C.I. 05 Febrero 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 009
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. ¡Bienvenidos sois, discípulos, ante el Maestro! De cierto os digo: Soy en lo más profundo de vuestro ser y he conversado con cada espíritu. La lección de este día será para unos y para todos, porque os vengo preparando para que piséis con firmeza en el camino, para que la duda, la incertidumbre o el titubeo desaparezca de vuestro espíritu y aún de vuestra materia, porque la misión que habéis traído a la Tierra es profunda. Vuestro espíritu lo sabe; tiene intuición de ella y por eso me sigue paso a paso.
02. Sabe vuestro espíritu que sumisión es grande y que para poderla cumplir necesita de mi Enseñanza, de mi ayuda, de mi inspiración y de mis revelaciones y los espíritus que así han despertado en el Tercer Tiempo para convertirse de párvulos en mis discípulos, no se ausentan de mis enseñanzas ni por un instante.
03. Cuando una de mis palabras pierden, lo lamentan, porque son los que presienten la lucha en el futuro, los que reconocen la participación que tienen que hacer con los demás, de todo lo que habéis recibido en este tiempo de mi mano. Los que sabéis que no podéis suplir en el fondo de vuestro corazón los dones y gracias con que os he venido a heredar y aquí estáis Conmigo, día tras día, escuchando la palabra que vierte el Portavoz bajo mi voluntad.
04. Palabra que viene a explicar, a confirmar, a iluminar todas las pruebas, lecciones y cosas que vais atravesando en vuestra propia vida, porque ya os he dicho que Yo no solamente os amo a través del Portavoz. Esta es una de tantas formas que Yo tengo para comunicarme con vosotros, es la forma que utiliza el Padre para que escuchéis su Enseñanza a través de la palabra humana, pero Yo me comunico en todo tiempo, en todo instante con vosotros.
05. Yo os hablo, Yo os unjo, Yo os conduzco y os inspiro en todo instante. No tengo hora ni instante fijos para acercarme a vosotros. No busco el día ni prefiero la noche; eternamente Estoy dentro y fuera de vosotros, bajo vuestra planta y sobre vuestra cabeza, dentro de vuestro espíritu y en torno de él, cerca y lejos. Mi Divino Espíritu viene a todos y os invita. No hay vacío.
06. Todo está lleno de mi Espíritu, en verdad y vuestro espíritu ciertamente se ha comunicado siempre Conmigo; pero no habéis alcanzado la Conciencia clara de esta comunicación y es por eso que en el Tercer Tiempo he venido a comunicarme a través de vosotros mismos, a convertiros en portavoces de mi Voz divina, para deciros: que de esta comunicación a la de Espíritu a espíritu hay solamente un paso y para que vuestro espíritu, aún vuestra envoltura se esfuerce para comunicarse con mi Divino Espíritu, tendrá antes que desaparecer mi comunicación a través del Portavoz.
07. Cuando esta manifestación no tengáis ya, entonces me buscaréis con el pensamiento. Entonces elevaréis vuestro espíritu invocando al Mío, me clamaréis con las fuerzas de vuestro espíritu y esa comunicación, ¡cuántas cosas os va a revelar! Esa elevación en busca de mi inspiración, de mi Voz espiritual, ¡cuánto va a aclarar vuestro camino!
08. Entonces veréis vuestro pasado ya no en tinieblas, comprenderéis los pasos que habéis dado, reconoceréis cuáles fueron acertados y cuáles fueron débiles o fuera del camino; y esa comunicación se fortalecerá entre este pueblo y de un corazón irá a otro corazón, hasta que esta humanidad toda se comunique de espíritu a Espíritu con mi Divinidad.
09. Dirigís vuestra mirada a los caminos dela Tierra, penetráis entre los hombres ya con el pensamiento, ya con la mirada y contempláis tanto materialismo, tantas bajas pasiones y tanta perversidad, que os parece por ahora imposible la práctica de la Espiritualidad entre la humanidad de hoy; mas el Maestro os ha dado ejemplos en los tiempos pasados para que no desfallezcáis. Pensad que cuando Yo me hice hombre para habitar entre vosotros traje al mundo una enseñanza que parecía imposible a mis propios apóstoles. Mi Doctrina para unos era incomprensible, para otros difícil y aún imposible de practicar.
10. Sin embargo, aquellos mis apóstoles quedaron como un ejemplo de cumplimiento en mis leyes de amor, en la práctica de mi Doctrina y ellos, con su sacrificio, con su cumplimiento fortalecieron la semilla que Yo sembré en el corazón de aquella humanidad y el corazón de la humanidad de aquellos tiempos, floreció y fructificó. ¿Por qué había de ser imposible en el Tercer Tiempo la Espiritualidad entre el género humano?
