C.I. 10 Septiembre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 007

01. ¡LA PAZ DE MI ESPÍRITU DIVINO ES UNA VEZ MÁS ENTRE MI PUEBLO BENDITO DE ISRAEL!

02. Día de gracia en que el Padre desciende a sus discípulos escogidos. Día de gracia en que desde mi Alto Solio vengo a deslizar mi mano omnipotente acariciando tu sien para darle gracia, fuerza e iluminarla una vez más en el camino. Día de gracia en que el Maestro viene a tomar a los discípulos de su propia mano para conducirlos al camino verdadero, para enseñarlos a dar pasos acertados.

03. Eres muy pequeño; eres la débil creatura que vas transitando en el camino y en él solamente has encontrado las vicisitudes de la vida.  Ellas han amargado tus labios; ellas se han incrustado como una espina en tu corazón que siempre va adoleciendo, que siempre va sangrando. Y el Maestro que todo lo contempla, desciende una vez más hacia ti para venir a posar el bálsamo de los bálsamos sobre tu corazón, porque es mi mano la única que puede salvar y puede entregar la salud al espíritu y a la materia. Yo a eso he descendido en este día de gracia; una vez más a manifestarme cual Doctor de los doctores entre mi pueblo bendito de Israel.

04. Tiempo ha he entregado innumerables prodigios entre la porción que me ha seguido. Los unos se han hecho patentes a la humanidad; los otros que se han guardado en el silencio. En el silencio de tus labios han quedado ocultos las palabras que tenías que dar a la humanidad; pero ante mi mirada perspicaz nada hay oculto, porque Yo todo lo descubro y hoy te contemplo que eres el que silencio has guardado, pero a cambio de ello has dejado encender en tu corazón una flama.

05. Esa flama se ha convertido en fe para tu espíritu; fe que es la virtud que por gracia y añadidura el Padre ha entregado a cada espíritu, para que sea tu guía, para que sea tu salvación, para que sea el camino que te conduzca a perfeccionar tu espíritu, para poder morar y vivir siempre en la gracia bendita de Dios.

06. Es la fe la que se convierte en cada instante en salvación y en paz, la que está conservando la paz entre vosotros; es la fe Israel, la que Yo constantemente vengo a dejar sembrada en tu corazón a través de mis palabras, a través de mis enseñanzas y de la constancia que he entablado entre vosotros para dejar escritos en tu corazón mis divinos mandamientos, los que el mañana tendrán que surgir entre la humanidad, los que en el futuro van a convertirse también en antorchas de fe para la humanidad.

07. Antes de eso te estoy preparando, pueblo de Israel, porque eres el labriego, el discípulo del futuro, el maestro; cada uno de vosotros en la distinta escala que queráis poseer, porque estáis en la lucha con vuestro espíritu, dándole progreso, dándole escalidad, dándole el plano que le corresponde, posándolo en el sendero del cumplimiento.

08. Labriegos, cada cual desarrollará la delicada misión, el mandato que el Padre ha entregado con el cumplimiento que a vosotros corresponde, porque de cierto os digo, no todos los presentes vais a quedad como maestros del futuro. No a todos os contemplo preparados. A todos he dotado de la misma gracia, a todos he entregado potestad. La Enseñanza que he dado a unos se le he entregado a todos; pero no todos habéis sido los discípulos aprovechados.

09. Muchos habéis sido constantes ante la presencia del Maestro, pero no preparados, no espiritualizados, no lleváis dentro de vuestro corazón el propósito del progreso. Habéis sido constantes, mis hijos, pero no en el cumplimiento de la verdadera Ley, de la verdadera misión que os he entregado. Habéis venido a formar parte del conglomerado que se reúne entre las cuatro paredes; pero el Maestro os dice: No es sólo vuestro cumplimiento, la presencia que vosotros prestáis al conglomerado. No, mis hijos.

10. Quiero encontraros preparados de espíritu y de materia; de espíritu, para que seáis, en verdad, el directo responsable de mi Palabra, porque en ti pueblo, descansa la responsabilidad de la Palabra que estoy entregando a vosotros a través de los distintos Portavoces. Os hago responsables de acatar cada una de mis palabras, de que las analices para que sepas aquilatar el verdadero valor y la gracia que cada una de ellas posee. Habéis formado las muchedumbres dentro de mis recintos, y el Maestro os pregunta: ¿De entre esas muchedumbres puedo entresacar a uno que Yo pueda nombrar maestro entre la humanidad?

11. Sois muy pequeños. Dentro de vuestra pequeñez sollozando os encuentro lamentando los tiempos que han pasado sobre vosotros, los preciosos momentos que Yo he dado por gracia a vuestro espíritu; pero que vosotros habéis sido tardíos en el camino. No habéis sido la planta tempranera, no habéis sido el corazón que al contacto de mi Palabra haya despertado para apresuraos en el camino del progreso y de la Espiritualidad.

