C.I. 25 Junio 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 020

01. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad! ¡Gloria a Dios en las alturas y pasar el Átomo Divino entre vosotros, pueblo de Israel! En esta bendita alba de gracia en que nuevamente con vosotros Soy.

02. He aquí, pueblo bendito, Yo os doy la bienvenida a todo mi pueblo. Bienvenida seas humanidad, bienvenido seas Israel bendito que has preparado tu planta, has preparado tu corazón, tu entendimiento para poder recibir a tu Dios y tu Señor.

03. En esta alba bendita de gracia vengo a dejar la corta lección para vosotros, pueblo. Tiempo hace en que he estado con vosotros entregando de esa lección bendita y entregando mi caridad y mi amor. Hoy el Maestro, ha entregado la lección al discípulo y el discípulo a convertirse va a ser en estos tiempos venideros, cual maestro para guiar a las multitudes.

04. Vosotros en corto número os he entresacado de las grandes multitudes para prepararte, para decirte: «Hijo amado, el tiempo es llegado en que vosotros seas cuales maestros.” Yo os preparo el lugar y dirigiré vuestros pasos, para que vayáis a las multitudes a despertarlas de su sueño. Digo de su sueño, porque las grandes multitudes a ciegas caminan, porque ciegos se encuentran, porque no han sabido buscar a Dios.

05. Ahora vosotros que habéis escuchado la Palabra de vuestro Dios como Maestro para vosotros, tenéis que velar y orar y llevar hacia adelante esta Obra bendita, la cual ha confiado en tus manos tu Señor; tenéis que darle el cariz que necesita para que las multitudes la contemplen y vosotros mismos os convertiréis en el espejo de multitudes, para que esas multitudes se contemplan en vosotros mismos.

06. ¿Qué queréis contemplar? Porque escucho vuestros corazones y decís: «Señor, que corto número se acerca a escuchar tu consoladora Palabra, y los que se preparan para el día venidero, para las albas que están por llegar, es corto el número, ¿por qué se habrán alejado mis hermanos? ¿Acaso no les place escuchar tu Palabra?” Y el Padre os dice: ¿Por qué os puede llegar la tristeza a vuestro corazón? Acaso no comprendéis pueblo, que entre las grandes multitudes vengo entresacando a aquellos siervos que pueden servirme, para que se preparen y mañana vayan como maestros por las aldeas, por las ciudades, por todos lugares, sembrando buena semilla cual verdaderos sembradores de sembradores.

07. Yo veo vuestros corazones que habéis preparado y que sigues firme cual soldado en el puesto que os he confiado, con ello basta para que vayáis a imitación del Maestro entre las grandes multitudes. Acaso en el Segundo Tiempo en que grandes multitudes me aclamaron, en que grandemente me vitoreaban, ¿acaso todos ellos me siguieron? ¿Acaso todos aprovecharon de mi Palabra divina en aquel tiempo?

08. Reconoced pueblo, que fue en corto número aquellos pequeños que en verdad siguieron a su Maestro. Así vosotros, qué importan las multitudes, si así esta Obra vosotros mismos la vais a desarrollar en las albas venideras. Así pueblo, tenéis que estar preparado, estar unidos en una sola voluntad, en un solo pensamiento para que levantéis esta Obra muy alto cual estandarte, como luz blanquecina cual ampo de la nieve.

09. Levantaréis alto, muy alto esta Obra, para que las multitudes, se convenzan de que es la verdad de las cosas, de que tu Dios ha estado entre vosotros, que hizo el llamado a todas las multitudes, y ¿cuáles fueron las que escucharon? Así sea en este lugar, así sea en cualquier lugar de los que, levantados están por la voluntad de vuestro Dios, ahí veréis a las grandes multitudes.

10. Mas de entre ellas están los escogidos para vuestro Dios, pero contempla primeramente la voluntad de sus hijos, contempla que sus pensamientos vayan apartándose a su paso de todo lo superfluo y malo, para que sus corazones vayan formando el santuario. En corto número voy a confiar grandes cosas que no alcanzáis a comprender todavía. Yo te digo: prepárate, hijo amado, prepárate porque grandes cosas en tus manos voy a depositar. Tu entendimiento voy a iluminar y tu corazón preparado quedará para tu hermana humanidad.