11. De cierto os digo que, grandes señales están dando la humanidad de que su materialismo está tocando a su fin. Las ciencias, los adelantos, lo que el hombre ha entresacado de la propia Naturaleza está llegando a su límite; está a punto de despertar el espíritu humano. La Tierra, día a día, se fortalece y comienza a sentir hambre y sed, hambre de simiente y sed de aguas cristalinas que son verdad, que son luz y eternidad.
12. Pueblo, ¿qué tenéis que hacer vosotros? Asimilar el Espiritualismo, comprenderlo, vivirlo. El Espiritualismo no está en vuestros labios solamente, el Espiritualismo no solamente anida o habita en vuestro cerebro, sino que vosotros lo practicáis, lo sentís en lo más íntimo de vuestro ser, lo vivís en la vida material, moral y espiritual. Sin caer en fanatismo, sin caer en misticismo, viviendo con pureza y con sencillez, dando al espíritu el valor y el lugar que a él corresponde, para que él haga justicia también a su materia y a su vida humana, que es perentoria y exista armonía en vuestra jornada y ese ejemplo, esa práctica en mis enseñanzas dará frutos.
13. Cada una de vuestras obras, cada uno de vuestros pasos de adelanto Yo lo bendeciré, Yo haré que repercuta y se multiplique y más tarde, cuando el Padre os ofrezca los caminos, los largos caminos para que vayáis como emisarios de mi paz y de mis nuevas revelaciones, sea vuestro espíritu el que transite caminos de paz, sendas de regeneración, el que siembre ideal y despierte inspiración en los hombres, ideal por lo sublime y por lo bueno, inspiraciones de Espiritualidad, de fraternidad entre los hombres.
14. Para ese tiempo habréis alcanzado fortaleza, preparación y temple y nada os hará retroceder en el camino, nada os amedrentará. Las pruebas que hoy os estremecen, que hoy os detienen en el camino, que hoy por momentos os hacen renegar, para aquellos tiempos serán débiles brisas que ni siquiera azoten vuestra paz y en ellas, reconoceréis la fortaleza que habéis adquirido en mi
15. Seguid preparándoos, mi pueblo; seguid penetrando más y más en mi Palabra, en mi Haced por ahora lo que os corresponde como discípulos y dejad que Yo en vosotros y en todo el universo sea como Juez, como Padre y como Maestro, que también el mundo cumplirá.
16. Todos los espíritus desempeñarán su papel; de cada uno de sus destinos Yo me serviré, porque todos sois mis siervos y todo se encontrará preparado a tiempo para que se cumpla mi Palabra. Si vosotros pensáis que sois los únicos que vais a redimir a la humanidad, que tenéis vosotros la responsabilidad de la paz del Universo, que sois los únicos sobre cuyos hombros pesa esa cruz, estáis en un error.
17. A vosotros corresponde una parte de esta Obra; pero a cada criatura, a cada corazón, corresponde su propia parte y no estaréis solos en la jornada; habrá muchos que se levanten con el ideal de la paz, con la oración, con el amor y la buena voluntad y esas virtudes en unos y en otros se identificarán, se unirán y la paz de esos espíritus vencerá.
18. No os convirtáis en jueces ni del mundo ni de mi Divinidad. Mi justicia es juzgada por los hombres y Yo os digo, en lo más profundo de mis altos juicios, solamente Yo. Los que anhelan la paz, los que viven en zozobra en estos tiempos, los hambrientos y sedientos de justicia esperan día tras día y hora tras hora, el golpe de mi cetro justiciero sobre los opresores de la humanidad, sobre las cabezas que dominan al mundo, sobre aquellos hombres que conducen a los pueblos ya a la miseria, ya a la destrucción o bien el caos.
19. No esperéis vosotros entre aquellos que esperan esa justicia. Mis obras justicieras Yo os las muestro; pero analizadlas y no os confundáis como muchos se confunden ante mi Justicia divina y se sorprenden al contemplar que Yo toco con fuerza a aquellos que cometen una leve falta, y en cambio absuelvo al que ha cometido un grande error. El Maestro os dice: Si toco con fuerza una leve falta es porque Yo conozco la debilidad aún en los espíritus, y una pequeña falta puede ser principio y el primer paso para el abismo. Y si a otros permito que cometan un grande error es porque el Maestro de antemano sabe, que una grande falta es causa de un grande arrepentimiento para un espíritu.
