C.I. 28 Mayo 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 022

01. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS, oh discípulos muy amados de mi Divinidad!

02. Unido vuestro pensamiento, llegáis a Mí en busca del amor del Padre, porque eso es lo que buscáis. El espíritu y el corazón humano son buscadores infatigables de amor y por eso venís en pos de mi presencia. Anheloso vuestro espíritu de sentir la caricia del Padre, de escuchar una vez más sus palabras de amor, de recibir de espíritu a Espíritu los dones y bienes que guardo siempre para entregar a mis hijos.

03. Mientras vosotros me buscáis, mientras venís en pos de mi huella, en busca de mi amor, Yo vengo a vosotros para daros preparación, para que después dejéis que vuestros hermanos, vuestros Semejantes, vengan en busca de vosotros, vengan en pos de vuestro amor de hermanos y en vosotros puedan encontrar un amor semejante al del Padre.

04. De cierto os digo, oh discípulos, mucho de lo que Yo os he profetizado por conducto del hombre, ya ha tenido su cumplimiento; pero muchas de mis profecías no se han cumplido aún y ahora os digo: No todas mis profecías han de cumplirse antes de la partida de mi Palabra. La mayor parte de ellas tendrá su cumplimiento después y cuántas de ellas tendrán que esperar los tiempos para encontrar su cumplimiento; pero vivid alerta vosotros, porque vosotros también pertenecéis a la eternidad y en ella veréis el cumplimiento de mis palabras, desde la primera hasta la última.

05. La humanidad también es preparada por mi mano. Si he venido en el Tercer Tiempo a manifestarme claramente entre vosotros, no es que Yo olvide al resto del género humano, porque ya el Maestro os ha dicho que en el seno de toda congregación, de toda institución, de toda secta o religión estoy presente. Estoy allí en verdad, depositando mi semilla, haciendo sentir la presencia de mi Espíritu, despertando al espíritu humano e invitándolo al camino.

06. Mas entre vosotros mi manifestación se ha materializado; la he entregado más clara y palpable a vuestros propios ojos, para que por medio de esta manifestación os levantaseis al cumplimiento, llenos de confianza y fe en la revelación, sin titubeo, sin átomo de duda, para poder ser después los buenos emisarios, para quedar entre los hombres después de la ausencia de mi Palabra como los fieles testigos de lo que visteis y oísteis en este tiempo.

07. Cuántas veces os dije a través de los Pedestales y en los distintos recintos: Llegará el instante en que seáis llamados por los grandes de la Tierra, por los hombres del poder para ser interrogados. Llegará el momento en que vuestra planta hollé el polvo de la tierra extranjera. Llegará el instante en que vuestra palabra, en la que está siempre mi esencia y mi inspiración, resuene bajo las bóvedas de las sinagogas y de los templos de los hombres.

08. Ya se aproxima la partida de esta Palabra y estas cosas no habéis contemplado verificadas entre vosotros. Mas no por esta causa ha de formarse duda en vuestro corazón, porque esa duda vengo a destruirla con mi Enseñanza llena de claridad.

09. ¿Acaso he faltado Yo a mis promesas? ¿No seréis acaso vosotros los que habéis faltado a la preparación?

10. Cuando los hombres del poder, de la ciencia y de las religiones os hagan el llamado, no será solamente la voz de ellos la que os llame. Será mi voz de Padre la que a través de ella os llame a vosotros. En cada uno de esos acontecimientos y en cada una de esas pruebas estará mi justicia y mi voluntad.

11. Mas, ¿cómo puedo haceros el llamado, oh discípulos, a través de aquellos hombres, si no os encuentro aún preparados? ¿Cómo puedo mostrar a mis testigos delante de los hombres, delante de los jueces de la Tierra si sois débiles, si no os amáis entre sí, si vuestra confianza no es absoluta en el Padre? Cuando Yo contemple la verdadera unificación entre mis discípulos, cuando el amor en verdad exista en vuestros corazones, cuando vuestros espíritus se hayan reconocido, habrá sonado la hora en que os pueda llamar, en que permita que los hombres os sujeten a prueba. Mas en verdad, a ese grado de adelanto espiritual no habéis llegado todavía. Mi promesa está en pie y una vez más os recuerdo esas cosas.

12. Los umbrales de las grandes mansiones serán traspasados por mis discípulos. Los hombres del poder, los grandes de la Tierra, los filósofos y científicos, los ministros y príncipes de las grandes religiones escucharán vuestra palabra y en vuestra palabra escudriñarán la Mía. Haré prodigios, en verdad, por el conducto vuestro en cada una de esas pruebas.

13. No os abandonaré. Aun siendo como ovejas entre lobos, Yo seré el Pastor, el de brazo fuerte que os defienda. Yo hablaré por vuestros labios haciendo uso de vuestra elevación espiritual, fundiendo en verdad mi luz con la vuestra, convirtiéndoos en mi mejor instrumento de amor para hablar a los hombres.

