C.I. 01 Noviembre 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 005
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. Amados discípulos de Cristo: Dejad que vuestro corazón, una vez más goce la presencia del Maestro, que pueda sentir mi calor y la dulzura del ósculo que imprimo en cada uno de mis discípulos.
02. Venís ante la Cátedra de amor, no solamente a endulzar vuestro paladar, sino a tomar el ejemplo del Maestro, para enseñarlo vosotros a vuestros hermanos. Siente vuestro espíritu toda su responsabilidad de discípulo y de apóstol y por eso insiste en seguirme, en escucharme y en prepararse.
03. Por momentos os parece que no habéis adelantado en mi Doctrina, a vosotros mismos os juzgáis débiles; llora vuestro corazón cuando desconfía en las pruebas y volvéis vuestra mirada al Maestro para decirle: «Soy tu mal discípulo, Señor, que no ha podido todavía practicar tu Enseñanza”. Pero el Maestro no se desalienta, el Maestro no desconfía de sus discípulos, por el contrario, confía plenamente en ellos.
04. Si Yo supiese que no habíais jamás de cumplir o de practicar mi Doctrina, ¿para qué había de venir entre vosotros? Mas como sé que mi Doctrina, depositada en vuestro espíritu como una simiente, ha de florecer en la tierra de vuestro corazón algún día, es por eso que pleno de paciencia, de amor y de confianza en vosotros, me presento cada vez que es mi voluntad manifestarme, para enseñaros una página más del gran Libro de la Vida Eterna.
05. En cada página voy haciendo avanzar a vuestro espíritu en la senda de evolución y de conocimiento. Y aun cuando vuestras prácticas no marchen al compás de lo que vais conociendo por medio de mi Doctrina, ya llegará el momento, mediante también vuestro esfuerzo, vuestra voluntad y vuestro amor.
06. Hoy estáis en el tiempo de la enseñanza, pero también de la práctica, os ha dicho el Señor. Habéis oído de Mí que no os pido obras perfectas todavía; pero si la práctica, oh discípulos, para que en vuestro paso os vayáis perfeccionando. Ya veis cómo en cada paso y en cada obra vuestra Conciencia se manifiesta con claridad. Es ella quien os dice si vuestra obra fue buena, si no tuvo defectos, si fue agradable al Señor, si fue fecunda.
07. Oíd esa voz, oh discípulos muy amados, porque en vuestra Conciencia está mi luz. Bajo la voz de ese guía interno, no os perderéis en la encrucijada. Hoy, más que nunca, la luz de vuestra Conciencia reflejada interiormente y exteriormente, alumbra vuestra senda y no os deja confundir, y es que a medida que las tinieblas se multiplican, que las nubes se hacen más espesas, Yo aumento mi luz entre vosotros, para que seáis faro en vuestra propia vida, para que alumbréis el camino de los que marchan en tinieblas y cumpláis esa misión de luz que es conocimiento y saber del espíritu.
08. No estáis celebrando una tradición, oh pueblo. El Espiritualista no puede ser tradicionalista. No podéis esperar determinada fecha para elevarme un culto o tener alguna manifestación. Como discípulos del Espíritu Santo os he puesto en comunicación perpetua con el Más Allá y en cualquier tiempo, día u hora, podéis comunicaros con el Padre y con vuestros hermanos.
09. He aprovechado esta alba, en que la mayor parte del universo siente la vibración del Mundo Espiritual y evoca aquellos seres con los que tuvo lazos por la sangre en la Tierra, para venir a entregaros una más de mis enseñanzas, una más de mis Cátedras. Y si a vosotros os declaro que no debéis ser los tradicionalistas, ¿creéis que los seres del Más Allá esperen días, o fechas para poder manifestarse entre vosotros?
10. Ellos no están dentro del tiempo material, pertenecen a la eternidad y vosotros, espiritualmente identificados con ellos, vivid por sobre todas las tradiciones humanas, sobre todos los ritos y costumbres, e id haciendo con vuestro espíritu verdadera vida espiritual.
11. Solamente así podréis sentir la paz de mi Reino; sólo así podréis, oh pueblo, presentir la vida que os espera; no la vida espiritual que hayáis tenido en otros tiempos, no las escalas o peldaños que dejasteis en anteriores tiempos, sino un peldaño superior, un mundo más alto que no habéis conocido en el pasado.
