La nueva humanidad
LA NUEVA HUMANIDAD
Estáis en la Era del Espíritu Santo; su reinado ha comenzado y no terminará jamás, porque su culminación se enlazará con la eternidad.
Antes de que el Sexto Sello se cierre, seréis testigos de grandes acontecimientos. Mi Palabra viene a prepararos para que no sintáis temor cuando veáis que hasta las fuerzas de la naturaleza muestran desequilibrio. Los astros darán señales, las naciones de la Tierra gemirán y de este planeta tres cuartas partes serán tocadas. El dolor lavará toda impureza y vosotros seréis el faro de esperanza que ilumine la ruta de los náufragos. La humanidad comenzará una nueva existencia, unida por una sola Doctrina, por una sola lengua -el amor- y un mismo lazo de paz y fraternidad.
La luz de mi Espíritu brillará en todo su esplendor en el Universo y todos mis hijos contemplarán su claridad. La vida espiritual se manifestará en plenitud y hará sentir su influencia en todos los seres. Los que han sido materialistas callarán sus labios, cerrarán sus libros y abrirán los ojos del espíritu, para contemplar la verdadera Vida que se habían negado a reconocer.
Se aproxima la lucha. Al final, el triunfo no será de una idea humana, ni de una teoría científica, ni de un credo religioso, sino del conjunto armonioso de todas las buenas ideas, de todas las creencias elevadas por la espiritualidad, de todas las ciencias puestas al servicio del progreso humano. Está cercano el día de la siega en que la conciencia, como una hoz implacable, corte de raíz cuanto de falso haya en la humanidad. Entonces, Yo permitiré que cuanto exista oculto en cada espíritu, brote y se manifieste.
Hoy un pueblo, mañana otro y después otros más, irán despertando, iluminados por una luz interior que a todos hablará de mis nuevas Revelaciones espirituales. La voz del Padre responderá al llamado de sus hijos, pero no a todos me manifestaré en la misma forma. Esta comunicación, a través del entendimiento humano, sólo a vosotros fue concedida y podéis consideraros como el pueblo que despertó primero al advenimiento de esta Era.
Estáis a punto de presenciar la destrucción del reinado del materialismo. Caerán tronos, coronas, poder, orgullo y vanidades y la nueva vestidura del espíritu será de amor y de verdad. Veréis que la Tierra se estremecerá y el Sol hará caer en ella rayos candentes que quemarán su superficie. Los continentes de un polo a otro, serán tocados por el dolor.
Después de este caos, las naciones recobrarán su calma, los elementos naturales se aquietarán y aparecerá el iris de la paz. Todo volverá a su orden, a sus leyes y armonía. Veréis entonces el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas de los ríos volverán a ser puras y el mar será clemente, habrá buenos frutos en los árboles, flores en los prados y cosechas abundantes. El hombre, purificado y sano, volverá a sentirse digno de mi Gracia y verá preparado su camino de retorno a Mí. Sobre bases firmes he de cimentar a la nueva humanidad.
El planeta Tierra seguirá siendo el mismo, la naturaleza y la luz también; pero la forma de vivir del hombre será otra, sus luchas e ideales serán distintos: habrá justicia, habrá verdad.
Así os preparo, discípulos, para los tiempos que os esperan, en los que no habrá ignorantes ante sabios ni grandes ante pequeños: todos estaréis en el banquete del Maestro y gozaréis del concierto infinito de mi Amor.
Permaneced firmes en vuestros puestos, cuando veáis que mis nuevas profecías empiezan a cumplirse. Por ahora haced méritos, para que en los días de desolación no os ocupéis de vuestro dolor, sino vayáis a calmar el de vuestros hermanos.
Cuando se desaten las epidemias y aparezcan enfermedades extrañas, la ciencia será impotente para detenerlas, sólo aquéllos que se eleven espiritualmente tendrán el poder de curación.
