C.I. 05 Marzo 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 010

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. ¡Oh, discípulos amados que volvéis en pos de mi presencia y de mi Palabra! A todos he escuchado una vez más y la unión de vuestro pensamiento ha sido el mejor himno con que habéis regalado mi audífono divino. De cada corazón se desprende una nota y la unión de todos vuestros pensamientos hace un concierto lleno de encanto espiritual.

02. En los unos contemplo que ese pensamiento, que esa oración lleva alegría. Es la acción de gracias por los beneficios con que he sembrado vuestro camino, es la paz con que vive vuestro corazón. En otros contemplo que ese pensamiento es de tristeza, por las vicisitudes que van atravesando en su sendero. De otros se desprende el pensamiento lleno de amargura porque se encuentran bajo una prueba, porque se encuentran en estos instantes apurando un cáliz muy amargo.

03. Mas con todos esos pensamientos diversos formáis un concierto de amor, un concierto que es holocausto, que es homenaje, que es acto de fe y de respeto para mi Divinidad. Esta es la comunicación que el Padre ansiaba del espíritu de sus hijos. Este es el punto y la oración que a través de los tiempos os he enseñado, pero que no siempre habéis podido practicar por la falta de desarrollo espiritual; pero paso a paso vais alcanzando a poseer la verdadera comunicación espiritual con vuestro Dios, oh, discípulos del Maestro.

04. En esta alba de gracia os reunís mientras estáis bajo la influencia de mi Palabra. El mundo desaparece para vosotros; los caminos sembrados de abrojos desaparecen también. Descansa vuestra materia en el día de reposo; vuestro espíritu se emancipa, extiende sus alas y viene en pos de mi Enseñanza, de mi calor, de mi consuelo, para fortalecerse en Mí, para saturarse de mi gracia. Y con estos dones poder proseguir en la senda de la lucha, para seguir resistiendo en el duro combate que ha entablado vuestro espíritu con esta vida terrestre.

05. Me presento entre vosotros pleno de fortaleza, de luz y gracia, para que después de esta manifestación, pasado el milagro de mi presencia, de mi manifestación entre vosotros, podáis sentirme en lo más profundo de vuestro ser, podáis comprobar que mi fortaleza realmente la habéis recibido en la emanación de mi Palabra.

06. Yo no vengo a contemplar fe en unos e incredulidad en otros. No vengo a buscar méritos grandes en unos, pequeños méritos en otros, o la nulidad de ellos en algunos más. No pueblo, amado. Mi amor divino es perfecto, mi paternidad divina es perfecta. Soy Padre de unos y de todos.

07. Vengo a entregar las mismas palabras, el mismo amor, la misma esencia para todos y si en este instante la humanidad entera escuchando fuese mi Palabra, no tendría para unos bendiciones y para otros reclamos, o el reclamo sería general, o la bendición y la caricia general también; pero es el tiempo en que me comunico a través del entendimiento del hombre y es reducido en comparación con el número que forma la humanidad.

08. Mas de cierto os digo una cosa: Que si los testigos de esta manifestación fueran pocos, toda la humanidad escuchará el eco de mi Palabra a través de los testigos. Toda la humanidad conocerá y sabrá que Yo estuve entre vosotros comunicándome por el entendimiento del hombre, a través de un éxtasis que mi Espíritu Santo le reveló al hombre y que mi Mundo Espiritual vino a desarrollar entre vosotros.

09. Por eso el Padre os prepara, para que toda palabra que viertan vuestros labios, cuando mi Verbo haya callado a través de los Portavoces, solamente encierre verdad, lleve esencia. Y todo cuanto Yo vertí en mis palabras, que cuando vayáis en pos de las multitudes, cuando el instante sea para vosotros en que estéis rodeados de ellas y vuestra voz sea escuchada por vuestros hermanos, no se mezcle mi Palabra que es verdad y pureza con la mentira. No se manche lo divino con el pecado humano. No encuentre mi Palabra en vuestros labios, pensamiento o corazón, impureza o turbación alguna, para que ella brote como un torrente de agua cristalina a través de vuestros labios, porque el manantial que se encuentra en mi Espíritu es limpio y puro, las aguas que de él brotan así mismo son puras.

10. Quiero que vosotros, como fuentecillas limpias también siempre estéis para que los labios sedientos calmen su sed en vosotros, para que las miradas escrutadoras no encuentren en el fondo de la fuente ninguna impureza ni cieno. Por eso os he enseñado y hablado a través de un largo tiempo, este tiempo que ha sido largo para vosotros y que para Mí no ha llegado a significar ni tan siquiera un instante, este tiempo que cuando haya pasado para vosotros será como un solo instante y entonces diréis: «Padre, ¿por qué tan poco tiempo estuviste entre nosotros? ¿Por qué tan presto marchaste de entre nosotros?»

11. Yo os contestaré desde la distancia: El tiempo fue el preciso. El tiempo fue el marcado por el reloj de la eternidad para los discípulos, para aquellos que tenían que aprender de Mí, para aquellos que tenían que recibir mis revelaciones, la nueva Enseñanza en el Tercer tiempo. No una enseñanza diferente, no un camino nuevo; solamente la continuación de mis lecciones pasadas. Debo dejaros fuertes en esta vida, fuertes y preparados para la lucha.