12. Habéis dormido y los tiempos han pasado y el Maestro en cada uno de esos tiempos, ha entregado distintas manifestaciones entre el pueblo bendito de Israel, de las que vos mismo habéis servido de testigo. Porque ante vuestros ojos se han desarrollado cada una de las manifestaciones que he entregado y siempre os he dicho pueblo, vosotros seréis testigos entre la humanidad.

13. Vosotros testificaréis el mañana cada una de las manifestaciones que Yo desarrollo entre vosotros y mirad que los unos habéis visto con sorpresa. Los otros en verdad con beneplácito en vuestro corazón, habéis recibido las manifestaciones. Y los otros con desprecio han contemplado las manifestaciones desarrolladas ante vuestras pupilas; y el Maestro os dice: No eres el pueblo preparado aún. Tu planta tambaleante la contemplo. Tu planta no se ha acercado al camino de la Espiritualidad; rodeada está de materialidades, de cosas terrenas y tus ojos acostumbrados a contemplar lo que el Padre va arrancarte, como arrancó la mala yerba que crece junto al trigo.

14. Así voy apartándote ante tus ojos las cosas terrenas que habéis adorado, a las cuales has prestado un respeto incomprendido, un respeto no analizado por ti y, el Padre va a dotarte de toda gracia, porque Soy el que viene a arrancarte de la materialidad sin que antes estés convencido.

15. La prueba que voy a entregarte ha de ser por convicción, pueblo de Israel. No quiero arrancarte por la fuerza. No soy el Maestro que te obliga apartarte de las cosas superfluas y malas sin que antes tú lo hayas comprendido, sin que antes tú mismo hayas visto el perjuicio que te vas causando en el camino, o el beneficio que vas a recibir al ya no alimentarte con las cosas terrenas que en tu vida terrestre has encontrado, pueblo.

16. Israel duerme; le ha sorprendido la Tercera Era, le ha sorprendido el tiempo de la gracia, durmiendo en su profundo letargo. Sí, pueblo, te has recostado a dormir bajo la fragante sombra que los árboles te han prestado, que han servido de abrigo y de protección para ti. Bajo su ramaje has dormido, formando un nido en el cual te meces y te arrullas incesantemente.

17. Sientes la caricia que allí el Maestro te brinda; sientes la presencia de Dios que se acerca a cada instante hacia ti para despertarte y para decirte: Es tiempo ya de que abandones el nidillo, que emprendas el vuelo, que tú mismo batas tus propias alas; el viento y los espacios cruces y vayas a saborear también el sabor de los demás que envueltos en distintas pruebas se encuentran y en penalidades.

18. Es menester la ayuda del uno para el otro para poder emprender esa dura lucha que el Maestro te está señalando a cada instante con su índice, porque de unas y de otras creaturas he tomado las manos y las he unido. Solos nada podréis hacer, unidos, mis hijos, lucharéis y unidos venceréis, os dice el Padre, porque así está escrito en mis altos juicios.

19. Por eso Yo entresaqué a Israel en distintas comarcas, en distintos lugares quise Yo, como buen Sembrador, poner una rama del Árbol de la Vida que Yo planté en el Sexto Sello: De ese árbol corté una rama y a uno de mis hijos le hice elegido, y lo privilegié con los dones necesarios para poder soportar la dura responsabilidad y el mandato que a cuestas tenía que llevar consigo.

20. Entresacado el discípulo, reanimado por mis palabras, resucitado a la gracia que era menester llevar en sus manos le entregue, y Yo le pedí brindase a la humanidad el pequeño rincón. Yo os dije: Al pequeño rincón de vuestra choza van a llegar los moradores de la Tierra, vais a convertiros en el posadero de las multitudes; van a llegar hombres de distintas razas, colores y naciones, y van a venir a aposentarse dentro de vuestra propia choza, que ya entonces no será una choza, sino será en verdad, el recinto preparado por Mi mano poderosa, a donde van a llegar los hombres y las mujeres sedientos de gracia y de amor, sedientos de paz y hambrientos de mi Palabra y entonces vosotros vais a convertiros en un padre o en una madre.

21. Un padre semejante a Mí; semejante, porque entre vuestros brazos vais a tomar al desconocido, al que jamás habéis visto cruzar por vuestro camino y vais a extender la mano. Vais a ser el báculo de él en el camino, vais a ayudarlo y vais a protegerlo con vuestra palabra espiritual. Vais a invitarlo a que se siente a vuestra diestra y que practique, junto con vos, las palabras espirituales que Yo os vengo a entregar. Vais a abrir vuestro corazón maternal, a imitación de ese Espíritu Materno, de ese Espíritu Divino que siempre morando entre vosotros se encuentra, dando mansedumbre a vuestro corazón y humildad a vuestro espíritu, para que a semejanza del Espíritu Materno podáis transitar por los caminos siempre llenos de amor, de gracia, de humildad y de paciencia. Con esas palabras dulces que siempre vienen a endulzar vuestros labios, con esas palabras cariñosas que desde el alto solio descienden, para dejarlas sembradas en vuestro corazón.