20. No juzguéis ni sentenciéis, ni estéis en vuestro espíritu deseando grande justicia para los que son causa de grande derramamiento de sangre en los pueblos de la Tierra. Pensad que esos son mis hijos, son mis creaturas cuyas grandes manchas lavarán con grandes restituciones; que sobre la justicia de los hombres estará mi Yo de cierto os digo: Esos mismos a quienes teméis, esos mismos a quienes vosotros señaláis como los que han destruido la paz de la humanidad, como los que sin Conciencia y sin misericordia llevan a los pueblos al abismo y al caos, esos mismos en tiempos venideros serán los sembradores, los sostenedores de la paz en este mundo.
21. La sangre de millares, de millones de víctimas clama justicia divina desde la Tierra y mi Justicia sea; pero de cierto os digo: Por sobre la justicia humana, que no es justa, será la Mía la que llegue a cada espíritu y a cada corazón. La justicia de los hombres no perdona, no ama, no redime; la Mía es inexorable, es implacable y fuerte, pero ama, perdona y redime, resucita y levanta, ilumina y conmueve.
22. A esos mismos que tanto dolor, tanto luto han puesto en los corazones de la humanidad, a esos mismos Yo redimiré, Yo salvaré, les haré atravesar su grande restitución, el grande crisol y en él su Conciencia despertará con tanta plenitud, que podrán contemplar hasta lo más profundo de sus propias obras. Yo les haré pasar por la misma senda por donde ellos hicieron pasar a sus víctimas, a sus siervos, a sus pueblos; pero al final ellos quedarán despiertos, preparados, limpios en verdad, llenos de pureza en el espíritu para poder tornar a la Tierra a restaurar, a reconstruir todo lo destruido, a restituir todo lo perdido.
23. ¿Soy acaso débil en mi Justicia por esta causa, pueblo? ¿Soy por ventura, el juez tolerante y frágil? En verdad os digo, que desde el primer homicida de que vosotros tenéis conocimiento, que fue Caín, Yo manifesté a la humanidad lo mismo que os estoy diciendo en este instante: Mientras Caín y Abel me ofrecían su holocausto, el Padre contemplaba la ofrenda de cada uno; la de Caín era vanidosa, la de Abel era inocente y sincera. Recibí la de Abel; rechacé la de Caín y Caín comprendiendo aquello lleno de odio, de despecho en su propio corazón, levantó su mano y dio muerte a su hermano. Yo le reclamé aquella vida, Yo le pedí cuentas de aquella sangre.
24. La sangre de Abel desde la tierra clamó justicia y entonces mostré mi Mi enojo a Caín y él, comprendiéndolo así, sintió arrepentimiento, levantó su faz y dijo al Padre: «Te has disgustado conmigo porque he matado a mi hermano. Me arrojas de esta tierra y yo siento que en el camino de la tierra he de ser muerto en justicia, como yo maté a mi hermano.” Y el Padre repuso: «De cierto te digo, que aquel que tocare a Caín siete veces será castigado.”
25. Él comprendió que aún era amado y perdonado de aquel Padre, pero que era menester restituir, lavar la mancha, arrepentirse y hacerse digno de aquel perdón sublime. Por eso en este tiempo, pueblo amado, no esperaré a que la justicia de los hombres sea la que se haga sobre las obras de los hombres. Yo esperaré en mi tribunal la llegada de cada uno de mis hijos y allí los juzgaré a cada quien, le daré su parte en la restitución, en el sufrimiento que da el remordimiento de la Conciencia, y allí cada uno comprenderá cuánto es el amor del Padre.
26. ¿Cuál fue la voz que le habló a Caín? Sino fue su propia Conciencia, ese juez interno que Yo he depositado en el fondo de cada criatura humana. Esa misma voz les hablará a todos los hombres, esa misma voz implacable, ese juez que en verdad nunca se deja sobornar ni sorprender. Ese será el que hable en este tiempo con la misma claridad con que aquél hombre la escuchó, aquél que no sabía lo que era crimen, aquél que no sabía lo que era sangre, aquél que no sabía lo que era muerte; los hombres de ahora sí.
27. Yo os he traído en este Tercer Tiempo la confirmación de la reencarnación del espíritu. La humanidad a través de los tiempos ha tenido intuición de estas cosas. Esta intuición ha venido del espíritu que ha revelado esto a la carne; pero la carne, siempre incrédula y frágil, lo ha puesto en duda. Han venido seres del Más Allá a revelarlo a los hombres también; los unos lo han creído y en su creencia han sido combatidos y lastimados por los incrédulos; pero hoy palpita, cual nunca, entre la humanidad la intuición, el presentimiento, la certeza de estas cosas.
