente y Yo la multiplicaré el cien por uno. Solamente quiero contemplar la preparación de Israel; ya os he enseñado que podréis cumplir en las naciones distantes, cómo podréis influir en los espíritus, cómo podréis defenderlas con vuestra espada de fortaleza y de amor

23. Vos vivirás orando y velando; desde esta humilde nación en donde moras enviarás vuestro espíritu como un mensajero de paz y de luz a las naciones. Vos sabrás aquilatar las pruebas. Sabrás comprender hasta dónde llega el rigor de la justicia de vuestro Padre. Vos como encomendado estarás preparado en todo instante.

24. Las doce puertas de la Nueva Jerusalén están abiertas; por ellas penetrarán los espíritus ansiosos de luz y de sustento espiritual. Las doce tribus de Israel quedan preparadas desde este día, para el ejercicio y cumplimiento de todos mis mandatos.

25. Hoy todos los espíritus que pertenecen al gran pueblo del Señor están presentes y están reunidos. No es menester que lleguen a las plantas del Portavoz, en el seno de estos recintos para que ellos hayan sido preparados por mi mano. Los unos en esta nación y los otros en diferentes naciones de la Tierra están ungidos y preparados por Mí. El número está completo.

26. Yo había de cumplir con estas cosas. Doce mil señalados de cada una de las doce tribus dejo entre la humanidad para su salvación. Cada uno de ellos es un soldado, es un centinela que vivirá alerta, que irá en busca de sus hermanos que han tomado el camino torcido y hará que vuelvan al verdadero camino.

27. Cada uno de ellos me representará y llevará en sus labios mi Palabra y de su corazón brotará la inspiración divina; la luz es en ellos. Todos los dones de mi Espíritu he derramado en esos espíritus. No os pertenecéis a vosotros mismos. Pertenecéis a la humanidad, Yo os entrego a esa humanidad para que os reciba.

28. Mas, ¡ay! de la humanidad si os rechazare. iAy!, del mundo y de las naciones si desconocieren a los que he preparado y enviado para su redención, porque esas naciones me responderán, porque su juicio será grande. Yo os envió como mansas ovejas entre lobos hambrientos.

29. Vais a luchar con el corazón de los hombres. Vais a padecer por amor a ellos. Vais a llorar también, como Cristo ha llorado por amor a la humanidad. Mas no os desalentéis, no os acobardéis ante estas palabras. Esa es vuestra misión de discípulos y tenéis que imitarme.

30. Como Padre he sido desconocido. He venido a llamar a las puertas del corazón como el necio peregrino y las puertas se han cerrado para Mí. He llamado una, otra y otra vez, mas los unos han abierto la puerta y los otros la han dejado cerrada. El Peregrino ha pasado sin haber sido reconocido. Mi amor ha sido despreciado. Por eso vosotros mis discípulos, no desalentéis vuestro corazón.

31. Llamad por primera, por segunda y tercera vez. Os doy el cincel para que forjéis corazones, para que los preparéis para el amor de mi Divinidad. ¿Cuál es el sustento que la humanidad recibe en este tiempo? ¿Cómo puede vivir espiritualmente si no se alimenta? La encuentro hambrienta, desnuda y sedienta de todos los bienes espirituales.

32. El espíritu ha sido atado, ha sido confundido por la fuerza y las pasiones de la materia. Está retenido; mas vengo a romper esas cadenas. Yo, el Libertador, he venido a todos los espíritus que claman justicia y caridad, y esos espíritus serán libertados. Ya hoy en este día, les doy la luz y la potestad para que puedan libertarse de sus pesadas cadenas.

33. Os digo: Si queréis vivir, si queréis recibir la paz de mi Espíritu, ¡oh, humanidad!, acercaos a Mí, amadme, guardad mis preceptos y cumplidlos; entregaos a la Ley y respetaos los unos a los otros. ¡Amaos como hermanos en Mí!

34. Todos los que habéis vivido en la consciencia espiritual, todos los que no habéis dejado apagar esa lámpara y esperáis el tiempo de la liberación, el tiempo de la paz y de la justicia, heme aquí sobre vuestro espíritu, derramando infinitos rayos de luz para que podáis reconocerme y seguirme.