22. Así, a imitación de ese Espíritu Materno, os habéis levantado. En vuestro camino habéis encontrado las necesidades de vuestros Semejantes. También junto con ellos habéis llorado, el llanto ha surcado vuestras mejillas en verdad, vuestro corazón se siente cansado ya por el sufrimiento de la humanidad. Mas de cierto os digo, si el sufrimiento ha cansado vuestro corazón, si ese sufrimiento se ha convertido en una cruz que lleváis a cuestas, recordad que Yo siempre en mi Palabra he venido a deciros: Aquí está vuestro Cirineo. Aquí está Cristo que viene a ayudaros con la cruz.

23. Vengo a tomar en mis hombros la cruz que llevando a cuestas vas, y la tomo entre mis brazos y os sirvo de Cirineo. Si has caído por primera vez en el camino, Yo he acudido a tu caída y te he levantado; te he dado la fuerza y te he dicho: Levántate y sigue transitando en el camino; he ido a tu encuentro en tu vía-crucis; he sido, en verdad, el que ha estado presto a enjugar el llanto de tus ojos y a enjugar tu rostro también.

24. ¿Qué mano en la Tierra podía extenderse tan caritativa como Yo lo hago entre vosotros, mis hijos? Mirad que para derramar Yo estas caridades entre vosotros no vengo escogiendo la creatura vestida con el mejor linaje. No, mis hijos. Mirad que desciendo a acariciar a aquel que me hace presente las heridas sangrantes de su planta, herida su planta por la larga caminata de su vida terrestre; a él desciendo y le acaricio, porque el Padre no viene acariciaros en cuanto materia. No vengo a contemplar el cuerpo. Yo vengo, en verdad, buscando al espíritu.

25. Vengo abriendo la brecha en el camino para entresacar, a esa creatura que sufre, a esa creatura que se ha lavado y se ha purificado, con el sufrimiento terrenal que ha sido en vuestra vida el crisol de vuestro espíritu, ¡créalo el hombre o no lo crea!

26. El crisol que va lavando y purificando al espíritu, que le va haciendo formar méritos, el que le va haciendo ascender al camino del progreso espiritual y el que le va recordando, paso a paso que la presencia de su Dios existe entre vosotros, y que es menester, que os acerquéis a Mí, no por medio de los placeres, mis hijos, sino por medio de la Espiritualidad, por medio del dolor, por medio del sufrimiento. Ese es el mejor acercamiento que tenéis ante vuestro Dios, porque es cuando me recordáis, es cuando reconocéis que vuestro Dios existe y que mi presencia Yo lo hago sentir muy cerca de vosotros; que si Yo os he tocado, es porque mucho os amo, porque no quiero que os alejéis de Mí.

27. ¿Qué es lo que os aleja de Mí, mis hijos? Los poderíos terrestres; los placeres que la vida os brinda os alejan de mi presencia y os acercan al abismo, a la perdición y al retraso espiritual. Y Yo que tanto os he amado, Yo que tantas veces me he manifestado entre vosotros y que siempre voy buscando el mayor acercamiento de vuestro espíritu hacia Mí. Porque Yo he querido que en esta, Tercera Era la humanidad saboree verdaderamente mi Palabra, reconozca el tiempo de gracia y de virtud que se encuentra entre vosotros, para que el mañana me recordéis, el mañana sepáis, qué tiempo fue el que el Padre os entregó; qué tiempo tan precioso en el cual Yo derramé mis palabras constantemente entre el pueblo bendito de Israel. Qué tiempo fue el que el Padre os entregó y que tantas veces os dije: Niño, voy a resucitarte a la vida de la gracia; voy a entregar resurrección a tu espíritu.

28. Mirad que si hasta estos momentos no lo habéis comprendido, no habéis sabido el por qué de estas palabras que os estoy entregando, el mañana acudiréis a mis recintos, aposentaréis vuestras plantas y he aquí, en el silencio de las cuatro raídas paredes recordaréis mis palabras, resonarán dentro de vuestro corazón y en verdad os digo: No habrá corazón que se resista a derramar de sus ojos el llanto; pero un llanto que emanará con un dolor muy profundo de vuestro corazón, porque entonces, mis hijos, ese recuerdo de mi Palabra tocará hasta la fibra más sensible de vuestro corazón y veréis en verdad, el tiempo precioso que el Padre os entregó.

29. Pero también, enmedio de vuestra meditación, enmedio de vuestro silencio y de vuestro arrepentimiento, Yo descenderé a vosotros. Yo tocaré con mi mano vuestra sien y os levantaré a la Espiritualidad, levantaré vuestro espíritu y entonces os diré: Esta es la forma como tenéis que buscarme. Para poder encontrarme, es menester que os despojéis de todas vuestras heredades terrestres, y solamente os poséis en el camino de la Espiritualidad. Allí me encontrareis. Comunicaréis vuestro espíritu Conmigo y Yo hablaré a él, y recibiendo la inspiración divina, traerá consigo grandes mensajes a la humanidad.