28. Mas no todos los confiesan por miedo al mundo; pero Yo he venido en este tiempo a confirmar estas cosas y a deciros: En la reencarnación del espíritu hay justicia de amor, es ley de justicia en verdad, y aún más os digo, cuán pocos son aquellos espíritus que tan solo una vez han sido en la Tierra, en la materia.
29. Cuántas oportunidades, cuántas ocasiones a cada espíritu el Padre le ha brindado en este mundo ya para continuar su obra, esa misión en varias vidas a través de varias materias, ya para restaurar algo que el espíritu no haya hecho bien, ya para recibir un galardón o recoger una cosecha, o para llevar a cabo en él tantos y tantos actos de justicia, de mi justicia perfecta; pero la carne es un velo para que vosotros descubráis el fondo de todas estas cosas.
30. Muy poco os he permitido saber de lo que habéis sido a través de los tiempos. No quiero que vosotros en materia, antes que alcancéis la verdadera preparación espiritual, penetréis en el santuario, en la intimidad de mis altos juicios.
31. No quiero que hagáis de las cosas del espíritu, de la vida espiritual, nuevas ciencias que solamente os conduzca a la curiosidad, al escrutinio y a la pérdida de tiempo. No quiero que en la senda espiritual deis un paso inútil. Quiero que todos sean firmes. Quiero que solamente descubráis y os sea revelado a vosotros aquello que reporte paz, luz, progreso y redención a cada uno de vosotros. Mas todo aquello que sea solamente satisfacción para vuestra curiosidad humana o espiritual, eso no os lo revelaré; eso siempre estará detrás de un velo, porque es lo sagrado, porque es lo íntimo en el espíritu.
32. Mas cuando esta humanidad alcance Espiritualidad y de pasos ya de perfección en mi senda, desde su vida humana, irá descubriendo grandes cosas reveladas por el Espíritu Santo y entonces tendrá la visión clara del pasado, del presente y del futuro, limitada hasta donde sea mi voluntad.
33. Por eso vosotros penetrad por la verdadera senda de la Espiritualidad para que seáis los buenos profetas entre la humanidad, para que seáis los previsores, los que anunciéis el peligro a las multitudes, los que impidáis el fracaso, la caída a vuestros hermanos. Los que señaléis la mejor ruta en cualquiera de las sendas a los que os busquen o los que necesiten de vosotros, para que sepáis tocar la Conciencia de la humanidad, reconociendo algo del pasado de ellos que Yo os revele, no para que la juzguéis, sino para que la conozcáis y la llevéis mejor.
34. ¿Acaso en esa envoltura que hoy me presentáis en esta vida que hoy tenéis, vais a alcanzar este adelanto? Si ponéis en la lucha toda vuestra voluntad, todo vuestro amor y ahínco mucho alcanzaréis. Mas si no, ¿quién de vosotros tenéis la certeza de regresar o no volver más ya a este mundo? Quién es aquel que puede decir: «Todo cuanto pude hacer en la Tierra, ya lo hice. Todo cuanto el Padre me trazó y me señaló en mi destino, ya lo ejecuté, pude pasar a otro mundo, pude acercarme más a la escala, hacia el Padre». De todo esto nada sabéis.
35. Sí os digo, que aquel o aquellos que hayan terminado ya su cumplimiento a través de la materia, ellos darán un paso más hacia Mí en la senda espiritual, penetrarán en una morada preparada por mi mano, en donde nuevos pasos y nueva lucha los esperan. Mas los que no, los que tienen deuda pendiente con el Padre, con la Tierra y con ellos mismos, ¿podrán, sin saldar su deuda, proseguir el camino? ¿Les permitirá su Conciencia y mi justicia seguir adelante sin haber cumplido el deber? ¿Sin haber llevado a cabo el destino trazado por la mano del Padre a cada uno de ellos? De todo esto, nada sabéis, mi pueblo; pero sed los hijos sumisos, conformes.
36. Trabajad en vuestro cumplimiento y dejad que sobre vosotros se haga mi divina voluntad, porque muchos de vosotros tendréis que ver a través de los ojos materiales, los cambios de este mundo, la nueva humanidad, el cumplimiento de mis palabras y de mis profecías, la redención de la humanidad, a la cual llegará a través de sus grandes luchas, de nuevas contiendas desconocidas por los hombres, de contiendas y luchas que aún no registran vuestra historia.