14. Os recuerdo estas cosas dichas por el Maestro en tiempos pasados, para que no las borréis de vuestro corazón, para que sepáis, oh discípulos, que si esas cosas no habéis mirado aún es porque vuestra preparación no ha alcanzado esa meta; pero vais a alcanzarla, porque Yo sigo enseñando, Yo sigo preparando a vuestro espíritu.

15. Yo sigo alimentando la inspiración vuestra, por esa unificación, para que cuando exista el verdadero acuerdo entre todos los apóstoles, la misma preparación, la verdadera confianza en mi Obra, cuando todos se amen, cuando el uno lamente la caída o el dolor del otro, cuando el uno no se alegre del sufrimiento de su propio hermano.

16. Cuando todos unidos, uniendo su fuerza y su luz, hayan reconocido su propia responsabilidad, entonces Yo podré dar testimonio de vosotros, para que así mismo vosotros deis testimonio de Mí. Gozoso el Maestro podrá despertar a los hombres para decirles: “¡He aquí mi Obra! ¡He aquí a los que he enseñado! ¡He aquí a mis emisarios y a mis testigos!” Hoy todavía no lo puedo decir.

17. En cada recinto y en cada congregación de las que forman el pueblo Espiritualista Trinitario Mariano, estoy entregando esta palabra de preparación y de alerta. En los unos más y en los otros menos, refulge mi Palabra según la preparación de cada congregación; pero mi Voz es la misma y mi esencia igual, porque tengo un solo Pan para todos mis hijos.

18. Un solo cáliz colmado del vino de la vida para ofrecerlo a todos los labios de mis apóstoles, porque quiero que después de que esta Voz ya no resuene por el conducto humano, quedéis unidos en Mí, en el recuerdo de mi Palabra, en la presencia de mi Espíritu entre vosotros y en mis promesas para el futuro. Que quedéis todos unidos en un abrazo estrecho del espíritu; lleno de unción y respeto, de celo y ahínco. Estudiando todo cuanto el Maestro os dijo y reveló, para que por medio de vuestra profundización de mi Palabra y en mi Obra, lleguéis a amaros y a reconoceros, en verdad.

19. Yo os he prometido y os preparo un tiempo después de mi partida, para que en ese tiempo penetréis en la meditación y en la oración. Que esos instantes sean aprovechados por vuestro espíritu, para comenzar a dar de lleno sus pasos en la comunicación de espíritu a Espíritu, y así todos vuestros dones den un paso más en la senda de evolución, de progreso.

20. Ese tiempo de cultivo espiritual en vuestro espíritu, de sus flores y fructifique, que las flores sean las de vuestro amor espiritual, amor de los unos para los otros, amor para todos vuestros hermanos sin distinción de razas, lenguas, colores, castas o linajes. Y el fruto sea el desarrollo, sea la elevación de vuestros dones que entregaréis, en verdad, como sabor, como esencia y substancia a los espíritus sedientos y hambrientos.

21. Si en ese tiempo de preparación no penetraseis todos, de cierto os digo, podrá haber confusión en vuestro seno, podrán surgir nuevas divisiones, y no es mi voluntad que en el futuro surjan del seno de vosotros diversas sectas, bandos o grupos, porque entonces Yo os probaría con mi justicia a vosotros, os sujetaría a grandes pruebas, hasta haceros comprender vuestro error.

22. Ya es tiempo de que recojáis la luz de vuestras experiencias. ¿Qué os ha dejado vuestra desunión? Solamente estancamiento, rutina, fatiga, materializaciones, sufrimientos y restituciones. ¿Qué ha impedido vuestra desunión? Que el Maestro revelase en toda su gracia y esplendor grandes cosas reservadas por Él para vosotros y que por lo mismo, en los últimos instantes, viene el Maestro a pediros esa preparación para, por medio de ella, entregaros todo lo prometido, porque lo destinado para los hijos por el Padre, es de los hijos y para ellos, mas no para el Padre.

23. El Padre no se pertenece a Sí mismo; el Padre no es de Sí mismo; el Padre es de todos sus hijos, es para todos ellos, y prueba palpable de ello, de lo que en estos instantes os digo, os lo di en el Segundo Tiempo en cuanto hombre, dándome todo a vosotros, derramando todo mi amor, toda la sabiduría, toda mi ternura, como dones del espíritu entre vosotros. Entregando mi cuerpo y derramando hasta la última gota de mi sangre, que fue todo lo que traje de materia, para daros una prueba más de mi amor. Todo el Espíritu y la carne en amor se derramó, se volcó sobre sus hijos.

24. Ahora también os digo: Todo mi amor es vuestro; pero debéis prepararos en verdad para aprovecharlo bien, para que sepáis reconocer este amor y la parte de él que lleváis dentro de vosotros, sepáis también desbordarla en vuestros hermanos.

25. ¿Quién de vosotros puede decir que no ha sido donado por el Espíritu Santo? ¿Quién es aquél que no llevando la marca del Maestro consigo, puede envidiar al que sí la ostenta?