30. Hablareis, pero con temor, mis hijos; con verdad, con esa verdad pura que Yo he venido a enseñar, con la que siempre os he hablado. Con la verdad vosotros enseñaréis. Será la única palabra que vosotros uséis en el camino. No quiero que os levantéis con engaños y falsedades ante la humanidad. ¡Ay!, de aquel que así lo quisiera hacer, porque de cierto el Padre os dice: ¡Una purificación llevará dentro de su propio espíritu! Por eso os estoy enseñando, mis hijos, para que vosotros mañana enseñéis en la misma forma a prepararse a vuestros Semejantes y hermanos, con amor dentro de su espíritu, con el mejor propósito de llevar la Enseñanza que Yo os entregué por conducto del entendimiento humano.

31. Contemplad que en el Segundo Tiempo fueron doce los escogidos por la mano divina del Maestro, para nombrarlos sus discípulos, sus apóstoles, los que estuvieron junto con su Maestro, los que estuvieron Conmigo. En la mesa comieron y bebieron, a los que Yo hable y entregué mandato; a los que dejé para que sirviesen de báculo a la humanidad, por quienes se propagase mi Palabra bendita y levantasen la fe de los que a ella habían muerto y he aquí, los apóstoles se levantaron y entregaron por sus caminos, dieron consuelo a la viuda y dieron la luz a los ciegos, sanaron a los enfermos y apartaron las tinieblas que a su paso encontraron.

32. Mas en el Tercer Tiempo en que el Padre viene otra vez a tocar con el cincel de su Palabra el corazón de la humanidad; a entreabrir nuevamente los corazones, hoy ya no solamente el número es de doce. No. A cada corazón que a Mí se ha acercado le he entregado la misma responsabilidad que le entregué a Juan, que le entregué a Santiago, a Bartolomé, a Felipe y a cada uno de mis discípulos escogidos y de esa misma gracia que a ellos les dejé, he revestido a vosotros en el Tercer Tiempo y os dicho: Propagad esta Palabra en la humanidad. No guardéis en el silencio de vuestro corazón la Palabra que os he entregado. No seáis egoístas ni avaros.

33. Recordad que lo que os he dado, no lo he dado solamente para vos. Yo os he enseñado a que entreguéis, porque los dones que os he entregado son inacabables. Yo os los he dado a perpetuidad, porque es la heredad que a vosotros corresponde. Son los dones que el Padre os ha legado en el Tercer Tiempo, porque quiero que cada uno de vosotros se posesione de la misión y de los dones que le he entregado.

34. Yo os he dicho, vosotros podéis levantaros a imitación del Maestro. Cual Yo hice prodigios entre vosotros en aquel tiempo, vosotros los podéis hacer dentro del camino de la Espiritualidad, del recogimiento de la misión que Yo os he entregado. Levantaréis vuestra planta y hablaréis entre los ciegos, entre los mudos, entre los sordos y en verdad os digo: Si preparados estáis, mis hijos, no será lejana la prueba que os entregue. Sorprenderé a Israel en el Tercer Tiempo. ¡Preparaos!, haréis que el ciego reciba un rayo de luz en sus ojos; pero él no contemplará la luz del mundo. No, contemplará la luz de mi gracia, el esplendor de mi Presencia Divina será lo que llegue a sorprender las pupilas de los ciegos.

35. El sordo, el que no conoce las voces del mundo, oirá. Si vosotros preparados os encontráis, podréis preparar el tímpano del oído del sordo y le haréis escuchar la Voz divina del Padre, que es dulce y melodiosa, que viene sembrar la paz y viene a resucitar al espíritu. Así también aquellos labios que han sido mudos, aquellos labios que jamás han podido pronunciar una palabra ante el mundo, porque le ha sido vedado que pueda entregar sus palabras a la humanidad, si Israel se prepara, el mudo hablará entonces. ¿Qué hará?, entregará gracias a su Dios, entregará loores e himnos de gloria, entonará en sus labios en acción de gracias a su Dios; pero, ¡prepárate, Israel!, porque estas pruebas no se han desarrollado todavía entre vosotros.

36. Yo te he dado la potestad. Yo te he dicho: Es tiempo ya de que los hombres sepan la gracia que Israel posee. Por eso el Padre constantemente toca tu corazón y te dice: Israel dormido está, porque teniendo la gracia que os he entregado, que poseéis cada uno de vosotros, no habéis sabido dar la luz y la verdad a la humanidad, porque teméis la persecución de los hombres.