37. Y si vosotros que tenéis Conciencia de todas estas cosas porque Yo os lo he enseñado, tendréis muchos que volver, ¿qué será de aquellos que no han despertado para el espíritu, que han torcido la senda, que han profanado su propia misión, que han manchado sus manos y han cargado de cadenas su espíritu? Los remordimientos, la turbación, el llanto, el mesar de cabellos y el crujir de dientes, serán fuertes en verdad, en las grandes multitudes de espíritus a quienes he de hacerles el llamado hacia mi Tribunal de Justicia.
38. Pero una vez más os digo: A ellos también pulimentaré y cuando despierten para el bien, arrepentidos de todo mal y de todo yerro, abran sus pupilas espirituales para contemplar mi faz radiante en su perdón, radiante en su amor y en su justicia, esperarán solamente que el Padre con su fuerza, con su sabiduría y su poder, los coloque en aquella senda que profanaron, en aquella senda que transitaron con desobediencia, con pasos ilícitos, con profanación y el Padre eso lo concederá.
39. Por eso os digo, que aquellos a quienes hoy contempláis manchados con la sangre hermana, manchados por el hurto y por la injusticia, dejad que solamente Yo los juzgue, porque Yo soy el que conoce a cada uno de sus hijos hasta lo más profundo, porque Yo soy Aquél en verdad que mira que grandes faltas para vosotros son pequeñas delante de Mí, porque Yo conozco la causa de ellas, y pequeñas faltas ante vuestros ojos y ante vuestra justicia, son graves cosas delante de Mí.
40. Muy grave falta es tomar la vida de un Semejante y verter su sangre y de cierto os dice, el Maestro: Esas no son las más graves faltas que existen. Hay otras muertes más graves que la muerte de la materia; hay otras faltas mayores que el derramar la sangre hermana; pero ahí solamente mi ojo, mi Justicia, pueblo.
41. Tú ama, tú perdona, tú comprende, tú vela y ora, y sí te permito que contemples, que deliberes, que medites y estudies en todo aquello que pase de tu mente y de tus ojos, no quiero que seas impasible ni indiferente, ni ciego. No quiero que seáis los insensibles, antes os he venido a hacer más sensibles con mi Palabra para que todo lo podáis analizar, comprender y sentir, y de esa sensibilidad brote para los demás comprensión, perdón y amor; pero tú no serás nunca un juez, Yo te convierto en el faro, en el amigo, en la estrella.
42. Así quiero que seáis en el seno de vuestra familia, de vuestras sociedades, de un pueblo a otros pueblos. No quiero que contempléis extranjeros más; quiero que entre vosotros exista ya la fraternidad universal, que ese lazo se fortalezca en el seno de vosotros. Bien está que cumpláis con todas vuestras leyes humanas; pero sobre ellas poned siempre vuestra justicia y vuestra Espiritualidad.
43. Sed obedientes a las leyes humanas y Yo en verdad os digo: De los más graves trances por causa de las leyes humanas Yo os libraré; contra todo lo ilícito, no con armas fratricidas ni con palabras que encierren impaciencia u odio. De este modo, pueblo, mi semilla será bien sembrada por mis labriegos.
44. Yo te he dicho que tengo en preparación a la humanidad. No estáis solos. Hay pueblos de la Tierra en donde se levantan uno, dos o tres corazones de buena voluntad, emancipándose de toda materialidad para comunicarse Conmigo, fortaleciéndose en su ideal a través de las vicisitudes. ¿Quiénes son ellos? ¿Acaso los conocéis? No es menester que conozcáis sus nombres ni conozcáis su faz. Elevad vuestro espíritu e invocaos los unos a los otros. ¡Uníos en el Más Allá en este ideal de fraternidad universal, en este ideal de paz y de perdón!
45. Y entonces, os dice el Padre: Yo os llamaré al valle, a la falda de la montaña espiritual y allí estaré con unos y otros, con todos aquellos que me busquen de espíritu a Espíritu, con todos aquellos que anhelan la paz y la redención para entregarles mi caricia, mis revelaciones y mi fuerza y así, podáis proseguir en el camino. Y seguirán brotando, seguirán surgiendo los unos como florecitas silvestres, los otros como espinas en un desierto, pero unos y otros, y todos estarán unidos en el mismo ideal. En el Más Allá todas esas florecitas de vuestro ideal se juntarán para exhalar un solo perfume, el cual agradará a mi Espíritu, que es el de vuestro amor.
46. Hablando estoy a mis discípulos en el último año de estas manifestaciones, derramando estoy entre vosotros mi esencia y mi Si la palabra, sino en el sentido. Allí encontraréis algo más que en la misma forma, allí se recreará y se deleitará vuestro espíritu con esa esencia que no brota del Pedestal, esa esencia, que viene del Más Allá a saturar las mismas palabras que escucháis, porque después de este tiempo vuestro espíritu y la Espiritualidad del mismo a prueba quedarán. Desde el siguiente día de la partida de mi Palabra, a prueba quedará vuestra Espiritualidad.
