C.I. 01 Enero 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 004
ÓRDENES DADAS POR NUESTRO PADRE ETERNO, PRIMERO DE ENERO DE 1950.
01. ¡EL OJO DE MI DIVINIDAD ENTRE VOSOTROS, ISRAEL!
02. El Padre te da su saludo divino y te bendice en esta alba bendita de gracia, 1 de Enero de 1950. El día esperado por el Pueblo de Israel; el día temido por Israel ha llegado entre vosotros, oh escogidos de mi Divinidad en este Tercer Tiempo y en todos los tiempos.
03. Te bendice el Padre, pueblo amado y en vosotros bendice al Universo entero, porque contemplo las galas de vuestro espíritu, la vestidura con que le habéis revestido para recibirme en esta hora solemne y grave para el Universo, y esas galas han sido la luz de vuestra preparación, el amor con que venís en busca de mi Palabra y de mi presencia, el respeto con que esperáis el acontecimiento anunciado por la voz del Padre tantos años ha, y de cierto os dice Jehová: Mientras los judíos van en pos de Jerusalén y los cristianos en pos de Roma, los Espiritualistas Trinitarios Marianos, los discípulos del Espíritu Santo van al Más Allá por medio de la elevación del espíritu y penetran en el santuario invisible y divino del Señor. Mientras los judíos esperan la llegada del Mesías, los cristianos esperan mi segunda venida en cuanto Jesús, vosotros los Trinitarios Espiritualistas estáis despidiendo a vuestro Señor en esta su tercera venida y en esta su tercera revelación al espíritu humano.
04. Vengo a hablaros con todo mi Espíritu; en Él está mi amor presente, mi justicia y mi sabiduría. Vengo hablaros con el mismo amor con que hable al primer espíritu que vino encarnarse a esta Tierra; vengo hablaros con el mismo amor y la misma justicia con que hable al oído y al corazón de Jacob. Vengo con la misma Ley de amor a vosotros que pude entregar a Moisés en el Sinaí; vengo entre mi Pueblo de Israel en este Tercer Tiempo, a derramar sobre vuestro espíritu la esencia de mi Palabra que a través de Jesús entregué a mis apóstoles amados de aquel Segundo Tiempo.
05. Vengo a hablaros como hablé de Espíritu a espíritu con Roque Rojas, porque al primero y al postrero le he manifestado mi amor único y os digo, una vez más, que de mi Seno no ha brotado ningún espíritu con mayor privilegio que otros y aún entre aquellos seres que han habitado por siempre, sin encarnarse, en ninguna tierra, en ningún mundo contemplo seres a quienes mi mano les haya entregado más que a otros.
06. Puestos todos los espíritus en la senda de lucha y de la evolución espiritual, la buena voluntad, el amor, el ahínco, la constancia y todas las virtudes espirituales son las que han hecho avanzar más a unos que a otros, las que han hecho desarrollar más a unos que a otros, según el amor y la buena voluntad de cada uno de vosotros. Mas los dones son los mismos en cada espíritu, el amor del Padre y su gracia repartidos en partes iguales en toda su familia espiritual y universal.
07. Meditáis profundamente, pueblo, y el Padre os dice: El espíritu humano estremecido puedo contemplarlo. La humanidad despierta espiritualmente está en este momento. Ha mucho tiempo que el mundo no se conmovía ante la llegada de un nuevo año. El tiempo es el mismo, el tiempo es imborrable. ¿Por qué, entonces, el mundo se estremece ante la llegada de 1950? ¿Qué trae en su arcano, en su alforja el presente año para el espíritu de la humanidad?
08. ¡He ahí el presentimiento, la intuición de todos los espíritus sin excepción alguna!, que les dice íntimamente: El tiempo de justicia en plenitud ya, su culminación, ha llegado para la humanidad. Y así es en verdad, ¡oh Israel! El tiempo de mi juicio entablado con los hombres ha llegado a su culminación y en el presente año de 1950, ¡cuántos acontecimientos contemplaréis vosotros!
09. Cada uno de los meses del presente año estará marcado por un acontecimiento que estremecerá al Universo.
10. ¡Bienaventurado Israel si es sorprendido en el momento de mi justicia ocupado en las cosas de mi Obra! Porque este año de lucha, de justicia, de restauración, de reconciliación y perdón, es año de amor, es año de enmienda y regeneración, ¡es año de meditación profunda!
11. Mas no quiero, oh pueblo, que caigáis en fanatismo; no quiero que caigáis en obsesión. Meditad profundamente en mis mandatos y enseñanzas para que la serenidad espiritual, la fortaleza corporal, la luz de vuestra inteligencia, la claridad de vuestra Conciencia preceda cada uno de vuestros actos y no hagáis más de lo que os señale vuestra Conciencia; pero no hagáis menos de lo que ella os aconseje, para que al finalizar el presente año pueda venir el Padre entre vosotros a recoger, una vez más la cosecha y pueda contemplar que del espíritu de este pueblo escogido brota un cumplimiento digno del Padre, de las órdenes y enseñanzas que os he entregado.
12. En este día no he venido en busca de vuestro cumplimiento ni vengo a pedir cuentas al Universo en esta alba de gracia. Las cuentas fueron tomadas en día preparado por mi De los espíritus pobladores de todo el Universo tomé la simiente. La semilla cultivada por cada uno de mis hijos y ella, en cumplimiento a mi promesa de ese día, ha sido juzgada por el Padre, ha sido sopesada y ha sido probada por sus labios divinos.
13. Hoy vengo a vosotros solamente para entregaros desde mi justicia hasta mi caricia, a recordar nuevamente mis leyes, a dejar como algo nuevo en vuestro espíritu toda mi Obra revelada a vosotros en Tres Eras, en Seis Etapas transcurridas. Puesto que habitáis en verdad y en espíritu, en el seno del Sexto Sello abierto por el Cordero Inmolado para que vosotros, como discípulos de Él, podáis contemplar su sabiduría, su justicia y sus revelaciones concedidas para el pueblo y la humanidad en esta época.