37. Temes que si un prodigio se desata a través de tus manos, el hombre te persiga e investigue cuál es la causa de que por tus manos se manifiestan esos prodigios, y en verdad te digo: ¿No sabes que así los hombres se convencerán? ¿No sabes que tú servirás de esquilón para que los hombres lleguen ante la presencia de Dios? ¿No sabes que así se multiplicarán las legiones materiales para venir a formar el número de los 144,000 marcados, que pertenecen a las doce tribus benditas de Israel? ¿No sabes que tú eres el guía de la humanidad, que Yo te entresaque del pecado y de la maldad para venir a convertirte en mi siervo? ¿No sabes la gran responsabilidad que has contraído con tu Dios? Sí lo sabes pueblo, porque Yo te lo he hecho reconocer, porque te he hablado a través de los distintos Portavoces; porque he hablado a tu espíritu, por intuición le he hablado en revelación. No está lejano el momento en que se lleve a cabo esta palabra del Padre, en que vosotros, recibáis la sorpresa de los prodigios que el Padre tiene preparados en su mano, para desarrollarlos a través de vosotros.

38. Siendo el niño perverso y pecador de la Tierra, ¡cuánto tengo que entregar por ti a la humanidad! Tú me servirás de instrumento ante los hombres para que Yo desarrolle mi caridad, para que Yo hable por tus labios. Como hablo hoy por el Portavoz, así Yo hablaré por tu conducto, serás el Pedestal de la fuerza y de la luz del Padre, porque tú, en los momentos de mayor Espiritualidad sostendrás el rayo de mi luz y la fuerza que Yo me digne entregar a la humanidad por tu conducto.

39. Mas prepárate, Israel, porque el Padre te dice, un tiempo de ardua lucha te espera. Un tiempo nuevo de gracia va a llegar para ti, nuevos horizontes el Padre va a preparar para tu espíritu. Yo te marcaré el momento en que te lances a esos nuevos horizontes, porque nuevas pruebas vais a recibir. El tiempo se está acercando y vosotros tenéis la lámpara de vuestro corazón apagada y Yo quiero que esperéis este motivo con fe. 

40. Yo quiero que vosotros esperéis esta gracia que voy a entregar a las multitudes, preparados de espíritu y envoltura mis hijos, porque si no lo estáis, de cierto os digo, las sectas y doctrinas os sorprenderán por su Espiritualidad, por su progreso y adelanto y, ¿qué sería de vosotros, si contemplaseis que las distintas sectas llegan, ante vosotros vienen y os traen una buena nueva? Nueva que el Padre ya ha traído entre vosotros, y ha dejado en preparación para Israel, nueva que Yo quiero se desarrolle por vuestro conducto; porque mirad, también las distintas sectas practicando están la Espiritualidad, la desmaterialización y vosotros dormís.

41. Israel, en verdad, ha cerrado su corazón para la palabra de Espiritualidad que el Padre ha entregado y en práctica no ha puesto mi Palabra y, ¿queréis que los hombres vengan a servir de maestros, cuando vosotros habéis sido doctrinados por el Maestro de maestros? ¿Queréis recibir doctrinas y enseñanzas de los hombres, cuando antes doctrina y enseñanza habéis tenido de vuestro Dios y Señor? ¿No a cada momento habéis estado delante de un Maestro? ¿No siempre mi Palabra ha venido sacaros de la ignorancia?

42. Mi Palabra siempre tiende a que vosotros salgáis de la rutina y materialismo en que os encontráis; a que siempre recibáis una nueva enseñanza; a que siempre llevéis en vuestro corazón una nueva palabra; un nuevo aliciente y un nuevo deseo de progresar día a día, porque cada día que pasa entre vosotros es un instante precioso que vais desaprovechando camino. Es un instante precioso que quizá mañana tendréis que llorar, ¡oh, mis hijos muy amados!, porque el Padre va escribiendo cada una de estas palabras y dejándolas selladas en vuestro corazón.

43. Nuevos caminos van a abrirse para vosotros. En ellos vais a encontrar, la interrogación de los hombres que van a preguntaros, mis hijos, ¿por qué sois Espiritualistas Trinitarios Marianos del Tercer Tiempo? ¿Por qué se desarrolla esta gracia entre vosotros? ¿Por qué fuisteis elegidos? ¿Por qué fuisteis nombrados por el Señor los hijos de la gracia y los hijos de la luz? ¿Por qué ostentáis dones y mandatos? ¿Quién os dio estos mandatos y estos dones? Y, ¿cuál fue el motivo del desarrollo de ellos, para que vosotros los hicieseis efectivos entre la humanidad? Todas estas interrogaciones surgirán de los labios de los hombres, mis hijos, y ¿con qué armas vais a defenderos?

44. De cierto os digo, mis hijos: La defensa y las armas son mi Palabra, mi Enseñanza que Yo os he entregado. ¿Qué cosa material podéis hacer presente a la humanidad? Nada, mis hijos, porque la Obra que he dejado en vuestras manos no es material, no está simbolizado por objetos o formas materiales.