26. En verdad os digo: No he venido en este Tercer Tiempo a entregar don alguno, ni un don más a mis hijos. Desde el principio de vosotros todo lo habéis poseído. Desde el instante en que el Padre os coloco en el camino de la lucha, de las pruebas, del trabajo y de la evolución, os confié vuestra herencia y desde ese instante nada he añadido a la herencia entregada a cada uno de mis hijos.

27. Lo único que el Padre ha hecho es acompañar en su jornada a los hijos caminantes, levantarlos en sus caídas, aligerar el peso de su fardo si se sienten fatigados, resucitarlos cuando se creen muertos, curarlos cuando el dolor les agobia, estimularlos en el camino para que sigan adelante, e ir a buscarlos cuando se han perdido.

28. Mas todo lo tenéis, ¿qué he venido entonces a entregar en este tiempo en ese acto simbólico de la Marca? Solamente una llave, una llave que es el conocimiento para que con él podáis abrir el arca que lleváis dentro de vosotros. Esa arca que Yo os confié desde el principio de vuestro espíritu y en el cual deposité todos los dones, potencias, facultades y gracias con que enriquecí a cada uno de vosotros. Con esta llave habéis abierto esta arca y en el fondo de ella habéis descubierto lo que nunca creíais haber poseído.

29. ¡Cuántos hay que con la llave de la intuición han abierto su propia arca! ¡Cuántos han tenido que esperar el acto simbólico de la Marca, para poder penetrar en el interior! Y, ¡cuántos hay que llevando esa llave invisible no sabrán penetrar en el fondo de sí mismos y pasarán ignorando lo que ellos poseyeron, y así penetraran en el reino espiritual para lamentarse después.

30. Y os preguntáis y me preguntáis también: ¿Los dones que hay en mí habrán alcanzado algún desarrollo? Y el Maestro os contesta: ¿Quién es aquel que no ha dado un paso en mi camino? Unos han caminado más de prisa; otros con más lentitud; otros, por instantes, se detienen, pero después avanzan. Todos han desarrollado, todos se desenvuelven y evolucionan en el camino; pero no creáis que solamente vosotros poseéis dones, que solamente vosotros sois dueños de esa arca y que solamente a vosotros os confié esa llave para abrirla y conocer sus misterios.

31. Todo espíritu, por miserable que os parezca, por mezquino que se presente a vuestra vista, por rudo, ignorante y oculto que esté entre la humanidad, lleva en su fondo esa arca llena de misterio, llena de grandeza y de dones. Es profunda esa arca, pero es penetrable y accesible al espíritu y en gran parte al corazón humano, en gran parte a la mente del hombre y a sus sentidos, y no es este Tercer Tiempo el tiempo en que el hombre haya encontrado la llave con que abrir ese cofre.

32. En todos los tiempos han existido los espíritus que encarnados han sabido descubrir el secreto para abrir ese cofre, que es el espíritu que guarda las grandes cosas, los grandes dones de la Divinidad. Cuando todos hayan penetrado en su propio fondo, cuando todos hayan llegado al fondo de su interior, habrán descubierto que son hijos de un solo Padre, que no existen extraños, que no hay seres distintos ni distantes. Todos sentirán el aleteo de amor del espíritu, el latir apresurado del corazón, que por primera vez late de verdadero amor por el Padre y por el hermano.

33. Ha tiempo que los pueblos de la Tierra, que las razas adoraban, según ellas distintos dioses. Mas en sus cultos, en su sacrificio, en su ideal espiritual, en sus concepciones, todos buscaban a un solo Dios, aun cuando ellos lo negaban. Así cada secta y cada religión proclamaba un Dios distinto con atributos y dones diversos, con poderes y justicia distintos, con leyes distintas también.

34. Hoy todos los pueblos y las razas de la Tierra saben que profesan y practican distintos cultos, distintas formas de rendir homenaje a Dios; pero todos saben hoy que buscan a un solo Espíritu. Que van en pos de un solo punto, de una misma meta y es que los espíritus han encontrado la llave que ha de abrir esa arca, que ha de revelarles las grandes cosas del espíritu.

35. Si los unos no han de despertar por sí mismos por eso Yo preparo a mis discípulos, a mis profetas, a mis emisarios, a mis testigos, para que ellos con su voz potente, con su voz firme, con su voz de verdad, despierten a los hombres, despierten a los espíritus, despierten hasta el último de sus sentidos, para comprender y sentir estas cosas.

36. Para eso os estoy preparando a vosotros, para que os reconozcáis, para que miréis todo cuanto el Padre os ha entregado, todo lo que se encuentra latente e intacto en vosotros, lo que ha tenido algún desarrollo y todo aquello que tendréis también que manifestar. Pero no seréis solamente vosotros los que deis esa voz.

37. Ya han llegado a la Tierra y están creciendo y adquiriendo temple mis enviados, a los que he depositado en distintos puntos de la Tierra. Su voz comienza a escucharse y su voz se escuchará en todos los puntos del orbe. La voz de esos mis emisarios será voz de paz, de amor, y de luz. Serán los hombres que conduzcan a las grandes multitudes por los caminos, que las lleven al camino de la vida, el camino de la vida verdadera que soy Yo, porque la vida que los hombres han creado para sí mismos en este tiempo ya no es vida, es muerte.