12. Allí es donde quiero que vayáis, allí quiero que desde ahora vaya penetrando vuestro espíritu con paso firme, con el paso firme que da la verdadera Espiritualidad, para que cuando estéis ya libres de la envoltura humana, cuando la muerte con su hoz haya segado esa existencia terrestre, pueda vuestro espíritu batir sus alas y remontar su vuelo hasta aquella mansión.
13. No quiero que él se detenga después de la muerte corporal, no quiero que él encuentre tropiezos que le hagan sollozar; que sienta por el momento que sus pupilas espirituales están cerradas para la luz de aquellas regiones espirituales.
14. Yo quiero que con plena consciencia vuestro espíritu se levante y con paso firme camine y llegue hasta donde es mi voluntad, hasta donde vuestro espíritu haya conquistado y labrado con su lucha. Ese es el galardón que quiero que recojáis, galardón de paz, elevación y luz.
15. Que vuestro espíritu sensible pueda experimentar el ambiente de gracia, de vida, de perfección que existe en el Más Allá; que vuestra mirada espiritual se extienda y contemple aquel horizonte sin fin del espíritu, que pueda recrearse con aquella vida, pero que piense siempre que no es su última morada.
16. Que en la Casa del Padre hay muchas moradas y que, una vez conquistada una, debe aspirar a otra más alta hasta llegar por fin, al seno de perfección del Padre, desde donde vosotros, en unión de Él, podréis regir todas las cosas, y todo el Universo.
17. Me preguntáis, oh mis hijos, ¿cómo están y en dónde aquellos que fueron vuestros en la Tierra y que ahora son vuestros por el espíritu? Y os contesto, en verdad, que no hay uno que llore, que no hay uno que se encuentre ciego, que no hay uno que arrastre cadenas.
18. Vuestra Espiritualidad y vuestra lucha en el camino les han conducido a muchos, han convertido a otros y han iluminado a los demás; pero también cuántos de vosotros habéis sido ayudados por aquéllos que están en espíritu, los cuales se han convertido en ángeles guardianes de vosotros.
19. ¡Descuidad de ellos, oh pueblo! Vuestra oración para ellos sea una conversación espiritual, un estrecho abrazo de amor eterno, un recuerdo de amor para aquellos que os amaron y os dejaron en la Tierra, pero que desde el Más Allá os siguen acompañando con su amor, con su influencia, con su paz.
20. Si queréis llorar por los espíritus desencarnados, que no sean aquéllos que os pertenecieron por la sangre. Llorad por otros que ni siquiera conocéis. Llorad por los que en verdad han encontrado muerte, desolación, turbación sin fin, cadenas de remordimientos y enfermedades del espíritu. ¡Por ellos orad, rogad y haced méritos, oh pueblo!
21. No es que el Maestro os quiera decir que lo que habéis orado y pedido por el mundo espiritual en general no ha llegado a Mí. En verdad os digo, que muchos que vosotros no conocéis han alcanzado por vuestra oración; que como el fiel soldado de Israel habéis entregado luz. Con vuestras armas habéis libertado a los oprimidos y habéis salvado a los que se encontraban en peligro.
22. Grandes legiones, grandes huestes de espíritus deben a vuestro cumplimiento la luz que hoy tienen y uniendo espiritualmente su oración a la vuestra, han hecho un solo himno de amor y de reconocimiento al Padre, un himno que es acción de gracias para Aquél que estando sobre todas las cosas os ama, os contempla y os conduce siempre a su propio Corazón.
23. Por momentos os contemplo agobiados. A veces vuestra mente se turba y muchas veces tropezáis en el camino. Cuando no estáis preparados espiritualmente atribuís todo aquello a causas terrestres y buscáis en la Tierra, los recursos para vencer esas dificultades.
24. Mas cuando vivís alerta, cuando habéis velado y orado, entonces vuestra sensibilidad espiritual descubre elementos invisibles que os van haciendo tropezar, que van acumulando vicisitudes en vuestro camino y con la misma oración comenzáis a luchar contra aquellos elementos. Hasta que convertís la guerra en paz y la tiniebla en luz, hasta que todo aquello que era dolor, por medio del bálsamo de la oración, de la fe y la perseverancia, se convierte en salud radiante.
