C.I. 01 Febrero 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 003

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. Discípulos amados de Jesús, habéis dispuesto y preparado el santuario y, ¡heme aquí presente, en espíritu y en verdad!

02. Cada uno de vosotros me presenta su propio santuario; pero al Maestro le place aquel que formáis todos con vuestra unión y con vuestra armonía espiritual. Por eso os he venido a enseñar el amor, para que por medio de él, pueda llegar a vosotros la hora de la unificación espiritual de todo el universo. Porque cuando los espíritus se hayan unido, cuando todos estén en Mí, de cierto os digo, hasta entonces habré encontrado mi verdadero santuario; será entonces cuando el eco de mi voz divina resuene en los ámbitos, en las bóvedas del verdadero templo del Señor, de mi templo edificado con mi Palabra, con mis obras y mis inspiraciones en el propio espíritu de mis hijos.

03. Pero sois todavía mis párvulos y no cesan de llegar mis párvulos ante mi presencia. A unos los he doctrinado ampliamente por largos años y otros comienzan a dar sus primeros pasos dentro de mi Obra en el Tercer Tiempo. Ya esta Palabra, ya esta manifestación, presta está a extinguirse.

04. ¿Quiénes serán aquellos que abran el libro y que no permitan que el Libro de la Sabiduría Divina se cierre, que no dejen sus páginas? ¿Cuáles serán aquellas manos que sigan con amor hojeando página tras página delante de los ojos de los hambrientos de la verdad, de sabiduría, de amor y de justicia? ¿Quiénes serán los que sigan entregando el contenido del gran Libro de la Vida? Mis discípulos a los que estoy preparando tiempo ha, para poderlos dejar en el mismo lugar desde el cual Yo he entregado esta lección, no para que repitáis ante los oídos de los hombres solamente mis palabras, porque entonces entregaríais solamente el eco de la voz humana, del Portavoz y no es la palabra humana las que os vengo a legar, sino la esencia, el sentido de la misma.

05. Vosotros habéis escuchado la Palabra de la Divinidad a través de mis escogidos y en medio de esa Palabra habéis encontrado imperfecciones que los unos habéis atribuido a la carne y los otros me habéis culpado a Mí de ellas. Yo no vengo a acusar a mis hijos por quienes me comunico, no vengo a quejarme de ellos, pero os digo: Yo en verdad me he comunicado en este tiempo a través del entendimiento del hombre y no os he venido a engañar.

06. Yo os he traído mi Obra más blanca y pura que el ampo de la nieve. Os he traído mis revelaciones y la inspiración de mi Espíritu Santo a través del mismo hombre, y si junto con mi Palabra perfecta y con mis inspiraciones humanizadas a través de los Pedestales han ido las imperfecciones del hombre, el Maestro os dice, discípulos y párvulos: Pasará el tiempo de estas manifestaciones, de mi Palabra a través del hombre y entonces vosotros, con la luz de mi Espíritu Santo, sabréis distinguir claramente en dónde está mi esencia y cuál es la imperfección humana. Y como hacen los labriegos de la tierra que al recoger su cosecha de el trigo saben apartar la paja del trigo, así vosotros sabréis apartar el trigo de mi Palabra, de mi esencia perfecta, para guardarla en los graneros de vuestro corazón.

07. Sabréis apartar también hacia la siniestra la pajilla que no será otra cosa que la imperfección de las materias y esa paja, esas imperfecciones, quedarán en el olvido y la esencia, la verdad, la substancia de mi Palabra quedará imperecedera y eterna en vuestro espíritu. Entonces, solamente veréis y recordaréis de mis manifestaciones lo perfecto, lo limpio y lo puro.

08. Para presentarme en este tiempo bajo esta forma, he hecho el llamado a grandes multitudes; de entre las grandes multitudes he escogido, he entresacado varones y mujeres en las diferentes edades de vuestra vida, de las diferentes esferas y razas, que formáis parte, son espíritus que Yo conozco, porque no hay uno solo que me sea desconocido, no existe un solo espíritu que me sea extraño.

