C.I. 02 Abril 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 001
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. Amados discípulos: Os contemplo en vuestro sitio, cada quien esperando mi presencia, cada uno preparándose para recibir de Mí la lección, la parte que le corresponde.
02. ¡Bienvenidos seáis ante mi Palabra! ¿Os dais cuenta en verdad mi pueblo, de los instantes que estáis viviendo? ¿Quiénes son aquellos que han llegado con verdadera preparación, con limpidez, para recibir en su espíritu estas mis palabras que van siendo las últimas que os entrego por conducto de los hombres?
03. Os habéis purificado en el camino de vuestra vida, se ha limpiado vuestro corazón con el dolor; pero por sobre el dolor, por sobre el cáliz de amargura que esta vida os da en cada día, es vuestro espíritu el que se va redimiendo, regenerando y elevando para por medio de la práctica de mi Doctrina, alcanzar la verdadera limpidez espiritual y así insensiblemente llegáis ante el Maestro y cuando estáis ante su Palabra, delante de su manifestación, dudáis de vuestra preparación, dudáis de vuestra propia limpidez.
04. Vuestra Conciencia, por un instante os reclama mayor preparación. Hacéis un examen de Conciencia y os encontráis indignos, pecadores, manchados y decís al Maestro que no sois dignos de Él, que habéis llegado a esta manifestación sin la preparación debida ni en el espíritu ni en la carne; pero el Maestro responde a vuestra duda: Yo os encuentro preparados.
05. Yo contemplo limpidez en vuestro espíritu. Yo os hago dignos; pero también vosotros os habéis hecho de Mí, y he aquí, mi Palabra como una caricia, mi esencia como bálsamo sobre vuestros sufrimientos, mi presencia para confortaros y llenaros de valor y deciros también que Yo soy el milagro perpetuo entre vosotros, que el tiempo del pasado no ha pasado.
06. Estáis conmemorando por vez postrera con vuestro Maestro en esta forma, mi pasión del Segundo Tiempo. No venís a cumplir con una tradición, porque los Espiritualistas del Tercer Tiempo, los discípulos del Espíritu Santo, no serán tradicionalistas, serán obedientes a Mi Ley.
07. Venís solamente a conmemorar aquellos divinos acontecimientos, aquellas pruebas y aquellas obras poderosas de vuestro Padre con las cuales os rescató del pecado, aquellas obras que fueron el precio de vuestra propia salvación.
08. Venís a recordar, a vivir con vuestro Maestro que en el Tercer Tiempo, de cerca os habla aquella pasión escrita con luz de verdad, con sangre de amor y con toda la vida de vuestro Maestro, que es vuestra heredad.
09. Venís para dar gracias al Padre; mas en el fondo de muchos corazones que por largo tiempo han recibido mi Enseñanza y prodigios, encuentro esta pregunta: «¿Por qué Padre, no realizas en mi vida el milagro que ha tiempo pido y espero?» El Maestro os dice: Discípulos en el Tercer Tiempo, he sembrado de milagros y de maravillas vuestro camino.
10. De mi mano a vuestra mano han descendido beneficios y gracias para vosotros. Por conducto de mi Mundo Espiritual he derramado en mi pueblo grandes caridades. Por vuestra fe y amor hacia mi Divinidad os he hecho acreedores de prodigios que habéis obrado sobre vuestros hermanos.
11. Mas si en los últimos tiempos no habéis contemplado las maravillas que disteis en vuestros primeros pasos, el Maestro os dice: ¿Por ventura, necesitáis de un milagro diario para poder creer en Mí? Yo aliento vuestra fe, estímulo a vuestro espíritu en vuestros primeros pasos. Yo derramo gracias y bendiciones materializándolas en milagros patentes para vosotros.
12. Mas cuando la fe pudo encenderse en vuestro espíritu, el Maestro fue dejando de manifestarse entre vosotros. Hoy vuestra fe no debe exigir al Padre nada. Hoy vuestra fe de discípulos debe ser conforme con la voluntad del Señor. Si vuestra fe es verdadera, a ella le basta con estar en el fondo de vosotros mismos para existir y vencer todos los obstáculos y las adversidades, y me preguntáis:
13. Maestro, ¿qué cosa es la fe? Y el Maestro dice:
14. La fe es la mirada espiritual que ve más allá del corazón y de la mente. La fe es la pupila del espíritu que contempla y descubre la verdad. Por eso, las cosas que muchas veces no alcanzáis a razonar o comprender y aún no alcanzáis a sentir, solamente a presentir, las contempla vuestra fe y os hace firmes en ella, porque el espíritu es el que contempla cara a cara la verdad.