25. ¡Vivid alerta, pueblo! No está limpia todavía vuestra cerviz de esas influencias ni vuestros hogares están desalojados, ni vuestra nación se encuentra limpia de influencias espirituales. Es el tiempo en que vuestro planeta se encuentra habitado más por seres de ultratumba que por seres humanos, en que un solo hombre arrastra una legión tras de sí, como aquéllos que llegaron ante Jesús en el Segundo Tiempo.
26. Por eso a vosotros que sois el discípulo, el hijo primogénito, os revelo y enseño las grandes cosas espirituales, para que seáis fuertes en la prueba, para que seáis sabios en las cosas del espíritu, para que no os dejéis vencer, para que seáis maestros entre vuestros hermanos; pero, ¿por qué os dejáis dominar por momentos? ¿Por qué olvidáis la oración que es la espada que os he confiado y os dejáis vencer?
27. No durmáis ya un solo momento. ¡Velad por vosotros, para que podáis velar por los demás! Velad por el mundo y que vuestra oración sea como una espada que rompa cadenas, que destruya vendas de oscuridad, que rompa velos de misterios que debe el hombre conocer y así, con vuestra oración, cumpláis gran parte de la misión de luz que debéis desempeñar entre la hermandad espiritual; que si así cumplís, sentiréis ligero vuestro paso, liviana vuestra cruz, dulce vuestro paladar.
28. Las mayores vicisitudes serán vencidas. Las más grandes pruebas pasadas también. Los momentos más difíciles, de ellos avante podréis salir y con esto daréis un ejemplo que sorprenda a los profanos, a los ignorantes que llegarán a preguntaros el, ¿porqué de vuestra fuerza y por cuál senda y brecha camináis? Y allí daréis testimonio de Mí, con palabra humilde pero llena de luz y de convicción.
29. Y mi Enseñanza irá extendiéndose, porque ya es muy corto el número de los que conozcan esta mi Palabra, porque mi tiempo se ha extinguido y seréis vosotros los que extendáis este conocimiento del espíritu a toda la humanidad. A esa humanidad que ha querido con sus ciencias, con su poderío terrestre, con su orgullo, resolver todas las cosas, todos los conflictos que se le han presentado, a abatir todos los adversarios que ha encontrado en su paso.
30. Hay cosas que la ciencia, el poder, la riqueza del hombre no han podido vencer ni resolver; hay cosas que no ha descubierto todavía el sabio de la Tierra. Ni los mismos teólogos ni teósofos que escudriñan mi Espíritu y la vida espiritual han podido revelarle al hombre el misterio de muchas cosas, y a través de vosotros quiero revelar toda mi Obra, el camino a la humanidad y así, principie el hombre la obra de liberación, de restauración, de perfeccionamiento.
31. Yo os he dicho, oh pueblo, que está presta la humanidad a despertar para lo espiritual. No es que haya terminado de escudriñar la Naturaleza material, es que Yo he puesto un límite en el cual el hombre de ciencia ha tropezado.
32. Cuando la humanidad haya alcanzado altos grados de Espiritualidad, Yo volveré a desatar la Naturaleza, para que ella desborde sus secretos, revele sus misterios no descubiertos todavía al hombre. Y todas aquellas fuerzas y elementos desconocidos hasta ahora serán puestos al servicio del amor, del bien, de la paz del mundo, porque la mano del hombre ha profanado la Naturaleza con su ciencia, ha profanado la creación.
33. No ha arrancado a la madre Naturaleza sus secretos con amor, no los ha pedido con humildad; los ha arrancado a la fuerza, poseído su corazón siempre de orgullo, de grandeza, dominada su inteligencia por la ciega ambición.
34. Por eso os digo, que no ha llegado la ciencia del hombre todavía a su fin; pero después de ese hasta aquí que le he puesto, quiero que su espíritu se levante, abra sus pupilas y me contemple. Que lo que no ha descubierto con los medios materiales y científicos, lo descubra con su propio espíritu, lo perciba con su Conciencia, lo palpe con su sensibilidad espiritual y esa sensibilidad se está desarrollando en estos tiempos en toda la humanidad.
35. Las grandes pruebas, los grandes acontecimientos, el dolor, la vida que como un viento huracanado azota sin cesar a la humanidad, la está despertando y sensibilizando. Presto, muy presto, el espíritu humano volverá los ojos a su Padre, y no solamente su mirada, sino también su corazón y en él habrá arrepentimiento, habrá peticiones, habrá conformidad y comprensión a mi Justicia, porque es mi Juicio divino el que se ha desatado entre les hombres.