En ese tiempo, los hombres de ciencia descubrirán un nuevo planeta y una lluvia de estrellas alumbrará vuestro mundo; pero esto no acarreará desastres para la humanidad, sólo os anunciará la llegada de la nueva Era.
Veréis convertirse a mi Enseñanza a los grandes de la Tierra y dejar su poder para conquistar el reinado del espíritu. Los hambrientos de saber, buscarán con avidez al Espíritu de Verdad y veréis a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones.
Esos tiempos serán de luz y progreso para el hombre. La experiencia y elevación espiritual que haya alcanzado en el camino de su vida, serán el cimiento de su fe. Cuando las tierras se encuentren preparadas, vendrán a este mundo los grandes sembradores, los buenos mandatarios y los jueces magnánimos, que cumplirán importantes misiones de restauración.
Estáis en el principio del fin de una Era, que será la alborada de una etapa de paz entre los hombres. La maldad, la injusticia, la esclavitud y la ignorancia, sucumbirán para dar paso al establecimiento del reinado del amor y de la luz en la humanidad.
Aunque la prueba sea muy dura y el cáliz muy amargo, no debéis flaquear; por el contrario, debéis avivar la llama de la esperanza. Cuando el espíritu despierte, buscará asirse a algo seguro, querrá descubrir el camino más corto y certero, volverá sus ojos al principio para encontrar ahí los fundamentos de la verdadera sabiduría, y conocerá que la primera y última Ley que Yo he dado al hombre, es el amor, fuente de toda perfección.
Yo conozco vuestro futuro. Os estoy profetizando por medio del entendimiento humano y estos anuncios, debéis darlos a conocer para que los hombres comprendan la realidad en que viven y detengan su carrera que los lleva al abismo. Es menester que todo vuelva a su pureza original.
Videntes, profetas, iluminados e inspirados, anunciarán a la humanidad mi presencia en Espíritu. Ellos tendrán la misión de colocar los cimientos del Templo del Señor, formado por corazones saturados de amor, en cuyo interior arderá la llama de la fe.
La humanidad está hambrienta de mi Verdad. Los hombres claman justicia y esperan consuelo. Por eso he venido a alumbrar al mundo con mi Doctrina.
Este planeta va a estremecerse con mis nuevas Revelaciones y los hombres conocerán la verdad. Vendrán de otros países a interrogaros acerca de los acontecimientos espirituales que en este tiempo habéis presenciado y sobre las profecías que os he hecho, pues en muchas partes del mundo han recibido mis Mensajes, anunciando que en un lugar de occidente ha descendido mi Rayo Divino para hablar a la humanidad. Este continente los recibirá con fraternidad y paz.
Las razas se mezclarán y ésa será la unificación de los hombres, porque sus costumbres e ideas se entrelazarán y eso les traerá paz verdadera y perenne. Surgirá un mundo nuevo; el que ahora vivís es de preparación.
La luz de la verdad brillará sin que nadie la apague, la razón logrará imponerse y el amor dejará de ser palabra para convertirse en obra. Tendré discípulos en toda la Tierra y ellos serán luz y revelación para los pueblos. En todas las naciones se hablará de reconciliación y fraternidad, que será un principio de unión entre ellas.
Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas, en el que sufrirán confusiones muy grandes, descubrirán secretos que nunca habían descifrado, cuando en su espíritu escuchen la voz de su conciencia.
Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán, mas estas revelaciones no las hallaréis en los libros del mundo sino en esta Doctrina.
Ya estáis en el tiempo más difícil de la lucha, por eso he venido a guiaros, para que podáis contemplar el mundo del mañana. Llevaréis el Arca en vuestro espíritu y dentro de ella, la luz de los tres testamentos, que son la Ley, el Amor y la Sabiduría.
Nuevas generaciones poblarán la Tierra y serán ellas las que recojan los frutos de la experiencia que sus antepasados dejaron.