35. En este día, todo espíritu encarnado y desencarnado, ha sido estremecido por Mí. Ha sido lleno de la luz de mi Espíritu para que él pueda reconocer que es el día grave, el día solemne en que el Señor habla por última vez al mundo. El espíritu me ha oído, siente dentro de sí una extraña inquietud y no sabe a qué atribuirla.

36. Yo hago obras poderosas en este día en todas las creaturas que habitan el orbe; todo lo que vosotros no podéis hacer, Yo lo haré. Todo aquello que me pidáis, todas esas obras superiores a vuestras fuerzas que encomendéis en mi mano, las haré por vuestra oración, por vuestra petición. Israel, por la limpidez que contemplo en vuestro corazón, por la sana intención con que me habéis pedido, por la consciencia que me presentáis, os concedo estas cosas.

37. Estáis envolviendo al mundo con vuestra oración. Estáis consolando su espíritu, le estáis prometiendo y un día tendréis que cumplir todas esas promesas. Lo que os he entregado, no es sólo para vosotros, es para vuestros hermanos. Os he hecho depositarios de un grande caudal de inspiración, para que podáis derramarlo sobre el mundo inocente, ignorante.

38. ¿Quién me ha pedido luz, que no haya recibido un torrente de esa misma luz? ¿Quién me ha pedido el don de la palabra que no le haya concedido este precioso don? ¿Quién me ha dicho, Señor, enciende el amor en mi corazón para amar y redimirme por ese mismo amor, que no haya dejado todo mi amor en él?

39. Yo soy entrega absoluta a mis hijos. He venido a enseñaros en este tiempo, una vez más, cómo mi amor se ha derramado sobre vosotros. Cómo mi ejemplo del Segundo Tiempo se ha repetido. Cómo he amado y perdonado a la humanidad; cómo he venido sin contemplar sus errores y le he entregado mi caridad. Y vosotros juzgáis mi Obra, mas juzgáis con respeto; unís la Obra de los primeros tiempos a la del último tiempo y formáis con ello un libro.

40. Mi Obra del Primero, Segundo y Tercer Tiempos se complementa. En el Primer Tiempo os di a conocer la Ley, en diez mandamientos, por conducto de Moisés. Mi voz repercutió y fue grabada la Ley en el corazón de los hijos. Mas los profetas anunciaron a Aquél que había de venir a cumplir la Ley de Jehová, que había de enseñar a la humanidad con suma paciencia el cumplimiento de todos los preceptos divinos, y Jesús fue entre vosotros.

41. Jesús marcó con su vida una nueva Era, un nuevo tiempo para el espíritu de los hombres y la luz fue derramada entre la humanidad. El Espíritu Santo iluminó toda creatura y la Palabra de Jesús llegó a todos los corazones, la Palabra de vida, de amor y de redención.

42. Cristo prometió una vez más venir a la Tierra y sus apóstoles podían preguntarle: ¿Cuándo serán estas cosas? El Maestro contestaba a sus discípulos: Estas serán las señales: Los hombres se levantarán en guerra. La confusión será grande. Habrá señales en el firmamento. Los hombres harán armas para destruir su vida. Los principios de la Ley habrán sido borrados por los hombres. Se desconocerán los padres y los hijos. Los hermanos no se amarán. El esposo y la esposa se desconocerán. No existirá el amor, la paz. Todo será tiniebla. Cuando estas cosas viereis aparecer, es que Yo vendré una vez más. Descenderé a los hombres. Es mi promesa.

43. Los profetas miraron pueblo, que el Mesías había de venir sobre la nube y desde allí enviaría infinitos rayos sobre la Tierra, y Yo he venido sobre la nube. Mis plantas no han pisado el polvo de la Tierra. No he venido a confundirme con lo que es materia; he venido en Espíritu sobre los espíritus. Yo os he llamado al Más Allá en estas reuniones y la reunión se ha verificado en el Más Allá.

44. El Espíritu Santo ha venido a invitar a su pueblo para habitar en el mundo de la paz, en la región espiritual en donde todo es amor y armonía. Ahí me habéis oído, pueblo; por lo tanto, mi palabra está cumplida.

45. Os he entregado lección tras lección en este tiempo y con todas ellas, quiero que forméis un libro de sabiduría para toda la humanidad. Es la herencia que os entrego.