09. Todos sois mis hijos, todos habéis brotado de Mí y a todos os he llamado desde que brotaron de Mí. He seguido la senda de cada uno de vosotros, porque es mi mano la que ha trazado su camino y su destino, y al haceros el llamado a muchos para este tiempo de Mí manifestación a través del hombre, de entre esos muchos llamados, Yo he entresacado muy pocos escogidos.

10. A los escogidos los he llenado, he revestido su espíritu y aún su materia, de gracia, de facultad y potencia, de dones sobrenaturales y extraordinarios para el hombre, por medio de mi Enseñanza.

11. Secundado el Divino Maestro por Su mundo espiritual, por ángeles de luz, por emisarios de paz, por espíritus plenos de verbo y de consejos de luz, os he llevado de la mano, paso a paso, en la senda del Espiritualismo, abriendo vuestros ojos espirituales a la verdad, despertando a vuestro espíritu hacia el Más Allá, hacia la eternidad, hacia la verdad.

12. Descubriendo ante vosotros mismos vuestro verdadero ser, vuestros dones y gracias con que el Espíritu Divino os ha revestido, con mis divinas lecciones a través de mi Palabra. Con las sabias pruebas que voy poniendo en el paso de vuestra vida, os he ido desarrollando y desenvolviendo vuestro espíritu, forjándolo para la lucha, descubriéndole lo que antes era misterio, lo que era arcano impenetrable, y os habéis recreado, oh discípulos, grandemente con mi Obra.

13. Y por medio de mis revelaciones y manifestaciones de este Tercer Tiempo, habéis logrado comprender mucho de lo que en el Primer Tiempo tampoco la humanidad comprendía, mucho de lo que en el Segundo Tiempo ni los teólogos alcanzaron a comprender. Con esta luz que vibra, que irradia sobre vuestro propio espíritu y que es luz de mi Espíritu Santo, miráis y comprendéis con claridad las cosas, gozáis en mi Obra y por eso no os apartáis de mi senda.

14. Las pruebas se acumulan en vuestras manos, los sufrimientos os agobian por instantes; pero pensáis que mi Obra es como un faro, que mi Divino Espíritu es como una estrella y esa luz buscáis siempre para resistir, para fortaleceros y para salvaros. Muchos de mis escogidos han sido fríos ante mi Obra en este tiempo, aun habiendo recibido de mi Espíritu Santo, gracias y dones muy grandes.

15. El mundo, los deberes, los ideales terrestres, la impreparación espiritual, las tentaciones, los han apartado momentáneamente del Maestro. Muchos de los que no han sido escogidos por la mano del Maestro permanecen fieles a mi Enseñanza, son constantes ante mi Palabra. No han escuchado del Maestro de los dones, las gracias, ni a través de los Pedestales han recibido la marca; pues de cierto os dice el Maestro: ¡Cuántos de esos que se sienten no haber sido llamados por Mí y no llevar dones en su espíritu, por que no les he entregado a través de los Pedestales los dones, revestidos y llenos de gracia los puedo encontrar, porque de Espíritu a espíritu les he entregado y porque en ellos hay dones como en todos los otros, desde el principio de los tiempos!

16. ¡Bienaventurados los fieles! ¡Benditos aquellos que permanezcan hasta el final fuertes, a través de todas las pruebas! ¡Benditos aquellos que no desechen la fortaleza que mi Palabra y mi Obra imparten! Porque en los tiempos que se avecinan, tiempos más amargos y dolorosos para esta humanidad, pasarán con fortaleza y con luz las tinieblas, las vicisitudes y los abismos.

17. ¡Sed fieles, mis discípulos, que mi Obra no os defraudará jamás, que el Maestro siempre cumplirá su palabra y su promesa, que no estará ausente ni un momento de vosotros en los instantes de vuestra lucha espiritual con esta humanidad.

18. Toda mi Enseñanza y mis manifestaciones, toda mi Obra que se desborda sobre vuestro espíritu tienden a prepararos, a transformaros, a dejaros convertidos, oh mis discípulos en los maestros de la humanidad, en los fieles apóstoles del Espíritu Santo, en los buenos discípulos del Maestro de maestros, en los obedientes siervos del Señor.