12. Debo deciros hasta la última de mis palabras y entregaros hasta el último de mis mandatos, para que no podáis titubear en el camino cuando las pruebas os azoten. Sino que para cada prueba tengáis siempre un arma, para cada pregunta una contestación, para cada duda un rayo de luz potente que disipe aquella tiniebla, para cada flaqueza reserva de fortaleza. Y así podáis entonces seguir en el cumplimiento de vuestra misión, recreando vuestro espíritu y recreando aún vuestros sentidos corporales, con el cumplimiento de la noble y hermosa misión que he depositado en vuestro espíritu desde el principio de los tiempos.

13. Esa misión de amor, esa misión de redimir por el amor, esa misión de perdonar por el amor, esa misión divina, bendita, de practicar el bien, no por el bien mismo, sino por agradar a vuestro Padre y perfeccionar vuestro espíritu. La práctica de vuestra misión os dará la paz.

14. Vosotros enseñaréis en este tiempo a los hombres que no se aman, a los hombres y a los pueblos que se han desconocido, a las muchedumbres que forman esta humanidad, que hoy la encuentro desnuda, sedienta, leprosa y hambrienta, que solamente la práctica del bien traerá la paz al espíritu de los hombres.

15. Esa será la esencia de la enseñanza que entreguéis en mi Nombre y cuando los hombres no hayan encontrado la paz, el bienestar que es don supremo para el espíritu, cuando no la hayan encontrado en las ciencias ni en las riquezas, ni en los honores de este mundo, ni en los afectos ni amores de la Tierra. Cuando no hayan encontrado bálsamo o medicamento alguno para esos males, para la falta de paz y bienestar del espíritu y aún del corazón. Entonces los hombres se encontrarán en su propia senda al hermano humilde, a mi discípulo, a mi apóstol, discípulo y apóstol que no hará alarde de ello, que no irá pregonando por los caminos que es mi discípulo, que lo irá diciendo con sus propias obras, obras sinceras de amor y de verdad.

16. Entonces los hombres y los pueblos descubrirán el secreto para encontrar la paz que ha huido del planeta Tierra, la paz que ha huido al Más Allá y que allí en espera está, de que se limpie el corazón humano para descender y penetrar allí, para llenar el vacío del corazón del hombre con la paz del espíritu, que es la paz perfecta, porque la paz de los hombres se hace muchas veces por el temor de los unos a los otros.

17. Esa no es paz; esa es zozobra e incertidumbre. Esa es paz aparente; con esa paz ni el espíritu ni el corazón del hombre pueden dormir tranquilos. No hay reposo, no hay sosiego en el alma. Solamente mi paz es profunda y es verdadera, y esa es la que espera la preparación del hombre para penetrar muy hondo, para formar un reino de paz en el corazón de mis hijos.

18. Desde ese reino de paz el hombre podrá levantarse sobre una nueva vida, una vida mejor, sobre ese reino de paz el hombre podrá edificar un mundo más grande, más consistente y verdadero que este que hoy me muestra y que es frágil, porque con un débil soplo de mi Espíritu o conmoción de los elementos, Yo hecho por tierra toda la obra vanidosa y soberbia de los hombres. Mas es su obra y la respeto, es su obra y la contemplo y la bendigo; pero permito que la obra de los hombres les muestre sus efectos, sus consecuencias, su fondo.

19. Todas mis obras tienen como principio el amor y la justicia; hasta el más pequeño de los átomos vive y palpita en un camino de amor y de justicia. Todo aquello que vosotros contempláis con vuestras pupilas, que alcanzáis a palpar, que alcanzáis a conocer por medio del entendimiento, que vibra en torno de vosotros, ha sido creado por mi mano y todo tiene un principio de amor y de justicia, porque todo ha brotado de Mí y en Mí, y os digo sin alarde, que no hay impurezas, ni existe mal alguno ni imperfecciones tampoco.

20. Mas también os digo: Muchas de las más grandes obras que el hombre me muestra y a las cuales ha consagrado su vida, su fuerza y su orgullo, son obras que no han tenido un principio de amor ni de justicia, y toda obra que no estuvo cimentado en ese principio tendrá que ser destruido y después de esa destrucción, solo quedará como hecho la luz de la experiencia.

21. Es el hombre en la nueva Babel, es la torre de la soberbia la que se ha elevado escudriñando a mi Espíritu, escudriñando las naturalezas creadas por mi mano, escudriñando las fuerzas de la Creación y en todo ello, la humanidad ha fincado su nueva vida, su ciencia, su torre de soberbia, desde la cual de cierto os digo no me rinde culto, no me reconoce; pero será el mismo hombre el que busque la destrucción para su torre de soberbia, será el hombre el que se confunda, como ya ha comenzado a confundirse.

22. Y entonces el espíritu humano recordará que en el principio de la humanidad también el hombre edificó su torre de vanidades y de soberbia, de desconfianza hacia Mí y el ejemplo que pude entregar a la humanidad en aquel tiempo, en el Tercer Tiempo se repetirá. El materialismo, el orgullo, la grandeza humana serán abatidos. La confusión reinará entre los hombres y la división también, y así como en aquel Primer Tiempo, en este Tercer Tiempo acontecerá. Vendrá la turbación entre los hombres y la confusión.

23. Los sabios dudarán de su propia sabiduría. Los hombres de ciencia al creer encontrar una meta, contemplarán un abismo, un arcano insondable. Los elementos creados todos por mi mano, con principio de amor y de justicia, se volverán también en contra de los hombres, porque no han sido tomados con amor ni con justicia. Y habrá caos una vez más entre los hombres.