15. Una vez más el Padre os dice, que la fe no os ciega y así os quiero contemplar, discípulos, plenos de fe y confianza en mi Divinidad, como venís en este día, llenos de preparación en espera de mi Palabra.
16. Es alba trascendental para vosotros, porque debéis daros cuenta, oh pueblo amado, que Yo estoy edificando entre vosotros la nueva Jerusalén. Sois vosotros las primeras piedras de la nueva ciudad, de la ciudad blanca anunciada por el Padre a través de sus profetas. De esta ciudad espiritual que no tendrá asiento en la Tierra, porque si vosotros habéis pensado que la Nueva Jerusalén es vuestra patria terrestre, estáis en error.
17. Yo he principiado la edificación de la Nueva Jerusalén entre vosotros y vosotros estáis morando en la nación Mexicana; pero esa ciudad está en vuestro espíritu y esa ciudad, más blanca que el ampo de la nieve, aumentará y se extenderá por todo el orbe cuando la redención del hombre venga.
18. En este día mi Divino Espíritu penetra en el vuestro, preparado por mi mano para formar el principio de esa Santa Ciudad, de ese santuario y al no contemplar la preparación perfecta entre vosotros, al no contemplar la armonía, la verdadera fraternidad entre este pueblo, siente mi Espíritu el dolor.
19. Experimenta mi Espíritu la tristeza de que no podéis estar plenamente Conmigo; que a pesar de los tiempos en que os he doctrinado, todavía persistís en las pasiones, todavía dudáis, todavía ofrendáis culto a la idolatría.
20. Penetro entre mi pueblo Espiritualista y en mi pueblo contemplo la flaqueza de Pedro, la duda de Tomas, contemplo también la debilidad, la flaqueza por los intereses terrestres como Judas y es menester que el Maestro os siga preparando.
21. Tomad la conmemoración que entre vosotros hago en el año de 1950, como aquel día en que reunido el Maestro con sus discípulos penetró en la primera Jerusalén para cumplir allí su divina misión.
22. Tomad estos días y estos instantes para vivirlos en vuestro espíritu con toda verdad y preparación; no como una simple conmemoración, sino sintiendo que en verdad el Maestro os está entregando sus últimas palabras a través de los portavoces humanos en el Tercer Tiempo.
23. Y que esas palabras serán como un pan para vuestro espíritu a través de la jornada, que estas enseñanzas serán vuestro baluarte y vuestro báculo, que debéis hacerlas vuestras. Dejarlas grabadas con el fuego de mi amor en vuestra Conciencia, para que después, como vuestro Maestro, vosotros sepáis escribir en el corazón de vuestros hermanos mi Palabra con el mismo amor con que Yo os lo he venido a entregar.
24. Gran parte de esta humanidad celebrando esta tradición puede encontrarse. Desde mi solio contemplo a mis hijos y en plenitud espiritual desciendo entre todos. Mi Espíritu Santo se hace sentir con su luz y su calor dentro de todos los espíritus; hago sentir mis pasos en el corazón de todas mis criaturas.
25. Es la preparación que vengo a dar a este mundo, para que despierte en el espíritu y se levante, porque el Padre está preparando, una vez más os digo, la Nueva Jerusalén entre la humanidad.
26. Cuando la regeneración espiritual y humana sea en todos los pueblos de la Tierra, cuando la Espiritualidad del mundo traiga como frutos la fraternidad entre todos el acercamiento y el amor, entonces os digo, de este planeta surgirá una luz blanca espiritual que será contemplada en todos los orbes.
27. Será la Ciudad Blanca y pura que Juan pudo contemplar en su éxtasis. Ya no será la ciudad deicida que levante a su Dios sobre una cruz para verlo sangrar y morir. Será la ciudad regenerada la que espera en el fondo de su propio espíritu, la venida del Espíritu Santo, del Padre que desciende de la cruz, de su martirio para ser eternamente en el corazón de sus discípulos.