14. Lo que Yo os revelé en el Primer Tiempo por conducto de Moisés y los profetas no fue todo lo que contenía mi Sabiduría. Hube de hacerme hombre en el Segundo Tiempo para penetrar hasta lo más profundo de vuestra Conciencia y de vuestro corazón, y haceros dar un paso más en la senda de la perfección espiritual. Y aún a través del Maestro de maestros, del Maestro Perfecto que es Jesús, no os dije la última palabra que en vuestra edad os había de confiar.
15. A través de Jesús grandes revelaciones os hice, grandes cosas os confié; pero otras solamente las dejé entrever en preparación para este Tercer Tiempo y os dije por labios de Jesús: “Vendrá el Consolador de la humanidad, vendrá el Espíritu Santo y Él os revelará las cosas que hoy no os dije. ”Y el Espíritu Santo es Jesús y es Jehová, el mismo Padre que ha venido a través de los tiempos como Maestro a daros las lecciones, desde la más sencilla y material, hasta la más elevada en lo espiritual, como las que en este Tercer Tiempo he principiado a daros.
16. Y, ¡he aquí al Espíritu Santo en esplendor comunicándose a través del entendimiento humano!, por mi voluntad, no por la voluntad del hombre, para entregaros su consuelo. En mi justicia divina está el consuelo prometido. En la selección, en las revelaciones y esclarecimiento de las cosas entregadas en los tiempos pasados y aún no comprendidas por vosotros está el consuelo. En mi presencia que os fortalece y se llena de esperanza y confianza para el futuro material y espiritual, en la eternidad de vosotros, está el consuelo del Espíritu Santo. En este bálsamo que conforta, que redime, que vengo a entregar en cada una de mis palabras, está mi consuelo, pueblo escogido.
17. ¿Qué no os ha sanado mi Palabra a través de estos tiempos? ¿Acaso por estar entregado a través del hombre no ha sido divino? ¿No habéis encontrado en el seno de esta Palabra humanizada la esencia, la presencia y la potencia de vuestro Padre? Sí, mi pueblo. Es el pan, es el maná que os ha alimentado. Son los panes y los peces, es el milagro una vez más hecho en el desierto para vuestro espíritu, para gracia, para regocijo y esperanza de vosotros, ¡oh Israel!
18. Mi palabra ha sido de verdad entre vosotros y cuando os he hecho una profecía, una grande profecía, habéis dudado ante mis profecías, habéis sentido el imposible para el cumplimiento de ellas; pero el tiempo, los acontecimientos han venido siempre a dar la razón al Padre y a confirmar su verdad.
19. Así como pude decir a un profeta en el Primer Tiempo: Los hijos de vuestros hijos profetizarán, los ancianos y los niños, las mujeres y los jóvenes tendrán sueños, visiones y contemplarán la vida futura, y esto se ha cumplido en este Tercer Tiempo con la comunicación de mi Rayo divino, con la comunicación de mi Mundo Espiritual y vuestros mirajes espirituales, vuestras revelaciones, con vuestras intuiciones y con vuestros sueños.
20. Así como habéis tenido el cumplimiento de aquellas profecías entregadas por Mí al mundo hace tantos siglos, tantos miles de años, así habéis tenido en este Tercer Tiempo, el cumplimiento de una de mis palabras dadas por mi Divinidad a través de Roque Rojas. Pudo decir el Padre a través de su primer pedestal en este Tercer Tiempo a los escasos congregantes de aquellos primeros días: De cierto os digo, que para el año de 1950, tiempo en que Yo levantaré esta Palabra entre vosotros, los recintos como éste, se habrán multiplicado en toda vuestra nación. Los recintos serán pletóricos de multitudes; los pedestales y los labriegos se habrán multiplicado por doquiera; mi Palabra resonará bajo las bóvedas de muchos recintos humildes, y habrá millares y millares de mis labriegos y mis creyentes. El eco de mi Palabra y la fama de mi presencia habrán penetrado en las chozas humildes y en los regios palacios, y los hombres de ciencia se doblegarán ante mi Palabra y los extranjeros vendrán de distintos puntos de la Tierra para inclinar su cérvix y convertirse en mis labriegos.
21. Así hablaba el Padre por conducto de Roque Rojas y Damiana Oviedo, y los escasos congregantes dudaban; les parecía imposible que la humanidad aceptase revelación tan extraña. Temían al ojo del mundo y a la lengua de los hombres; se ocultaban, dudaban de aquella profecía, no podían concebir el esparcimiento y la multiplicación de la semilla del Espíritu Santo.
22. 1950 ha llegado y el Padre no necesita preguntar a sus discípulos, si es verdad o no el cumplimiento de aquello que dije por conducto de mis primeros portavoces; pero vosotros contempláis la multiplicación de los recintos, el perfeccionamiento de mi manifestación, la multiplicación de mis labriegos y cómo ha resonado mi Palabra de provincia en provincia, de una comarca a otra y de una ciudad a otra también el eco de mi Obra. El eco de estas revelaciones, de mi nueva venida entre los hombres, ha llegado también por mis emisarios a las naciones extranjeras. Mi palabra, pues, ¡se ha cumplido!
23. ¿Qué pareciere a vuestra fe y a vuestra confianza en mis profecías si hoy digo algo respecto al año 2,000? De cierto el Padre dice a su pueblo, ¡créalo o no lo crea!, que para el año 2,000 el Espiritualismo estará extendido en todo el orbe. La Obra Espiritualista Trinitaria Mariana habrá llegado a todas las naciones; pero este lapso de 50 años será de grande lucha para Israel.
24. Para que sea el establecimiento de esta mi Obra en todo el orbe, de cierto el Padre os dice, ¡cuánto tendréis que trabajar! ¡Cuánto tendréis que luchar y perseverar en las virtudes, en la espiritualidad! Y, ¡cuánto tendréis que luchar con las tentaciones, con las idolatrías, con los fanatismos de esta humanidad!
25. Con el fanatismo religiosos que es, el Padre os dice, el veneno más grande que puede sorprender a los hombres en esta Tierra. Mucho los he de preparar a lo largo del presente año que en este día comienza, para que quedéis fuertes, iluminados para esa lucha que empezará para vosotros después de la partida de mi Palabra, después de que haya desaparecido esta manifestación divina a través del entendimiento de los hombres.