45. Mi Obra vive en vuestro corazón. Yo la he puesto en vuestro espíritu y cada uno de vosotros sois poseedores de esta Obra bendita. Los unos la habéis alcanzado a entender por el grado de Espiritualidad en que os encontráis. Los otros la ignoráis todavía, porque vuestra planta no se ha posado en ese sendero espiritual, para poder comprender la Obra Divina que el Padre os ha entregado; pero de cierto os digo: De ella es poseedora toda la humanidad, pero los hombres no se conformaran con escuchar tan solo la palabra de vosotros. Los hombres os pedirán la convicción de vosotros, os pedirán la mejor satisfacción que vosotros podáis dar para su entera comprensión y convencimiento de lo que vosotros les habléis. Os pedirán pruebas de curación, pruebas de bálsamo y de salud, mis hijos, y el Padre os dice: ¿Qué vais a hacer presente a los hombres? ¿Con qué vais a sanar y a curar el dolor de la humanidad?

46. Mirad que vosotros no lleváis un título que os ampare ante la presencia de los hombres para hacer uso de los dones y de las facultades curativas que he entregado a vuestras mano No lleváis el título, mas de cierto os digo: Lleváis un don desarrollado en vuestras manos, un don poderoso que el Padre os ha entregado y que vosotros, contemplando a vuestro Semejante y hermano agonizante de esta vida, os preguntáis: ¿Lo podré sanar? ¿Lo podré arrebatar de las garras de la muerte? ¿Podré en verdad, dar como prueba a la humanidad, detener esa planta que presta está a abandonar el sendero humano, para penetrar al sendero espiritual? Como prueba a la humanidad, Yo os concederé que podáis sanar los dolores más acerbos del cuerpo, posando vuestra mano en el enfermo; elevando vuestro espíritu hacia Mí, Yo entregaré por vuestro conducto el bálsamo de curación a los hombres. Mas preparaos, mis hijos, si no queréis mañana el hombre llegue a vuestras puertas y os encuentre durmiendo, como el Maestro ha venido a encontrar el pueblo de Israel.

47. Quiero que seáis el escogido, el entresacado, que preparado puedas encontrarte, porque de ti depende, pueblo, que los hombres se conviertan también en un fuerte para vosotros mismos, en que los hombres, sigan protegiendo con sus garantías al Israelita del Tercer Tiempo, para que ellos no sean perseguidos el mañana. La humanidad también te protegerá ayudada por la mano divina del Padre, para que en vosotros no exista esa persecución, esa censura, que los hombres a cada momento van haciendo de esta Obra tan pura, que Yo he dejado en vuestras mano

48. Si hasta estos momentos no habéis sido colocados en el lugar privilegiado donde el Padre quiere dejaros, no me culpéis a Mí, mis hijos. Es que vosotros os habéis aletargado, no habéis hecho uso de las facultades que os he entregado. No habéis querido hablar a la humanidad de mi grandeza y por eso, el mundo os contempla pequeños.

49. Sois grandes porque posees la gracia que os he entregado y cual Espiritualistas deberíais poseer el primer lugar en la Tierra y mirad cómo los hombres os han despreciado, mirad cómo no os han tomado en cuenta. ¿Por qué? Porque no sabéis defenderos con las armas que os he entregado, porque siempre en silencio habéis permanecido. Vuestros labios se han cerrado, cuando el Padre quiere que ellos se conviertan en un manantial de agua cristalina, que purifique las necesidades de los hombres y que solamente destellos de luz salgan de vuestros labios, para el convencimiento de ellos mismos.

50. ¡He aquí, Israel! Lucha y trabaja. Levántate y haz que los colores de tu bandera siempre brillen, que no se manchen, que permanezcan siempre con la fragancia con que los he entregado. ¡Prepárate en oración para que la sangre no venga a manchar la bandera de tu propia nación, la bandera que ostentáis por vuestra nacionalidad! No permitáis que se manche; no permitáis que los hombres la pisoteen. Cuidadla, veneradla Israel, respetadla. Mis hijos, porque Yo os he dicho: Cada una de las gracias que os he entregado, la he entregado por añadidura a mi pueblo muy amado. Fuisteis el pueblo privilegiado. Fue esta la nación escogida y en ella puse mi gracia, la dejé preparada para que tú la morases, para que tú, vivieseis en este suelo que Yo he preparado todavía con paz y gracia, y dije: ¡Oh, nación Mexicana! ¡Oh, perla de mis Ojos! ¡Oh, nación escogida, en la cual tendré que venir a morar cual Segunda Jerusalén, y aquí me tenéis en cumplimiento a mi misma palabra!

51. Yo doy fe y testimonio de lo que hablé a vosotros tiempo ha, palabras que también brotaron de los labios de los profetas. ¡Mirad el cumplimiento de mi Palabra! Morando me encuentro en la Segunda Jerusalén, en donde tendrá que formarse el Arca de la Nueva Alianza a la cual vosotros pertenecéis, en la cual vivís, pueblo de Israel, y gozando la paz en el Arca de la Nueva Alianza os encontráis.

52. ¡Nación Mexicana que estáis resguardada por grandes legiones espirituales de mis siervos de luz; de siervos obedientes y sumisos, que cumpliendo el mandato divino se encuentran!