46. No he prometido a los hombres los bienes materiales. Solamente he venido a entregaros los bienes del espíritu, que son los que dan redención y vida eterna. Vosotros, que habéis habitado cerca de Mí, ansiosos siempre de recibir mis palabras y mis enseñanzas, que traen siempre una nueva página, una nueva palabra para vosotros, me habéis oído hasta el final. Habéis sido perseverantes y pacientes también. Habéis sabido pasar sobre las pruebas a que he sometido a vuestro espíritu, pues nadie ha llegado a Mí, sin haber pasado por las pruebas dolorosas.

47. Todos habéis sido purificados antes de llegar a escuchar mi Palabra. Los unos desde la niñez y los otros en la edad madura; en distintas edades os he llamado y a todos he purificado. Mas habéis llegado a Mí en busca de paz y de consuelo, en busca de luz, porque os habéis sentido huérfanos, y Yo he venido a devolveros todos los dones y atributos que pertenecen a vuestro espíritu.

48. Todo lo que habéis perdido en vuestro peregrinar sobre la Tierra lo he devuelto y os contemplo en este instante llenos de vida, de energía y fortaleza para emprender la jornada.

49. Vais a quedar en el lugar Mío. Voy a prepararos, entre vosotros se levantarán aquellos que con su palabra explicarán todas las cosas que he dado a conocer en este tiempo. Todos tenéis las facultades, los dones y atributos necesarios; mas os contemplo en distintos grados de elevación todavía. Los unos prestos a llegar al sumo desarrollo de vuestros dones, los otros en el principio todavía; pero todos con el anhelo de estudiar y de comprender mi Palabra.

50. Pensad siempre que habléis en nombre Mío, Yo estaré presidiendo vuestro acto; que cada una de vuestras palabras está siendo escrita por Mí en el Más Allá. Mi Espíritu y los ángeles que me circundan están atentos, contemplando vuestra obra. No quedaréis solos. No estaréis distantes de Mí. Nada podréis ocultarme, pues estaré en el fondo de vuestra Conciencia y ahí os hablaré y desde ahí os juzgaré, os prepararé y os alentaré, pueblo de Israel.

51. Os he purificado para este tiempo, para que pudieseis alcanzar la gracia. ¿Quién de vosotros que ha sufrido pacientemente y me ha ofrecido su dolor y me ha bendecido en él, que no haya recibido mi confortación y paz? Me he servido de vosotros, Yo he purificado al pueblo de Israel; pues, ¿cómo podría grabar mis últimas páginas en su corazón si éste estuviese manchado?

52. Menester es que todos estéis purificados. El dolor ha llegado a vosotros. Mas no os ha hecho morir, ni siquiera os ha enfermado. El dolor, que es fuente de vida y de purificación, ha permitido que el espíritu se levante lleno de fortaleza reconociéndome y amándome.

53. Hoy que os sentís puros, os sentís dignos de Mí. ¡Bienaventurados seáis! ¡Bienaventurados seáis todos, porque todos en este día sois dignos de escucharme!

54. Habitáis por mi voluntad, esta nación que Yo he mantenido en paz, para que el pueblo de Israel asentado en ella pudiera escucharme. En derredor vuestro se agita el torbellino, las grandes pruebas, la amenaza y la zozobra. Israel permanece en la barca y desde allí contempla la tempestad. Mas, ¿vais a permanecer indiferentes ante el dolor y el sufrimiento de vuestros hermanos? ¿Qué vais a hacer pueblo, en estas grandes pruebas que esperan a la humanidad? ¿Cuál es vuestro propósito? ¿Cuál es el plan de cumplimiento espiritual que has formado dentro de ti?

55. Ese es el tiempo en que Israel ha de levantarse, para poner en práctica mi Palabra. Yo os daré innumerables pruebas, oportunidades, para que puedas desempeñar tu misión. Mas esa misión la cumplirás en silencio, sin hacer alarde de Espiritualidad. Si os llamáis discípulos del Espíritu Santo y no queréis que vuestro nombre brille, no queráis que el mundo os adore. ¡Servid al mundo! ¡Servíos a vosotros mismos! ¡Usad todos vuestros dones! ¡Desatad todas vuestras potencias! ¡Reconocedme en vosotros mismos!