11. A tu paso encontraréis al menesteroso, aquella creatura que se ha alejado por sus pensamientos tergiversados. Ayúdalo, protégelo en el nombre de tu Dios y empezaréis a levantar al muerto; al menesteroso tómalo de la mano y levántalo porque si ha caído ha sido en su camino, vos tenéis que levantarlo con amor y caridad.

12. Vosotros ya no sois los menesterosos, pueblo, vosotros sois los ricos en verdad, ricos en tesoros espirituales que Yo he depositado en ti; pero no es para que duermas, no es para que te engrandezcas; sino para que con ello, pueblo de Israel, ayudes a tus hermanos, que seas amor. Demostrarás ante las multitudes aquel amor. Así pueblo, transitarás a donde sea mi voluntad santísima. A algunos de mis hijos por revelación pondré a los unos y a los otros cómo empezaréis vuestra labor, porque no te imaginas cómo vais a dar vuestros primeros pasos en lo que Yo os voy a confiar. A otros por videncia y entonces ellos testificarán ante las multitudes lo que es la voluntad de su Dios.

13. Pueblo, tocando voy a cada paso los corazones de todos, los unos me escucharán y se acercarán, los otros me sentirán; a otros les llegará el toque y se retirarán presurosos. Entonces, cómo vais a llegar hacia el Padre si no habéis preparado vuestra materia, si vuestro espíritu gime y llora a cada momento por ver que la materia lo vence, que no presta esa gran oportunidad para seguir a su Dios.

14. Apártate de lo malo, de lo superfluo pueblo, porque ya es tiempo. Yo te digo: Vosotros en gran número si en verdad amas a tu Dios y fe llevas, contemplaréis con vuestros ojos que voy a dar a raudales. He aquí que seréis el salvador de la humanidad, porque grandes cosas vendrán en este tiempo. Grandes cosas se van a desarrollar y los unos cuando contemplen con sus propias pupilas lo que va acontecer, en gran atribulación los unos y en gran tristeza los otros serán en su corazón, y los otros en rebeldía serán. Y, ¿qué vais a hacer, si vosotros tenéis que ser los que hablarás de tu Dios? Entonces tus hermanos no te creerán.

15. Tengo que limpiar y purificar esta Tierra y donde sea mi voluntad, porque de cierto os digo: Esta Tierra bendita es, donde mi Padre Eterno Gran Jehová ha fijado su pupila bendita y tiene que estar limpia y purificada de tanta mancha que has vertido en ella. De cierto te digo, pueblo, vosotros tenéis que luchar grandemente para convencer a las multitudes, para que puedan tomar el camino que con el índice señalarás. Mas os pregunto, ¿cómo vais a convencerlas? Por eso os he dicho, tenéis que ser cual espejo limpio, para que demostréis que en verdad has estado con tu Dios, que has sido el elegido de su gracia, que has sido aquel en que ha puesto sus complacencias para estar preparado, y cuando el tiempo sea llegado lo puedas demostrar.

16. ¡Ah, pueblo de Israel! ¡Cuántos son los llamados y cuán pocos los escogidos! Debéis de aprovechar este tiempo, debéis de congregaros y reuniros porque tu pensamiento lejos, muy lejos puede estar de lo que estás escuchando.

17. Cuando sales de estos lugares donde todavía materialidades pueden encontrarse, decís: “¡Cuán satisfecho puedo salir!» Los otros van nada más a contemplar, para que sus ojos de la carne puedan extasiarse, pero contemplo que sus espíritus gimen. Ellos lloran y dicen: “¿Señor, hasta cuándo la humanidad reconocerá tu luz? ¿Hasta cuándo quitaran estas materialidades? ¡Si el tiempo es llegado en que tengamos que llegar ante tu potestad! ¡Cuán largo será el camino para llegar a tu presencia!”

18. Entonces será el ¡ay! de dolor. Entonces tus ojos cual fuentes se secarán de tanto verter su llanto. Porque ante vuestro Dios se encontrarán y no vengo cual Juez, porque vengo con la dulzura de un Padre a decir: Es el tiempo en que en verdad me reconozcas y estés cerca, muy cercas de Mí, para que asimismo puedas escuchar y recoger mi Palabra. Yo te la entrego clara para que cada uno de vosotros puedan recoger de mi Palabra y analizarla más.