36. Ya está en verdad, entre vosotros mi Juicio, mi Cetro toca cada Conciencia, le interroga, le habla y le enseña, y de esta justicia ninguno puede escapar, nadie puede evadirse. Todos estáis bajo esa mirada que es, en este tiempo de juez; pero cuando el hombre haya despertado espiritualmente y experimente toda su hambre de siglos, toda su sed y desnudez, pedirá al Padre que venga y se materialice en el mundo. Pedirá al Padre que envíe un nuevo Redentor que le sustente, le enseñe y le sane y para ese tiempo el Redentor ya habrá dejado de hablar a través del entendimiento del hombre; ya no habrá de repercutir su divina Palabra a través de los Portavoces.
37. Ya ni aquí, ni en ningún punto de la Tierra, ya el Mundo Espiritual, ordenado por Mí, tampoco estará tomando materia para hablar a sus hermanos encarnados. Y ante esa hambre y sed de los espíritus, ellos clamarán diciendo: «¿En dónde debo calmar mi hambre y mi sed? ¿En qué religión o en qué secta, podré encontrarte en verdad, Padre?»
38. Y ese es el tiempo para el cual Yo os estoy preparando, esa es la encrucijada que tiene que encontrar el mundo, el punto en donde no sabrá a dónde conducir sus pasos; el momento en que estará en peligro de grandes confusiones espirituales, porque pondrá en duda sus antiguas creencias, porque en sus más grandes convicciones sentirá que se quebrantan en el fondo de sí mismos. Por eso os he llamado y enseñado tanto, oh discípulos, para que el mundo os encuentre fuertes y multiplicados, y en vosotros pueda calmar su hambre y su sed, y vosotros podáis participar a ellos de vuestra vestidura.
39. Entonces será cuando el mundo descubra que mucho tiempo ha sido esclavo y ha sido poseído de grandes influencias espirituales; que olvidando lo espiritual y muchas veces negándolo, ha estado siempre rodeado de ello. Que una vida sobrenatural ha envuelto siempre su vida terrestre, la que no ha sido contemplada por el hombre por su materialismo. Y vosotros les daréis armas, les daréis luz para que así busquen siempre ser acompañados por los buenos espíritus, por los buenos consejeros, y sepan libertarse de las malas influencias y aún tornarlas en buenas influencias.
40. No temáis si por enseñar o revelar estas cosas a la humanidad vais a ser llamados brujos o hechiceros. Ya sabéis que todo aquel que enseñe las cosas del Más Allá tiene que ser llamado así por los ignorantes, por los materialistas. Mas todo aquel que negare, a todo aquel que se mofase de estas cosas Yo le entregaré por vuestro conducto una grande manifestación; Yo le sujetaré a prueba sea quien fuere, y le haré reconocer que lo que vais entregando en mi Nombre es la verdad, es el camino que conduce inexorablemente a una vida espiritual.
41. Entonces sí comenzará el desalojamiento de las malas influencias de este planeta con la conversión de los hombres, con su Espiritualidad y su regeneración. Con la práctica que ellos hagan en mi Doctrina se irá tornando este Valle de lágrimas en un Valle de paz.
42. Este mundo de guerras, de muerte y de tinieblas irá dejando de ser Valle de expiación para elevarse entre los mundos de espíritus adelantados.
43. Mas vosotros ahora aquí, mañana en el Más Allá y no sabéis quién de vosotros nuevamente en la Tierra, siempre seréis como un faro luminoso entre los náufragos. Siempre seréis como una estrella en el desierto para los caminantes y siempre seréis el buen compañero de viaje, porque vuestro espíritu no sentirá la fatiga jamás, ni nunca dará albergue al egoísmo, y siempre velará por aquéllos que transitan sobre el haz de la Tierra.
44. Ahora sois párvulos. Presto quedaréis convertidos en discípulos; pero siendo discípulos sabréis dar enseñanza a nuevos párvulos; pues el verdadero Maestro, el único Maestro de todas las cosas, de todas las sabidurías soy Yo, y la sabiduría absoluta de vuestro Padre no podréis poseerla en todo su esplendor. Mas oíd que a vuestro conocimiento espiritual jamás le pondré un hasta aquí, nunca encontrará un límite.