56. Os dejo preparados mis hijos, para que cumpláis delante de la porción que señale a cada uno de los labriegos, a cada uno de vosotros que sois soldados en la gran contienda universal. ¡Dejad que mi mano os guíe! ¡Dejad que sea mi Espíritu, el que os ilumine y os inspire en las grandes pruebas!

57. Cuando el dolor llegue a vuestro corazón, retiraos a la meditación. Comunicaos Conmigo. Yo os confiaré mis inspiraciones y os diré cómo debéis llevar la solución, el consuelo y la paz a vuestros hermanos.

58. Vuestras pruebas Israel con ser grandes, son pequeñas comparadas con las pruebas que afligen a todo el mundo. Vos has sido mimado, acariciado con esta Palabra. Has vivido en el regazo del Padre por largo tiempo.

59. Te has acostumbrado a recibir mis caricias y mi Palabra de perdón. Mas esta Palabra va a callar. Ya te encuentras en la madurez, pueblo; ya te he hecho crecer en la senda de evolución. Ya te contemplo como el mancebo fuerte. Hoy pongo en tus manos, hoy te encomiendo todas las armas, las herramientas para que puedas convertirte en un sembrador entre la humanidad.

60. La simiente es mi Palabra. El agua es el amor. Las herramientas son la fe y la perseverancia. Te confió los vastos campos de la humanidad, las corrientes cristalinas, la simiente preciosa; los elementos los pongo a vuestra disposición para que les órdenes. Todo sea favorable para la siembra espiritual. Todo sea contigo realización, cumplimiento y bendición.

61. Yo presidiré tu obra. Yo contemplaré tu esfuerzo. Yo miraré la fe que has puesto en mi Palabra. Probaré vuestro corazón tantas veces como fuere necesario para forjarlo y conducirlo. Siempre que estés al borde de un abismo, mi mano te detendrá. Yo te volveré al camino. En Mí encontrarás, pueblo, al Padre que vela siempre por el hijo; al Maestro cuya Palabra no ha cesado de caer en el corazón de los que se han preparado; al Juez que juzga todos tus actos. Al Amigo que te acompaña y es confidente de todas tus cuitas. En Mí tendrás todo, pueblo.

62. Yo quedo contigo espiritualmente en la cumbre del monte, en donde te espero, a donde has de llegar lleno de cumplimiento con las manos rebosantes, de simientes llenas de vida. Allí te espero, pueblo.  He venido a tu morada por un tiempo, a comunicarme contigo, a invitarte a elevar tu espíritu mediante el cumplimiento de tu misión, para descansar después en la paz de mi Espíritu.

63. ¡Cuánta alegría, pueblo de Israel!, sentirás al contemplar cómo los labriegos van desempeñando su misión, van venciendo las pruebas del camino y llegan al final de su cumplimiento. Llenos de amor, de abnegación y de conformidad con el destino que les marqué y entregan su espíritu en mis manos, porque ese labriego no habrá sido perdido para la humanidad. Ese labriego habrá dejado sembradas en su camino innumerables simientes que hablarán de esta Obra; ese labriego habrá dejado una herencia de paz, de consuelo y de amor entre sus hermanos.

64. Contemplarás cómo la vida cambia, cómo todo marcha hacia adelante, cómo mi Obra se consuma, cómo mis órdenes y mandatos se cumplen en el Universo. La voluntad del hombre es pequeña cuando ella es injusta o impura. Yo detengo en el camino a ese espíritu y solamente dejo que se haga mi voluntad.

65. Una nueva etapa te espera, pueblo de Israel. Etapa para el trabajo de lucha, pero en el que tendrás recreo, porque Yo voy a darte el cumplimiento de las profecías más próximas. Vos te recrearás y vivirás unido, pueblo de Israel, unido espiritualmente y cuando te hayas reconocido en espíritu, cuando te ames y te hayas perdonado, entonces este mundo caminará hacia la Espiritualidad.

66. Hoy contemplo a mi pueblo de Israel disperso, disgregado. Mas Yo te he pedido siempre la unificación, el amor y la concordia y te estoy esperando. Quiero verte unificado en el mismo ideal, en el mismo amor; quiero que tu luz sea la misma para que el mundo pueda contemplarte y reconocerte como mi verdadero discípulo.