38. La vida que los hombres viven y me presentan toca ya a su fin. Esta vida actual morirá y sobre ella se levantará una nueva vida; pero en esta vida que lo llamo muerte, de ésta muerte los hombres se levantarán. Los hombres surgirán con grande temple en esta vida erizada de espinos, de pedruscos, de pruebas y tropiezos, de amarguras y sinsabores. Los espíritus surgirán llenos de temple, llenos de luz, llenos de arrepentimiento por las malas y falsas buenas obras, llenos de buenos propósitos, plenos de experiencia y de Conciencia, porque aún del mal Yo me sirvo para sacar bien de él.

39. Y cuando aquellos mis enviados, enmedio de las tribulaciones y de las pruebas de la humanidad, eleven su voz de profetas amonestando a los hombres; eleven su voz de apóstoles invitando a los hombres al amor y a la virtud, vosotros oraréis y velaréis también por ellos.

40. Vosotros unificaréis vuestro espíritu al de ellos, pero desde ahora el Maestro os dice: sus actos, sus obras, no las miréis por la superficie porque podréis confundiros. Id al fondo de las obras de ellos. Buscad la finalidad, porque de cierto os digo: Habrá quienes con palabra impetuosa como hablaron los profetas, amonesten a las muchedumbres y por causa de ese ímpetu aparente de sus palabras serán castigados, serán escarnecidos y entonces vosotros pondréis en duda sus méritos y la validez de su palabra; pero Yo os digo una vez más, no miréis sus obras por la superficie, sino en su fondo.

41. Llegado el tiempo reconoceréis que, en verdad aquellos también fueron enviados por Mí; reconoceréis que ellos, sin haberme escuchado por el conducto que vosotros me habéis tenido, supieron despertar a tiempo para cumplir con su misión. Supieron abrir con la llave de la intuición el arca interior de su propio espíritu para encontrar en él, la profecía, la palabra de verdad y el valor para ejecutar las obras ordenadas por el Padre.

42. Cuando esta humanidad despierte para el espíritu, para la verdadera vida, llorará grandemente, su lamento será muy grande, porque entonces va a saber que ella penetró en esa arca espiritual y tomando de los dones que esa arca encerraba, les dio mala aplicación; que no todos supieron hacer buen uso de los grandes dones que el Espíritu Santo heredó a sus hijos y, habrá tiempo para arrepentirse, habrá tiempo para lamentarse. Mas después Yo también vendré a dar el tiempo para la restauración, el tiempo para la restitución y la reconstrucción de todas las cosas.

43. ¡Oídme, pueblo!, porque en verdad os digo: Esta humanidad y este mundo están llamados y destinados por Mí para mayores cosas de las que habéis visto. Cuántas veces el hombre de este tiempo se siente dichoso de haber vivido en esta Era, de haber contemplado a esta humanidad en tan grande altura; de haber sido testigo del adelanto, del progreso de los hombres; de haber venido a saborear el fruto de la ciencia y os dice el Maestro: Yo no abomino las obras de mis hijos, ni tan siquiera las destruyo Yo.

44. En el progreso y en el adelanto de los hombres se recrea mi Espíritu. Si Yo soy el que he puesto al hombre en el principio del camino. Si es mi sabiduría, mi amor, y mi justicia los que he depositado en el hombre, su talento, su fuerza, su voluntad, su luz. No es Dios el que ha de arrepentirse de haber entregado grandezas a los hombres, por el contrario, Dios se gozará siempre en su propia obra y en la obra de sus hijos.

45. Mas cuando las obras de los hombres, cuando su fuerza y sus dones no son puestos al servicio del bien, cuando llevan simiente de egoísmo o de ciegas ambiciones, cuando en la finalidad de los hombres falta el amor, la fraternidad o la caridad, entonces el Padre tiene que hacerse sentir en la Conciencia de sus hijos. Tiene que marcarles un tiempo y un hasta aquí a su loca carrera, para que ellos se detengan y reflexionen, para que ellos, por medio de sus pruebas despierten y reconozcan que todo aquello que han extraído de lo profundo del arca espiritual, ha sido confiado por el Padre solamente para el bien.

46. A ese despertar voy conduciendo a los hombres. El momento se aproxima, en espíritu y en verdad, y cuando eso sea habrá caos entre los hombres. Después del caos la calma y con esa calma el principio, la iniciación, el renacimiento de esta humanidad, una nueva vida en la cual solamente conservaréis la luz, la experiencia y el recuerdo de la Era pasada. Si a las Eras pasadas las habéis nombrado vosotros como la Edad de Piedra, como la Edad Media, llegará un tiempo en que los hombres llamen a esa Era que os vengo anunciando, la ERA DEL ESPÍRITU.