19. No he venido con esta Obra ni con estas revelaciones para daros solamente la paz del mundo, para haceros más llevaderos vuestros sufrimientos terrestres o para entregaros solamente el bálsamo de curación que alivie vuestros males corporales. Algo mayor, mucho más grande e importante para vuestro espíritu y vida ha traído el Maestro en su Obra, porque si solamente los bienes del mundo viniese Yo a entregaros por medio de esta Obra, de cierto os digo, me hubiesen bastado mis emisarios; no el Mundo Espiritual, sino los hombres, los hombres de bien por cuyo conducto, Yo hubiese entregado los bienes de la Tierra.

20. Mi Obra os viene a mostrar sus horizontes más allá de vuestro mundo y de muchos mundos que se agitan en torno de vosotros, horizontes que no tienen fin, en verdad, que muestran el camino y el espacio infinito que os pertenece; pues es a vuestro espíritu a quien hablo y a quien busco, para que en ese espacio infinito busquéis la perfección por medio de mi Ley, que es justicia y que es amor, que se halla impresa en toda Conciencia, para que esa Ley, convirtiéndola en escala, la uséis para llegar a Mí.

21. La convirtáis en camino para transitar por él y llegar a Mí, que es vuestra llegada la que espero con ansia para que vosotros, oh hijos, podáis disfrutar de mi Reino, podáis conocerme a perfección, podáis sentir, comprender y vivir mi amor, y pueda Yo recibir el vuestro que también sea perfecto, para que desde allí, desde mi mansión de perfección, podáis recrear a vuestro espíritu con la magnificencia del Universo, con la justicia de mi Espíritu y con la grandeza de mi Obra.

22. ¡Conquistad ese Reino, oh, discípulos! Yo os ayudo en esa lucha, Yo os ayudo en ese tránsito, porque para alcanzar esa meta, ¡cuántos enemigos, cuántas armas y tentaciones se oponen en vuestro paso, cuántos obstáculos!

23. Sois el pueblo de Israel que camina por el desierto en pos de la tierra de promisión y el Guía, es hoy el Padre, delante de vosotros es el que os anima, el que os levanta; pero a través de mis hijos escogidos en este tiempo para que representen a mi Divinidad.

24. Yo os reanimó en la senda material también; Yo os hablo y aconsejo por conducto de ellos y sobre de vuestros guías que tenéis en la Tierra, está el Guía Universal que es Dios, que es vuestro Padre que os habla y os dice: “Seguid adelante. ¡Venced a vuestros adversarios! ¡No desfallezcáis en las pruebas! ¡No perezcáis de hambre ni de sed! ¡Seguid adelante y no reneguéis, en verdad, de vuestro destino! Seguid adelante y no desesperéis, porque no sabéis si en el propio instante de vuestra desesperación, vuestros ojos vislumbren en el horizonte la silueta de la tierra de promisión.”

25. A mis escogidos les he entregado grandes dones, uno de los cuales es la curación, el bálsamo, para que con este don podáis cumplir una de las misiones más hermosas y delicadas entre la humanidad, ya que este mundo es Valle de lágrimas, ya que vuestro planeta siempre se encuentra húmedo de llanto y teñido con sangre.

26. Tenéis por medio de este don un campo muy extenso para sembrar el consuelo, el atenuante, o la salud completa, según mi voluntad y ese bálsamo precioso lo he depositado en lo más profundo de vuestro ser. Está en la Conciencia de vuestro espíritu y está, en verdad, en las fibras más tiernas de vuestro corazón. Ese bálsamo es prodigioso como lo habéis contemplado, porque él os ha recreado, os ha hecho maravillas en vuestra senda de discípulos y de párvulos.

27. Os ha hecho llorar de alegría ante sus propios prodigios; ese don os ha hecho caminar hacia delante en la senda de la caridad, del amor hacia vuestros propios hermanos, ese don ha enternecido a vuestro espíritu. Ha doblegado vuestra cerviz y ablandado vuestro corazón lo habéis entregado en múltiples formas, porque ese bálsamo no se deposita solamente con la mano en los demás, no está en las manos, mis hijos.