28. Cuando Yo lloré sobre la primera Jerusalén no fue por la ciudad ni fue por aquella raza. Fue por la ceguedad de los hombres que teniendo tan cerca a su Padre no lo podían reconocer. Y abriendo aquel Maestro sus brazos paternales para estrechar sobre su Corazón a sus hijos, el corazón de los hijos se cerraba por las tinieblas de aquél, y el Padre no podía sentir la caricia de los suyos.
29. En cambio, sólo recibió la incredulidad, la burla, el escarnio y la muerte. Mas como no era aquella ciudad material por la que Jesús lloraba, Yo permití la destrucción de ella, para mostrar al mundo que a quien el Padre venía buscando y busca siempre es a la oveja espiritual perdida en los breñales y en las selvas tenebrosas del pecado.
30. Si en aquel Segundo Tiempo pude deciros: «Mi reino no es de este mundo». ¿Cómo en el Tercer Tiempo, el del Espíritu Santo, el tiempo de la Espiritualidad y las grandes revelaciones del Más Allá, había de venir a fundar la Nueva Jerusalén sobre el polvo de la tierra?
31. ¡Ah, no, discípulos amados! Por eso en esta última conmemoración os digo: No os fanaticéis en lo espiritual con vuestra nación, porque ella ha sido solamente vuestro abrigo en este tiempo como pudo haberlo sido cualquier otro rincón de la Tierra; pero que vosotros los escogidos para escuchar mi Palabra en este Tercer Tiempo, si sois por quienes Yo he principiado a edificar la Nueva Jerusalén.
32. Hoy estáis lejos todavía de contemplar el reino de paz en vuestro mundo; pero despojaos de todo egoísmo, no pensando jamás que, si no habéis de disfrutar del Reino y del tiempo de gracia, que por esa razón no debéis esforzaros en la lucha. No, mi pueblo.
33. Yo os he enseñado a olvidaros de sí mismos para pensar en los demás. ¿Por qué habéis de preocuparos tanto de vosotros mismos, si Yo soy el que más me preocupo de vosotros? Hay muchos a quienes les hace falta vuestra presencia, vuestra palabra, vuestras oraciones, vuestro amor.
34. Hay muchos que necesitan del caudal de paz que lleváis en vuestro espíritu, de ese caudal todavía no reconocido por vosotros, de esas virtudes latentes en vuestro ser, pero que no se han desenvuelto todavía por vuestra falta de confianza y de práctica; mas pensad que vosotros sois los primeros labradores de una gran campiña.
35. Si dejáis comenzada la faena cuando os haga el llamado hacia el Más Allá, no temáis, que la muerte no terminará con vuestro cumplimiento. La muerte no cortará vuestros pasos ni vuestra lucha. Yo soy la Vida, Yo soy Eterno y en ella, os he hecho habitar para que la obra que habéis comenzado no abandonéis jamás, para que la cosecha final sea perfecta y no se pierda un solo grano.
36. Pensad en las nuevas generaciones, en las generaciones que han de sucederos y para ellas sembrad paz, dejad impresa la huella de vuestra virtud, de vuestro buen ejemplo. Sed virtuosos en el placer y en el sufrimiento, sed virtuosos en la paz y en la lucha. Sed prudentes y serenos ante las pruebas.
37. Poned en práctica mis leyes de amor y de justicia. No hay sacrificio ni imposible alguno en el cumplimiento de mis máximas.
38. No vengo todavía a exigiros obras perfectas.
39. No espero todavía de vosotros en este tiempo la suma perfección, porque os contemplo debatiéndoos día tras día, instante tras instante, en un mundo que es como un océano tempestuoso, en el cual lucháis en una pequeña barquilla. Es la barquilla de vuestra Conciencia, de vuestra virtud, de vuestra honradez, para no dejaros envolver por esas olas y perecer en el fondo de ese mar embravecido; así os contemplo.
40. Las tempestades del espíritu hoy azotan a la humanidad y al mundo. Los grandes cataclismos espirituales, las grandes contiendas morales producidas por las doctrinas de los hombres, se preparan para grandes acontecimientos y dolores entre la humanidad. Todavía vuestro espíritu no encuentra morada de paz en esta Tierra. Espiritualmente, todavía no es amable vuestro planeta.