Sobre los diversos cultos a mi Espíritu, se levantará uno, con verdadera espiritualidad. También sobre la ciencia materializada surgirá otra dedicada al bienestar y a la paz de los hombres. Como Nicodemo en aquel tiempo, quien buscó a Jesús para conversar con Él, aparecerán ahora ministros de diversos credos, buscando en estas revelaciones la respuesta a sus dudas.
Llegará un instante en que mi Enseñanza, aparentemente, quede borrada del mundo, entonces surgirán hombres creando doctrinas espirituales.
Se dirán maestros, profetas y enviados, y por un tiempo se les permitirá hablar y sembrar, a fin de que al recoger el fruto conozcan el resultado de su siembra. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus tierras y su cosecha será un juicio para cada uno de ellos.
Vosotros, llevad mi Verbo en vuestros labios, hablad de mi Obra con el lenguaje que usáis siempre, mas estad preparados, porque habrá ocasiones en que Yo hable por vosotros y vuestras palabras sencillas desaparecerán para dejar que se manifieste mi Palabra en la forma y la esencia que ya conocéis.
Está próximo el tiempo en que surgirán hombres y mujeres de gran inspiración, que se comuniquen conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Ellos se levantarán a dar testimonio de mi Manifestación espiritual.
Así como vuestra ciencia ha hecho cambiar la vida de los hombres, veréis mi Doctrina transformando vuestra existencia. La razón, la justicia y el amor, vendrán a ocupar el lugar que les corresponde en el corazón de quienes han pretendido vivir sin virtud.
Ése será el principio de la etapa en que todos caminen hacia la espiritualidad. Los hombres de ciencia me reconocerán; se abrirá para ellos el libro de mi sabiduría, del que recibirán las revelaciones prometidas y el espíritu les señalará el camino del verdadero saber. ¡Con qué respeto penetrará el hombre por los senderos de la ciencia, después de haber bebido el cáliz de amargura! ¡Y cuán nobles serán los ideales que les inspire mi Doctrina al investigar los misterios de la naturaleza!
Esta Doctrina, después de ser negada y perseguida, será reconocida como verdadera Revelación Divina, afirmando a los hombres en el camino de la sabiduría.
Yo he venido a mostraros la belleza de una vida superior, a inspiraros obras elevadas, a anunciaros la dicha no conocida antes y a enseñaros la palabra que prodiga amor, para que saboreéis el fruto del Árbol de la Vida que soy Yo.
Cuando esta palabra cese a través de mis portavoces, haré que la sigáis escuchando en lo recóndito de vuestro ser, al comunicaros espiritualmente conmigo. Yo os seguiré preparando y entregándoos la luz, para que alcancéis a comprender mi Enseñanza. Pero estad alerta, porque muchos se levantarán engañando a sus hermanos.
Conservaréis estas reuniones y en ellas derramaré mis Inspiraciones.
Los dones de videncia y de palabra se desatarán y por vuestros labios hablaré a los sabios, a los científicos. Esta profecía quedará escrita por quienes tienen la misión de anotar mi Palabra.
El mañana voy a sorprenderos como a los caminantes de Emaús, quienes necesitaron mi Presencia para fortalecerse y levantarse.
Grande será la transformación que sufrirá la humanidad en breve tiempo: instituciones, principios y doctrinas, creencias, leyes y costumbres, serán conmovidos desde sus cimientos.
Nuevas generaciones vendrán a la Tierra a cumplir elevadas misiones y de ellas brotará una simiente de amor.
Estoy enviando mi Mensaje a hombres de tiempos venideros, a los que deberéis preparar el camino. En muchos puntos de la Tierra se hablará del nuevo tiempo y se trabajará por la fraternidad de los hombres. Vuelvo a deciros que sólo una parte de esta labor la realizaréis vosotros, lo demás lo haré Yo.
La luz del Sexto Sello iluminará a todos los hombres. En ese tiempo veréis surgir un culto pleno de sencillez y espiritualidad.