47. Cuando ese tiempo en verdad, se establezca entre la humanidad, habrá desaparecido toda idolatría, todo culto imperfecto y retrasado. No existirá fanatismo, mucho menos superstición, Todo prejuicio religioso habrá sido destruido. Entonces el conocimiento verdadero de las leyes espirituales os revelará el conocimiento de todas las demás leyes, y el hombre sabrá vivir en forma elevada.

48. El hombre sabrá reconocerse y sentir a su Dios muy dentro de sí mismo y muy cerca de sí; el hombre sabrá caminar con firmeza en sus empresas y en sus ciencias. El hombre en sus instituciones será fuerte y será grande por su humildad, será grande y fuerte por el espíritu. Su espíritu estará sobre su ciencia, sobre su mente, sobre la carne, sobre sus pasiones. Será el tiempo del espíritu, el tiempo en que él se imponga a todo lo demás. El tiempo en que el espíritu reine e impere sobre la carne, mande y gobierne sobre la materia; el tiempo en que el espíritu extienda sus alas y sea señor de su propia materia, sea el guía de todos sus actos y juez de todas sus obras.

49. Por eso os digo, que esta vida actual que habéis creado toca a su fin; esta vida morirá. Vendrá el Reino del Padre y ese Reino estará en el corazón de los hombres y entonces veréis cómo este planeta se elevará. Entonces la humanidad de aquellos tiempos recordará esta civilización, recordará el adelanto que habéis alcanzado hasta el siglo XX y dirá: «Cuán atrasados estaban los hombres en espíritu y en ciencias en aquel tiempo.”

50. Los hombres del futuro sabrán penetrar con el espíritu en esa arca que os digo; de ella entresacarán los grandes dones del Espíritu Santo para darles buena aplicación, para ponerlos al servicio del bien, del verdadero adelanto espiritual y moral de la humanidad.

51. Todas las ciencias de los hombres les conducirán por la senda del bienestar y vuestras ciencias, así os revelarán grandes cosas que hoy ni tan siquiera son presentidas: Elementos, fuerzas y cosas que el espíritu alcanzará por medio de sus buenas ciencias. Ciencias que tendrán por móvil el amor, el bien, la fraternidad.

52. Entonces, veréis a vuestro Padre cuán justiciero es, cuán bondadoso. Y diréis: «Padre, ¿por qué en tu justicia no me destruiste? ¿Por qué sí yo destruí tanto tu Obra y tus cosas, porqué si destruí con mi ciencia la vida de tus hijos, porqué si destruí pueblos, naciones, vidas, porqué Tú me sigues conservando?» Entonces Yo contestaré a los hijos: Porque el espíritu pertenece a la vida y por grande e inexorable que sea mi justicia, a él nunca lo destruiré.

53. Yo solamente destruiré en el espíritu sus imperfecciones; pero el espíritu en su propia vida y en su esencia jamás será destruido. No hay un solo ser que haya brotado de Mí que Yo os pueda decir que ha muerto. Todos los que han brotado de Mí existen y existirán por siempre y pasarán por las grandes restituciones, pasarán por las grandes pruebas, dolores y confusiones que da la turbación y sentirán por momentos la misma muerte; pero esa muerte será aparente, porque de todas las pruebas mi mano salvadora levantará a los espíritus para atraerlos a Mí.

54. Existen aquellos obstinados en la blasfemia, los obstinados en negar mi existencia, los obcecados en el mal, los que creen que se bastan a sí mismos, los que abominan mis Doctrinas y mis Leyes. Los que no ambicionan los bienes del espíritu y se satisfacen con las cosas de la Tierra; pero todos ellos, dotados de libre albedrío, tendrán su hasta aquí.

55. Mi justicia y mis pruebas, llenas de sabiduría, son y serán en el camino de todos ellos y al final los despertarán; en todos ellos habrá arrepentimiento, porque de cierto os digo, si existiese un espíritu incapaz de arrepentirse, ese espíritu no sería mi hijo, porque todos los espíritus que Yo he creado tienen fibras sensibles a las cosas y al amor de Dios, por lo que el Maestro os dice: Todos los espíritus llegarán por sus faltas al arrepentimiento de las mismas y ese arrepentimiento será como un manantial de aguas cristalinas que lave todas sus faltas, que purifique todas sus manchas y esos espíritus limpios ya, identificados con el Mío, unidos por su pureza con el Mío, estarán en el principio nuevamente de la grande obra de verdad.

56. Así os hablo para que vosotros no abominéis a ningún espíritu ni encarnado ni desencarnado. Por retrasado que sea un espíritu y obcecado en el mal, engrandecido y poderoso en su pecado y perversidad, nunca le llaméis demonio ni espíritu del mal, porque ni aun aquellos que la humanidad desde el principio de los tiempos ha señalado y condenado como demonios, os digo, esos son vuestros hermanos, esos son mis hijos y ellos también llegarán a Mí. De ellos caerá toda su tiniebla, todo su falso poder y falsa grandeza, y la luz con que engañan volverá a ser la luz primitiva en ellos, la luz de la verdad.