47. ¿Cuántos quedaréis a merced del fanatismo y de la idolatría? ¿Cuántos estaréis a un paso de la mistificación? ¿Cuántos, tratando de unificarse entre la humanidad, querrán añadir a mi Obra, lo que Yo no he enseñado ni traído en ella para vosotros? Pero estad alerta; velad, mi pueblo y no olvidéis jamás que mientras más pura y sencilla sea vuestra práctica en mi Obra y en mis leyes, mayor será la perfección que alcancéis en vuestro espíritu. Menos formas, menos ritos y ceremonias y mayor Espiritualidad. Menos ceremonias y más amor, más caridad con vuestros Semejantes y así estaréis cumpliendo.
48. Viene un tiempo de grande fanatismo en los pueblos de la Tierra; un tiempo en que la idolatría, los cultos diferentes, los diversos fanatismos serán llevados hasta el Los ministros y sacerdotes de las diferentes sectas y religiones llevarán a la exaltación todas estas cosas. Yo os lo permito, Yo así lo quiero, porque esto será una tempestad entre la humanidad y en medio de esa tempestad todos los espíritus se sentirán náufragos. No habrá uno que en esa tempestad se sienta como un puerto o como una barquilla salvadora.
49. Llegará el momento en que la flaqueza y confusión espiritual sea en todo espíritu y cuando ya ni uno ni y otro encuentre esa paz ni ese refugio, cuando los hombres busquen las preclaras, los ministros más eminentes, los hombres de inteligencia más reconocidos, los hombres tenidos por santos por la humanidad y a ellos los contemplen también como náufragos, sin norte y sin brújula, sin paz y sin luz, entonces vendrán las tinieblas; pero en medio de esas tinieblas comenzarán los espíritus a levantarse tratando de atravesar las tinieblas y los nubarrones y más allá de todas esas cosas contemplarán la luz, como una nueva aurora, como un nuevo día, y esa luz será la del Espíritu Santo iluminando a todo espíritu.
50. Esperando el retorno de todos los hijos, será el faro luminoso universal iluminando todos los océanos tempestuosos, todos los mares agitados, todos los ríos turbulentos y después de ese tiempo, pueblo, tiempo de liberalidad entre la humanidad, la planta de los hombres pisoteará sus propios ídolos de ayer, las manos de los hombres desengañados destruirán sus propios santuarios de vanidad, sus templos de pompa y de lujo, sus recintos de vanidades y los autores de sus propias obras, de sus libros, al fuego los llevarán por propia mano.
51. En ese tiempo seréis escuchados; el más torpe y humilde de vosotros será oído con atención. ¡Cuántos que hoy, entre este pueblo sencillo y humilde, en el último rincón escuchan mi Palabra y se sienten débiles, torpes, faltos de elocuencia y de espíritu, después se verán rodeados de multitudes; entre las multitudes hombres que se tuvieron por locos escuchando con atención su palabra! ¡Cuántos que hoy habéis puesto en duda mi Palabra, después lloraréis, como el Padre llora, al contemplar el cumplimiento de la misma a cada paso!
52. Mientras, seguíos preparando, mi pueblo, fortaleciendo vuestro espíritu en esta mi Doctrina que no ha venido a confundir a nadie, porque ella solamente os dice: Redención por la Espiritualidad, salvación por la Espiritualidad.
53. ¿Qué cosa es la Espiritualidad? La senda que conduce al Espíritu Santo, a Dios. La senda trazada por mi mano divina desde el principio de los espíritus y seguirá trazada hasta la llegada del último al seno del Padre. En esa senda está la Ley divina, ley de amor y de justicia, de la cual brotan todas las virtudes; en esa senda está el libro de Dios abierto, libro que encierra todo saber, toda luz y todo conocimiento. Por esa senda os he venido a invitar, por esta senda os estoy llamando por tercera vez; por esta senda, desde lo alto de la montaña, os hablo con voz potente y vibrante, para que sigáis paso a paso por ella.
54. ¿Por qué muchos me han negado? Porque no han contemplado clara mi manifestación por la impreparación de mis propios hijos. ¿Por qué muchos se han befado de mi Obra? Porque antes que mi Obra han tropezado con las obras impuras de mis hijos. Mas cuando mis discípulos se despojen de todas las impurezas, cuando destruyan toda mistificación, toda imperfección y dejen manifestar mi Obra tal cual es, la cerviz más altiva, el espíritu más indolente y el corazón más reacio, se doblegará, ya sea escuchándome a través de los Portavoces, ya sea escuchando vuestra palabra en los caminos del cumplimiento.