Habrá quienes nieguen que Yo hablé por boca de hombres pecadores, mas Yo les diré: no os fijéis en el vaso, sino apreciad su contenido. Luego derramaré la luz de mi Palabra en el corazón de mis negadores y ellos me reconocerán, porque tengo una señal especial para llamar a mis ovejas y éstas tienen un sentido recóndito para conocer la voz de su Pastor.
Vosotros preguntaos: ¿Han sanado los enfermos? ¿Habéis disfrutado de paz al escuchar mi Palabra? ¿Os habéis sentido inspirados para hacer el bien? ¿Os habéis regenerado? Si vuestra conciencia os contesta afirmativamente, estad tranquilos.
Las grandes naciones se levantan orgullosas pregonando su fuerza y su poder, amenazando al mundo con su poderío material y haciendo alarde de su ciencia, sin darse cuenta de la fragilidad del mundo falso que han creado, pues bastará un simple toque de mi Justicia para que todo ese artificio desaparezca.
En verdad os digo que en tanto la última arma homicida no haya sido destruida, no podrá reinar en vuestro mundo la paz. Armas homicidas son, no sólo las que destruyen la vida, sino también las que matan la moral o privan de la libertad, de la salud, de la tranquilidad o de la fe.
Todo lo que haya nacido de mala simiente, será cortado de raíz. Una vez más quedará limpia la Tierra. Después de pasada la prueba, vendrá una nueva vida para la humanidad.
No podrá decir el hombre que en Mí encontró un obstáculo para el desarrollo de su ciencia o un enemigo para sus ambiciones y anhelos de grandeza, porque Yo lo he dejado ir hasta el fin, hasta el límite: porque ya sabéis que todo lo humano tiene un límite. Él ha creado un mundo a su idea y él mismo lo destruirá.
Ahora os digo: Cuando los hombres se rijan por las leyes de amor y de justicia que el Padre ha revelado desde el principio de los tiempos, habrán construido los cimientos de un reinado de paz, en el que por primera vez habrá entre ellos armonía y fraternidad.
Se acerca el tiempo en que será la razón la que se imponga a la fuerza. Sobre las ruinas de un mundo creado por una humanidad materialista, se levantará un mundo nuevo que tendrá por base la elevación espiritual. Veréis entonces unirse a los pueblos que por siglos vivieron como enemigos. La reconciliación de las naciones será sellada con el amor y el respeto. En ese tiempo, muchos hombres reconocidos como sabios, se sentirán confundidos y los príncipes de la palabra se verán turbados sin saber qué decir. En cambio, los que habían sido perseguidos y humillados a causa de su amor a la justicia, verán brillar el sol de la libertad que a todos unirá en un lazo fraterno.
Llegará el tiempo en que las fronteras serán borradas y los mundos se acercarán por la espiritualidad. Este planeta, convertido por el hombre en manzana de discordia, será al final compartido por todos.
Esto acontecerá después de la depuración, cuando todos los hombres trabajen unidos en una misma obra de justicia y equidad. Todas las naciones de la Tierra disfrutarán de paz y los hombres elevarán a Mí un culto grato a través de sus obras.
Mi Justicia y mi Amor son más fuertes que la maldad de los hombres, por lo que os digo que mi Voluntad se hará sobre todos.
Me preguntáis: Señor, ¿cuándo será ese tiempo? Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre purificada por el dolor y el arrepentimiento. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré hasta la última de mis Promesas, abriré el Arcano y desbordaré mi Sabiduría y mis Complacencias.
Yo os prepararé para que seáis un pueblo fuerte, idealista y luchador, en el que la humanidad pueda encontrar al consejero, al doctor, al hermano, al guía que necesita; un pueblo que con su unión y fraternidad, semeje a un inmenso hogar donde el pan de uno sea de los demás y el techo de uno sea para todos.