41. A vuestro espíritu envío puro y limpio a morar esta Tierra y volvéis manchados a Mí. Envío en el seno de vosotros criaturas limpias y me las volvéis impuras, porque el ambiente vuestro y toda vuestra vida, saturados y contaminados de pecado y de perversidad, pueden encontrarse.
42. La virtud la contemplo como pequeñas flamas encendidas aquí y allá, unas distantes de otras y a cada instante azotadas por los vendavales de las pasiones, de las ambiciones y todo lo que vuestra vida de estos tiempos ha brindado a los hombres. Mucho tiempo antes que vuestro espíritu encuentre la verdadera paz sobre el planeta, ha sido vuestro corazón humano el que ha encontrado morada de paz en él mismo.
43. Para que el hombre pudiera habitar este planeta, tuve antes que someter a vuestra morada a la preparación, Yo estremecí vuestro planeta bajo la fuerza de mis elementos. Yo la conmoví muchas veces para que después de cada cataclismo, de cada prueba, fuera alcanzando mayor perfección, mayor preparación. Hasta poder brindar esta Tierra como un paraíso, como una mansión llena de deleites, de maravillas y perfecciones para el hombre.
44. Sólo las bestias primitivas pudieron habitar vuestro planeta en sus principios. Y hasta que mi mano sabia le dio toda perfección, toda gracia y preparación a esta Tierra os hice llegar a ella para morarla, vivirla y gozarla, para sentirla, amarla y comprenderla. Porque también amar y comprender esta vida es amarme a Mí y es comprenderme. Cuando ese amor y esa comprensión son verdaderos, porque Yo estoy en todo.
45. Yo estoy en todas las cosas y en todas las naturalezas y en todo el hombre puede encontrarme a Mí. Todo está obrado por Mí, todo tiene mi Nombre y mi huella, todo me refleja a Mí y todo me ama.
46. Los que han penetrado en las naturalezas me niegan. Es que no han sabido ver, es que no han comprendido y mucho menos han sentido. ¡Cuántos hay que sin saber ni comprender creen! Porque la mirada de su espíritu en donde está la fe, han contemplado cara a cara la verdad.
47. El planeta en lo material ha sido amable para vosotros, mansión de deleites, paraíso de bendiciones, de armonía y de gracia. Os habéis maravillado contemplando la perfección con que todo vive, con que cada cosa creada por Mí ocupa su lugar y camina por su senda. Todo obediente a una ley, todo sujeto a un mandato, todo obediente a una orden.
48. Vosotros no podéis dudar de vuestra naturaleza material, vosotros habréis de confiar en la precisión, en la fidelidad de sus leyes. Vosotros confiáis en la precisión, y habéis descubierto muchas cosas en el fondo de ellas, y confiáis en el cumplimiento de las leyes naturales y esas leyes no os han defraudado jamás.
49. De la tierra habéis recogido su sabor. La Tierra ha sido como un manantial de bendiciones para vuestro ser. Ha sido un seno maternal, ha sido un seno que siempre os ha dado el sustento; ha sido un regazo para vuestro descanso, para vuestras luchas.
50. Mientras este mundo y esta naturaleza encontraron su cauce, vuestro espíritu no ha encontrado aúnen él la paz perfecta, vuestro espíritu se debate todavía en el Tercer Tiempo en los grandes cataclismos.
51. Si Yo antes con mi poder estremecí y conmoví vuestro planeta para prepararlo como mansión de paz para los hombres, también he sido tempestad para vuestro espíritu, he sido rayo, he sido caos entre vosotros.
52. También he conmovido el seno de vuestras sociedades, de vuestras instituciones, de vuestras religiones como un torbellino y otras veces, vosotros lo habéis conmovido con vuestras grandes contiendas, con vuestra falta de unificación espiritual. Yo lo he permitido.
53. Grandes acontecimientos de esta índole se esperan entre vosotros y las ideas de todos los hombres, sus doctrinas, sus leyes, sus armas, serán como un diluvio universal.
54. Sobre todos los hombres serán como una tempestad que alcance a todos y a todos os haga exclamar exclamaciones de dolor. No vengo a atemorizaros con esto, sino a preveniros para que aquellos de vosotros que viváis ese tiempo permanezcáis firmes, y sepáis porqué son estas cosas.