26. ¡Alerta, Israel! ¡Fortalécete en Mí! ¡Aprovecha este instante de gracia y entonces quedarás capacitado para cumplir con lo más hermoso y sublime de tu destino! Podrás llevar a cabo un cumplimiento espiritual entre la humanidad, dentro de un tiempo de grandes pruebas y contiendas, de grandes tempestades y confusión para el espíritu.
27. Después de ese tiempo de grandes luchas, cuando el espíritu de toda la humanidad sienta en sí mismo la iluminación del Espíritu Santo y de lo más profundo de él, se escape el grito de confesión y diga al Padre: “¡Señor, Señor, tu Espíritu existe! ¡Tu Espíritu está en mí! ¡Mi espíritu te alcanza a contemplar y a tocar con mi elevación y con mi oración!” Entonces, Israel, vendrá vuestra apoteosis espiritual, vendrá la gloria, la paz del reino a vuestro espíritu y habrá en el fondo, Israel, sonrisas de paz y jubilo verdadero.
28. Contemplaréis entonces el principio del reino de paz sobre los hombres, del tiempo de gracia, del establecimiento de mi Reino en el espíritu, en el corazón de esta humanidad que después de tantas Eras, de tantas luchas, de tantas caídas, podrá alcanzar la paz prometida a los hombres de buena voluntad.
29. Cuando mi Reino penetre en todos los corazones y su influencia divina invada los caminos y las sendas de todos los hombres, volverá esta humanidad a sentir la beatitud, la paz que los primeros moradores de esta Tierra experimentaron en sí mismos y dirán los hombres de aquellos tiempos: “El paraíso vuelve. El paraíso se acerca nuevamente entre nosotros.”
30. Ese paraíso no es otra cosa que el Reino de los reinos; el paraíso que habitaron vuestros primeros padres no estaba fuera de ellos, estaba dentro de ellos mis En su espíritu llevaron el paraíso que no era otra cosa que la paz de mi Espíritu, la paz de mi Reino, porque antes que ellos despertaren para el mundo, siendo espíritus encarnados, hacían pureza; pero el Padre os pregunta: ¿Creéis vosotros que el Padre estuviera satisfecho con la pureza de aquellas primeras criaturas, pureza que provenía de su inocencia y del no saber? No, pueblo amado. Por medio de aquella inocencia espiritual el Padre no podía ser conocido por sus hijos, no podía ser comprendido ni amado, no podía ser valorizado ninguno de sus atributos divinos.
31. No podía el Padre llenarse de gloriosa satisfacción, si no contemplaba méritos en sus propios hijos y es por eso, que el Creador permitió que la carne revelara al hombre la vida humana; pero al mismo tiempo permitió que el espíritu le revelase a la carne, por medio de la intuición, la existencia del Padre Creador. Y ante la debilidad de la carne estaba la fortaleza del espíritu, presidida siempre por la luz de la Conciencia en la cual está mi ojo, está mi balanza, está mi voz.
32. En el instante en que el espíritu despertó a la vida humana, ante la voz de la carne, ante la revelación de ella, el espíritu renunció a su vida espiritual y en ese instante comenzó el crisol, la lucha, las necesidades, el dolor, las consecuencias o el resultado de todos los pensamientos, de todas las palabras y de todas las acciones; comenzó el desarrollo del espíritu y el desarrollo de las facultades humanas, también.
33. Y aquella paz, aquel bienestar incomprensible, aquella beatitud que el espíritu experimentó en medio de su inocencia, fue desapareciendo a medida de la lucha, las necesidades, el trabajo. El arduo desarrollo del espíritu y de la carne fueron siendo en el hombre y el hombre se sorprendió de no encontrar aquella tierra de bendiciones, bien que la conocía y después no podía encontrarla.
34. ¿Dónde había quedado aquel jardín ameno, aquel edén donde estaba el paraíso de las delicias, de la bienandanza, del bienestar y la inocencia? Se había elevado al Padre y había quedado solamente un átomo de paz, una chispa de luz y una Conciencia para alumbrar la senda del hombre a través de su larga jornada. Por eso en vano buscan los hombres aquel jardín, en vano los hombres han cruzado por los distintos lugares en busca del paraíso y no lo han encontrado, porque el paraíso nunca ha estado en esta Tierra; ha estado en el espíritu, en el corazón de los hombres.
35. Y vosotros me decís: “Padre, si por la inocencia y la pureza de nuestros primeros padres pudieron ser dignos de aquella pureza, ¿cómo nosotros después de andar tanto en el camino, después de profanar tanto tu Creación, después de ofenderte tanto y ofendernos a nosotros mismos, podemos reconquistar aquel paraíso que hemos perdido?”
36. El Padre os dice: El paraíso que poseyeron vuestros primeros padres por la virtud de la inocencia, vosotros lo recobraréis por la virtud de los méritos y de la Conciencia.
37. Ya sabéis discípulos del Señor, lo que es aquel paraíso, que para muchos ha sido solamente una figura o una parábola, para otros una leyenda, para muchos algo sin valor. El paraíso existió, existe y persistirá en la eternidad. Y en todos los tiempos ese paraíso, que es el Reino del Padre, se ha acercado a los corazones que lo buscan, a los espíritus que se elevan en pos de ese Reino, a los espíritus que abren sus puertas para recibir la influencia, el ambiente, la beatitud de aquel Reino.
38. Por eso, cuando estaba por abrir mis labios para entregar mi Doctrina en aquel Segundo Tiempo, Juan, aquella voz que clamaba en el desierto, pudo llamar a la multitud y exhortarla a la penitencia y purificación, porque el Reino se acercaba a los hombres.
39. Ese Reino era mi Espíritu hecho hombre, hecho palabra humana, hecho forma para penetrar en los corazones por las pupilas del hombre, por las pupilas ciegas para doblegar las duras cervices, para conmover los endurecidos corazones y formar en el fondo de ellos un santuario de paz. Para penetrar en ellos como el paraíso de la paz, de la beatitud, del amor, y no solamente penetré en aquellos que justos y virtuosos me esperaban; fui en el corazón de los pecadores y a ellos penetré como un Rey de paz, a ellos llegó mi caricia y consuelo, que fue perdón y absolución para todas sus faltas.