24. Pero mi luz es el faro luminoso en todas las tempestades humanas. No se perderá en las tinieblas vuestro espíritu, porque en los mares más tenebrosos habrá siempre un faro que haga el llamado al náufrago que reniega, que blasfema, o aquel que en su desesperación ha perdido la razón. Mi luz será siempre para ese náufrago como un Norte, por eso, en verdad y de cierto siempre os digo, que mi luz no la negaré jamás a nadie, que estará brillando siempre para que todos encontréis el camino y el puerto de salvación.

25. Esa luz, ¿qué traerá para los hombres después de sus grandes confusiones? ¿Qué traerá y revelará esa luz a los hombres que se hayan turbado? Esa luz, oh pueblo, es la de la verdad solamente dirá a todos: «Recomenzad el camino; pero ahora dad vuestros pasos llenos de justicia, llenos de amor, pisad con firmeza la senda del bien y entonces los dones y potencias de vuestro espíritu, encontrarán un camino sin final. El camino sin tropiezos, el camino donde las tinieblas se disipan, donde los obstáculos se vencen. Sí, pueblo, Yo soy la ciencia, Yo soy la luz y el saber. Yo he dado el don de ciencia a los hombres. Yo me he gozado, me he recreado en las ciencias de los hombres, en el desarrollo del espíritu y de la mente.

26. Cuando el hombre ha puesto al servicio del bien las virtudes y dones con que lo he engalanado, ese me ha rendido culto, ha cumplido obedientemente con una misión indicada por mi mano. Mas cuando el hombre ha torcido la senda, esa luz, su penetración, su fortaleza y sus dones, los ha tomado para sí y los ha puesto al servicio del mal, de la propia grandeza, de la vanidad, del dominio. Entonces, no me ha obedecido; es cuando me ha ofendido.

27. Yo en mi grandeza, en mi justicia, me he servido de él para llevar al cabo mis grandes planes; lo he tomado como un instrumento también de justicia para sí mismo y para otros. ¿Soy Yo, por ventura, el enemigo de la ciencia? ¿Soy Yo, acaso, un obstáculo para el progreso de los hombres? ¿Soy Yo, acaso un hasta aquí para la evolución de un espíritu o de un entendimiento?

28. Quien así lo creyera no ha sabido interpretar a su Padre, no ha sabido conocer ni comprender en su verdad al Padre, porque todo don o facultad que haya en el hombre debe tener desarrollo, debe seguir su camino o su curso, porque es ley de evolución y de progreso, porque todo tiene que perfeccionarse en mi Creación, porque todo tiene que llegar a mi limpio y perfecto, grande y multiplicado.

29. Mas si Yo, por instantes me he interpuesto en la voluntad del hombre, si he sido a veces como un obstáculo invisible para el hombre y su ciencia, es porque también el pecado y la intención humanos encuentran un límite, un hasta aquí, que es mi J

30. Cuando la humanidad haya pasado su crisol, cuando el combate entre la luz y las tinieblas haya cesado y se levante victoriosa la luz de la verdad, entonces, oh pueblo amado, los hombres sobre nuevos cimientos, edificarán la nueva torre, que será un templo de reconocimiento hacia Dios, un santuario de paz en el corazón, en el espíritu de los hombres, en el cual no exista ya más discusión sobre mi existencia, deliberación alguna sobre si existe o no, un santuario en donde exista la fe, la confianza, el amor en Dios.

31. Donde no exista más la idolatría ni el fanatismo, la mistificación, el adulterio, la mentira ni nada de aquello pueda hacer otra, de que todos llevéis de Mí la misma concepción y que con esa fe, con esa confianza depositada en Mí y en mi Doctrina, puedan los hombres levantarse a crear con mi ayuda, una nueva vida, un nuevo mundo sobre este mundo. Sobre este Valle de lágrimas, de terror, miseria y muerte, un mundo de paz donde florezcan todas vuestras instituciones, donde florezcan todas vuestras virtudes, donde se perfeccionen todas vuestras ciencias, las cuales puestas al servicio del bien, de la paz, os puedan llevar a esa vida que el Padre os anuncia.

32. Si en medio de las imperfeccionas humanas el hombre ha descubierto tanto, ¿qué será cuando esta humanidad vele, ore y sea hacia Mí? ¿Qué será del hombre y de vosotros cuando de cierto, os acerquéis a la fuente de luz y de verdad, que soy Yo, con humildad, con amor y con respeto? El Espíritu Santo entonces desbordará todo aquello que ha retenido, todo aquello que guardado tiene en lo más profundo de Su arcano. Entonces no será menester ya, que el hombre quebrante su entendimiento, que queme sus pestañas con las largas veladas, que se consuma escudriñando.

33. Entonces su mente al compás de su espíritu, sabrá ir a aquella fuente de amor en donde el Padre espera siempre a sus hijos para revelarles lo que ha de ser revelado, lo que Yo he entregado a los hombres hasta este tiempo. Hasta el siglo XX de la presente Era, no es todo lo que hay guardado en mi Arcano; tengo reservado mucho para los hombres.

34. Lo que los hombres han descubierto por sí mismos y han mostrado a la humanidad como el fruto de sus desvelos, no es todo lo que el hombre tiene que descubrir. Aún más, mucho más tendrá que penetrar su mente el mañana, pero ya no penetrará irrespetuoso como ha sido hasta ahora; penetrará al campo de su propio espíritu y su espíritu antes velará y antes orará, sin fanatismo, solamente con respeto y con amor. Ese tiempo es el futuro. Para ese tiempo os preparo a todos. Todos seréis testigos de estas cosas, en verdad os dice el Maestro.