45. ¿Qué sería de vuestro espíritu si algún día encontrará una barrera a su luz, a su saber, un misterio impenetrable y él siguiera existiendo eternamente? ¿Habría cumplido vuestro Padre para con vosotros con el destino de evolución que os ha confiado? Por eso, sed felices pensando que siempre encontraréis algo nuevo, algo maravilloso en vuestro Señor y que cada una de aquellas revelaciones será como un nuevo día, como una nueva aurora para vuestro espíritu.
46. Si esta Creación material que tanto los virtuosos como los pecadores han admirado, poseído y sentido es maravillosa, si en tantas Eras y en tantos siglos como el hombre la ha poseído, no la ha alcanzado a poseer en plenitud, ¿qué será aquella vida que os espera? ¿Cómo será aquella naturaleza, oh pueblo? ¿Cómo será el ambiente y las cosas?
47. Vuestro lenguaje humano no puede expresar la Vida espiritual, la grandeza de vuestro Padre y la vida que vais a vivir mañana; pero a través de mi Palabra que en sentido figurado a veces os entrego, o en un claro sentido de vuestro idioma os hago comprender y presentir las maravillas, la gracia, la esencia de aquella vida.
48. Vosotros estáis despertando para Mí y en ninguno de los tiempos pasados habéis anhelado tanto penetrar en el Más Allá. La muerte no os amedrente. No penséis en que vuestro espíritu se turbe porque contempláis con luz el camino. Ya no penséis en la nada, ni en el silencio, ni en la ausencia y la distancia.
49. Todo eso con vuestro conocimiento ha ido desapareciendo, y sabéis que llegado el momento de dejarlo todo podéis ir al Padre para poseerlo todo, porque aquel que deja a sus hijos en la Tierra no se va de este mundo para abandonarlos. Yo no arranco de los brazos de los amantes hijos a sus Yo los convierto de padres en ángeles guardianes; pero si ellos al partir de este mundo por un momento se turban, Yo les entrego la luz, los resucito y los devuelvo a los brazos de sus hijos, ya no a través de la forma material, sino espiritualmente.
50. El que ha dejado a la esposa, el espíritu que ha dejado al compañero no rompe sus lazos con la muerte. Si Yo os he unido, Yo no vengo a desuniros. Solamente convierto a aquel que llevo al Más Allá, en un ángel protector para los pasos del que quedó en la Tierra.
51. Cuando la influencia del Mundo Espiritual, cuando sus inspiraciones son bien aprovechadas por vosotros que moráis el haz del mundo, os maravilláis comprobando como sois salvados de peligros por manos prodigiosas e invisibles; cómo sois iluminados en momentos difíciles recibiendo revelaciones superiores que no pueden haber brotado de vosotros mismos; cómo en los momentos de mayor y aparente soledad os sentís confortados y acompañados. Es que para el espíritu no hay distancias, no puede haber ausencia entre los espíritus que se aman y se buscan. Solamente los que se odian, los que se olvidan ponen entre ellos la distancia y la ausencia.
52. Por eso vosotros, ¡AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS! Recordaos siempre a través de vuestras oraciones y estaréis momento tras momento formando a la verdadera familia del Señor en todo el universo. Con cuánto regocijo, con cuánto amor se esperan en el Más Allá.
53. Vosotros haced méritos ahora, para que después de esta vida podáis estrecharos, podáis marchar en el mismo peldaño de la Escala de Perfección, podáis formar parte del cumplimiento de aquellos que os esperan, y no por falta de méritos vayáis a quedar en escalas inferiores, porque tendréis que seguir comunicándoos solamente por medio de la oración.
54. ¿Os dais cuenta de que no podéis ser tradicionalistas, oh pueblo? ¿Qué no debéis esperar determinado día para esta evocación, para estas manifestaciones?
55. Yo os he entregado a mi Mundo Espiritual para que hagáis de él vuestro amigo y hermano, vuestro consejero y vuestro doctor. Así buscadlo siempre, que en vosotros exista el amor, el respeto hacia esos seres y los vayáis contemplando a todos por igual, amando a todos en la misma forma, porque cuando traspaséis los umbrales de esta vida y os encontréis en aquel gran Valle, preguntaréis: ¿En dónde están mis padres?» Y ellos no responderán: «¿En dónde están mis hijos?» Y ellos tampoco responderán; pero diréis: «¿En dónde están mis hermanos?» Y todos acudirán en vuestra ayuda llenos de amor.