53. Mirad que Yo he revestido de luz a vuestra nación. Aquí el hombre ha encontrado albergue; ha encontrado las llaves del trabajo, ha encontrado la paz, el sustento, la vida, la lucha también y ha sentido momentos de gracia por ser el morador de la nación Mexicana. Yo abrí sus puertas, Yo la prepare en verdad, y le dije: Todo aquel que quiera ser morador de ella, no morará solamente en la nación, morará en los brazos del Padre, sentirá en verdad que su morada es mi Corazón, que siempre está preparado y que entregando destellos de luz a la humanidad se encuentra.

54. Yo preparé a la nación, e hice aparecer en verdad ante vuestros ojos tres colores simbólicos de las tres potencias: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que en un escudo se ha convertido para vuestra defensa. En ellos hice brotar el fuego de mi amor, la blancura de mi Palabra y la esperanza de salvación de vuestro propio corazón, la esperanza con la cual Israel se levante cada día. En que, a través de su dura lucha, encuentre en verdad el mañana la salvación, la paz del Universo, esa esperanza que a vosotros os mantiene y os hace caminar con firmeza en el camino. Ese fuego de mi amor, ese rojo vivo que contempláis ante vuestros ojos, es el amor divino que el Padre viene a entregar a los hombres para unificarlos, que los viene acercando al sendero de la Espiritualidad, y que viene posando siempre mansedumbre en vuestro corazón, para que unifiquéis vuestros pensamientos, vuestros ideales y el deseo de la lucha con el deseo del progreso. Y en el camino del progreso he entregado a vosotros la blancura de mi Obra, de mi mandato y de mi Ley.

55. Esa blancura que aparece ante vuestros rojos, inconfundible, jamás se manchará porque ella en verdad, es pureza, es inocencia, es virtud, esa pureza que el Padre os ha entregado, en verdad, es la salvación espiritual que a vosotros espera. La purificación de vuestro espíritu os hace alcanzar la blancura que cada uno de vosotros posee como espíritu, y aquí, tiempo ha también entre vosotros existieron corazones privilegiados, escogidos de mi mano, a los que puse en el camino de lucha, a los que entresaqué para que fuesen los que, guiados por la mano divina del Maestro, también entablasen una dura lucha en el mundo.

56. En vuestro propio suelo, en vuestra propia nación guiados por la luz de mi Espíritu Divino, los levanté y les dije: ¡Romped las divisiones que se encuentran y haced que en verdad los hombres se unifiquen, se conozcan, se estrechen la mano los unos y los otros, y se den un abrazo de hermanos. ¡Qué estrechen sus manos y con ellas formen un eslabón de amistad, de unificación y fraternidad!, y así lo hombres cumplieron con mi mandato.

57. También la sangre inocente corrió por la tierra, más de cierto os digo: Las luchas que los hombres han entablado en el mundo nunca han sido sin sangre. El saldo ha sido doloroso, pero le dije: ¡Has ganado la lucha!

58. Cada una de estas cosas se encuentra escrita en los arcanos del Padre. Mas hoy a vos, Israel, os llegaron las luchas que vosotros entabláis en el camino. En adelante no se derramará una gota de sangre como en las luchas pasadas. Como en las batallas libradas a través de las distintas épocas y esta batalla se ganará, pero sin derramar una sola gota de sangre, porque vuestra lucha será espiritual.

59. Mis hijos, vuestros antepasados os sirvieron de ejemplo y baluarte. Ellos os enseñaron a luchar, a trabajar y a defenderos, y ellos os enseñaron también a obtener la victoria. Esos fueron los primeros los que abrieron las brechas del camino. Hoy vosotros ya estáis posados en este camino de lucha; vuestras armas ya no son las armas pasadas que los hombres ostentaban en sus manos para emprender batalla. Hoy en lo material nada lleváis, todo lo que poseéis es espiritual. Son armas espirituales las que he dejado en vuestra mano, con ellas lucharéis y ganaréis mejores y más grandes batallas, que las que en el mundo se han librado. Hoy os digo: Es vuestra fe, vuestra virtud, el reconocimiento a mi mandato, es el cumplimiento de la dura lucha a la cual sujetos en esta vida os encontráis, mi pueblo, lo que os va guiando, créalo el hombre o no lo crea.

60. Las armas que lleváis en vuestras manos son espirituales y son poderosas, mis hijos. Con estas armas habéis luchado en contra de los corazones que se encuentran en las distintas naciones. Estáis luchando en contra ellos, porque el Padre os dice: Mirad que en las lejanas naciones los hombres han entablado sus batallas, se encuentran en guerra. Las armas mortíferas de los hombres acabando están a sus propios Semejantes. Los campos cubiertos de cadáveres se encuentran. Las naciones se convierten en escombros, no queda allí piedra sobre piedra.