Se acerca el tiempo en que el espíritu humano busque afanosamente la verdad; para entonces, mi simiente estará esparcida sobre el haz de la Tierra y doquiera surgirán apóstoles, mi Obra será como un espejo límpido en donde se reflejarán sus actos y les permitirá conocerse a sí mismos.
Mi Palabra os prepara para vivir en el mundo del mañana, en ese tiempo, mi Mensaje principiará a ser comprendido. Entonces comprobaréis que Yo me anticipé a los acontecimientos.
Pueblo mío: Cuando dejéis de oír esta palabra, no estaréis solos, mi Luz y mi Amor siempre estarán con vosotros. En cada familia, pondré un hijo que será portador de la verdad, para que prepare el camino a los demás. Pensad en la herencia espiritual que debéis dejar a vuestros hijos, porque de sus descendientes brotarán las generaciones por las cuales habré de manifestarme al mundo. De ellos surgirán los analizadores de mi Palabra y los nuevos profetas.
Es la hora final de esta etapa llena de gracia, en que os he colmado de sabiduría.
Desde el instante en que abrí los labios del primer portavoz, os he hablado con suma claridad, para que comprendáis que es el tiempo del despertar anunciado por las profecías.
Lo que no habéis hecho en los tiempos pasados, hacedlo ahora. Reparad todas las faltas cometidas, espiritualizaos. Conservad la esencia que he venido a derramar en el vaso de vuestro corazón.
Yo soy la Fuente, soy el Maestro que he venido a entregaros esta palabra para llenaros de saber. Elías llamó a vuestra puerta y os condujo a Mí, y estando en mi regazo os habéis recreado.
Habéis aceptado la forma que escogí para comunicarme con vosotros: el hombre, de quien me he servido para hablar a la humanidad. El Espíritu Santo, que soy Yo, ha venido a cumplir su promesa.
En los tiempos venideros vais a sentir mi Presencia según la elevación espiritual que alcancéis. Es el tiempo de justicia en que recibiréis según vuestros méritos.
Vais presintiendo lo que mi Obra será en el futuro. Aún no la habéis conocido en toda su plenitud. El camino que he trazado para vosotros es infinito.
Nunca llegaréis al límite: siempre encontraréis sorpresas gratas que alienten a vuestro espíritu. Yo estaré en cada uno de vuestros pasos, inspiraré vuestro entendimiento cada vez que emprendáis una obra espiritual, y haré que de vosotros broten grandes prodigios que den pruebas a la humanidad de que sois mis discípulos, de que habéis recibido mi unción y estáis llenos de los dones del Espíritu Santo.
Vuestra oración os librará de conflictos y dolores. Vosotros veréis la realización de las profecías que os he dado desde el principio de los tiempos: contemplaréis las pruebas inesperadas, los problemas sin solución aparente, los grandes conflictos y confusiones. Yo seré luz para todo espíritu y todo aquél que permanezca con su lámpara encendida, no caerá; aquéllos que escuchen mis consejos estarán a salvo: Yo he preparado para todos una barquilla de salvación que es mi Doctrina.
Hoy todos los espíritus que pertenecen al gran pueblo del Señor están presentes; unos en esta nación y otros en diferentes comarcas de la Tierra, están ungidos y preparados por Mí. El número está completo.
Yo había de cumplir con esta promesa. Doce mil señalados de cada una de las doce tribus dejo entre la humanidad para su salvación. Cada uno de ellos es un soldado, un centinela que vivirá alerta. Cada uno me representará y llevará en sus labios mi Palabra. No os pertenecéis ya a vosotros sino a la humanidad: abrazadla como a una hermana; Yo os entrego a ella para que os reciba.
Todo lo que me pidáis, todas las obras superiores a vuestras fuerzas que encomendéis al Padre, Yo las haré posibles por vuestra oración, por la preparación que me presentéis.
He venido en Espíritu sobre los espíritus. Os he llamado al Más Allá en estas reuniones y allá se ha verificado la comunión Conmigo.