19. Yo te digo pueblo, has dejado hacia atrás una estela de dolor y ve ahora que vas a dar el paso firme hacia adelante donde tu Dios te dice: Mira cuán limpio se encuentra el camino y esa puerta de salvación que tus ojos ven, es tu Dios, el verdadero Padre Celestial, ¿por qué no buscar esa huella divina? ¿Por qué no acercarse a escuchar Su palabra? Cierto es, que vertida de los labios de una materia puede ser; pero el hilo fluídico reflejándose en su entendimiento, para reflejar lo que quiero hablar a mis hijos, para que me manifieste ante ellos mediante sus ojos materiales para unos y espirituales para otros, para que testifiquen en verdad que con vosotros me encuentro, pueblo.

20. Y, ¿dónde está esa niñez bendita? ¿Por qué no acercáis a esa niñez? Acaso no te das cuenta que vosotros sois los hombres de este tiempo en los cuales he confiado mi Obra y serán los hombres del mañana estos niños. No te habéis preocupado por esa niñez, no comprendéis que vosotros mismos es una cuenta que lleváis en el libro de la Conciencia.

21. Daos cuenta que esos padres y madres de familia, que sólo representantes son sobre la Tierra y que os he confiado esa perla. Esa perla en pequeños niños está convertida y se convertirán en varones y doncellas, y, ¿qué van hacer?

22. ¿Acaso me buscan en estos lugares? En cualquier lugar puedo estar con ellos, pero no saben cómo buscarme. Ellos están a su libre albedrío sumergiéndose en las profundidades de los abismos y, ¿qué hacen aquellos padres de esa niñez? ¿Acaso vosotros os habéis preocupado por enseñarles el verdadero camino? ¿Acaso no los vais dejando que se sumerjan en los vicios y en la maldad a temprana edad?

23. Vosotros tenéis que responder ante tu Dios de esa gran responsabilidad que lleváis consigo. Vuelvo a decirte: Vosotros como mayores te acercas a escucharme y a ellos, dejáis que vayan tomando lo del mundo, para que más tarde se perviertan, para que se sumerjan en la maldad y en los vicios. ¿Acaso no te he dicho que serán los hombres del mañana, que tienen grandes mandatos que cumplir sobre el haz de la Tierra?

24. ¿Creéis acaso que cuando los elementos sean desatados, va a sucumbir todo el universo? No. Los elementos serán desatados y vosotros que tenéis entendimiento, que a cada instante y momento te hago el llamado; que a cada instante me encuentro contigo decís, que sois los siervos del Señor. Has olvidado vuestras obligaciones que tenéis con aquellos niños, que os he confiado en aquellos hogares donde hay desunión, en donde existe el egoísmo y las malas voluntades.

25. Vosotros empezaréis a sembrar en vuestros hogares en aquellas creaturas, en aquellos menores. Si los unos no han querido reconocerme, entonces tú sigue hacia adelante. Si la semilla ha empezado a ser sembrada por los tuyos mismos, tenéis que ser los buenos sembradores, porque os he dado la semilla limpia y pura. Depositada ha sido en ti y en vuestras manos y tenéis que sembrarla en la tierra, que os he confiado a cada uno de vosotros.

26. Para vosotros todo esto es pasajero, porque no has sabido aprovechar y comprender desde el tiempo en que vino Elías entre vosotros por mi voluntad, a abrir brecha en los corazones de la humanidad de este tiempo, en esta época. Es corto el tiempo que lleváis Conmigo vosotros mismos. Has despertado de ese sueño de letargo, y espero que albas venideras, pueblo de Israel, analices mi Palabra, comprendas lo que en ella quiero decir, porque seré incansable como Padre y como Dios.

27. Sí, como Maestro no has querido aprender la lección, pero con el llanto que vierto de mis pupilas divinas, ellas ablandarán vuestro corazón; porque el Maestro como Padre, vierte sus lágrimas cuando ve que el hijo no ha escuchado y se sumerge en el vicio. Mi poder es grande, pero dejo al hijo y le digo: Con tu propio dolor tendrás que lavar tus faltas, porque vosotros contempláis a la humanidad que en los vicios y en la maldad se encuentran.