28. El bálsamo de curación está en todo vuestro ser; el se desborda a través de vuestras pupilas, en vuestras miradas de caridad, de comprensión, de consuelo. Ese bálsamo pasa a través de vuestros pensamientos, de vuestra mente, se convierte en oraciones en buenos deseos, en buenos pensamientos.

29. Ese bálsamo se desborda por vuestros labios, se convierte en paz, en palabras que fortalecen al espíritu decaído, que cierra las heridas morales y las heridas espirituales, se convierte en sano y buen consejo, en palabras de luz, es bálsamo divino también.

30. Por medio de vuestra intuición os revelo secretos de la naturaleza y también entresacáis, por medio del principio de ciencia que tenéis, el bálsamo de la naturaleza para vuestros males corporales.

31. No tiene limitación el don de curación. Nunca olvidéis que estáis saturados de él y aún cuando el dolor hiciere presa en vosotros, porque sujetos a una prueba estáis y con ese bálsamo no podéis apartar de momento el dolor de vosotros mismos, si queréis ser mis discípulos, no faltéis a la fe. Con la fe aliviad vuestro propio dolor y pensad en el de los demás y entonces, mis hijos, veréis prodigios en vosotros y en vuestros hermanos.

32. He permitido que mi Mundo Espiritual en este Tercer Tiempo se manifieste entre vosotros, haciendo uso del don de la facultad con que he revestido a algunos de mis escogidos, para que mi Mundo Espiritual, saturado también de ese bálsamo de curación, fuese como un maestro de caridad y de amor entre vosotros.

33. Por largo tiempo los había tenido así muy cerca de vuestra vida humana y los unos habéis estimado su humildad, su mansedumbre, su paciencia espiritual. Habéis sido vosotros también testigos de las materializaciones y vejaciones que se han hecho a mi Mundo Espiritual, pero no encuentro quejas en ellos, no encuentro reclamo ni para el Padre ni para el mundo; son los espíritus comprensivos que por levantaros de vuestra propia miseria han descendido a vuestras exigencias, a vuestra pequeñez, a vuestra materialización y a vuestra ignorancia. Hasta allí han descendido llenos de amor y de humildad, sacrificando muchas veces su propia Espiritualidad con el ideal de levantaros de las tinieblas a la luz, pero ese tiempo presto está a pasar.

34. Mi Mundo Espiritual como intercesor entre vosotros, labriegos y multitudes, me dirá: “Señor, no juzgues a la humanidad. No juzgues a nuestros hermanos ni les tomes cuentas por las ofensas que nos han hecho”. Y si ellos en esta forma van a interceder por vosotros, si en esta forma ellos como hermanos perdonan, ¿en qué forma perdonará el Padre?

35. Ellos han penetrado en vuestros hogares, en las más humildes alcobas; os han seguido por los caminos, han acudido al llamado de los labriegos y de los enfermos en todo sitio y lugar, sin temer a mancharse, sin temor a profanarse, buscando solamente la herida para sanarla, la tristeza para dejar el consuelo en ellos, la enfermedad para tornarla en salud; pues ese ejemplo, pueblo, ese ejemplo que mi Mundo Espiritual ha venido a grabar con su luz en vuestra Conciencia no lo olvidéis.

36. Así como ellos, quiere el Maestro que seáis vosotros después de la partida, después de la desaparición de estas manifestaciones; que llevéis este bálsamo entre la humanidad sin distinción de clases, de lenguas, de colores ni de razas; que llevéis la salud y la dejéis en todas las sendas, que lo mismo penetréis en el regio palacio, en la choza más humilde o en el más inmundo lugar. Que no temáis al contagio, que no temáis a las censuras ni a la mofa, que seáis los buscadores y los sanadores de los enfermos, que vayáis siempre en pos del sufrimiento y dejéis solamente huellas de bienestar.