Mi Palabra está cumplida. Os he entregado lección tras lección, que forman un libro de sabiduría para la humanidad. Es la herencia que os dejo. Vais a quedar en mi lugar. Entre vosotros se levantarán los que analicen y expliquen mi Palabra. Todos tenéis las facultades, los dones y atributos necesarios para hacerlo. Aunque os contemplo en distintos grados de evolución, veo en todos el anhelo de estudiar y comprender mi Lección.
Cuando habléis en mi Nombre, pensad que Yo estoy presidiendo vuestros actos y cada una de vuestras palabras está siendo escrita por Mí en el Libro de la Vida; también los ángeles que me circundan, están atentos contemplando vuestras obras. No estaréis distantes de Mí. Nada podréis ocultarme, pues Yo estoy en el fondo de vuestra conciencia y allí os hablaré y juzgaré.
Os confío los vastos campos de labranza de la humanidad para que en ellos depositéis la simiente preciosa: mi Palabra. Todo será en vosotros bienandanza, cosecha abundante y bendición. Yo presidiré vuestra obra.
En Mí encontraréis siempre al Padre que vela por su hijo, al Maestro cuya palabra no cesará de caer en el corazón de sus discípulos, al Juez que juzga con amor vuestros actos, al Amigo que os acompaña y es confidente en vuestras cuitas. En Mí lo tendréis todo, pueblo.
Yo quedo espiritualmente en la cumbre del Monte, en donde os espero, a donde habréis de llegar con las manos rebosantes de simiente.
He venido a vuestra morada por un tiempo a comunicarme con vosotros, después vendréis a Mí, para que veáis cómo mi Obra se consuma, cómo mis mandatos se cumplen. Una nueva etapa os espera, un tiempo de lucha en que veréis al mundo caminar hacia la espiritualidad.
Habéis venido a cumplir una delicada misión en la Tierra. Dicho está que mi pueblo había de volver al mundo para consuelo y redención de los hombres. Dejo vuestro corazón preparado como fuente de bendiciones para la humanidad.
Yo soy el Maestro de todos y seré reconocido cuando este pueblo haya esparcido mi Palabra sobre la Tierra, cuando los hombres hayan aprendido a comunicarse espiritualmente conmigo. Yo gobernaré todas las conciencias, guiaré sus pasos y no habrá distancia entre el Padre y los hijos. Y el don de la paz, prometido a la humanidad, volverá a ella cuando los hombres me hayan reconocido.
Vosotros sabréis defender mi Causa con las mejores armas: La sabiduría, la justicia, la verdad… Mas si por servirme, los hombres os hicieren daño, os daré mi fortaleza y devolveré a vuestros espíritus todo lo que os hubieren arrebatado. Si os negaren el pan, Yo os daré el maná. Si os negaren la amistad, Yo os daré mi amor. Si os hicieren salir de vuestra nación, Yo os llenaré de bendiciones y os haré recorrer los caminos del mundo hasta donde sea mi Voluntad.
En esta hora bendita, estáis unidos formando una sola familia delante del Padre. Voy a dejaros una vez más como ovejas entre lobos, mas estas ovejas no caminarán sin Pastor, pues conocen el camino seguro y saben dónde está el aprisco. Mientras vayáis por el sendero que os he trazado, nada deberéis temer.
Cuando los señalados por Mí se encuentren reunidos en torno a mi Ley, mi Voz será escuchada desde un confín al otro de la Tierra y vuestro Padre estará juzgando al mundo espiritual y material. Luego de ello, el tiempo del Espíritu Santo alcanzará su plenitud.
Pueblo amado: Mi Cátedra ha terminado. Quedaos por unos instantes en el espacio espiritual y desde ahí enviad mensajes de amor y caridad a todos los pueblos del mundo, donde vuestros hermanos luchan, sufren y esperan salvación.
Os dejo en el tiempo de la gracia, en el tiempo de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU.
¡Mi paz sea con vosotros!