28. Yo te digo: ¿Acaso no te he dado potestad? ¿Acaso no has aprendido? Porque no has escuchado mi Palabra, porque nada has hecho; mira y contempla que el tiempo está por terminar y si ahora que tu Dios viene a reclamarte y a reforzarte una vez más con sus palabras esta Obra divina, es porque vosotros no habéis empezado a entregar a las multitudes. ¿Por qué temes que ellas te desconozcan, que blasfemen, que te digan cosas que hieren a tu corazón? Tenéis que ser firmes.

29. ¿Acaso a tu Dios no le hirieron su Corazón? ¿No le escupieron su rostro, no le dieron una bofetada en aquel tiempo en que le dieron las espaldas? Si quieres caminar con tu Dios, lleva mi Enseñanza. No esperes el último momento, porque no sabes el tiempo que te pueda entregar de existencia. Cada uno de vosotros, ¿qué vais a entregar a aquél Juez de jueces, cuando tengáis que entregar vuestra cuenta? ¿Qué vais a decirle? Le dirás acaso: “Señor, escuché en verdad Tu palabra, pero no quise aprovecharla. Contemplé a mis hermanos los unos y los otros, en los vicios, en la maldad y no supe darles la mano, no supe entregarles palabras de aliento en su camino terrestre, porque mi egoísmo fue grande; ahora, ¿qué puedo hacer Señor?”

30. Entonces el Padre os reclamará como Juez, entonces su Justicia será inexorable para vosotros. Os he dicho: En vuestro camino terrestre contemplaréis al menesteroso que clama de esa caridad, pero vosotros sabéis bien, que la caridad no es nada más entregar la monedilla que llega a sus manos. Él es menesteroso porque busca a su Dios. Pero también pueblo, no hay quien le dé una luz verdadera que él clama y pide, porque lleva enseñanzas de otros donde la luz no la supieron aprovechar.

31. La luz que he entregado todo el tiempo a la humanidad, la han oscurecido por sus tendencias materiales. El menesteroso necesita de tus palabras, de tu consejo y consuelo, por eso vengo a manifestarme en vosotros, para que vosotros, por mediación de vuestras palabras, os acerquéis al menesteroso, a aquél que sufre, que gime, que vierte sus lágrimas de dolor y de amarguras.

32. Las demuestra derramando su llanto, le contemplas y no os acercáis para decirle: ¿Por qué lloras? Dadle consuelo, palabras de aliento, palabras de dulzura, para que sea un consuelo en su corazón. Pero no lo haces porque temes que la humanidad se burle de ti, porque temes que la humanidad te blasfeme, porque temes que la humanidad te juzgue loco como vosotros decís, pueblo. No pueblo, tenéis que ser fuerte con aquél menesteroso, como aquél engrandecido, como aquél potentado, porque también entre los potentados hay menesterosos, menesterosos de mi Palabra, porque ellos jamás se han preocupado por buscar el consuelo que puede entregar su Dios. Para ellos sus tesoros es su dios, y solamente se concretan a atesorar aquellos tesoros y se han olvidado de su Dios, y por eso os digo, que son los menesterosos, porque creen no necesitar de su Dios.

33. Llega el momento en que su angustia será grande y entonces vosotros, debéis convencerlos con vuestras palabras y no esperéis que tu Dios te diga: “Hijo prepara tu planta y anda acércate a tu hermano y háblale de mi Obra, dile que has sido el discípulo, que eres cual apóstol y que vas por mi mandato a consolarlo en su tribulación y entregarle la luz, porque a ciegas se encuentra”. Pero no lo haces, porque temes ser arrojado de su presencia.

34. Debes de conocer que tu Dios no arroja a nadie, antes abre los brazos y os dice: “¡Venid hacia Mí!” Vosotros llevaréis mis dones, porque vuestra lucha y vuestro trabajo muy grande va a ser, muy distante es el tiempo y Yo os digo, si tenéis gran fe, venceréis cuantas dificultades se presenten ante tu vista y ante vosotros.