55. Así debe ser, porque todo ello será en verdad, preparación para el espíritu. Será la fuerza de mi Espíritu la que abata la soberbia y el orgullo del hombre. Será mi luz la que descubra toda la verdad a los hombres que entre tinieblas han andado. Será la verdad de mi Ciencia Divina la que ilumine el corazón y la consciencia de la ciencia humana. Será la virtud de mis Doctrinas las que refleje en el corazón y en la conciencia de todos los hombres, para que les señale el camino de la verdad y de la justicia.
56. Tienen que acontecer todavía muchas cosas y después de ellas será entre vosotros, en vuestro mundo, el hombre como un nuevo hombre, la vida como una nueva vida. Será el renacimiento de la humanidad en lo espiritual y en lo humano. Y cuando la humanidad haya penetrado por esta senda al camino de la virtud, de la espiritualidad, de la verdadera moral, entonces se asombrará de que la vida que Yo os he ofrecido ha sido siempre la misma, los elementos siempre los mismos, el tiempo siempre igual.
57. En aquellos tiempos vuestro suelo no dará más flores de las que hoy da, ni más simiente de la que hoy os brinda, ni habrá más luz ni más calor por parte del astro rey, ni habrá mejor color azul de vuestro cielo, ni las campiñas ni los valles tendrán mayor verdor del que ahora muestran. Todo será igual.
58. No habrá más abundancia de la que hay en el mundo, que hoy os puede ofrecer o brindar; pero en aquel tiempo la justicia repartirá por partes iguales a todos. No habrá grandes ni pequeños, no habrá señores ni esclavos, no existirán hambrientos ante los satisfechos y hartos; desaparecerá la miseria en todas sus formas.
59. En ese tiempo, oh discípulos estará la Nueva Jerusalén en el corazón de los hombres. Habrá elevación espiritual entre vosotros.
60. Los espíritus que Yo envíe entre vosotros a encarnarse no será para que os traigan misiones de virtud, no será para que ellos vengan a enseñaros el bien. Por el contrario, Yo enviaré entre vosotros espíritus necesitados de vuestras virtudes, para que ellos al penetrar en vuestro seno, se despojen de su pecado, aprendan de vuestras virtudes y en vuestro seno se sanen sus lacras y se redima su espíritu. Al contrario de lo que estos tiempos acontece con los espíritus blancos y puros que envió al seno de vosotros, y que devolvéis al Padre con manchas y con lacras.
61. Dejad que la esencia de Mi palabra penetre muy dentro de vuestro corazón.
62. No os olvidéis de los vuestros. Formad en el corazón de vuestros hijos un santuario de Espiritualidad para ellos, ya no es la idolatría ni el fanatismo; pero tampoco el Maestro quiere que sus espíritus vaguen en la libertad sin cumplir con una ley espiritual, sin seguir una senda.
63. No basta no hacer daño a nadie. Lo perfecto y lo justo es no hacer el mal; pero sí hacer el bien y entonces con esto estaréis imitando oh, discípulos a quienes he recibido en esta alba de gracia ante Mi palabra. Porque sois los que vais siguiendo los pasos del Maestro, que ya va encumbrando una vez más el Calvario, porque al finalizar 1950, Yo dejaré de comunicarme por el entendimiento del hombre, y esto será como en aquel Segundo Tiempo, cuando Jesús se elevó desde la cruz hasta Su solio.
64. Venís tras de mis pasos, porque no queréis perder una de mis p Sabéis que son las últimas y queréis guardarlas en vuestro corazón, queréis ser los testigos de lo último que Yo entregue y que Yo diga, queréis recibir todas mis caricias.
65. Sois aquellos que desde lo más profundo de vuestro corazón, estáis cantando en este día…¡Hosanna! Estáis mostrando vuestro corazón para que Yo pase sobre él. No son vuestras túnicas, no son vuestros mantos los que tendéis a mi paso; ahora son vuestros corazones.
66. No son vuestras gargantas las que exclaman:¡Hosanna, hosanna, gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad! Ese Hosanna es el que brota de los más profundo de vuestro espíritu como un himno de humildad, de amor y de reconocimiento. Como un himno de fe en esta manifestación, que en el Tercer Tiempo os he venido a ofrecer.