56. Así desde ahora os ilumino, para que vayáis destruyendo de vuestro propio corazón muchos prejuicios e incomprensiones que podáis tener dentro de mi Ved que ya estáis muy próximos a quedar en mi lugar. Yo no os voy a exigir que entreguéis una enseñanza y pruebas perfectas a la humanidad, pero sí que pugnéis porque vuestras pruebas, vuestras palabras, obras y oraciones se acerquen a lo perfecto, vayan siempre como los pasos de aquel que encumbre una montaña, siempre adelante y siempre hacia arriba.
57. El Espiritualismo pronto conmoverá a las naciones, a sus sociedades y a sus instituciones. Vosotros vais a ser fuertes en la lucha. Hoy no imagináis cuáles van a ser vuestras obras en la Tierra. De entre vosotros y de generaciones más jóvenes que la vuestra surgirán grandes apóstoles y profetas, que no se distinguirán entre la humanidad ni por insignias ni por vestiduras, ni tan siquiera por nombres, porque no quiero que vosotros pregonéis por el mundo que sois Espiritualistas, ni Trinitarios, ni Marianos. No quiero que vayáis pregonando por esos caminos del mundo, que sois Israel por el espíritu.
58. Quiero que deis prueba de estas cosas con vuestras obras, con vuestras palabras y pensamientos. A través de vuestras obras el mundo penetrará en vuestro corazón y será entonces cuando descubra lo que en verdad sois. El mundo será el que lo descubra; no vosotros los que lo pregonéis, porque si decís lo que sois, el mundo exigirá obras perfectas de vosotros; pero si entregáis obras, el mundo se sorprenderá y no os exigirá las grandes cosas ni los imposibles, y Yo no he venido a enseñaros a hacer imposibles. Yo os he dicho que si estáis preparados prodigios sobrenaturales, maravillas haré a través de vuestro espíritu y aún de vuestra carne; pero quiero encontraros siempre preparados para que podáis dar ese testimonio franco y claro de Mí.
59. Cuando el Espiritualismo conmueva hasta sus raíces a la humanidad, muchos se convertirán; pero también muchos serán vuestros adversarios. Se levantarán los enemigos del Espiritualismo inventando nuevas doctrinas y esgrimiendo nuevas armas para abatiros; pero, ¿cómo podrán abatir lo eterno? ¿Cómo podrán destruir lo que nunca muere?
60. Si vosotros comprendéis lo que lleváis, no debéis experimentar temor alguno ante esa lucha. Ellos serán los que luchen, los que sufran, los que se destrocen. Vosotros imperturbables y serenos, siempre formando un muro invulnerable. Formando un solo cuerpo y una sola voluntad en el cual se estrellen todos los dardos, toda la perversidad, toda la ignorancia humana, y ante vuestra fuerza todo aquello se convierta en luz y en redención.
61. Mi Obra todavía tendrá que pasar por las grandes luchas. Mas mi semilla está diseminada por todo el orbe. No solamente vosotros poseéis esta simiente, los que me habéis oído a través del entendimiento humano. Yo tengo mis enviados, mis discípulos, mis labriegos en todo el orbe. Unos han permanecido fuertes y fieles; otros se han desviado, pero por las pruebas encontrarán nuevamente el cauce.
62. Vosotros les reconoceréis en vuestro paso y a ellos quedaréis unidos, porque en ellos vais a encontrar confirmación y fuerza para vuestras obras. Porque vais a penetrar por caminos, ciudades, naciones y pueblos en donde os desconozcan por causa de mi Doctrina; pero entonces aquellos que ni siquiera os conocen, aquellos mis enviados que también llamo labriegos, se levantarán como vuestros defensores y serán reconocidos como precursores de vosotros.
63. Para ese tiempo ya no llevaréis mi Palabra escrita en papiros. No llevaréis álbumes en lo material. Vuestro álbum será vuestro espíritu. Caminaréis con las manos vacías, pero con el corazón henchido de amor, con el espíritu pleno de mi Espíritu y así podréis concluir la travesía.
64. Ahora que todavía os hablo por el conducto humano y que encontráis en esta manifestación grande fuerza e influencia sobre vuestro espíritu, aprovechad mi estancia en esta forma; saturaos de valor y de confianza, porque no quiero contemplaros balbucientes y torpes después de mi partida. No quiero miraros estacionados.