35. He aquí, las multitudes se acercarán y entonces vosotros no seréis, sino tu Dios que solamente se sirve de vosotros cual aparato para demostrar ante las multitudes lo que es mi voluntad. Iréis recorriendo de pueblo en pueblo, en las calles, en todo lugar donde esperan el consuelo y necesitan de que alguien les tome de la mano. Entonces vos serás, pueblo, aquél que fortificado os encontréis, porque así tu Dios lo ordena.

36. Yo te doy la fortaleza del cráneo hacia tus pies, ilumino tu entendimiento. Vosotros seréis los que venceréis las dificultades que se encuentren a tu paso. Venceréis porque lleváis en vuestra diestra la espada de luz. No temas, porque en este tiempo que está por terminar, Yo estaré contigo y si tu preparación efectiva es, daréis la verdadera gloria de vuestro Dios.

37. Mas no por ello os vais a engrandecer, entonces más amor seréis porque llevaréis la misiva de pueblo en pueblo, en las comarcas, en todo lugar donde sea necesario, llevaréis la misiva, aquellas palabras que te confiaré y la dejaréis para la humanidad. Vuelvo a decirte, tú no eres el menesteroso, porque de gracia te he colmado desde el momento en que os hice el llamado. Venid hacia Mí, pueblo, que si no has llevado el cumplimiento en este Tercer Tiempo en que el Padre se manifiesta nuevamente entre vosotros, aquí me tenéis.

38. He aquí, pueblo de Israel, lleva presente en esta alba bendita en que también os hago el reclamo a vosotros: Aposentaos, uníos en un solo pensamiento, en una buena voluntad y una gran fe en vuestro corazón, que sea la lámpara, que siempre esté encendida la flama de la fe, para que con esa fe avances y venzas todo lo que a tu paso pueda encontrarse.

39. Mas en esta alba te digo: Espera y aguarda que en las albas venideras también te seguiré dando una gran instrucción, porque de cierto te digo, el tiempo se acerca ya. Tiempo en que vosotros también vais a verter llanto, que esas fuentes se secarán.

40. Por el momento vais a sentir gran dolor, pero como quedáis preparados por mi voluntad santísima, llevaréis esa confianza en tu Dios, que no te abandonará un solo instante y cuando abras tus ojos contemplaréis la luz del nuevo día. Venid al Señor y decid: “Luz a raudales de la nueva aurora me has permitido contemplar, pero no me dejes Señor, que voy a principiar la partida por esos lugares donde me necesitan, por esos lugares donde está el menesteroso que es mi hermano. Permitid que ablande su corazón para que a tiempo, se arrepienta y contemple Tu luz divina. “

41. A vosotros os he dicho: Yo seré el que tome a vosotros como instrumentos, para que mi Palabra sea vertida por vosotros mismos. De esa forma empezaréis el alba venidera y os digo: No durmáis en este tiempo en que cada uno de vosotros lleva en su entendimiento, lo que Yo he entregado al ratificar vuestras Marcas.

42. Mas de cierto os digo, pueblo, ¿acaso desde ese tiempo hasta esta fecha no has recibido mi Palabra? Confío en vosotros como mis hijos que sois y que es aquel pueblo, que espero que en este tiempo lleguéis a tu Dios cumpliendo con vuestro deber y vuestro trabajo. Que llegue ante la pupila de tu Dios y Él reciba y dé bendición y os diga: Bendito seáis pueblo, que en este tiempo habéis cumplido, que en este tiempo fue el tiempo para que no andéis en la turbación, para que a tiempo hayáis despertado y cumplas tu deber con la humanidad bendita.

43. Bendito seas, pueblo, se incansable para acercarte a la humanidad, se incansable porque por distintos Portavoces escucharéis lo que es mi voluntad. Esos Portavoces que preparados se encuentran. No te fijéis en que la palabra es florida, la palabra es de sabiduría de vuestro Dios y clara la entrego; pero cuántos de mis hijos no saben comprenderla.

44. Mas en esta alba dejo la luz en tu entendimiento, doy fortaleza, nueva luz en vuestro sendero. Yo os doy la bendición en el nombre del Padre, del Hijo y la Luz por conducto del Espíritu Santo.

25 Junio de 1950.

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