Del llamado fin del mundo

Del llamado fin del mundo

Muchos discuten sobre el temido y terrible fin del mundo que suponíais a la puerta de cada una de vuestras guerras. Os digo ahora, que ese fin que esperáis, no vendrá; mis palabras del Segundo Tiempo se referían a un mundo materializado y científico que no me honra, ni me ama, ni me reconoce. La Tierra no está manchada, está bendita y es pura; son los hombres los que han manchado su corazón.

Si la Tierra hubiese pecado, ya la hubiese destruido y os hubiera enviado a habitar a otro mundo, mas en ella no encuentro mancha. El mundo material, el planeta, no está próximo a su desintegración, pero el fin de ese mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, llegará con la luz de mi Doctrina, y sobre sus escombros Yo levantaré un nuevo mundo de progreso y de paz.

Os digo que estáis en el final de un mundo y en el principio de otro. El planeta seguirá siendo el mismo, la Naturaleza la misma, la luz también la misma, pero la forma de vivir de la humanidad será otra, sus finalidades, sus luchas y sus ideales, serán distintos. Habrá justicia, habrá verdad. ¿Cómo habéis podido creer que en el día del juicio resuciten los cuerpos de los muertos y se unan a sus espíritus para penetrar en el Reino de Dios? ¿Cómo podéis interpretar así lo que en otros tiempos se os enseñó?

Ahí tenéis el fruto de la mala interpretación que se ha dado a las Escrituras de los tiempos pasados, cuyo lenguaje divino no ha sido encontrado todavía en el fondo del lenguaje humano con que fueron escritas las revelaciones y las profecías. Muchos van hablando del fin del mundo, del juicio final, de la muerte y del infierno, sin saber un átomo de la verdad.

Cuando el dragón de vuestras pasiones haya sido muerto por vuestras armas de luz, un mundo nuevo aparecerá delante de los hombres, un mundo nuevo, siendo el mismo, pero el cual parecerá más hermoso, porque entonces los hombres sabrán tomarlo para su bienestar y progreso, infiltrando a todas sus obras un ideal de espiritualidad. Los corazones se ennoblecerán, las mentes tendrán luz, el espíritu sabrá manifestar su presencia. Todo lo bueno prosperará, todo lo elevado servirá de simiente a las obras humanas.

Sobre las ruinas de un mundo creado y destruido por una humanidad materialista, se levantará un nuevo mundo cuyos cimientos serán la experiencia y tendrá por finalidad el ideal de su elevación espiritual.

Grande será la transformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos. El mundo que desaparecerá será el mundo de maldad que habéis creado, en el cual los fuertes oprimen a los débiles, del que ha huido la inocencia hasta de los niños en el que los padres desconocen a los hijos y los hijos a los padres.

Este mundo en el que los principios e instituciones más sagradas han sido profanadas por los hombres, y en el cual unos a otros, en vez de amarse como hermanos, se matan. Para que esta nueva Babel desaparezca, es menester que su maldad sea cortada de raíz como mala hierba. El dolor será grande, pero en ese cáliz se purificarán los impuros y abrirán sus ojos los ciegos. La muerte detendrá la carrera de muchos, mas no será para exterminarles, sino para conducirles a la verdadera vida.

De las obras malas de la humanidad nada quedará, más sobre los escombros de vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la humanidad sea como una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y piense en mi Ley de amor.

Cesarán las confusiones, desaparecerán las encrucijadas, se disiparán los misterios, y una luz brillante, pero a la vez dulce y suave, porque es la del Espíritu Divino, dirá a los hombres que mucho buscaron, dudaron y se atormentaron: He aquí la verdad.

A grandes pasos se acerca la humanidad hacia el fin de ese mundo creado por la ciencia del hombre, de ese mundo falso y superficial; y será el hombre quien por propia mano destruya la obra que su orgullo y su codicia construyeron. Luego vendrá el silencio, la meditación y con ello la regeneración, los propósitos y los ideales elevados.

Ante los hombres se abrirá una nueva Era, y en ella penetrará una humanidad purificada en el dolor y acrisolada en la experiencia. Un nuevo mundo levantarán los hombres, pero será un mundo guiado por el espíritu, iluminado por la conciencia y encauzado por el camino de mi Ley.

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