35. Todos tendréis la dicha de exhalar vuestra nota espiritual en el seno de ese recinto que he de formar en el corazón de mis hijos, del verdadero templo que edificando estoy Yo; pero en cuya edificación he de contar con la ayuda de los hombres, con la ayuda de mis hijos, con la buena voluntad, con la Conciencia de todos y cada uno de vosotros. Porque ese templo se elevará más allá de todas las ciencias humanas y más allá de la torre de Babel, de soberbia, de grandeza humana que los hombres han levantado en esta Tierra delante de mis ojos.

36. En ese templo estarán la paz, la fuerza y la luz perpetuamente, eternamente, para todos aquellos que en él penetren, que en él habiten y ese templo, os digo, siempre ha sido, siempre ha estado; falta solamente la preparación y la unificación de los espíritus para que podáis sentiros dentro de él, porque todo el Universo es un santuario, todo el Universo infinito es un templo. Todo es sagrado dentro de él.

37. El planeta vuestro es un átomo en medio de la inmensidad del Universo y aún en este átomo, que es vuestro planeta, se ve la imagen de ese Templo Universal del cual recibo el culto en todo instante, en toda hora. Por eso, cuando vosotros lleguéis a ese reconocimiento, cuando este conocimiento no sea solamente palabra, no sea solamente teoría en vosotros, sino sea algo que sentís y vivís, entonces no tendréis necesidad de los templos hechos con cantera o materiales terrestres por manos de hombres.

38. Entonces será cuando vuestro espíritu no busque aprisionarse, sino que busque siempre la libertad y en todo lugar, en todo momento, me encuentre. Será entonces cuando el hombre en todo sitio, se sienta acompañado y mirado por Mí; será entonces cuando el hombre contemple su planta y vea que debajo de su planta no hay polvo inmundo, ni hay maldición, ni hay impurezas.

39. Que el mismo polvo de la tierra que los pies de los hombres hoyan es grato; que el hogar de los hombres es un santuario; que el templo de vuestros fines y trabajo materiales es un santuario también; que el hogar de vuestros hermanos es digno de vuestro respeto. Que las mismas calles, plazas y plazuelas no son para profanar; que los caminos, los campos y los valles, las montañas y los mares, todos son lugares en los cuales podéis encontraros y en los cuales basta vuestra presencia para que también sean sagrados, porque en todos vosotros Yo estoy.

40. Sois partículas de mi Espíritu Divino, sois chispas en verdad, de toda mi luz; pero si en esta forma os hablo y os enseño, es para arrancar el fanatismo que por tradición habéis tenido en vuestro espíritu y en vuestra carne, no para crear con ello un nuevo fanatismo entre vosotros. Mirad que mi Enseñanza, a la vez que profunda, es clara. No os confundáis con ella para que no caigáis en un nuevo fanatismo y entonces por pensar que todo es sagrado os postréis delante de todo, y nada ya queráis tocar.

41. Antes que seáis maestros, quiero que seáis los buenos discípulos. Que todo aprendáis para que podáis dar fe y contestación de todo, para que los hombres no os confundan el mañana, para que no dejen vuestros labios callados, sino que siempre tengáis vuestra palabra preparada con luz y con dulzura también. Esa palabra es la que penetra más hondo, no la palabra del enojo, no la palabra que lleve violencia, no, sino aquella que lleve paciencia.

42. Pensad que no estáis solamente a la carne, pensad que no estáis solamente hablando para la vida humana. Pensad que habláis para el presente y para el futuro, para la vida terrestre y para el tránsito del espíritu después de esta vida.

43. Yo os he dicho, que cuántas veces ha bastado una palabra de luz, una palabra redentora, una palabra de amor, para que se salve un espíritu y ha sido aquella palabra como un sello de fuego que se graba indeleblemente en aquel espíritu y esa palabra, que fue su salvación, no la llevó solamente durante su tránsito terrestre, sino después, hasta el Más Allá. Por eso Yo vengo a heredaros con mi Palabra, que es como una llave que abre ese camino de paz para los espíritus.

44. Oh, pueblo amado, sigue penetrando con planta firme en el sendero. No temas a las encrucijadas. No te doblegues por las vicisitudes, destruye la duda, resiste todo contratiempo, para que puedas fortalecerte más y más en mi Enseñanza, porque esa fuerza te da grandes dichas, te dará grandes satisfacciones en el cumplimiento de tu misión.

45. ¡Ay, de los que queden débiles! ¡Ay, de los que no se hayan fortalecido en este tiempo con mis enseñanzas! Yo no quiero contemplar débiles que vayan tropezando y llorando en el camino. Quiero que mi pueblo, mi testigo, mi discípulo el que mucho me escucho y mucho recibió de Mí, sea el fuerte en los caminos; no para que con esa fuerza se distingan solos, sino para que distingan a las muchedumbres y a todos cuantos mi mano puso en su camino.

46. Hoy no sabéis el alcance de vuestra fuerza espiritual. Hoy no alcanzáis a comprender hasta donde abarca la fuerza de vuestro espíritu, porque sois débiles en la misma fe; pero esa fe Yo la fortaleceré con grandes pruebas. Y esa confianza que tengáis en Mí, la tendréis también en vosotros, puesto que los dones que lleváis en vosotros Yo os los he entregado.

