A la humanidad

A la humanidad

Humanidad, infinitamente amada por Mí, sosegad vuestra mente agitada por las vicisitudes y azares de la vida.

¡Cuánto lucháis tratando de libraros de la oscuridad en que vivís, a pesar de encontraros en pleno tiempo de la luz! Grande es vuestra lucha y por eso os sentís cansada. Si soy vuestro Padre, pensad que necesariamente tengo que sentir lo que los hijos sientan, sólo así comprenderéis que mientras cada uno de vosotros sufre y siente su propio dolor, el Espíritu Divino sufre con el dolor de todas sus criaturas.

Como una prueba de esta verdad vine al mundo a hacerme hombre y a cargar una cruz que representó todo el dolor y el pecado del mundo. Y si en cuanto hombre cargué sobre mis hombros el peso de vuestras imperfecciones, y si sentí todo vuestro dolor, ¿podría en cuanto Dios mostrarme insensible ante las penas de mis hijos?

Es que los hombres han perdido la semilla de amor que, sin saberlo, llevan en lo más puro de su corazón, tan dentro que ellos mismos no alcanzan a descubrir. Os amo, y si un paso os alejáis de Mí, ese mismo doy Yo para acercarme a vosotros. Si me cerráis las puertas de vuestro templo, Yo llamaré a ellas hasta que abráis para penetrar en él.

Soy el necio peregrino que llama incesantemente a vuestra puerta y no os deja dormir. Soy la sombra que os sigue por doquier, ¿qué queréis? Mi amor es infinito.

Yo soy vuestro Creador y me pertenecéis. Si os busco es porque os amo y no quiero que ninguno pierda la felicidad que para todos tengo preparada. Como ladrón he venido a sorprenderos, mas si algo he venido a buscar, es a vuestro espíritu. Si os he visto cargando una pesada cruz, no habría Yo de venir a aumentar su peso con mi juicio, antes bien he venido a ayudaros a llevarla.

Ni uno solo de vuestros sollozos deja de escucharse en el Cielo, ninguna oración deja de hallar eco en Mí, ninguna de vuestras aflicciones o trances difíciles pasan desapercibidos para mi amor de Padre. Todo lo sé, lo escucho, lo veo y en todo estoy. ¿Os parece extraño que os procure con tanto afán? Es que no tenéis verdadero conocimiento de lo que es mi amor por vosotros, o de lo que significáis para Mí, porque os habéis formado un concepto muy pobre, respecto de vuestro Padre.

Si descendí al mundo haciéndome hombre, fue para mostraros en los ejemplos de aquel sacrificio, el cumplimiento de la misión señalada por mi Divinidad. Os digo que esa sangre fue vertida para trazar el sendero de restitución a todos mis hijos, y que si alguno no hubiera alcanzado ese beneficio, por él sólo me haría hombre nuevamente y daría mi sangre por salvarle.

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. (Lucas 15-4-7)

Vengo cual Padre cariñoso a daros mi perdón porque aún sois débiles. Ved que soy amor infinito, sublime y santo, que a todos amo. Humanidad: Yo sólo sé deciros que lo que es mío no lo dejaré perder; y vosotros sois míos. Os amo desde antes que fueseis y os amaré eternamente.

He ahí que vosotros nacisteis por amor, existís por amor, sois perdonados por amor y seréis en la eternidad por amor.

“Sed tengo,” os digo nuevamente, sed de vuestra elevación y de vuestro amor, mas nadie acerca a mis labios el agua que pueda apagarla; mas bien soy Yo, quien tiene que conservar abierta y fresca la herida del costado para que no deje de manar agua de vida sobre el mundo.

Vengo a vosotros como el divino Doctor de los doctores que se acerca a los enfermos del espíritu y del cuerpo para devolverles la salud perdida. Soy el que viene a resucitar a aquellos que han muerto a la verdad y a la vida verdadera. Mi caridad está dispuesta a enjugar las lágrimas de los que mucho han llorado, a todos los ungiré con su solo bálsamo, que es el del amor.

Amad, como el Padre os ama y os seguirá amando en todos los tiempos.

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