67. Los cargos que te he entregado pueblo y que no has desarrollado todavía, estúdialos, reconócelos y ponlos en práctica. Cada uno de ellos encierra un mundo infinito de perfección. Si quieres reconocerme por medio de ellos, practica y en tu práctica encontrarás la grandeza de cada uno de esos cargos.

68. Mas sé sincero; sé amante con la humanidad. Abrázala como una hermana; estréchala contra tu corazón porque a ella vas a entregarte si me amas. Si obediente tomas tu cruz y vas al cumplimiento de todos mis mandatos, encontrarás en esa lucha redención para tu espíritu.

69. Me presentarás en cada día tus sufrimientos por la humanidad, tus triunfos también, tu lucha, tus desvelos y Yo, como Padre, te bendeciré Israel, y multiplicaré tu simiente.

70. La Madre os bendice desde el Más Allá.

71. ¡María intercede por la humanidad! María, cuyos labios se abren llenos de amor, solamente vierten palabras de bendición y de consuelo sobre todas las creaturas. ¿Conocéis acaso, sentís todo lo que Ella os ama, todo lo que Ella ha sufrido por vosotros? No lo sabéis. No habéis presentido siquiera cómo el Espíritu Maternal os envuelve y os ha conducido por esta senda.

72. Unida está a Mí en esta Obra de paz y redención universal. Su Espíritu no permanece indiferente. Su Espíritu es todo amor, toda actividad, toda oración y velación por los hijos; pues ora en este instante, pueblo.

73. Ora porque el Señor en el Más Allá ha reunido a todas las creaturas, todos los seres, a todos los que tienen cargos, a todos los que han sido enviados a la Tierra en distintos tiempos y todos en este día escuchan el corazón del pueblo de Israel. Todos te están inspirando, te están ayudando en tu preparación, pueblo, para que puedas presentar en este día tu obra con pureza. Los corazones piden y los espíritus se elevan en inmenso ruego en este instante.

74. ¿Qué podéis pedir? Todo será concedido para el bien y la redención espiritual. Yo en este día entregaré inmensamente a cada espíritu, para que pueda llegar al conocimiento y cumplimiento de su destino.

75. Israel, que me haces presente todavía los espíritus que no han sido señalados, que no han recibido mi Palabra sobre ellos que es su destino espiritual, no temas. Todos en este día quedarán señalados, en esta y en otras naciones. Doquiera que se encuentren los espíritus pertenecientes al pueblo de Israel, reciben la luz de mi Espíritu, para que por ella puedan reconocerse a sí mismos y sentir todos los dones que hay en ellos.

76. Yo los bendigo en este instante; son presentes ante mi Palabra. Yo os ilumino y os doy fortaleza. Habéis venido a cumplir una delicada misión a la Tierra. Yo he venido a cumplir mi Palabra entre vosotros.

77. Dicho está que el pueblo de Israel había de habitar una vez más la Tierra, para consuelo y redención de los hombres. Vosotros pertenecéis a ese pueblo, del cual Yo me sirvo en este tiempo para enviar mi Palabra a todas las naciones. A cada uno de vosotros tomo como mensajero de la Buena Nueva, espíritus que habitáis en distintas naciones y en esta nación en donde la mayor parte del pueblo de Israel se congrega.

78. Dejo vuestro corazón preparado como fuente inagotable de bendiciones y beneficios espirituales para la humanidad. ¡Consoladla! La humanidad está enferma; ha perdido el sosiego y la esperanza; se encuentra envuelta en confusiones. Ha perdido la ruta y llora su desolación, Israel. ¡Condúcela a Mí! ¡Siembra en ella la fe! ¡Devuélvele las fuerzas que ha perdido! ¡Dale vida, aliéntala con mi Palabra, para que ella vuelva al camino y en corto tiempo pueda llegar al cumplimiento de su misión!

79. ¡En tus manos dejo el bálsamo, el consuelo y la paz para que los derrames, estos dones preciosos, en todo aquel que se acerque a ti menesteroso!  ¡Sé mi emisario! ¡Entrega todo aquello que los hombres te pidan, para el conocimiento de mis leyes y mi Palabra! ¡Lleva en ti mismo la Ley grabada! ¡Cúmplela y sé ejemplo para tus hermanos!