67. Así también en aquel Segundo Tiempo me seguisteis cuando mi tiempo llegó, y os anuncié que habíamos de penetrar en Jerusalén para conmemorar la Pascua. Las grandes multitudes creían en Mí por mis prodigios; las grandes muchedumbres de corazones agradecidos, de espíritus asombrados, de corazones cautivados por mi Palabra y por amor a Mí, de hombres y mujeres, ancianos y niños que creían firmemente en el Mesías.
68. Penetré seguido de aquellas multitudes en la gran ciudad y la exclamación de aquellas multitudes, los gritos que desgarraban sus gargantas, conmovieron y estremecieron el corazón de los fariseos, de los sacerdotes y ellos, llegando ante mi presencia, me dijeron: “¡Maestro, si Tú enseñas paz, ¿por qué permites que tus discípulos escandalicen de esta manera?” Y el Maestro pudo contestar a aquellos: “En verdad os digo, que si éstos callaran, las piedras gritarían.”
69. Porque eran instantes de júbilo, porque era la culminación y la glorificación del Maestro entre los hambrientos y sedientos de justicia, entre aquellos espíritus que por largos tiempos habían esperado la venida de su Señor, el cumplimiento de la promesa hecha por El poseedor de los cielos a sus padres terrenales.
70. Por eso era la alegría, el júbilo en aquellos seres que se manifestaba en todas formas. También en aquel tiempo conmemore entre vosotros, entre Mis discípulos, un acontecimiento espiritual, la liberación de Mi pueblo del Egipto.
71. Esa era la conmemoración de la Pascua y, así en el Segundo Tiempo lo conmemoré. Mas no cumplí simplemente con la tradición, porque mientras el Pueblo cumplía con la tradición sacrificando un cordero, Yo no sacrifiqué cordero alguno, sino antes entregue Mi cuerpo para convertirlo en el Cordero Inmolado de esa Pascua.
72. Ahora en este Tercer Tiempo no vengo a cumplir con tradición alguna, pero sí a conmemorar y a vivir con vosotros el tiempo pasado, que es presente siempre en la eternidad, el Segundo Tiempo que es presente en el Tercero y es uno con el Primero, para ser siempre en todos los tiempos.
73. Porque lo que a través de las Eras el Padre ha entregado a Sus hijos, no es cosa perecedera, lo que he derramado en vuestro espíritu en él está y en él estará por siempre; esa es la Ley que en verdad os dicté sobre el Sinaí, y está en vuestra C Mi Palabra y Mi sangre vertida entre vosotros en el Segundo Tiempo, el Espíritu Santo viene revelando a vosotros, presente estará por una eternidad.
74. Después de 1950, cuando sea llegada la conmemoración de estas cosas entre vosotros, conmemoraréis; mas vuestra conmemoración será de meditación, de verdaderos propósitos, de elevación espiritual. No haréis festines creyendo con ello agradarme; no haréis fiestas ni ceremonias, ni ritos creyendo con ello agradarme; ni creyendo cumplir con ello olvidándoos de la Ley. No seréis tradicionalistas.
75. Mas seréis los discípulos Espiritualistas que llevéis siempre presente, vivo y nuevo, el ejemplo y la pasión de vuestro Maestro, para vosotros siempre serán así estos días, y para vosotros siempre estaré Yo dándoos mi caricia. Vosotros seréis los que siempre miréis y reconozcáis mis milagros; entre vosotros siempre me sentiréis como Aquél que se sacrifica por los pecadores. Escuchareis siempre en lo espiritual, en el fondo de vuestra Conciencia, mi divino perdón ante los mayores pecados y mi gran justicia, mi inexorable justicia sobre las obras de los hombres. Mi pasión no será por vosotros recordada solamente en estos días de cada año. Mi pasión quiero que viva dentro y sobre de vosotros eternamente.
76. Así os preparo y así os hablo, pueblo amado, en este día de gracia en que conmemoráis en esta forma Conmigo, por última vez, mi Divina Pasión del Segundo Tiempo.