57. Todos sois espíritus y estáis en el camino de la lucha, estáis sujetos a pruebas y tentaciones, a caídas y tropiezos. ¿Acaso vosotros sabéis quiénes habéis sido en los tiempos pasados? ¿Acaso vosotros hoy a través de esta materia, tenéis la intuición o el presentimiento del grado de perversidad que hayáis alcanzado en vidas anteriores? No lo sabéis.

58. Dad gracias al Padre de que en este tiempo sois criaturas de paz, que vuestros errores van siendo leves, que vuestro anhelo de perfección y de purificación va siendo más grande cada día, que con verdadera convicción y conformidad vais renunciando al poderío de la Tierra, para dar libertad a vuestro espíritu. Cuanto más libre es vuestro espíritu más se enseñorea de vuestra vida, de vuestra carne y más dueño va siendo también de todas las cosas. Cuando vayáis dejando de ser esclavos de las cosas en la Tierra, vuestro espíritu irá poseyendo la eternidad y el Universo.

59. Yo quiero que vuestro espíritu todo lo posea, que extienda sus brazos y sus alas y se adueñe de todo, que el espacio sea suyo, el infinito, la eternidad, la vida, la luz; que pueda extender sus brazos y estrechar a su mismo Padre en un abrazo de humildad, de amor y de verdadera elevación espiritual.

60. No digáis que os hablo de cosas fantásticas. De lo que hoy os digo, tomad la parte que podáis practicar y ponedla en práctica, que lo que Yo vengo a deciros no es solamente para aumentar el caudal de vuestros conocimientos; que lo que os vengo a entregar no solamente es palabra.

61. Llegará el día en que todo lo que os dije, desaparezca de vosotros como palabra y exista en vosotros como obra. Llegará el tiempo en que toda palabra se convierta en hecho, en verdad y en espíritu. Así como la semilla se convierte en árbol, en flor y en fruto, lo que no podáis practicar hoy guardadlo en el espíritu, porque vuestro espíritu pertenece a la eternidad. Llegará para él un tiempo en que esto que hoy os digo, en que esto que hoy parece imposible, vuestro espíritu lo pueda practicar.

62. Por eso vine en el Primer Tiempo sobre el Monte Sinaí a revelaros mi Ley, Ley que quedó reducida a un Decálogo y lo que os dije en aquella Ley, lo que os entregué por conducto de Moisés, no fue todo lo que había Yo de deciros. Para el cumplimiento de esa Ley os confié una Era que ahora llamo Primera Era y a través de esa Era vuestro espíritu caminó, evolucionó, se regeneró en sus imperfecciones y alcanzó a practicar la Ley que el Padre en el Primer Tiempo entregué.

63. Una vez practicada aquella Ley, una vez instituida, una vez enraizada en el corazón de la humanidad, volví entre vosotros, en Jesús y a través de Jesús os entregué una segunda lección, que fue también Ley y para el cumplimiento de ella os confié una nueva Era. Mis propios apóstoles les pareció por momentos imposible el cumplimiento de aquella Doctrina; pero ellos la pudieron practicar y con su ejemplo enseñaron a la humanidad, que era practicable la Doctrina de Cristo.

64. Cuando quedó establecida mi Doctrina en el orbe y echó raíces mi simiente en el corazón de los hombres Yo volví, ahora como Espíritu Santo, sobre la nube, para abrir a vuestro espíritu una nueva Era: La Era Espiritualista, el Tiempo del Espíritu Santo, el tiempo también de vuestro espíritu y para el cumplimiento de esta mi Doctrina que hoy a muchos parece imposible no solamente de practicarse, sino de cumplirse. Todo cuanto os he dicho tendrá que extenderse delante de vuestro espíritu; esta Era, para que miréis el cumplimiento de todo ello, llegará el tiempo en que esta humanidad alcance a practicar la verdadera Espiritualidad.

65. ¿Qué vendrá después de este Tercer Tiempo? El Padre os dice: Ningún tiempo más, la eternidad. Vuestro espíritu sabrá vivir en esa vida; vuestro espíritu vibrará en la eternidad, en el infinito, en la morada que le pertenece y aún estando el espíritu encarnado, sabrá vivir las dos vidas en una sola, en una vida virtuosa y elevada y cada hombre, cada espíritu vendrá a cumplir su misión material con su fin espiritual.

66. Caminad discípulos, con paso firme por esta senda; hoy sois muy pequeños todavía. Hoy no puedo dejaros solos ante los hombres para que ellos os sujeten a su justicia y a sus pruebas; pero vais a tener transformación. Cuando mi Palabra ascienda, cuando Yo os diga que no he de volver más a comunicarme en esta forma entre vosotros, vuestro espíritu sentirá el impulso de elevarse más a Mí.

67. Cuando quede vuestro espíritu sumido en la meditación por un tiempo, profundizándose en mi Palabra y en mi Doctrina, sentirá como se despoja de muchas cosas de que antes no podía prescindir. Cuando él se levante ya con su decisión, resuelto a la lucha; fortalecido en su propósito de levantarse por el mundo como mi apóstol, entonces sentirá que él, dentro de sí mismo y aún fuera de sí mismo, ha cambiado. Habrá quienes no sientan este cambio y esa transformación sea solamente reconocida por los demás.