80. Yo legislaré los pueblos, Yo inspiraré a todos los espíritus cuando ellos se encuentren preparados. Yo seré el Maestro de todos. Yo seré reconocido como Padre cuando el pueblo de Israel, multiplicado en su simiente, haya esparcido mi Palabra sobre la Tierra; cuando todos los hombres hayan aprendido a comunicarse de espíritu a Espíritu Conmigo.

81. Yo gobernaré todas las consciencias, Yo guiaré los pasos de todos los seres que habitan la Tierra. No habrá distancia entre el Padre y los hijos y esa paz, ese don de paz prometido a la humanidad volverá a ella cuando los hombres se amen, cuando me hayan reconocido.

82. Todo el que ha sido señalado en este día, sienta mi paz; sienta en su corazón la confianza de que su Dios ha estado en él mismo, le ha visitado y lo ha llenado de dones. El espíritu que me conoce sabe que en este día lo he llamado, para prepararlo y él sabrá transmitir a su materia todo lo que a él le he confiado.

83. ¡Haced de la materia una sierva! ¡Llevadla tan sólo como un vestido, como un instrumento para habitar la Tierra, mas no la dejéis enseñorearse sobre vosotros, espíritus! Sed vos el guía de vuestra carne, para que así podáis cumplir con la Obra que Yo os encomiendo.

84. Esta es mi Palabra sobre vosotros. Los unos, varones; las otras, mujeres; espíritus todos que habéis venido en este tiempo para cumplir una delicada misión. Todos estáis ante Mí, espiritualmente. Todas las naciones, todos los reinos de la Naturaleza, todos en este día habéis recibido a mi Espíritu.

85. Todos seréis juzgados espiritualmente; cada uno de vosotros, cada nación sentirá el dictado de mi Espíritu. Por las consecuencias que han de venir, el año 1951 hablará de estas cosas.

86. Habrá claridad en el entendimiento de los hombres. Ellos confesarán sus errores y sabrán purificar su espíritu en las aguas del arrepentimiento y del amor. Todas las pruebas que han de venir sobre los hombres serán para su redención, para su purificación espiritual y para su retorno a Mí. Nada será destinado por Mí que no lleve ese fin, ese fin perfecto y justo; pues Yo soy justicia.

87. He venido a este mundo y solamente una parte de él, una pequeña parte me ha escuchado, cuando todos los espíritus son mis hijos y a todos amo por igual. Mas esa humanidad que no ha escuchado mi Palabra por conducto del hombre en esta forma, mediante el Rayo universal, la escuchará por conducto de los labriegos, de los hijos del pueblo de Israel, cuando éstos sean dispersados por la Tierra, por mi voluntad.

88. Pueblo de Israel: Unos instantes más y una lección, la última, te entregaré. Guarda el recogimiento, guarda el temor que hay en estos instantes en ti. Te encuentro anonadado. Los unos habéis llegado al final de esta etapa con paz. Me dais gracias, estáis conformes y los otros no habéis satisfecho todavía esas ansias de escucharme. Mas os digo: No temáis, que espiritualmente hablaré a cada uno de vosotros en el silencio de vuestro corazón, en el retiro cuando entregados a la meditación y al estudio de mi Palabra os encontréis. Allí estará el Divino Maestro inspirándoos, para que podáis hacer justo y perfecto análisis de mi Palabra.

89. No temáis, pueblo. No os sintáis huérfano después de que las bocas de los Portavoces callen. Entonces será mi boca perfecta la que hable al espíritu de cada uno de los hombres, según su preparación. Yo he venido en este tiempo tan sólo para prepararos y enseñaros la comunicación espiritual, por la cual podréis alcanzar los dones perfectos, el cumplimiento de vuestra misión.

90. Por eso, pueblo, pasad en paz de una etapa a la otra, que Yo preparo grandes alicientes para todos mis discípulos.

91. Todo ha sido consumado, pueblo. Todo ha sido dispuesto por Mí. Bienaventurados los que han acatado mi voluntad y obedientes han inclinado su cerviz ante Mí y solamente me piden fortaleza para seguir trabajando. Se sienten pequeños y me dicen: ¿Cómo podremos ocupar el lugar Tuyo, si todavía nuestro corazón no está preparado?