37. Si así obráis, habréis entonces imitado a mi Mundo Espiritual, que ha sido y es mi buen discípulo y que os ha traído un buen  ejemplo; que así como ellos en vuestro corazón no han buscado retribución alguna, han hecho maravillas en mi Nombre entre vosotros, así vayáis también por los caminos del mundo sembrando el bien y el consuelo, sembrando la salud, aún cuando a cambio de ello recibáis, como mi Mundo Espiritual, vejaciones e ingratitudes.

38. No esperéis de este mundo retribución alguna; mas si esperáis la más justa, que ella sea la satisfacción, la alegría de haber hecho reír al que llora, de haber resucitado al muerto y de haber consolado al triste.

39. Os he entregado el don de la paz perpetua, así el espíritu de cada uno de vosotros sea como una alondra de todos los sitios, de paz; que vuestras alas no se cierren, que sepáis trasladaros por vuestro querer a todos los sitios, ya sea a través de vuestra materia o a través de vuestros pensamiento y de vuestras oraciones.

40. Que llevéis esta paz bendita allá donde reina la discordia, allá donde la iniquidad se levante, donde la guerra surja, allí seáis vosotros como ángeles de paz. Porque la mirada de esta humanidad desde sus principios ha vivido en guerra continua, hasta el presente ha sido un combate incesante de la humanidad, luchando por los ideales, por liberaciones, por ambiciones, por odios, por venganzas. Pero hasta el presente solamente el estruendo de la guerra, solamente el eco del combate de hermanos entre hermanos, ha llegado al oído del Padre. Estas contiendas entre los hombres no han terminado, se apresta la humanidad a sus más grandes luchas, sus mayores armas preparando está, armas espirituales, armas del entendimiento y armas materiales, también.

41. La humanidad camina hacia su propia destrucción y sobre las corazas de los hombres se agitan los ángeles del Más Allá, los unos de luz y los otros de tinieblas. Los emisarios de luz inspirando a los hombres solamente el bien, la concordia, la justicia, la razón y la paz.

42. Los ángeles de la guerra, los espíritus de la guerra inspirando a los hombres de la ciencia todo aquello de lo que el cerebro humano sería incapaz de realizar, pero que recibe por inspiración y he ahí, a los enemigos de la paz luchando en el corazón de los hombres para llevarlos al abismo.

43. Yo os convierto en emisarios de paz, para que estéis unidos con las legiones de la paz y del amor, y cuando llegue el tiempo de vuestro peregrinaje, cuando llegue el tiempo en que vosotros levantéis vuestra planta cruzando provincias, mares y países, no amedrente a vuestro corazón el estruendo de la guerra, ni haga flaquear tampoco vuestro animo la presencia de la muerte. Sino que allí vuestras alas, las alas de vuestra paz, de vuestra oración, se extiendan y haciendo uso de todos los dones que hay en vuestro espíritu, sembréis mi semilla de amor y de paz.

44. Vuestra lucha se espera grande, en verdad. Por eso grande ha sido mi Obra y grande ha sido mi manifestación en este tiempo, para que tengáis la consciencia de que si grande ha sido la enseñanza es porque grande va ser las promesas. ¿Vencerá vuestra paz la dureza de los hombres? ¿Vencerá vuestra paz el espíritu de la guerra? De cierto os digo: Mi paz tendrá que vencer; pero mi paz no la impondré por la fuerza.

45. Mi paz llegará a través de la Conciencia de todos mis hijos, y cuando mi paz penetre en el corazón más obcecado en la guerra y en el mal, ese corazón sabrá que esa paz, es mi paz. Y os dice el Maestro: Vendrá un dolor superior a sus fuerzas y ese dolor superior a las fuerzas del hombre le doblegará y ahí doblegado recibirá mi paz, recibirá el bálsamo y él inclinará su cerviz y se confesará mi siervo.

46. Os he entregado oh, mis hijos, el don de la palabra, porque Yo soy el verbo del Padre, Yo soy la Palabra Divina que habla en todas las formas, que habla a través de todas las cosas, que habla en todo instante. Yo soy el Concierto divino, Yo soy la Voz que no cesa, yo soy el Verbo y parte de él os he entregado.