65. Por eso aprovechad y ese instante que para muchos podrá ser de prueba, cuando el Padre os diga su adiós a través del conducto humano, para vosotros no será un adiós, sino solamente el final de una etapa, de un instante dentro de la eternidad, un instante de luz y de revelación para vosotros. Y después de ese instante, la eternidad que abre sus puertas en plenitud para que vosotros paséis al cumplimiento del Tercer Tiempo, de este tiempo en el cual vais a reconstruir todo lo que hayáis destruido en los tiempos pasados.
66. Vais a desempeñar todo aquello que no desempeñasteis y a concluir la obra comenzada en los tiempos pasados. ¿Cómo podréis saber a punto fijo, cuál es la obra y parte que a cada uno de vosotros corresponde? ¿Cómo podréis saber qué es lo que dejasteis comenzado y no concluisteis? ¿Qué es también aquello que habéis destruido y ahora tenéis que restaurar?
67. Vuestro espíritu os lo dirá. Yo lo diré a vuestro espíritu y todo, en verdad os digo, será en perfección. Dejad que el don de la intuición espiritual siga su curso, se desarrolle y se manifieste. Oíd la voz de la intuición y obedecedla, y vuestros pasos serán certeros en el camino del cumplimiento y vuestra Conciencia siempre os dirá, si habéis oído bien y habéis practicado bien.
68. Ya se acerca el tiempo en que penetréis nuevamente al espacio espiritual. El camino está preparado para cada uno de vosotros. Si en él encontraseis algún tropiezo, tomadlo como una prueba, mas no como un abismo para perderse en él. Una prueba más para que vosotros comprobéis que mi Enseñanza ha sido verdadera, que no os he engañado a través de esta Doctrina, que este camino que os he trazado en verdad conduce a vuestro espíritu a la paz y a la luz. Y no me digáis más: «Padre, soy tu mal discípulo.”
69. No quiero oír esta confesión, aunque humilde de vosotros. Quiero que siempre os sobrepongáis a cualquier tropiezo y flaqueza vuestra; que no miréis mi Doctrina como un imposible de ser practicada. Que no digáis como dijeron mis discípulos en el Segundo Tiempo cuando escuchaban de labios del Maestro, cómo debían perdonarse las ofensas, cómo debía amarse a aquel que ofendiera; entre ellos decían: «Difícil y dura es esta Ley, esta Doctrina es difícil de cumplir”. Y aún después de haber partido el Maestro de entre ellos, ya practicando aquella enseñanza les parecía duro aplicarla al corazón de aquella humanidad y, sin embargo, oh pueblo, ¡cuán grande fue la simiente que ellos levantaron!, y ¡cómo se multiplicó la semilla del Maestro en el corazón de los pueblos más gentiles!
70. ¿Por qué entonces, ahora dudar de mi Doctrina? Si es lo más hermoso que Dios ha revelado al hombre, si es lo que pertenece al espíritu por herencia eterna, si es la fuente de la cual brotó como gota para volver a ella. No dudéis, no desconfiéis del Padre ni tampoco de vosotros.
71. Es que hay momentos en que las pruebas os sorprenden durmiendo. Porque habéis sido testigos de que cuando las pruebas os han tocado cuando estáis velando, no habéis sido abatidos ni un solo momento. Habéis salido triunfantes de ellas con la frente alta, con la satisfacción en la Conciencia, dando gracias al Padre por su fortaleza.
72. Por eso siempre el Maestro dice a sus discípulos: ¡Velad y orad para que no caigáis en tentación! Porque orando y velando siempre tendréis la fuerza necesaria para vencer todo; pues una vez más os digo: ¡Velad y orad! Elevad cinco minutos de oración por los muertos que velan a sus muertos, y sobre el Universo, Yo derramaré mi luz en todo muerto a la verdad, en todo muerto a la gracia y al amor.
73. Hay muchos muertos sobre vuestro planeta, y muertos como están velan a sus muertos. Hay muchos muertos también que no pertenecen a esta vida y debiendo estar habitando otra, vagan como espíritus errantes en los espacios, viven todavía como creaturas pecando entre los hombres y sólo dejan tras de sí huellas de dolor, de tinieblas y aún de crimen. Yo los perdono, Yo los amo y mi llanto paternal desciende sobre todos los espíritus, como un rocío de luz que les levante en este instante. Quiero unir a mi amor el vuestro, a mi paz quiero unir vuestra paz y formar con ella un manto que cubra a todos los que sufran.
