De las sectas y religiones del mundo
De las diversas religiones y sectas en el mundo
¿Cuál es la verdadera religión? ¿En dónde está la verdadera sabiduría? Yo os digo: En Dios. Quien me ame y ame a su hermano, ha encontrado la verdad y ha cumplido con la Ley.
Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. (Santiago 1: 26-27)
El vacío que los hombres sienten dentro de sus diferentes religiones en este tiempo, se debe a que su espíritu tiene hambre y sed de espiritualidad; no le bastan los ritos y las tradiciones; ansía conocer mi verdad.
¡Cuán poco le dan los hombres a su espíritu a través de sus cultos religiosos! ¡Cuánta sed, cuánta hambre y qué necesidad tan grande de luz tiene el espíritu de la humanidad!
Yo no vengo hablando en contra de ninguna de las religiones, porque todas ellas son benditas en Mí, pero también, debéis comprender, que Yo como Maestro debo señalar los errores que el hombre ha venido cometiendo, para que algún día lleguéis a enmendarlos, porque si Yo no os ayudase a encontrar la verdad, ¿cuándo la hallaríais vosotros solos?
Mi Doctrina del Segundo Tiempo reveló a los hombres la vida espiritual, pero los hombres, en vez de analizar mis lecciones y de cumplir mis preceptos, crearon religiones en torno a mi Doctrina concretándose al cumplimiento de ritos y ceremonias materiales, que no dan luz al espíritu del hombre y sí lo alejan del sendero de su cumplimiento. La Cristiandad se dividió en sectas que no se aman entre sí, que humillan, desprecian y amenazan con falsos juicios a sus hermanos. Yo os digo que son cristianos sin amor, por lo tanto no son cristianos porque Cristo es amor.
¿No creéis que si unas y otras hubiesen comprendido mi Doctrina la hubiesen aplicado a la práctica llevando a la reconciliación y a la paz a los pueblos? Pero no ha sido así. Todas ellas se han mantenido distanciadas unas de otras, distanciando y dividiendo espiritualmente a los hombres, quienes se ven como enemigos o como extraños. Cada quien busca medios y argumentos para demostrar a los demás que él es el poseedor de la verdad y que los demás están equivocados; pero ninguno tiene la fuerza ni el valor para luchar por la unificación de todos, ni tiene la buena fe para descubrir que en cada creencia y en cada culto existe algo de verdad.
¿Entonces las religiones no son la verdad? A lo cual Yo os digo que, si ellas fuesen la verdad, sólo existiría una, porque una sola es la verdad. Cada una encierra una parte de esa suprema luz, todas son caminos que conducen al espíritu y lo acercan a la fuente del saber.
Comprended mi lección, cada religión es una forma de entender la verdad; pero no la verdad misma, por eso veis las diferencias que entre unas y otras existen. De mi Ley, que es semejante a un árbol, los hombres han cortado ramas que son las sectas y las religiones, las cuales por haber quedado desprendidas del árbol han perdido la savia, su sombra ha sido escasa y entre su follaje no existen nidos de amor ni frutos de buen sabor.
Las religiones duermen el sueño de los siglos, sin dar un paso hacia adelante y cuando despiertan es sólo para agitarse en su interior sin atreverse a romper el cerco que se han creado con sus tradiciones. Las distintas religiones han venido sembrando en el corazón del hombre un falso temor hacia el conocimiento espiritual, lo que ha ocasionado que huyan de mis revelaciones y que se vayan hundiendo en las tinieblas de la ignorancia, argumentando que la vida espiritual es un misterio impenetrable.
Inútiles y vanos serán los esfuerzos que las religiones hagan por conservar a sus fieles en la rutina de antiguas creencias y métodos fuera de tiempo, porque nadie podrá detener la luz divina que penetra al fondo de los entendimientos, despertando al espíritu a una Era de revelaciones, de divinas confidencias, de esclarecimientos de dudas y misterios, de liberación espiritual.
Tampoco nadie podrá detener el torrente que habrá de formar la humanidad cuando se levante en pos de su libertad de pensamiento de espíritu y de verdadera fe.
Nadie crea que Yo vengo a arrebatar sus adeptos, fieles o seguidores a las distintas religiones, no, pero ha llegado la hora en que un nuevo tiempo hace su entrada, removiendo lecciones olvidadas, borrando costumbres, creencias y tradiciones inútiles, purificando y despojando al espíritu de toda falsedad, para entregarle el verdadero pan del espíritu que siempre ha cambiado por el rito.
…Aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio… (Mateo 9: 13)
¡Cuántos hay en el mundo que se dedican a guiar espiritualmente a través de las diversas religiones y sectas que existen, y que en lugar de guiar a sus hermanos por la senda de la verdad, los hacen perderse entre tinieblas y los arrojan a los abismos de la ignorancia!
A quienes se dicen ateos no les reclamaré el haberme arrojado de su corazón, sino a los que, falseando la verdad, han mostrado un Dios que muchos no han podido aceptar.
No serán las religiones las que se unifiquen porque sus diferencias no se lo permiten; serán los hombres los que se unan en la Ley de amor, de, justicia y de verdad que solamente procede de Dios.
Al final de la lucha, los hombres ya en paz consigo mismos y con sus semejantes, comprenderán que para alcanzar la meta del saber y experimentar la verdadera paz, es indispensable vivir en comunión con la Ley Divina, que precisamente procede del amor del Creador. Al mismo tiempo comprenderán que no es necesario profesar tantas y tan diversas religiones para poderse conservar en el bien y en la moral, sino que, para lograr entre todos la verdadera armonía y tener una moral que esté más allá de lo simplemente humano basta con llevar en el corazón la palabra que llamáis Doctrina de Cristo y que para abrazarla tendréis que vivirla y amarla con sencillez y humildad. ¡Pero sobre todo practicarla!
La Ley y Doctrina que legué a la humanidad en tiempos pasados, se encuentra oculta y ha sido sustituida por ritos, cultos exteriores y tradiciones.
A esta humanidad le recuerdo las mismas palabras que dije al pueblo judío en aquel tiempo, cuando le hice ver que por cumplir con antiguas y ya inútiles tradiciones, se había olvidado de la Ley.
Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? (Mateo 15:3)
Aquella palabra de vida que sellé con obras de amor y con sangre en la cruz, ya no vive en el corazón de los hombres, está encerrada y muda en los libros envejecidos y empolvados. Y ahí tenéis una humanidad cristiana que ni conoce ni comprende ni sabe imitar a Cristo. Concluid por comprender: ¿Por qué si todos decís que amáis a un solo Dios verdadero, por qué no os amáis y os respetáis los unos a los otros?