40. Yo llegué como redención para todo el género humano; mi sangre que recogió el Gólgota, en verdad os digo, cayó en el corazón de mis hijos y no solamente en los hijos de Israel, sino en los hijos del Padre que antes habían poblado la Tierra y que la habían del poblar después, en los que morando podían ser en el planeta Tierra, y en los que moraban los espacios y lugares espirituales de expiación.
41. En todos fue mi Reino de paz, en los virtuosos y justos, en los pecadores obcecados. Por eso aquel que también murió en cruz al lado del Maestro, Dimas, en el instante de su arrepentimiento, de su confesión de amor, de su confesión de fe para su Maestro, pudo recibir como premio, como caricia, como fortaleza para su prueba en ese instante, las palabras del Maestro: “En verdad te digo, que hoy mismo serás Conmigo en el paraíso.” Por lo que el Padre os dice, que el paraíso no está en la Tierra ni desapareció con el pecado del hombre.
42. El paraíso del Padre es eterno, y a él llegarán las nuevas generaciones. ¿En qué tiempo, pueblo? No os lo dice el Padre. Sólo os toca luchar, perseverar en mi Obra, ser fuertes en las grandes luchas y veréis el establecimiento de mi Reino en el corazón de esta humanidad.
43. Este pueblo que hoy contempláis dividido, esa humanidad dividida, distanciada en razas, lenguas y colores. Esta humanidad dividida hoy en ideologías, en doctrinas, en intereses, ambiciones y odios, la veréis en espíritu y en verdad morar en las virtudes, perseverar en mi Doctrina y pronunciar con respeto mi Nombre y mis enseñanzas. Esta humanidad hoy dividida la veréis unificada más tarde; pero, ¡ay!, ¡cuánto tendrá que pasar!, ¡cuánta amargura, cuántas encrucijadas y tentaciones!, ¡cuántas veces tendrá que pasar por la muerte!, ¡cuántas veces verá correr su sangre para que ese tiempo llegue!
44. El Padre os prepara y previene en este día, en esta Cátedra en que os ha revelado en dónde está el paraíso. Con palabra profética os hablo y os prevengo. mirad cómo ha despertado el espíritu de la humanidad. Mirad cómo todas sus religiones y sectas conmovidas en su seno pueden encontrarse; pero ved en cada religión y en cada secta un reino, un señor y esos reinos se levantarán llamándose unos a otros a unificación. Sus primeros llamados serán de amor; pero ese amor estará en la palabra solamente.
45. Cada uno de esos reinos y de esos señores, cualquiera que a sí mismo se unifiquen los demás. Y como nadie sabrá doblegarse, como ninguno de ellos sabrá acudir al llamado del otro, vendrá entonces la contienda; desaparecerán las palabras de amor para dar paso a los anatemas, a las amenazas, a las condenaciones y a las excomuniones. Todo eso contemplaréis vosotros.
46. Se desatarán las lenguas y se desencadenarán los espíritus haciendo uso de las pasiones humanas. Todos tomarán mi Nombre, mi Obra, mis palabras y mis leyes para hacerse la guerra, para combatirse, para exterminarse, para humillarse; pero os dice el Padre: Mi Palabra no será arma de odio, mi Ley no exige la sangre de ninguna víctima, mi Obra no se goza con la humillación de mis hijos; mi Obra es justicia, es amor y es caridad.
47. Por lo tanto, donde mi Palabra sea usada para hacer obra de odios, abominación y humillación, esa palabra pierde su potestad y su gracia divina, y queda solamente como un soldado humano sin vida, sin esencia y sin razón. Mas todos aquellos movimientos de buena voluntad que entre los hombres surgiesen, todas aquellas obras, propósitos, pensamientos y palabras que encierren también sinceridad, elevación y amor serán siempre aprobadas por el Padre, bendecidas y fortalecidas por Él.
48. ¡Alerta, pueblo! Porque la humanidad se levantará en contra de sus propios ídolos, de su fanatismo y de sus tradiciones, y comenzará pronto entre las religiones el movimiento, el principio de Espiritualidad. Vosotros velad y orad en esos tiempos de lucha de vuestros hermanos.
49. Estad unidos con el Padre porque sois entre la humanidad, ¡oh, Israel!
50. Vosotros, los últimos, los humildes, los ignorados, sois los que conocéis en verdad, la transcendencia del momento; tenéis consciencia del porqué de las cosas. Sabéis vosotros, como nadie lo sabe en el mundo, el desarrollo de los acontecimientos y la finalidad de todas las cosas. Estad alertas y con mis ojos divinos mirad también, para que bien juzguéis.
51. Dejad que los judíos materiales vuelvan a su antigua Palestina. Yo así lo permito. Dejad que busquen allí sus tradiciones antiguas, los lugares que ellos consideran sagrados. Dejad que erijan nuevamente el Templo de Salomón. Dejad que ellos, desde allí, sueñen con dominar el universo y recibir en su seno al Mesías para dominar el mundo. Dejadlos.
52. Yo todo lo tengo dispuesto y preparado, para el desengaño de ellos mis Yo tengo preparadas las pruebas y todo está Conmigo. Todo me obedece, todo colabora para mis planes divinos. Cuando las grandes pruebas con ellos sean, entonces clamarán la venida del Mesías y el Mesías no llegará entre ellos.
53. Sus voces estremecerán las bóvedas de su templo y el Mesías no llegará entre ellos. Irán por los montes de toda Palestina; buscarán, en verdad, las tierras de Efraín, de Rubén. Buscarán las tierras que pertenecieron a todos los hijos de Jacob, la Judea y la Samaria y en ningún lugar encontrarán al Mesías ni señas siquiera de Él.
54. Y ante esa soledad y ante las grandes pruebas que el universo tendrá para depurarlos, vendrá el despertar de ellos mismos, su congoja, su soledad, el despojamiento de sus bienes materiales, su desesperación, los harán entonces invocar el nombre de Jehová y Jehová entonces, en quien se encuentra el Mesías, el Espíritu Santo, porque son una sola cosa, les hablará con claridad por medio de pruebas y de grandes acontecimientos. Y entonces el pueblo judío despertará, descansará de su jornada y se unificará a toda la humanidad en verdadera fraternidad espiritual.