92. Mas Yo os prepararé. Sujetos estáis a la Ley de evolución y vosotros seguiréis experimentando, seguiréis trabajando, seguiréis conociendo y perfeccionando vuestro espíritu.

93. A los labriegos, Yo bendigo. A todos llamo labriegos. En este día, todos sois mis discípulos. A todos he dado la misma Palabra. A nadie he llamado al retiro, para darle mi Palabra en secreto. Todos me habéis oído, por lo tanto, todos sois mis discípulos, responsables de mi Palabra. Yo os guardo, todos estáis en mi Seno.

94. Cuando los grandes torbellinos azoten al pueblo de Israel, él será resguardado por Mí. Será ocultado por Mí de las miradas imprudentes de la humanidad, al juicio que los hombres van a hacer de este pueblo.

95. Yo te he preparado para todas estas pruebas y vos serás el centinela que vivirá alerta. Vos sabrás defender mi causa con las mejores armas, con la palabra, con la justicia y la verdad. Así defenderás esta Causa que no te pertenece a ti, sino que es Mía.

96. Mas si por mi Causa los hombres te hicieren daño, Yo te daré mi fortaleza, te consolaré pueblo y en verdad, te devolveré todo lo que aquellos apartaren de tu mano.

97. Si ellos te negaren el pan de cada día, Yo te daré el maná. Si te negaren su amistad, Yo te daré mi amor. Si te hicieren salir de tu nación y te llamaren elemento indeseable, te haré atravesar los caminos y te llevaré ahí donde es mi voluntad, que establezcas tu planta para beneficio de tu propia porción.

98. Nada temas, pueblo. Piensa que tu Señor te anima, te guía y te conduce a la patria. Piensa que has estado por un tiempo en este destierro; pero que el lugar que te pertenece te espera. Que la patria ha abierto sus puertas y en ella, hay un lugar para cada uno de vosotros, un lugar que vosotros labraréis con toda dignidad. Yo os lo daré.

99. Ese galardón que he prometido a mis hijos os espera y quiero que lo labréis en corto tiempo para que podáis llegar por fin, al cumplimiento de vuestro destino en la Tierra.

100. Yo os dejo entre la humanidad, como consuelo y gracia para ella. Yo os dejo como un presente. Yo seré vuestro defensor en el instante de prueba. La humanidad no sabe lo que Yo he preparado para ella, porque la amo. No sabe que el pueblo de Israel, ha venido a habitar una vez más entre los hombres para recreo y salvación de esa humanidad.

101. Yo os preparo pueblo con toda la luz de mi Espíritu, para que seáis aquel que dé testimonio de todo lo que habéis visto, de todo lo que habéis sentido y oído en este tiempo. Y mediante vuestra confesión y testimonio, mi Obra alcanzará más y más adeptos.

102. Esta Obra dejo en vuestras manos. Obra Divina, Obra de gran trascendencia entre la humanidad. ¡Cumplid, multiplicaos y perseverad!

103. Yo os bendigo en este instante y una vez más en este mismo día, os daré mis últimas palabras, con las cuales cerraré el Libro de la Enseñanza del Tercer Tiempo, por conducto del hombre.

104. Todas vuestras cuitas las recojo. Todos vuestros pesares los disipo; solamente dejo en vosotros la esperanza y la confianza en Mí. Aun aquél que apuré un cáliz muy amargo, confié. Aun aquel que dice: «Mi prueba no tiene solución.» Yo le doy solución. Todo lo resuelvo en este instante con mi luz y mi amor; todo sea claro para las pupilas del pueblo escogido.

105. Vuestra senda sea iluminada y vuestro destino, sea conocido por vosotros mismos. El camino sea abierto para todos y todos caminad pacientes, llenos de alegría y de fortaleza, porque el Señor ha descendido para prepararlo todo.

106. ¡YO OS BENDIGO!

107. ¡MI MANTO OS CUBRE Y MI PAZ DEJO ENTRE VOSOTROS!

31 de diciembre 1950.

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