47. Ese verbo que he depositado en vuestros espíritus hablará a través de vosotros, no solamente palabras que viertan vuestros labios; vuestras obras y pensamientos, también hablarán. Vuestros labios hoy torpes para expresar las concepciones y las impresiones de vuestro espíritu serán elocuentes, serán dóciles instrumentos de vuestro espíritu y será un don que os maraville, con el cual os gocéis ya través de los cuales los hombres gocen y sientan mi presencia.

48. Habéis principiado a desarrollar ese don, el don del verbo. Las Facultades han dado pasos en esa senda de desarrollo, los Guías, las Columnas, mi Pueblo general. Seguid todos, oh discípulos, desarrollando este don, porque de la abundancia de vuestro espíritu y vuestro corazón, hablaran vuestros labios. Lo que no haya en vuestro seno, no lo podrán decir vuestros labios, lo que no reciba como inspiración vuestro corazón no lo podrán decir vuestros labios.

49. Mas lo que se halla en el fondo de  vuestro corazón, de vuestro ser, sentido, amadlo y comprenderlo, y entonces lo que digáis sintiendo lo haréis sentir a los demás; lo que entreguéis a través de vuestro verbo tendrá vida, tendrá sentido, tendrá esencia; lo que digáis sin sentirlo, será como una semilla vana, no nacerá en el corazón de vuestro hermano.

50. Próxima está la partida de mi Palabra y os dejaré llenos de mi Verbo; entonces será cuando en vuestras reuniones florezca mi Verbo a través de vosotros, en la comunicación de espíritu a Espíritu se inspira el vuestro, en Mí. Hablen vuestros labios de grandes cosas del Reino y entreguen grandes cosas a los corazones que escuchen vuestra palabra, y los hombres dirán: ¿Cómo aquel sabe leer y descubrir en mi corazón lo que secretamente en él guardo? Y no seréis vosotros, sino será el Padre el que hable por vuestro conducto.

51. Mas por estos dones no seréis señores, no seréis grandes entre la humanidad; vuestra materia nada de esa grandeza espiritual denotará; seréis uno más entre todos. No llevaréis insignias como todos aparentemente, pero vuestro espíritu, en los instantes o momentos propicios se manifestará y se desbordará.

52. Lleváis por gracia del Espíritu Santo, el don de la videncia y el don de la videncia, oh Pueblo, es algo más, no se limita a contemplar con los ojos del espíritu los mirajes del Más Allá. La videncia, oh pueblo, es algo más amplio en vosotros: Es intuición, es presentimiento, es don profético con el cual podéis recibir mensajes del Más Allá en vuestros sueños.

53. La videncia es la mirada espiritual que contempla lo que a bien tiene el Señor, descubrir de Su arcano al espíritu para convertirlo en el profeta y cuántas el vidente viendo, no sabrá lo que ha visto y dando testimonio de ello, aquellos que le escuchen comprenderán mejor la visión del vidente.

54. La visión del profeta ha de prepararse para que su mirada esté limpia, para que su ojo espiritual sea digno de ver y de recibir, lo que a bien tenga el Señor confiarle y después entregar. Hoy los videntes en preparación están y de cierto os digo: todos sois Unos se han desarrollado en una forma, otros en otra, los otros en otra, pero todos tenéis la mirada de vuestro espíritu abierta hacia el Más Allá.

55. Mas aquellos que en forma de siluetas y de mirajes contemplan lo que es mi voluntad, aquellos que en figuras simbólicas en el Más Allá, en el instante de su oración contemplan el pasado, el presente o el porvenir, a ellos en preparación tengo, porque a partir de 1950 muy grande será su misión y su responsabilidad entre la humanidad.

56. Quiero que para ese tiempo estéis preparados, porque cuando ya esta mi Palabra no resuene a través de los Portavoces, gran falta hará al pueblo, a las multitudes tanto de creyentes como de increyentes. Vuestro testimonio, vuestro aviso, vuestra voz de alerta, vuestra voz de preparación, seréis como antorchas en medio de la noche, seréis como heraldos que despierten a los pueblos en los amaneceres.