55. Dejad que el Cristianismo, desde sus principios divididos en ramas, se levante el uno contra el otro, pero pongan los más, sus ojos en Roma. Dejad que las grandes caravanas se levanten hollando el polvo del camino y trazando valles en lo hondo del mar. Dejad que crucen montañas y lleguen sin calza a la Iglesia de San Pedro. Yo, entonces les diré con mi silencio muchas cosas.
56. Mi divino silencio les hablará grandemente a aquellos espíritus. Ellos encontrarán allí oro, pompa, galas humanas, rituales, liturgia, encontrarán grandes festines, pero todo lo mirarán pequeño, humano, pasajero. Encontrarán aquellos símbolos que antes parecieron tan grandes al mundo, como pobres figuras de lo que es mi verdad y mi presencia.
57. En aquel silencio y soledad gemirán los espíritus y retornarán con el espíritu vacío, débiles imágenes solamente en su memoria y en sus pupilas; pero su espíritu y aún su corazón humano, huérfanos en verdad y así despertarán. Mas entonces cuando la desolación, cuando la miseria espiritual sea entre ellos, Yo descenderé como Espíritu Santo, como Consolador a cada uno, para decirles: ¡Aquí Estoy! ¡Aquí está el Mesías! Aquí está Jesús, el que os dijo que volvería; pero recordad que os dijo claramente que volvería sobre la nube, rodeado de ángeles y desde esa nube descenderían rayos a toda la Tierra.
58. He aquí, pueblo amado, por qué permite el Padre todas estas cosas. Sin embargo, todo cuanto hagan los grandes ministros, los pontífices de la Tierra, será para despertar al espíritu y el corazón de las multitudes.
59. Mi Divino Espíritu despierta a la humanidad, a la E Mi Mundo Espiritual de Luz despierta a los corazones a la Espiritualidad; pero los sacerdotes exaltan los corazones de los espíritus al fanatismo. Por eso vivid alerta, Pueblo, porque estas exaltaciones cundirán por todos los caminos, penetrarán en todos los hogares y sitios de la Tierra, penetrará en vuestra nación.
60. Habrá movimientos inusitados de religiones entre vosotros y entre los mismos vuestros se levantarán aquellos que quieran haceros retornar al antiguo sendero, inclinar vuestra cerviz ante los ídolos que dejasteis ya. Escucharéis enronquecer las gargantas de los ministros y la elocuencia de ellos se despertará, y buscarán las armas rotas y lazos para atraer a todos los hombres y mujeres de los distintos credos habidos en la Tierra.
61. ¡Vive alerta, pueblo! Fortalécete y unifícate, que tu unificación será el gran peso en la balanza de mi justicia de este tiempo. Hablad con vuestra palabra que brote de vuestro espíritu. Hablad con vuestro silencio cuando sea necesario. Doctrinad con vuestras virtudes, y entonces vuestro ejemplo será luz para vuestros familiares que hasta hoy no se han convertido, será testimonio de luz y verdad para vuestros parientes próximos o lejanos; será vuestro paso virtuoso por la Tierra, lo que dobleguen a aquellos que os han mirado con odio y aquellos, que se han distanciado podrán retornar por vuestro ejemplo.
62. Si los hombres han dicho que 1950 será año de perdón y de gracia, el Padre dice a su pueblo: 1950 ha de ser para vosotros año de reconciliación, de cumplimiento, de espiritualidad, de perdón, de amor.
63. Esta es la primera Cátedra de las que he de dar en este año, que es el último de mi estancia entre vosotros por medio de estas manifestaciones. Quiere el Padre al concluir esta Obra entre sus hijos, queden los discípulos preparados y puedan prestos convertirse en los maestros.
64. Es mi voluntad arrancar de vuestro corazón en el presente año con mi Enseñanza, el concepto pequeño que tenéis de mi Obra para que podáis intuirla, presentarla, contemplarla en su grandeza. Para que no os conforméis con la unificación en el seno de vuestra familia. Para que no detengáis vuestro paso unificador con la unificación de los recintos del Pueblo de Israel, sino que alcancéis a tener la consciencia plena de que la Obra del Espíritu Santo revelada a vosotros en el Tercer Tiempo, ha venido a traer a vuestro corazón y espíritu la simiente de Unificación Universal.
65. Si Moisés con la Ley que el Padre en el Primer Tiempo, le confió el logro de unificar a su pueblo en la tierra prometida de aquel tiempo, no fueron esos los límites; él puso peso a sus leyes de amor.
66. Si el Divino Maestro en el Segundo Tiempo diciendo a vosotros: Amaos los unos a los otros, con ésto hizo amarse a los pueblos de la Tierra y de las razas.
67. Hoy el Espíritu Santo en el Tercer Tiempo ha venido a deciros: Vengo a unificaros con los espíritus de todo el Universo, y ante este llamado de Unificación Universal desaparecen linajes y razas, pueblos, colores, religiones y desaparecen mundos también, para unir a todos los espíritus existentes en una sola familia universal, la familia espiritual, la hija del Espíritu Santo.
68. Comprende, pueblo, mira por qué el Padre quiere que empecéis la obra de unificadora por vosotros mismos, con los vuestros y con el pueblo, para que después podáis ir por los caminos enseñando la unificación, hablando de fraternidad, enseñando armonía. Si vosotros no alcanzáis esto dentro de vosotros mismos, no habréis alcanzado ese bendito, ese divino derecho de hablar de unificación al mundo y al Universo.
69. Por eso Yo, como Espíritu Santo en este Tercer Tiempo, abrí las puertas del Más Allá y abrí la puertas de vuestro corazón, de vuestra cerviz y espíritu para que tuvieseis acceso vosotros en el Más Allá.