47. Pronto finalizará entre vosotros mi comunicación a través del entendimiento del hombre. Cuando este tiempo haya pasado de vosotros, una vez más el Maestro os dice: Escucharéis rumores en vuestra propia nación; vendrán noticias y rumores de otros países, de que el Divino Maestro, a través de los hombres, se está comunicando entre la humanidad. Llegarán rumores entre vosotros de que el Mundo Espiritual está haciendo lo mismo. Será entonces cuando vosotros lleguéis a comprender que la facultad con que Yo os revestí, ha sido un don lleno de gracia del Espíritu Santo, ha sido un don que Yo os entregué y que Yo recogí entre vosotros.

48. No volveréis a tenerme a través de esta comunicación; no buscaréis a los Portavoces o Facultades para invocarme o para invocar a mi Mundo Espiritual. Ni en la mayor prueba intentaréis estas cosas. Pero a tiempo comenzaréis a trabajar, mi pueblo, para que con vuestro trabajo podáis impedir el avance o la acción de muchos acontecimientos que no deben venir, pero que si vosotros dormís, pueblo amado, esos acontecimientos tendrán que aparecer y dificultarán vuestra siembra y jornada.

49. ¡Cuántos hombres, cuántas mujeres van por senderos distintos a este que Yo os he trazado, llevando en su ser los mismos dones que Yo os he confiado! El tiempo llegará y sus dones brotarán de ellos mismos, se manifestarán si ellos encuentran al maestro a su paso; sabrán por qué son aquellos dones y para qué sirven. Si ellos no encuentran al buen maestro que para ese tiempo deberás ser tú, unos se confundirán, otros tomarán sus dones para desarrollarlos bajo su propia idea y voluntad; otros serán instrumentos de fuerzas invisibles que bien pueden ser unas veces de luz, pero también pueden ser de tinieblas.

50. Por eso el Maestro os dice: No caeréis en letargo después de mi partida, meditaréis ese tiempo de meditación que os voy a confiar; os prepararéis y llegaréis a la verdadera unificación espiritual. Mediante esa unificación, de vuestro espíritu podréis hacer frente a los acontecimientos y a la lucha que aparezca delante de vosotros. Os prevengo de todas las cosas y a lo largo de este año os hablaré de los peligros, de las asechanzas, de los obstáculos que habréis de encontrar, y también os diré la forma de vencer todas las dificultades.

51. En el seno de una grande Iglesia los grandes ministros hablarán a la humanidad del Tiempo del Espíritu Santo. Hablarán del Tercer Tiempo. Hablarán de los Siete Sellos. Harán el llamado y también pretenderán escoger y señalar, con la marca con que Yo he señalado, a los que han sido mi voluntad; pero Yo tocaré, en verdad, a todos los hombres, a todos los pastores de la humanidad, les tocaré por la Conciencia y los someteré a prueba.

52. En ese tiempo Yo sabré de quienes de vosotros debo servirme para dar pruebas a aquellos hombres, para hablar, en verdad, por vuestros labios, con la preparación que Yo os he venido a dar. No serán los hombres los que revelen a la humanidad las cosas del Espíritu Santo, porque en los altos y profundos juicios del Espíritu Santo, solamente Él.

53. La Obra Espiritualista no os la ha revelado hombre alguno. Yo, como Padre, desde el Primer Tiempo, a través de mis Profetas os lo anuncié. Yo, a través de Jesús, el Verbo del Padre os lo anuncié, os lo prometí como cosa ya no muy lejana. Yo, en este Tercer Tiempo, comunicándome por el entendimiento del hombre vine a cumpliros lo ofrecido y a revelar lo que estaba oculto.

54. No han sido las manos de los hombres quienes han entregado los dones a vuestro espíritu. No ha sido la mano del hombre la que ha trazado el símbolo trinitario en vuestro frontal. Ha sido la mano de Dios, la que ha señalado a los escogidos de este tiempo. No han sido los hombres los que han ordenado misión o cargo entre vosotros, ha sido mi Voz omnipotente.

55. ¿Cómo había el Padre de permitir semejante confusión entre la humanidad? Yo, el Cordero Inmolado, soy el único digno de desatar los Sellos del Libro de la Sabiduría, del Gran Libro de la Vida y de la Creación, del libro que encierra escritos que tienen los destinos de todas las cosas, desde las primeras hasta las últimas. Yo, el Alfa y la Omega, Yo, el Verbo Divino, soy el único que puede decir las cosas íntimas de la Divinidad.

56. ¿Cómo he de permitir que el labio profano, el espíritu irrespetuoso, tome de las cosas divinas según su voluntad, para hacerse más grande entre los hombres, para sorprender el candor y la ignorancia espirituales? No, pueblo. Aparecerán brotes de estas cosas, pero eso será solamente para despertarte y te levantes. Aparecerán señales de profanación, de falsos testimonios, de falsos milagros entre los hombres, surgirán los falsos profetas, las falsas manifestaciones de mi Divinidad y de mi Mundo Espiritual; pero eso indicará, oh pueblo bendito, que es el hambre, que es la ansiedad de los espíritus por la venida del Espíritu Santo, por el cumplimiento de mis profecías, por el cumplimiento de todas mis promesas. No retardes tú el tiempo de mi llegada entre los hombres; no signifiques tú obstáculo para mi manifestación entre la humanidad.