57. Por eso preparaos, oh videntes, preparaos pueblo amado, para que después del tiempo de esta mi Palabra, sepáis recibir en vuestro espíritu todo mensaje que descienda de mi Espíritu al vuestro. Pueda vuestra mirada espiritual encontrarse limpia, digna y preparada para contemplar todo aquello que Yo os quiera enseñar o mostrar.

58. Hoy el Maestro os ha hablado de estos grandes dones que están en vosotros, y cuando haya partido el Maestro tendréis que buscarme mucho dentro de vosotros mismo; iréis descubriendo de estos dones su grandeza en vuestro propio ser. Lloraréis maravillados, por tanto amor, por tanta grandeza con que os he revestido.

59. Mas el don de Facultad, su uso no lo volveréis a hacer después de 1950. Ni mi Mundo Espiritual, a quien le ha sido permitido tomar materia en este tiempo, volverá a tomar un solo cerebro. Ni vosotros ni ellos volverán a unirse en esa comunicación, estaréis más próximos vosotros y mi Mundo Espiritual después de esta comunicación, en una comunicación más perfecta, que es la de espíritu a espíritu.

60. Mi Mundo Espiritual seguirá vibrando a través de vosotros, de los que fueron Facultades y de los que no lo fueron, así como de los que habiendo tenido facultad no la desarrollaron; pero tendréis a mi Mundo Espiritual por inspiración y él os inspirará, él os dará el bálsamo de curación y el hará prodigios a través de vosotros. Él será verbo también a través de vosotros, será luz y será miraje entre vosotros.

61. Mas si pasado un tiempo después de estas cosas, después del tiempo de estas mis manifestaciones, comenzáis a oír rumores de que ha vuelto el Maestro o de que el Mundo Espiritual está volviendo a comunicarse a través de Facultades, no creáis esos rumores; podéis desmentirlos o abolirlos, porque mi palabra es una sola, mi Ley es una sola. Viviréis alerta, Pueblo amado, para que sepáis reconocer la voz de los falsos profetas y los testimonios de los apóstoles de la impostura.

62. Viviréis alerta, mi pueblo, para que no caigáis en esas redes, para que seáis fuerte en esos tiempos de lucha que han de venir, porque un conglomerado de mis discípulos permanecerá fiel a mis enseñanzas, permanecerá firme en mis leyes. No se manchará, será el soldado que luche en verdad con su estandarte de pureza, de espiritualidad y de verdad, y en ese conglomerado Yo me manifestaré para hablar a los demás, para decir: Esta es mi Obra, estos son mis siervos, estos son mis discípulos.

63. Y la mejor señal que Yo de al mundo de cuáles son mis soldados, será que en las grandes pruebas los falsos caerán y los fieles permanecerán firmes. Los falsos renegarán ante el dolor y los fieles me bendecirán; los falsos volverán las espaldas y los fieles permanecerán siempre firmes. Yo quiero que vosotros todos seáis mis fieles, mis testigos y mis discípulos. Para ello, Yo os unjo y os preparo.

64. Antes de finalizar esta Cátedra, la lección de este día, voy a deciros algo que no debe sorprenderos: Os he hablado en mi Palabra de los llamados y de los escogidos. ¿Creéis, oh mis hijos, que un Padre perfecto y divino como Yo, puede tener predilecciones o hacer distinciones entre sus hijos? ¿Podría un espíritu despierto y adelantado aceptar que un Padre done a unos de sus hijos y a otros los deje sin dones?

65. Cuando vosotros penetréis en los pueblos, en las naciones, en las extensas comarcas y aún en las selvas, encontraréis allí seres humanos y descubriréis que todos sois hermanos. Cuando a ellos tratéis, cuando entre ellos vayáis dando el testimonio de la Obra Espiritualista, se irán maravillando vuestros ojos con muchas pruebas que Yo os voy a dar. Iréis con paso firme entregando, depositando mi Mensaje en el corazón de la humanidad y los hombres, al recibir este Mensaje, sentirán la paz de mi Reino.