68. Habrá transformación entre los Míos y así transfigurados por vuestra propia elevación, sin denotar misticismo ni fanatismo alguno, sin distinguiros por insignia alguna o hábito alguno, os levantaréis con paso firme derramando el bálsamo entre la humanidad. Entregando la palabra, palabra de vida; haciendo entre la humanidad obras capaces de despertarla y convertirla al Espiritualismo. Y vosotros alentados por mis prodigios, alentados vosotros por las obras que haga entre vosotros mismos, seguiréis adelante con paso firme, sin sentir temor, sin sentir fatiga ni desaliento en la jornada.

69. Así quiero contemplaros sobre el haz de la Tierra cumpliendo vuestra misión. Penetrad, entonces, oh discípulos, en vuestro interior. Mirad que lo que habéis encontrado en esa arca espiritual que guarda vuestros dones, no ha sido todo, que hay mucho, mucho más que vais a encontrar en los tiempos venideros; que los dones que ya reconocéis, que ostentáis y que habéis puesto en práctica, no han alcanzado todo su desarrollo.

70. Los que no habéis tenido todavía ese instante de acercaros ante mi Rayo Universal para recibir el acto simbólico de la Marca, Yo os voy a preparar ese instante en el cual, os voy a confiar esa llave que os haga penetrar en vuestro propio interior y después vais a reconocer que, en verdad, todo ya lo poseéis, todo estaba ya en vosotros, todo vivía desde el principio de los tiempos con vuestro propio espíritu.

71. En esta alba de gracia voy a confiaros este instante a algunos de mis hijos; su corazón es preparado y la intuición de mi hija (la guía del Recinto) también:

-El Divino Maestro entrega la Marca a tres hermanos asistentes al recinto y después concluye su Cátedra diciendo.-

72. En verdad, cerrado el número ya de los llamados en este día para recibir este acto bendito y simbólico de la Marca espiritual, os digo: Tres espíritus pertenecientes a la Tribu de Judá. ¿Acaso hasta este instante venís a integrar dicha Tribu? El Maestro os dice: Todavía conservo en el Más Allá el número de los espíritus, que dieron nombre a sus tribus del pueblo de Israel. Aún os señalo con el nombre de las tribus a que pertenecisteis en otros tiempos; mas el Maestro os dice: El momento se acerca en que toda tribu, todo pueblo, toda frontera y división desaparezcan y miraré entonces al que me sirve, a los que se levantan siguiéndome, como una sola legión; ni tan siquiera veré diferencias entre encarnados y desencarnados.

73. En cuanto al Triángulo Trinitario, ¿pensáis que este es el instante en que mi Divino Espíritu ha sellado al vuestro? Marcados desde principio de los tiempos pueden ser los espíritus para esta misión. El Triángulo Trinitario como un fuego de sello espiritual, fue puesto en vosotros desde el principio de vuestro destino. Hoy solamente vengo a despertaros y a revelaros estas cosas que entre vosotros existen. Sois pues los Trinitarios, los discípulos del Padre que en Tres Tiempos habéis tenido su lección, los que por este camino habéis evolucionado paso a paso.

74. ¡Levantaos reconociéndoos los unos a los otros, por medio de vuestro espíritu Yo bendigo a todos los pueblos de la Tierra! Yo despierto a todos aquellos que están destinados para que en este tiempo se levanten.

75. Toco las naciones de la Tierra en lo más querido, en sus fibras más sensibles, porque en el instante en que el Maestro derrama amor sobre uno de sus hijos debe hacerlo sobre todos, porque no hay distinción para Él. Si entre vosotros derramo mi Palabra llena de esencia y preparación, es de justicia divina que el Padre envuelva a todas sus criaturas en el mismo amor, y en ese amor, envuelva a las naciones y pueblos todos de la Tierra.

76. Todos se encuentran bajo mi justicia. Este mundo ha penetrado ya en un tiempo en que el hombre no hace del todo su propia voluntad; el libre albedrío de los hombres ha quedado quebrantado ya por mi justicia. Hoy hace sólo las cosas hasta donde Yo le permito.

77. Unos pueblos han quedado doblegados; pero sobre de ellos mi amor sigue vibrando. A ellos les he entregado tregua para meditar, para elevarse, para penetrar en las grandes cosas de la vida verdadera. Otros pueblos se encuentran de lleno bajo la justicia y el cáliz de la amargura y el sin fin de pruebas que les agobian, les conduce también al tiempo de reflexión, al tiempo de meditación que todos los hombres tendrán después del dolor, después de la prueba.

78. Los pueblos que hoy pugnan en su soberbia, en su poderío, por imponerse a todos los hombres, pueblos y razas, ellos también tendrán su tiempo de justicia. El momento se acerca. Hoy no presentís ni siquiera porque caminos mi justicia llegará; pero ella será, en verdad, con todos los hombres.