57. No eres tú el redentor, no eres tú la salvación de los hombres, no eres tú el único en esta Obra, oh pueblo bendito, oh discípulo; pero eres tú mi siervo y mi discípulo, que ha de cultivar el Padre en esta Obra de Redención. Eres tú solamente una parte de mis legiones de luz, de mis ejércitos de paz y de verdad, que preparados tengo y combatiendo están ya en este tiempo por la paz, por la redención de todo un universo; pero te preparo a ti para que la parte que te corresponde como el fuerte Israel, cuya misión no has cumplido del todo a través de los tiempos, hoy puedas cumplirla en el Tercer Tiempo.

58. Entonces tu espíritu gozoso y lleno de paz se vaya a aquella mansión que te espera, la mansión de los espíritus de la luz, desde la cual tú podrás contemplar horizontes más amplios, más distantes, que serán premio para ti, que serán estímulo para tu espíritu, para que entonces allí sigas practicando mis enseñanzas, sigas practicando mi justicia y mi amor. Y por la práctica del bien puedas elevarte un escalón más en la escala de perfección hasta poder llegar al lugar que te corresponde en la eternidad, en el seno de Dios.

59. ¿Son acaso, fantasías las que vengo a entregar? No, pueblo. A vuestro corazón humano le doy la enseñanza moral y lo revisto de virtud, para que viváis como humanos. Para que viváis en este mundo con amor y con paz, para que vuestro pan no sea amargo, ni vuestro hogar sea intranquilo, para que vuestro trabajo fructifique y vuestro cuerpo sea sano.

60. Mi Doctrina imparte salud, bienestar, fortaleza y progreso humano; pero a vuestro espíritu no le basta esto. Vuestro espíritu necesita un bagaje mayor para continuar después de la muerte de la carne en su trayectoria, y para ese viaje, para ese destino, para esa jornada, Yo vengo a hablar al espíritu de cosas que parecen fantasías al corazón humano, de cosas profundas e insondables para el ojo del hombre, y aún para la imaginación más despierta del hombre.

61. Al espíritu vengo entregándole con llave, para que con ella vaya abriendo todas las puertas que se presenten delante de sus ojos y así continúe su jornada ascensional de progreso, de saber y de perfeccionamiento. Mi Doctrina encierra todas las enseñanzas. Mi Doctrina abarca todos los caminos por donde vosotros transitáis. Por eso, podéis ponerla en práctica en todos los instantes de vuestra vida.

62. ¡Dad a lo divino el lugar más elevado en vuestro espíritu! Dad a lo divino el lugar más elevado. Dad a lo espiritual el lugar en vuestro espíritu y dad a vuestra materia el lugar que a ella corresponde y, ¡qué es digna también! Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. A vuestro espíritu lo que a él corresponde y a vuestra materia lo que a ella toca. Si aprendéis vosotros a ser justos en estas cosas no tendréis tropiezo en vuestro camino. Vuestro paso será firme y la duda, para siempre desaparecerá del espíritu de los discípulos del Señor.

63. Cuando llegue el tiempo de vuestro paso será de predicación. Cuando todas las cosas inútiles y superfluas de vuestra vida hayan desaparecido, cuando solamente os concretéis a lo necesario y a lo elevado, entonces disfrutaréis de un tiempo mayor para practicar mi Obra. Y cuando encontréis a los hombres en vuestro camino muy necesitados de lo que vosotros os sobra, entonces no os mostraréis como Tomás con la duda, ni como Pedro en su instante de cobardía, ni seréis tampoco como Judas, débil siempre ante las vanidades, que ante las tentaciones.

64. Vuestro espíritu me dice: “Maestro, ¿cómo podéis compararnos con aquellas creaturas extraordinarias?” El Maestro os dice en verdad, que mis discípulos de aquel Segundo Tiempo fueron grandes espíritus, espíritus que trajeron entre la humanidad un adelanto que no tenían aquellos hombres, aquella humanidad de aquel tiempo ni aún la de este tiempo; pero el Maestro también os dice: Ellos fueron y son espíritus como vosotros y fueron humanos también como vosotros los hombres.

65. En su corazón, luchó la virtud contra las flaquezas de los hombres; pero poseyendo fortaleza muy grande en su espíritu, éste venció a la carne y al mundo y se consagraron solamente a la práctica de mis enseñanzas, alcanzando por medio de su virtud y de su amor el fiel cumplimiento de mi Doctrina y el ejemplo de cada uno de ellos, que dejó al terminar su jornada, fue un ejemplo y una enseñanza dignos del Maestro que los enseñó.

66. Vosotros también daréis grandes enseñanzas y grandes ejemplos, dignos del Maestro que ha venido hablaros en este Tercer Tiempo. ¿Por qué dudáis? ¿Por qué estáis dudando ya de vosotros y de Mí? ¿No miráis que no podéis comenzar la jornada, si antes no existe la certeza absoluta en Mí y en vosotros? Por eso no os puedo dejar todavía y por eso no dejo que las pruebas y la lucha se avecinen entre vosotros, porque hace falta todavía mayor temple, falta que os acompañe un tiempo más y un poco más os siga hablando de Maestro a discípulo.