70. El Mundo Espiritual en vosotros y el Padre con éste, se ha recreado, se ha gozado en su Obra y sólo ha sufrido el corazón del Padre cuando ha venido la profanación de las cosas permitidas por Él. Esta comunicación del Mundo Espiritual, de la morada de los espíritus con vuestra morada terrestre ha sido una gracia y una revelación del Espíritu Santo. Algo que estaba guardado por el Espíritu del Padre para vosotros en esta Era, como guardadas tuvo el Divino Maestro en aquel Segundo Tiempo, sus manifestaciones espirituales con los poseídos, con los espíritus de ultratumba.
71. Cuando 1950 haya llegado a su final penetraréis en una nueva vida Israel, y vosotros no seréis profanos después. Jamás volveréis a invocar mi Rayo Divino. Nunca iréis a hurtadillas al hogar de un Portavoz, de los que ostentan esta gracia, para decirle: “Quiero comunicarme con el Padre.” No buscaréis Facultades para comunicaros con el Mundo Espiritual.
72. No seréis los profanos ni los desobedientes. No os daréis la sentencia ni el título de profanos o desobedientes en mi Ley. Cuando sintáis la necesidad espiritual de estar Conmigo, recurriréis a la oración y si fueseis débiles en vuestra oración, os congregaréis con otros y entonces unida vuestra fuerza espiritual, haréis elevar vuestro espíritu a Mí, y encontraréis mi oasis de paz, mi fuente de misericordia, mis brazos que os escucharán siempre para entregaros.
73. Cuando quisieseis estar cercas de mi Mundo Espiritual, no tomará más cerebro después de ese tiempo; pero en este primer día del presente año, os hago una promesa que os he de cumplir a todos. En el último día engalanaré a todos los hijos de Israel con un protector más, con un ángel guardián de potente luz, de grande elevación espiritual, para que en aquellos tiempos de grande cumplimiento y lucha os acompañen, os abran brecha, os inspiren y lleguen junto con mi pueblo amado hasta las mismas puertas del Paraíso espiritual.
74. Cuando vosotros penetréis en las comarcas y en otras naciones y contempléis nuevos movimientos espiritualistas, que hay facultades por cuyo conducto mi Mundo Espiritual se comunica, observad, analizad aquellas manifestaciones, sed vosotros maestros de ellos.
75. Decid entonces al mundo que para vosotros esa comunicación pasó. Si contemplaseis materializaciones, profanación o impostura, abrid los ojos de los hombres a la verdad. Si contemplaseis en aquellas manifestaciones señales precursoras, profecías o manifestaciones de clara luz, dejadles; pero conducidles como los buenos maestros y sabed Israel, que muchos espiritualismos surgirán en la Tierra.
76. Del seno de cada secta, del seno de cada religión se desprenderán grupos, bandos, en busca de Espiritualidad, en busca de estas comunicaciones y a ellos no condenéis, a ellos no desconoceréis, pueblo amado. Si ellos avanzan por buena senda, dejadlos que avancen y todos llegaréis a un punto, porque el Espíritu Santo ha despertado el espíritu de toda la humanidad, porque mi Mundo Espiritual de Luz y el de tinieblas, y el que se encuentra en diversas condiciones espirituales, desatado puede encontrarse en todo el Universo.
77. Y ese mi Mundo Espiritual será manifestado a los ojos de los hombres de las ciencias, de la teología, a los incrédulos, los fanáticos, a los escépticos; delante de todos se manifestará mi Mundo Espiritual en formas no presentidas y en formas aún no profetizadas. Por eso, prepárate Pueblo, para que sepas distinguir todas las cosas y sepas juzgar según mi voluntad.
78. Ha de venir el momento y este caos en el mundo, para que después de tanta tiniebla, de tantas luchas, de tantos combates, surja mi luz entre todos los espíritus y venga la paz, venga la justicia y el amor a todos los pueblos. Entonces se habrá acabado los reyes, los reinados, los señores, los señoríos, las altas clases y los bajos linajes.
79. Entonces surgirán precursores y profetas en las clases humildes y menos preciadas, y los señores vendrán a buscar a los pequeños. Habrá paz en aquellos que no tengan mendrugos de pan y habrá salud en los menesterosos de las cosas de la Tierra. Los que todavía poseen grandes cosas terrenales las traerán en sus manos para ofrecerlas a cambio de la paz, la luz del espíritu y de la Conciencia, porque mi justicia ha llegado a su culminación y todos los destinos, todos los espíritus, todos los actos están delante de mi tribunal. En verdad y en espíritu, todos seréis juzgados.
80. En este instante bendito, hombres que representáis a mi Divinidad al frente de las grandes religiones, habéis sentido la presencia de mi Espíritu dentro de vosotros; se ha conmovido vuestro ser hasta lo más profundo, porque presentís mi justicia. Vuestra Conciencia claramente os ha hablado y al contemplaros en vuestro sitial y bajo vuestra planta a las enormes muchedumbres, las vastas extensiones pobladas por el hombre, pendiente de vuestra voz y de vuestro mandato, habéis temblado delante de mi Espíritu y os habéis sentido pequeños, os habéis sentido siervos, ¡como en verdad lo sois!
81. Por mi voluntad estáis en ese lugar. No es el instante de deciros si estáis en la verdad, si estáis en la obediencia o si habéis caído en error. Solamente os dice el Padre, que con esta Conciencia con que habéis despertado ante Mí en esta hora suprema, con esta Conciencia regid vuestras obras en el tiempo que os reste en la Tierra, especialmente en este año que vosotros consagráis a Mí.
82. Porque vuestra Conciencia sentirá, en verdad y en espíritu, que de algo he venido a despojaros hoy a todos vosotros y si ese algo es vuestra grandeza, vuestra soberbia, vuestro poder terrenal, por allí mi justicia os ha venido a tocar; pero habéis sentido que algo del Padre ha dejado a vosotros como un presente, y ese presente es mi amor y es mi caricia para vosotros.
83. Dejo en vuestras manos espirituales un rayo de luz. Si de este rayo de luz hacéis buen uso, las multitudes me encontrarán y los pueblos llegarán a la paz pronto. Si de esta luz no hicieseis uso, aun cuando vuestra palabra aparente justicia y amor y prometa paz, veréis entonces el fracaso y veréis el abismo abierto ante vuestros pies.