66. Los enfermos recibirán el bálsamo y sanarán; los incrédulos pedirán pruebas y pruebas les serán entregadas y creerán; los tristes llorarán por última vez lágrimas, pero esas lágrimas serán de regocijo. Y entonces las multitudes bendecirán a los siervos, a los discípulos del Espíritu Santo y seréis aclamados, seguidos y admirados. Pero he aquí, que entre aquellos admiradores, entre aquellos aduladores de estos mis enviados surgirán videntes, hombres y mujeres llenos de bálsamo de curación; surgirán hombres con labios proféticos y con labios llenos del verbo de mi Espíritu Santo.

67. Entonces, vosotros reconoceréis que no sois los únicos, que sois solamente los primeros, que sois solamente los encargados de despertar al mundo.

68. Que sois solamente, vos pueblo, la voz, el portavoz, el emisario que vaya a despertar al mundo, para decirle que el hombre tiene espíritu, que el espíritu tiene potencias y que esas potencias han sido entregadas por el Espíritu Santo. Entonces descubriréis que todos sois iguales, que ante el Padre, ante su amor y ante su justicia, todos los espíritus están donados en la misma cantidad, con la misma abundancia y con la misma gracia, en espíritu y en verdad.

69. Será entonces cuando la humanidad se contemple así misma, se escudriñe y se pregunte así misma el misterio que hay en el fondo de cada ser.

70. Entonces los hombres penetraran al fondo de sí mismos, reconocerán su propio espíritu y después levantarán su faz, para preguntar al infinito todo aquello que no han alcanzado a comprender. Mas todo lo que vosotros podáis decir, descubrir y enseñar, aquello que con ansia y con hambre pregunten, lo diréis. Y todo aquello que no alcancéis a comprender, que no esté con vosotros, porque es algo muy alto, lo pediréis al Padre y si a bien tiene el entregarlo por vuestro conducto, lo entregará.

71. Por eso, id reconociendo vuestra misión pueblo, y si hoy todavía os llamo pueblo y os llamo Israel, pensad que un tiempo llegará en que todos los espíritus formaréis un solo pueblo, una sola familia, la familia del Padre Divino, que todos llegarán a Él y todos serán ante el Señor.

72. Al recobrarse el Rayo Divino hacia mi propio Espíritu, vuestros espíritus unidos desde el Más Allá donde se encuentran meditando en las cosas del Padre, recreándose con la presencia del Señor, desde allí enviaréis a todo el orbe vuestro mensaje de paz. Unidos a las huestes espirituales de la paz y del bálsamo, enviaréis vuestros pensamientos, vuestros sentimientos a todo este mundo que es vuestro hermano y vuestro compañero de jornada. A este mundo que, a pesar de sus sectas y religiones, no ha alcanzado toda la luz para su espíritu.

73. Y vosotros, ¿qué más podéis pedir en este día de todo cuanto os he entregado? Si en el instante de entregar una sola de mis palabras a vuestro corazón, en ella va todo lo que necesitáis para vuestro camino, en esta Palabra va mi mirada que contempla todo vuestro destino.

74. Os he mirado y os he escuchado pueblo una vez más, y os digo: No pidáis en este instante porque todo está dado ya. Cuando paséis por vuestro camino de lucha, ya está depositado en él, el presente que necesitáis, que habéis pedido.

75. Solamente haced méritos, haceos cada día acreedores a mi amor, a mi caridad, y antes de que solicitéis algo, ya estará concedido de antemano para vosotros, porque os amo mis hijos. Porque no me complazco con vuestro sufrimiento, porque el Padre quisiera ver en vuestra faz solamente la sonrisa y la paz. De esta paz os he revestido, conservadla y participad de ella.

76. Yo os bendigo, os acaricio una vez más. Y por vuestra petición, por vuestro deseo doy mi caricia, mi bálsamo y mi paz a todo el Universo.

77. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

1 DE FEBRERO 1950.

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