55. Todo esto el Maestro os dice para confianza de vosotros mismos, para que vuestros pasos en la senda, como al principiar mi Cátedra os dije, sean de firmeza. El titubeo, la incertidumbre, el balbuceo, desaparezcan por completo de vuestro espíritu, que las pruebas de la vida no os amedrenten, que la muerte no os haga temblar, que la miseria o el despojamiento de vuestros bienes no os espante.
56. Todos habéis pasado por un crisol de prueba para alcanzar temple; pero el Maestro os dice: Cuando sintáis que estáis bajo la prueba no blasfeméis, porque la blasfemia es como una tiniebla que no os deja contemplar la luz de aquella prueba. Cuando sintáis que estáis bajo el peso de la prueba, meditad y orad, orad y velad, y entonces la luz llegará a vosotros. Esa luz os dará resistencia, esa luz os dará paciencia, esa luz os dirá el porqué de aquella prueba y cuando la prueba pase, cuán fuerte proseguirá su camino el espíritu.
57. Si vosotros lloráis o renegáis ante la prueba, entonces sois como débiles niños que no resistís, que no queréis el temple en el espíritu, que no queréis avanzar en vuestra edad espiritual, que no queréis fortaleceros en la experiencia de la misma y el Padre levantará la prueba; pero a pocos pasos tendréis que volverla a encontrar, porque las pruebas están señaladas para cada uno de los hijos del Señor. Esa es la senda humana, ese es el Valle de lágrimas, ese es el crisol de este planeta Tierra.
58. Cuando vosotros con vuestros méritos hayáis alcanzado la redención del género humano, entonces vuestros méritos habrán hecho asentar este mundo, entre los mundos de la paz y de la bienandanza; entonces no vendrán los espíritus a restituir sino a progresar, a levantar cosecha, a practicar sólo el bien. ¡Ved cuán alta es la misión del espíritu! ¡Ved cuán alta es la misión de la humanidad! ¡Mirad cuán alto es el destino de vuestro planeta! ¡Cumplid, mis hijos!
59. Habéis visto cambiar la faz de vuestra vida y de vuestra Tierra con el paso de los mi Nuevos tiempos vendrán y seguirá vuestra vida cambiando. ¿Acaso sois los mismos del Primer Tiempo? ¿Acaso vuestra vida puede compararse con la vida del Segundo Tiempo? No, mi pueblo. Vuestra vida ha cambiado, vuestras costumbres y todo.
60. Presentid, entonces, el cambio del futuro. Yo os lo concedo para que sigáis siendo los idealistas y los que no os canséis jamás. No penséis que vuestro granito nada significa en la grande Obra del Señor. No penséis que si pronto vais a dejar esta vida no vale la pena luchar. No, mi pueblo. Vosotros luchad, porque no sabéis si como premio, como galardón, el Padre en nuevos tiempos os presente el fruto de vuestro trabajo de ahora. ¿En qué forma? En una vida de paz y bienandanza, de progreso espiritual que reservada os tenga el Padre para vosotros.
61. Así os he preparado en paz en este día y cuando veáis que los grandes hombres de la Tierra hacen más pesado el yugo sobre vosotros y colman de amargura más vuestro cáliz, seguidlos perdonando. Si contempláis que sus manos se siguen manchando con sangre hermana, pensad que solamente mi justicia puede hacerse en ellos. Entonces, velad y orad. De este modo, pueblo, estaréis agradando mi ojo divino.
62. Yo contemplo la intranquilidad en el mundo, toda la paz que deposito en el corazón de mis hijos se vuelve a Mí, y el vacío de los corazones de los hombres se llena con incertidumbre, con odio y con ambiciones, con lágrimas, con luto, con tristeza. Los adversarios se encuentran preparados; los bandos enemigos no han extendido sus manos para estrecharlos en señal de paz, de concordia. Las razones de los hombres se nublan con las tinieblas de la ambición y del odio, prestos se encuentran a lanzarse el uno contra el otro; pero algo los detiene.
63. ¿Acaso la Conciencia? No, mi pueblo. El temor, es solamente el temor lo que los detiene. ¿Cuándo será la Conciencia y después el amor lo que detenga las manos de los hombres? ¿Cuándo será la voz de la Conciencia la que el hombre se preste para oír instante tras instante, esa voz que es clara siempre y que es recta siempre? ¿Cuándo la razón y la Conciencia tendrán paso libre en los actos de los hombres? El tiempo ha llegado.