61. Las armas son las armas del exterminio que los hombres han preparado y vos Israel, lleváis las armas poderosas que os he entregado y lucháis en contra de esas armas. Esas armas poderosas de los hombres, que son mortíferas y que son el exterminio de la humanidad, vosotros las podréis vencer si preparados os encontráis, si posesionados estáis de la misión y de la responsabilidad que os he entregado.

62. Las armas mortíferas de los hombres fallarán, su fuego no se lanzará, no se convertirá en exterminio y vosotros estando tan lejanos de esas naciones seréis los que más cerca estéis, porque el Padre, os dice: Para el espíritu no hay distancias, para la oración no hay barreras ni para la Espiritualidad. Yo Soy el que más cerca de vos me encuentro. Yo moro en la Espiritualidad. Yo allí me encuentro. Soy el que acudo al llamado de los hombres, y entonces Yo os pregunto, mis hijos: ¿No se llenaría vuestro espíritu de dicha y gloria al contemplar que las armas de los hombres ya no disparan, ya no son certeras como eran antes y hoy tienden mejor a la paz?

63. Ellas se rinden a la paz y retorna cada quien a su sitio y vuelven los hombres a sus hogares, vuelven a convertirse en los fieles esposos, vuelven los padres al hogar y al seno de sus hijos. ¿No se llenaría vuestro espíritu de dicha y de gloria al contemplar que los hombres piden universalmente la paz? ¡Prepárate, mi pueblo! Preparaos, mis hijos, en verdad, que en cada una de mis palabras vengo a darle un toque a vuestro propio corazón.

64. Quiero ver al mundo envuelto en la paz. Quiero que el mundo pronuncie: ¡PAZ! ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD! Quiero que sea el himno que vuestros labios pronuncien, el que Yo os he enseñado, el que habéis pronunciado y no habéis comprendido ni analizado.

65. Pero hoy quiero que no solamente tú, Nación Mexicana, seas la que pronuncien esas palabras, sino sean las naciones envueltas por el espíritu bélico, las que también imploren paz y gloria para su Dios, oh, pueblo doctrinado por mi Espíritu Divino desde el año de 1866, en que surgió para vosotros la Tercera Era envuelta en luz y verdad. Desde ese tiempo hablándote estoy constantemente con esta Palabra que se desarrolla en verdad, en medio de una pequeña o grande preparación del pueblo bendito de Israel.

66. El acercamiento de mi Palabra que viene hacia vosotros por conducto de una oración que eleváis ante el Padre, que imploráis mi presencia entre vosotros, es mi presencia la que viene al pueblo de Israel para alentar, para reanimar, para resucitar o invitar siempre a que vosotros estéis Conmigo, porque todavía mucho tenéis que aprender, mis hijos.

67. No estáis preparados todavía para dejaros convertidos en maestros. Sois el discípulo que todavía necesita la presencia del Maestro, para poder perfeccionaros en el estudio y el mañana lanzaros a la lucha que os espera. Es el Maestro de todas las edades el que se acerca a esta escuela que se ha abierto para vosotros, donde recibiendo estáis la mejor de las doctrinas, la mejor de las enseñanzas, la mejor de las lecciones que el más sabio maestro de la Tierra pudiera brindaros. Yo os la brindo, mis hijos. ¿En pago de qué? Solamente de vuestra fe y de vuestro amor. Es la única recompensa que os pido por estas lecciones que Yo vengo a entregaros.

68. ¡Unificaos discípulos amados en esta escuela de amor que he preparado para vos! ¡Perfeccionaos día a día en los estudios! ¡Levantaos para que alcancéis la mayor preparación, la mayor comprensión a mis palabras! ¡Qué sea vuestro corazón el que mejor dé albergue a mis enseñanzas, que sea vuestro espíritu el que mejor pronuncie estas palabras! ¡Qué seáis el heraldo del mañana! ¡Qué seáis la trompeta que resuene en los cuatro ámbitos de la Tierra y que llaméis, invitéis y convenzáis el mañana, porque esta es mi santa y divina voluntad! ¡Oh, pueblo bendito de Israel!

69. En este día has estado preparado y has sabido recibir la Palabra y la presencia de tu Dios. En este momento también existe dentro de tu corazón una oración, un pedimento, un listario que contemplo escrito en tú corazón de las muchas gracias que necesitas recibir del Padre, para poder ser el morador de la Tierra, Yo os digo: A través de vuestra oración en este instante, Yo os entrego, mis hijos.

70. Llevad consigo todos y cada uno lo que de Mí necesitáis. Llevad para vos y para los vuestros. A las naciones, a los ausentes de vosotros, Yo a ellos llevo también una gracia en mi mano y fortalezco su espíritu, le doy la paz y os dejo unidos a todos por igual.

71. ¡Orad y velad, pueblo de Israel! ¡Quiero en mi retorno encontrarte despierto! ¡Orad y velad como Yo os he enseñado y en este instante! ¡Sea para todos y cada uno, LA PAZ DE MI ESPÍRITU DIVINO!

10 DE SEPTIEMBRE 1950.

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CtdraDelDivinoMaestro_10_09_1950

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