74. No miréis en este instante pecado en vuestros hermanos. No miréis en vuestros hermanos enemigos ni opresores. No os convirtáis en jueces ni les convirtáis en reos. No esperéis de Mí más justicia sobre mis hijos que son vuestros hermanos. Esperad clemencia; sed vosotros misericordiosos con ellos, perdonad todas aquellas obras cuyas consecuencias os afecten a vosotros.
75. Pensad que en los altos juicios del Padre solamente Él, y que de las obras malas de los hombres, Yo hago brotar regeneración y arrepentimiento. De las más profundas tinieblas Yo hago brotar luz y de las rocas más duras hago brotar un manantial de aguas cristalinas. Yo puedo hacer esos prodigios entre la humanidad.
76. Esos hombres, esos pueblos y razas, esos conglomerados que vosotros contempláis endurecidos, enloquecidos en sus ambiciones, fanatizados en sus doctrinas, Yo los puedo convertir a la Doctrina del Amor Universal. Esos campos de guerra Yo los puedo convertir en paz; pero quiero que todavía la obra del hombre siga dando simiente. Quiero tomar en mi mano la simiente del hombre cuando esté madura y de esa simiente mala voy a hacer brotar la simiente buena.
77. A vosotros os toca perdonar, amar, ayudar con vuestra influencia y con vuestra luz a aquellos que por momentos se turban, y entonces estaréis Conmigo, oh pueblo. Como en este instante estáis elevados de espíritu Conmigo, estáis en mi regazo y desde allí dirigís vuestra mirada espiritual sobre el mundo, desde allí queréis descubrir a los que sufren, consolar a los que lloran, sanar a los enfermos y libertar a los cautivos. Pues en verdad, me basta vuestro buen deseo, vuestra intención sana y espiritual para que Yo todo lo haga en vuestro nombre, oh pueblo y vuestras obras las hagáis en el Mío.
78. Así en este día de gracia he venido a daros mi Yo quiero dejar en vuestro espíritu, en mis últimas Cátedras, la impresión de la caricia del Maestro; que el ósculo que os estoy dando a través de esta Palabra sea imborrable; que cuando tengáis que buscarme de espíritu a Espíritu, entonces digáis: «Padre, te recuerdo así, siempre como Padre. La última impresión que me dejaste no fue la de juez. Vibra en mi corazón todo tu amor. Tu última Cátedra fue tu última cena entre nosotros; fue la mesa preparada por tu mano para sentar en ella a todos tus apóstoles”.
79. Pues quiero que vuestro corazón, en verdad, se llene de Mí en aquel instante y vuelva a comer mi Cuerpo y vuelva a beber mi Sangre, y llenos de regocijo y de emoción espiritual podéis encontraros como aquellos que me rodearon en la mesa en el Segundo Tiempo. No tuve reclamo, no tuve reproche alguno para mis pequeños en mis últimos momentos. Todo mi amor fui desbordando y en aquel pan y en aquel vino lo simbolicé, diciéndoles: “¡Comed y bebed!” Y de aquel pan no quedó una sola migajilla, ni de aquel vino quedó una sola gota en el fondo del cáliz.
80. ¡Así quiero nuevamente entregarme a vosotros y quedarme eternamente, oh pueblo amado!
81. ¡Id en paz! Continuad vuestra misión de convertir la tiniebla en luz. Id dejando por doquiera huellas de redención. Descubrid con vuestra sensibilidad a los que sufren invisiblemente y arrojadlos en mi Seno; arrojadlos en mis brazos; enviádmelos llenos de arrepentimiento y de Conciencia, y Yo los recibiré.
82. Ellos me dirán quién los envía, quién les señaló el camino, y Yo te daré siempre mi caricia y mi bendición; Yo siempre te recibiré y cuando estés en mis brazos verás cómo el índice de mi mano se extiende y te señala allí bajo tus pies toda tu obra y tu siembra, todo lo que hiciste en tu largo destino, en tu jornada. Y tu llanto de alegría será y tus lágrimas empaparán el pecho del Padre, y ambos corazones latirán eternamente de amor.
83. Así os dejo en paz y así os envío por los caminos del espíritu, en este día de gracia en que me habéis oído, en que habéis tenido comunión con el Maestro y en que habéis amado y perdonado a vuestros hermanos.
84. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
1 DE NOVIEMBRE 1950.
ENLACE PDF:
CtdraDelDivinoMaestro_1_11_1950