84. No dejo cetro ni vara de justicia en vuestras manos. Os dejo, como dije a Pedro, con las llaves espirituales del Reino; no llaves de oro, sino de sabiduría y amor. Llaves de verdad con que abrís los ojos de la humanidad, para que contemplen el camino y lleguen a la verdadera puerta que conduce al Reino de paz, de fraternidad, que prometido os tengo. Así os preparo en esta alba de gracia, ministros, pontífices de las religiones de la Tierra.
85. Contemplo muchos bandos entre la humanidad. La división ha persistido hasta el Tercer Tiempo. En este año de 1950, contemplo entre la humanidad a dos grandes adversarios: dos ideologías, dos ambiciones, dos fuerzas y ante ellas me presento y a ellas les hablo, porque son fuerzas conscientes, porque son la fuerza de las grandes muchedumbres que forman la humanidad y a los que marchan al frente de estos bandos, de estas fuerzas el Padre también les habla desde Su alto solio:
86. No serán estas palabras, vertidas por la boca humana, las que lleguen a vuestra Conciencia, pero es mi voz, la que de Espíritu a espíritu, razona y seguirá razonando en lo más profundo de vosotros mis ¡Mi luz es con vosotros!
87. Vuestra Conciencia os ha reclamado la guerra y os ha reclamado las vidas. Vuestra Conciencia os ha reclamado la ausencia de paz en todo el universo. El clamor, las necesidades, la miseria de los hombres, la orfandad, el llanto de los niños y de las viudas, la voz que invoca clemencia de los ancianos, la invocación de paz de la juventud, todo ha llegado como un clamor, como voces que brotan de esta humanidad a vuestros propios audífonos, hombres sobre cuya Conciencia pesa en parte la paz del mundo.
88. ¿Quiere el Padre la sangre de sus hijos? ¿Pide el Padre a vosotros, acaso nuevas guerras? ¿Vengo a iluminar por ventura el cerebro de los hombres, de los sabios, de los científicos, para que os inspiren mayores armas de destrucción? No, os dice el Padre.
89. Vengo una vez más y penetro a vosotros para inspiraros solamente un ideal divino y hermoso, que ha estado en el hombre y en el espíritu desde el principio, desde la eternidad. Vengo a ofreceros la paz de mi Reino. Vengo a ofreceros la beatitud, la abundancia, la verdadera grandeza espiritual y humana con la pureza que está en mi Espíritu.
90. Si queréis que me acerque entre vosotros, ¡dejad que llegue! Convertíos en hombres de buena voluntad y la paz será entre vosotros como premio, y mi Reino se acercará y veréis entonces, un nuevo mundo, una nueva humanidad.
91. Así os hablo. Hablo a los hombres de ciencias, a los hombres de las leyes, a los hombres de las guerras, a los soldados del mundo, hablo a todos aquellos responsables de esta humanidad. ¿Por qué os habéis detenido en vuestro avance vertiginoso? ¿Por qué no os atrevéis a lanzaros nuevamente en las grandes luchas y en las grandes pasiones? Porque la Conciencia os detiene.
92. Esa Conciencia Yo la fortalezco y os dice el padre: Si en este año de perdón y de amor, en este año que habéis consagrado a mi servicio, a la meditación y a la redención, hacéis profanaciones, ¡ay, ay del mundo, en verdad!
93. Derramo mi luz, mi potestad, mi gracia y todo cuanto sea necesario para que por los medios del amor y de la luz lleguéis al triunfo con sanos ideales; pero mi justicia inexorable dará golpe tras golpe a todo aquello que he de arrancar como mala simiente, como mala yerba del corazón de todo el género humano.
94. ¡Sed fuertes, porque vengo con toda mi fuerza! Vivid alertad para que interpretéis todas mis señales. Abrid vuestra Conciencia, hombres, para que escuchéis claramente la voz del Juez y la voz del Padre.
95. Yo os preparo y así os bendigo, y a esta nación en la cual mora mi pueblo Espiritualista Trinitario Mariano, Yo también le bendigo de un extremo a otro.
96. A aquel que he puesto delante de vuestros destinos materiales, señalado y escogido por mi mano para ostentar su delicado cargo, en este año bendito y de gracia, Yo también lo unjo y unjo a los que le circundan y hablo a su Conciencia grandemente.
97. Mi Mundo Espiritual será baluarte. Vosotros con vuestra oración y pensamiento, colaboraréis, seréis conformes, seréis sumisos, seréis sufridos siempre; pero unificando vuestra oración, pueblo amado, haréis que las determinaciones de esta nación, que sus pasos, sean por la senda que una vez más el Padre hoy traza a la nación escogida.
98. Convierto esta nación en paz, en sustento y en pan. Levanto un faro de luz para los náufragos del espíritu y en los caminos de la Tierra, y dejo que sigan siendo sus tierras veneros inagotables de amor. Bendigo a sus moradores que no han invadido ni profanado jamás tierras extrañas. Les fortalezco para que sean fuertes ante las invasiones, las cuales pueden ser en muchas formas: visibles, invisibles, en lo material, en lo moral y en lo espiritual.
99. Fortalezco, en verdad, a todos sus moradores, para que mi Obra, mi semilla se siga multiplicando paso a paso en su seno, y aun cuando la hora de 1950 llegue a su final, mi Obra seguirá su ascenso y su progreso dentro de esta nación humilde, en la cual he hecho morar muchos espíritus que tienen dada misión y restitución contraída con mi Espíritu Divino.
100. Seguirá mi Obra cundiendo las comarcas, esparciéndose por las provincias y pequeñas aldeas, y hasta aquellas que pertenecen a vuestra raza primitiva, raza que habéis menospreciado, abandonado y olvidado. En ella encontraréis los grandes espíritus de elevación que vendrán a fortalecer las filas de mi Pueblo de Israel. En ellos encontraréis los soldados grandes del Espiritualismo y su idolatría caerá destrozada por mi Obra divina, y entre ellos se levantará un culto que asombrará vuestros ojos y a otros pueblos de la Tierra.