67. Lleno de paciencia os espero; lleno de paciencia espero la interpretación que deis a mi Palabra; pleno de paciencia espero también que practiquéis la paciencia. Contemplo y soporto vuestros errores en la práctica de mis enseñanzas. Vuelvo como Maestro pacientísimo, para explicaros con la mayor claridad la lección no comprendida. Vuelvo a colocar en vuestra senda la prueba que no pudisteis resistir, a aquella que no pudisteis resolver y cuando al fin pasáis, cuando al fin vuestro espíritu vence el obstáculo y se levanta victorioso para darme gracias y siendo más fuerte, entonces el Maestro, tomando el Libro de la Sabiduría en sus manos, puede doblar una página más para mostrar al discípulo la nueva lección y con paciencia explicarle, con paciencia esperarlo a que llegue el tiempo para que la practique.

68. Cuando más tarde ese libro se cierre y quede guardado en el corazón de los discípulos, en el cofre de su propio corazón, pueda el Maestro decir: «Mis discípulos ya no lo son. Ahora son los maestros, los que puedo con confianza enviar entre aquellos que no saben, para que ante sus ojos abran el Libro de la Sabiduría y con la misma paciencia y amor con que he soportado, con que Yo he enseñado, ellos también así se puedan mostrar entre esa humanidad.» Si Yo he señalado vuestros defectos es para que los conozcáis y los podáis corregir y una vez corregidos, cuando vayáis entre vuestros hermanos y esos mismos defectos encontréis, sepáis ser tolerantes y sepáis cómo se corrigen, con la paciencia y la gracia con que Yo os corregí.

69. ¿He traído acaso en mis labios la violencia? ¿He empuñado, por ventura el látigo para enseñaros? ¿Mis palabras han vertido veneno alguna vez? No, en verdad. Yo os he perdonado con dulzura, enseñándoos con paciencia y con gracia, y he corregido con caricia. ¿Podéis vosotros ya hacer estas cosas? ¿Habéis comenzado con los vuestros por practicar esta forma de enseñar lo espiritual? ¿Habéis tenido esa dulzura y esa paciencia con vuestra compañera, y vosotras mujeres, eso habéis esperado de vuestro esposo? ¿Habéis corregido y enseñado con este amor y gracia a vuestros hijos? ¿Y a los extraños también les habéis enseñado así?

70. Si así lo habéis hecho, me habéis imitado a Mí. Si en parte solamente lo habéis hecho, proseguid hasta que os perfeccionéis. Si nunca lo habéis hecho así, os dice el Maestro una vez más: Os perdono; pero os estímulo y os hago notar que la enseñanza de lo espiritual es entregar por medio del amor, que debéis tener ternura y cuando tratéis de defender mi Obra, mi Espíritu, mi Palabra, podáis hacerlo con energía más nunca con violencia, nunca con enojo, nunca con desesperación, porque cualquiera de esas manifestaciones es prueba de imperfección, prueba de incapacidad, prueba de flaqueza espiritual.

71. Una vez más lleváis mi Palabra, que la dejo como semilla en vuestra mano. Pensad que ni las semillas materiales nacen en el instante de sembrarse; mucho menos pueden florecer o fructificar en el instante de ser sembradas. Todo ello llega a su tiempo y su cuidado, su vigilia y su Todo ello requiere méritos y conocimiento también para cultivar. Por eso Yo os enseño, os muestro la tierra del corazón humano y os doy a conocer la semilla, así como también la forma de cultivar las tierras.

72. Todo os lo enseño porque sois los sembradores del Tercer Tiempo, los que tendréis que enseñar a sembrar a otros sembradores, porque vuestra lucha será grande. No será lucha de pasiones, no será lucha de armas materiales. Lo mejor de vuestra lucha pueblo bendito, será aquello que hagáis con obras de amor, de caridad y oraciones, con palabras que broten de lo más profundo de vuestro espíritu. Con ello, muy grandes obras haréis, porque los dones que os he confiado grandes también son.

73. ¿Qué podéis pedirme en este instante para vuestra vida terrestre? ¿Acaso no habéis sentido que mi mirada os ha contemplado hasta lo más profundo? ¿No presiente vuestro corazón humano, que mientras le hablo a vuestro espíritu y me comunico con él, mi mano Divina también acaricia todo vuestro ser? ¿No sentís que mientras Yo penetro en el santuario de vuestro espíritu, penetro también en vuestro hogar, en el corazón de vuestros seres queridos, entre los que os aman y también en aquellos que os desconocen? ¿No sentís que lo mismo estoy en los presentes, que en aquellos que me mostráis como ausentes? ¿No pensáis que nadie está ausente de Mí porque Yo estoy en todo y en todos?

74. En verdad, mi pueblo, tú eres mi discípulo adelantado. Basta con que llegues ante Mí y purifiques tu espíritu, y aun tu carne en un instante de elevación espiritual, para que por medio de ese momento de comunicación Conmigo y ese instante de limpidez de tu espíritu y materia, Yo me derrame en toda tu existencia. En todo lo que eres tú y en todo lo que te pertenece; no es menester que formes lista alguna de peticiones en el fondo de tu corazón, si Yo sé mejor que tú lo que falta te hace.

75. Si muchas veces cuando algo me vienes a pedir Yo ya te lo entregué. Si muchas veces me estás pidiendo lo que no sabes si es para tu bien o para tu mal; si muchas veces vienes a pedirme y no sabes lo que me estás pidiendo.