77. Llegado el instante de conmemorar el Santo Cenáculo, lo haréis. Tomaréis el ejemplo que os di en aquel Segundo Tiempo para entregaros nuevas lecciones, para derramar sobre vosotros más pan y más vino espiritual, para esclarecer a vuestro espíritu las cosas que todavía envueltas en misterio contempláis.
78. Cuando sea llegado entre vosotros el día en que conmemoráis la muerte de vuestro Señor, se hará silencio entre mis discípulos. No descenderá mi Rayo a tomar materia. Mi Divino Espíritu quedará en espera de la elevación del vuestro. No será menester que acudáis al recinto; pero si al instante en que vuestro Maestro en cuanto hombre expiró en la cruz, estaréis todos elevados en una oración, estaréis en comunión con mi Divino Espíritu pidiendo por la paz del mundo. Así quiero contemplaros en ese día, próximos a Mí.
79. Después, en el nuevo día, descenderé como Juez sobre todo el orbe. Me tendréis nuevamente comunicado por el entendimiento humano.
80. En el día de Resurrección, tomaréis también de aquellos ejemplos que os di en el Segundo Tiempo, para hacer más luz en vuestro espíritu. Porque de cierto os digo, que habéis penetrado en un tiempo en que la humanidad cristiana y los que se están convirtiendo al Cristianismo, estudian, escudriñan, destrozan mi Palabra y mis obras de los tiempos pasado en busca de la verdad, de la verdadera interpretación y en esa búsqueda, en ese análisis los unos descubren unas cosas, los otros otras.
81. En los unos contemplo luz, pero hay quienes se han confundido. Unos van por buen camino; los primeros pasos apenas y han creído haber llegado al fondo de mis enseñanzas.
82. En unos contemplo humildad, amor y respeto para penetrar en el análisis, y en otros contemplo vanidad, y sus lenguas se desatan explicando la Palabra de Jesús, interpretando a los profetas, explicando la Ley, y de cierto os digo: ¡Cuántos de esos solamente confunden a las muchedumbres!
83. Vengo entre vosotros a hacer luz sobre las cosas de los tiempos pasados, que hago presentes entre vosotros para que sepáis quienes hablan con verdad y con luz, y quienes hablan por vanidad, que es tiniebla; pues vosotros no os perderéis en la duda ni en la incertidumbre de las malas interpretaciones.
84. Vosotros seréis fuertes por la explicación, por la iluminación que el Espíritu Santo ha venido hacer entre su pueblo; pero también vuestro análisis, vuestro estudio, vuestra penetración en mi Obra y en mi Doctrina os inspirará y revelará grandes cosas, para que en vosotros no exista jamás la mala interpretación, el mal análisis.
85. Buscaréis mi esencia y mi verdad con vuestra oración, respeto y amor y así, cuando el necesitado de mi luz llegue a vuestras puertas encontrará que sois apóstoles de la verdad, que sois emisarios de mi luz y de mi paz. Que vuestra palabra no es la vierten vuestros labios, sino es el pan y el vino que brotan de vuestro corazón, el mismo sustento que Yo os he dado y que aquel en su necesidad, en su hambre y sed recibirá de vosotros mismos.
86. ¡Aprended de Mí! ¡Llevad mi ejemplo y llenaos de Mi vida, oh, pueblo bendito, oh discípulos, a quienes en este instante no divido en grupos! Hoy no hablo en parte a los labriegos, a las columnas y portavoces. Ha mucho tiempo que no os divido en grupos para hablaros; a todos os considero mis discípulos, todos sois en mi campiña mis labriegos. Unos primeros y otros postreros, pero a todos haré primeros por vuestro amor, por vuestro ahínco y obediencia.
87. En este día en que vuestro espíritu exclama: “¡Hosanna!” De alegría, su hosanna espiritual a las alturas, mi Divino Espíritu os inunda de paz, amor y bendiciones, y por vosotros también bendigo y esparzo mis bendiciones a todo el orbe. Atraigo hacia Mí legiones de espíritus, que también por largo tiempo se han lavado y purificado en el espacio, para que en estos tiempos reciban de lleno mi luz y contemplen la continuación de mi Obra, la edificación de la Nueva Jerusalén en la Conciencia de los hombres.
88. Esta ha sido mi Cátedra de este día.
89. ¡Mi paz sea con vosotros!
Domingo de Ramos 2 de Abril, 1950.
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