101. Y vosotros, pueblo de Israel, discípulos del Espíritu Santo, que desde 1866 hasta el presente de 1950, habéis tenido la Palabra del Padre viva, con esencia y con verdad, ¿qué puede el Padre deciros? ¿Qué puede el Padre aumentar a lo que ya os he dicho? ¿Qué podéis pedir al Padre que no os lo haya entregado y que no os lo haya ya confiado? Henchido está vuestro corazón de amor para el Padre, de gozo por mi presencia y por mi Palabra, de dolor también por las vicisitudes de la Tierra.
102. Quiere estallar en sollozos vuestro pecho. ¡Llora, deja que tu espíritu se desborde en gozo delante de mi presencia! ¡Ven, pueblo y arrójate en mi regazo y deposita todas tus cuitas, tus flaquezas, tus desengaños en Mí! Ya el Padre ha preparado tu sendero. Ya lo podrás nuevamente contemplar limpio y bendecido. Tu corazón, que me has preparado como un santuario, lo he visitado y en él, he dejado algo precioso para ti y para tus hermanos.
103. Con esta palabra de amor y de bendición no he venido solamente a ti, pequeña congregación de “El Redentor.” He venido a todo mi pueblo, y aun cuando hay recintos en donde mi Voz de justicia ha resonado como un constante e inexorable reclamo, en ese reclamo ha estado mi amor y ternura.
104. Si en otros recintos mi Palabra ha sido breve y fugaz, en esa Palabra ha estado un mundo de sabiduría y amor, y si entre vosotros me he extendido, pueblo, hablándole al Universo, hablándole a tu mundo y a toda la Conciencia humana, es porque quiero que tú, con los ojos abiertos, contemples la verdad de este instante, en él sopeses la gravedad del momento y tengas consciencia de tu responsabilidad, y de la de los demás también.
105. Por eso he bendecido a los Guías. Por eso he dedicado a ellos palabras de fortaleza y amor. Por eso les he reclamado también, porque detrás de ellos, marchan las muchedumbres. Les he dicho que ellos no son el Padre, no son la Obra del Padre, no son la puerta, no son la Ley; pero son el siervo al cual el Padre le ha confiado un cargo delicado para guiar en la senda a las multitudes, para encauzarlas, para aconsejarlas con consejos sabios, con palabra profunda y con verdadero amor.
106. A ti, pequeña Guía del recinto que escucha esta mi Palabra, Yo recibo a tu espíritu, que lleno de amor, de humildad y buenos propósitos se arroja ante mis plantas espirituales, se comunica de espíritu a Espíritu con mi Divinidad para decirme: “Padre, deposita en tu sierva lo que sea tu voluntad, porque sé que lo que a mí asignes seré capaz de darle cumplimiento.”
107. Depositas tu destino en mi Obra, tu corazón y tu Conciencia, para que Yo pueda leer tus anhelos, tus cargos, tus necesidades, tus peticiones. En verdad te digo, que el dolor por unos momentos ha lavado tu espíritu y corazón, y sobre este dolor se ha levantado tu espíritu para entregarse a Mí, para esperar mi voluntad, la Ley, mi Ley impresa en tu Conciencia. Lleva en tu espíritu la humildad y ésta reflejes en los actos también de tu materia.
108. Te dejo entre mi Pueblo con una responsabilidad grande, elevada y abandonada por unos instantes de los demás. Yo te hago penetrar en el mismo corazón de mi pueblo, te dejo como un lazo de unificación para otros corazones. Yo te dejo como una semilla de paz y de concordia.
109. En este árbol que me presentas, en este árbol que has cultivado, donde se ha formado un nidillo de paz con tu buena voluntad, con tu bienvenida para las alondras, que en verdad huyendo pudieron ser del vendaval. Yo deposito en él mi fuerza. Y estos corazones que como alondras llegaron en busca de paz, hoy fortalecidas y preparadas en tu unión los dejo, para que en el momento preparado por mi mano acudan como alondras de paz, ya solas, ya en bandadas, con este mensaje que el Padre, como un cargo, como la misión más elevada os deja en este día, la paz.
110. Cuando nuevamente de lleno en el cumplimiento seas, toma el estandarte, toma tu cruz y sigue al Padre. Levanta con vuestra planta multitudes, que vuestra planta está bendecida por el Padre y llevad la paz de Israel y la bendición propia de Israel a vuestros demás hermanos.
111. Todos benditos están por Mí. No podréis encontrar en la calle, en las chozas, en ningún lugar de la Tierra una criatura humana de la que podáis decir que el Padre se olvidó y aun cuando contemplaseis que la miseria persiste en alguna de ellas, ha recibido de mi gracia y ha recibido también una bendición, porque todo el Universo ha sido engalanado.
112. En este instante, Israel, en la primera alba del año de 1950, año que ha de ser también de oración y de vigilia para vosotros por todo el Universo, elévate una vez más en oración. Pídeme en este instante ya no por ti, ya no por tu pueblo, ya no por los tuyos, que a todos he confiado en este instante. No me pidas tan poco por los demás. A todos les he entregado, a todos los he fortalecido.
113. En este instante el Padre quiere que le pidas una cosa: Que podáis estrechar al mundo en un abrazo de paz y de amor, que podáis en este instante, con vuestro pensamiento, abarcar todos los pueblos de la Tierra y penetrar también en el mundo del Más Allá con tu oración y entonces, mi pueblo, me estarás acariciando en mi faz, estará tu corazón latiendo cerca de mi Corazón.
114. En este momento Yo contemplo la unificación espiritual de todos mis hijos, en cinco minutos de oración.
(El pueblo ora, en silencio durante cinco minutos.)
115. Mi Espíritu Divino lo abarca todo, lo bendice y lo colma de gracia. Dada esta mi Palabra, mi juicio y mis mandatos.
116. ¡Levántate Israel! 1950 te lo confío. Llévalo en tu espíritu y corazón. Es un instante de gracia. ¡Aprovéchalo!
117. Universo, que te has levantado en este día, que tu espíritu se ha levantado aún más, que formáis el propósito de consagrar tu pensamiento, tu corazón, en este año al Padre, Yo te bendigo, te he recibido y a todos os dejo formando una sola familia, un solo espíritu, un solo corazón.
118. ¡EL OJO DE MI DIVINIDAD ENTRE VOSOTROS!
1 DE ENERO 1950.
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