76. ¡Elévate y arrójate en mis brazos! Eres mi criatura, eres mi pequeña a quien mucho amo. Tú no puedes leer todavía en el Corazón del Padre, Yo sí puedo leer en el tuyo. Tú no has aprendido todavía a conocer mi lenguaje divino. Yo si conozco el tuyo, aunque sea imperfecto. El clamor de tu espíritu, el lamento de él mismo, los sollozos de tu pecho llegan siempre hasta lo profundo del Corazón del Padre y el Padre siempre te atiende.

77. ¡Arrójate entonces, en los brazos del Padre! Confíate a Él y todo aquello que debas hacer con la ayuda del Padre lo harás y todo aquello que no alcances a hacer, entonces déjale la causa al Maestro y el Maestro lo hará por ti y seguirás viendo en tu camino los milagros.

78. ¿Quién ha dicho que el tiempo de los milagros ha pasado? Si es un milagro de amor tu existencia, si todo cuanto ves y todo cuanto te rodea es un milagro maravilloso de amor que he hecho para regalo de tu existencia. ¿No te das cuenta que los peligros se ciernen sobre tu cabeza, bajo tu planta, en rededor tuyo y a toda hora? ¿Por qué no pereces, por qué no mueres? Es un milagro de amor que te salva a cada instante, que te acompaña y te protege.

79. El tiempo de los milagros es el tiempo de la eternidad. Yo soy un milagro de amor para todos los hijos de mi Yo estoy con todos, a todos escucho, a todos les entrego, a todos los amo. ¿No es esto acaso un milagro, mis hijos? Aprende entonces a leer en mi Corazón, aprende también a escuchar y a conocer mi Palabra.

80. ¿En dónde está mi Palabra? ¿Acaso es esta que vierten estos labios humanos? No, pueblo. La voz que resuena en estos labios es voz humana. La Palabra que el Padre vierte en estos instantes en el sentido, es la esencia, es la emanación que hay en lo más profundo de esas palabras. Cuando de espíritu a Espíritu conmigo te comuniques, ¿cómo podréis reconocer mi Palabra, en donde ella resuene la voz divina, en los momentos en que te encuentres y te sientas aparentemente solo? Mi voz está en tu Conciencia, mi voz le habla a tu corazón, mi voz se sirve de las fibras sensibles de tu ser.

81. Penetra en elevación espiritual con respeto y con amor, y entonces tendréis la certeza de mi palabra. Escucharéis mi Concierto, se entrelazará tu propio corazón y entonces sentirá tu espíritu, como la mano del Maestro se posa en ti. Y si es mi voluntad limitaré mi Espíritu en la dulce silueta de vuestro Jesús y en la silueta, aquella del Maestro que los hombres contemplaron en el Segundo Tiempo, ¡podréis mirarme!

82. No es esa la forma perfecta que podáis vosotros contemplar cuando Yo os dije y os he dicho, que todo ojo pecador me verá. No será en la silueta de Jesús solamente, no será en una forma materializada o humanizada, no será tan solo por medio de símbolos espirituales. ¡Todos me veréis en verdad! ¡Todo ojo me verá! ¿En qué forma me verán todos, pueblo? La forma que a cada espíritu corresponda y a la debido de cada uno de vosotros.

83. Mas cuando todos los espíritus hayan llegado a una escala de perfección, entonces todos podréis mirar la verdadera faz de Dios que hoy no podéis imaginar, que hoy no concebís mis pequeños y que el Maestro os dice: No tratéis de concebir la forma de mi Espíritu ni la forma de mi faz. No queráis tampoco imaginaros como es aquel Más Allá, porque entonces podrá vuestra imaginación forjarse falsas imágenes y vuestro espíritu se sorprendería el mañana ante la realidad.

84. Dejad que lo insondable sea como es. Baste a vosotros creer no con fe ciega, sino con la fe consciente que vengo creando y forjando entre vosotros, para que cuando el tiempo llegue, en que el velo de vuestra materia lo descorra la muerte, entonces vuestras pupilas espirituales se explayen, se regocijen, se extasíen ante la contemplación de un mundo mejor, de un mundo maravilloso que os espera, pero que no será el último que moréis.

85. Mi paz ha sido entre mi pueblo. Todo os he entregado. De vosotros también todo lo he recibido. Al Universo, con vuestra petición o sin ella. Yo siempre le entrego; pero quiero vuestra petición pueblo; quiero palpar la sensibilidad de vuestro corazón, el reconocimiento de vuestro espíritu, su adelanto; quiero contemplar el amor, quiero escuchar en vuestro espíritu una frase de bendición para todos vuestros hermanos, para todos los pueblos que forman la humanidad.

86. Por eso en este instante el Maestro os dice: Cuando mi Rayo Divino haya abandonado la envoltura por la cual habéis tenido mi Palabra, desde el Valle Espiritual donde están vuestros espíritus unidos formando un santuario y elevando hacia mi Espíritu un concierto de amor, desde allí enviéis la paz y la bendición de vuestro espíritu sobre toda la humanidad. Enviéis todo vuestro bálsamo y consolación sobre los hombres y Yo, al escuchar vuestra oración, al contemplar vuestra intención bendita, me derramaré.

87. Yo sabré entregar desde mi alto solio a cada uno de aquellos por quienes me estáis pidiendo. De este modo, pueblo, estaréis cumpliendo con esa misión humilde y callada de entregar la luz y de entregar la paz al Universo, mientras llega el tiempo en que todo vuestro espíritu, todo vuestro ser, se comunique con los hombres en el tiempo del cumplimiento y de la predicación.

88. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

5 DE MARZO 1950.

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