64. Yo he propuesto mi paz al mundo. Yo he abierto mi Corazón y mi Arcano para todos mis hijos; pero todavía el hombre se levanta y desafía mi justicia, todavía el hombre acalla mi Voz para escuchar solamente la voz de sus ambiciones, y el Padre espera unos instantes más y al pueblo el Maestro le dice: Velad y orad para que no haya confusión entre vosotros, para que comprendáis el porqué de las cosas que han de acontecer, que han de ser.
65. El Padre quiere la paz y la fraternidad entre la humanidad por la Conciencia, por el amor, por el espíritu, pueblo, no por el temor, no por las conveniencias materiales. Antes, Yo tocaré esas mismas conveniencias y descargaré mi Cetro de Justicia sobre las armas de los hombres. Yo les tocaré en verdad, con toques de justicia sabia; la Naturaleza, los elementos, en verdad os digo, serán mis instrumentos de justicia, que por conducto de la Naturaleza Yo tocaré a los hombres de la ciencia, a los hombres del poder, a los hombres de la justicia, que es injusticia.
66. Yo daré grandes señales. ¡Estad alerta!, porque esto vosotros muy pronto contemplaréis, los elementos se volverán en contra de aquellos que los profanan; la Naturaleza se negará a dar sus frutos para el mal y los hombres en su locura y en su odio encontrarán muerte, dolor. Encontrarán solamente en su paso lo que su propia mano ha desencadenado, tempestades, epidemias, plagas y, ¿quién podrá detener todo aquello? ¿Acaso la misma ciencia humana cuando haya abierto las puertas de mi justicia, cuando con manos profanas, sin la llave de mi amor, haya abierto las puertas de la justicia celestial?
67. ¡Ay, en verdad, de los hombres en el Tercer Tiempo! Porque ese ¡ay!, se escuchará en todos los ámbitos. Porque las heces serán bebidas y el dolor sentido cual nunca se ha sentido; pero a cada quien se le dará la parte que le corresponde, en verdad y en espíritu, porque ya no es el tiempo en que los inocentes laven la mancha de los culpables; esos tiempos han pasado.
68. Cada espíritu, cada carne y cada fragmento de esa misma carne restituirá, porque mi justicia, en verdad os digo, es más fuerte, más grande y sabia que la justicia de los hombres; pero con ser más fuerte, infinitamente más fuerte, en ella está mi amor, mi luz y mi redención para que los espíritus sean puestos a salvo. Los que más han pecado y profanado, queden limpios, para que ellos puedan encontrar plenitud de luz en su propio espíritu. ¡Ay, ay de ellos y cuántas cosas tendrán que sentir! ¡Cuánta amargura tendrán que probar y cuántas pruebas tendrán que atravesar! La fuerza está con ellos y la luz también y entre vosotros, pueblo, la oración.
69. En este instante, eleva tus cinco minutos de oración por la paz del Universo, por la luz para todos, que en esa paz se encierran muchas cosas.
70. Cuando Yo os digo, pueblo amado, que te entrego mi paz, piensa que en esa paz es el pan de cada día, el bálsamo de curación, están todas las bendiciones en lo material y en lo espiritual. Entonces, pueblo, os bastaría que Yo os dijese: «MI PAZ SEA CON VOSOTROS», para que todo ello recibieseis, todo pleno de mis gracias y mis bendiciones.
71. Ahora, velad y orad por el Universo y unificaos en oración y en ideal, a todos aquellos espíritus que se levantan velando por la paz, anhelando la fraternidad espiritual, escudriñando en el Más Allá, en el corazón del Padre, para descubrirla en la luz y verdad.
(El pueblo, ora en silencio, durante cinco minutos.)
72. ¡Benditos seáis, mis hijos! Vuestro espíritu en este instante cumple con una misión de paz, se convierte en parvada de alondras cuya sombra de paz habéis llevado por los pueblos y habéis llevado a todo espíritu ese vuestro pensamiento, ese vuestro anhelo, pueblo; en él va vuestro espíritu. Y así como habéis hecho paz con vuestra oración, haced paz también con vuestros actos, con vuestras palabras en vuestro camino, mis discípulos. Para ello, estáis ungidos por Mí y preparados.
73. De cierto os digo: Nada más podéis pedirme en este instante, porque todo os ha sido dado, toda petición escuchada y hasta lo más recóndito de vuestro corazón, en donde guardáis un sufrimiento, un anhelo, una inquietud o un acto de atrición, allí he penetrado. Todo lo he contemplado, en verdad y así todo os lo he entregado.
74. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
5 DE FEBRERO 1950.
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