79. Pueblo: Velad y orad para que así, llegue un tiempo en que todos los hombres hayan sido por el dolor, por la muerte, por la miseria, sean puestos en el mismo valle de expiación, en el mismo valle de restitución, porque el dolor y la muerte traerá igualdad para todas las creaturas. Ante el dolor y ante la muerte no hay linajes ni poderíos, ni dominios. Es la hoz que en verdad siega por parejo, y lo mismo abate las espigas que abate la cizaña. Solamente os digo pueblo, sigue en preparación, vela y ora, para que tu oración y vigilia sean como un manto sobre esta humanidad.

80. Vela y ora también por vos mismo, para que ese gusano roedor, para que esas aves de las que en las parábolas el Maestro te ha hablado, las puedas ahuyentar de los sembrados, de la campiña y entonces tu labor, tu cultivo o tu siembra puedan rendirte los mejores frutos.

81. Vela para que los conductos por los cuales Yo te estoy entregando y hablando, por los cuales mi Mundo Espiritual también se te manifiesta, vivan en preparación, penetren en verdadera preparación y a medida que el final se acerque, puedas tú recibir lo que tu espíritu anhela, lo que tu espíritu merece y necesita. Toda la heredad para que con ella pueda luchar y vencer, porque la lucha que te espera es grande, muy grande Israel; pero es el tiempo en que tus armas podrán abatir las armas del adversario. Es el tiempo en que tu voz podrá ser resistida y creída; es el tiempo en que el Espiritualismo será aceptado por la humanidad.

82. ¡Ah, en verdad!, te dice el Maestro: Si lo que hoy te estoy entregando, te hubiese mandado en tiempos pasados que lo anunciases a la humanidad, de cierto te digo, habríais caído vosotros desollados y aún quemados vivos en las plazas públicas por los hombres. Hoy no, hoy no seréis muertos por los hombres. Hoy vuestra sangre y vuestra vida no serán pedidas; pero sí vuestra luz y vuestra sabiduría, vuestros prodigios serán puestos a prueba por los hombres.

83. Que vuestra esencia supere la esencia de las doctrinas de la humanidad; que vuestra luz supere la luz de los hombres. ¡Que vuestra fuerza en la virtud y en la moral convenzan a los hombres! Esas son las pruebas que os vendrán a pedir. ¡Que el libro invisible de vuestro saber deje pequeños los libros que los hombres tienen! Entonces seréis creídos. ¡Esa es vuestra lucha!

84. ¿Daréis la prueba ante las pruebas de los hombres, mis hijos? ¡No dudéis de Mí, ni dudéis de vosotros! Mirad que Yo no dudo de ninguno de vosotros. Yo sé que con la parte que a vosotros corresponde, uniendo la Mía, saldréis avante. Por eso os hablo incansablemente como Maestro y os seguiré hablando hasta el final.

85. ¿Qué más podéis en este instante solicitar del Maestro? ¿Qué podéis pedirme, oh discípulos, para poder llevarlo en vuestro corazón? Si acaso he hablado y conversado solamente con vuestro espíritu, es porque él, saturándose de mi Espíritu, puede participar a vuestra materia todo lo que ella necesita.

86. Vuestro espíritu al presentarse delante de Mí, porque presente delante de Mí siempre se encuentra, me muestra todo su camino, todo su interior, sus necesidades pasadas, presentes y futuras. ¿Qué puede entonces vuestro espíritu hablar al Padre? ¿Con qué palabras o con qué preparación llegará ante el Señor, si Él de antemano todo lo sabe, si Él los conoce en verdad? Si contado tengo en verdad en mi libro, en el Libro de la Vida, el número de mis hijos, el número de sus pruebas y de todo cuanto habéis menester. Sentid en vuestro corazón en este instante que Yo os estoy entregando.

87. Sentid en todo vuestro ser que el Padre os ha oído, os ha acariciado y que no os he dejado ir con vuestras manos vacías. Reconoced y confiad en Mí, pueblo, que en verdad vuestro Señor se ha complacido en contemplar todo lo que vuestro corazón me ha presentado. Tomad, llevad y hartaos de ello, que en vuestro camino iréis contemplando efectiva mi caridad.

88. El Maestro, seguido de sus huestes espirituales hace labor de amor entre vosotros. Ahora vosotros no olvidéis a vuestros hermanos visibles e invisibles. Sed luz para todos vuestros hermanos. En vuestra oración acordaos de aquellos a quienes vuestros ojos no ven. Acordaos de aquellos que se ocultan unas veces para buscar en vosotros la caridad, otras veces para sembrar de mal vuestro camino; pero vosotros sembrad el de ellos solamente con simiente de amor, de luz y de paz.

89. Esta es mi Palabra en este día. Esta es mi bendición y lección que he escrito en la Conciencia y en el corazón de cada uno de vosotros. Desde mi alto solio os he entregado mi Palabra y desde allá, mis brazos extendidos han dejado una vez más, la caricia paternal en todo el Universo.

90. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

28 de Mayo 1950.

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