La vida espiritual
LA VIDA ESPIRITUAL
En el universo hay muchos mundos poblados por hermanos vuestros y si ahora son distintos entre sí por la diferente evolución de cada uno, todos llegarán a ser iguales al iros perfeccionando.
Ya no es tiempo de que exista un velo entre el Más Allá y el hombre. Yo os revelaré de aquella vida, hasta donde podáis comprender, lo que sea mi Voluntad, para que no miréis en ella el vacío, la tiniebla o la nada, sino la vida, la luz, el todo. Esa es la gracia y el consuelo que el Espíritu Santo os reservaba, para que no contemplaseis una sola morada y os convencieseis de que la muerte y la distancia no existen. Todas las religiones confortan al espíritu en el tránsito por este mundo, pero cuán poco le revelan y le preparan para el gran viaje al Más Allá. He ahí por qué los hombres miran la muerte como un límite, sin saber que desde ahí se contempla el horizonte infinito de la verdadera vida.
Si vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros la vida espiritual, estáis en un error, porque esa enseñanza empezó con la formación de los espíritus, antes de que fuese el mundo. Todos lleváis en vuestra mente la última imagen de vuestros seres queridos. Al que partió en la niñez de su cuerpo, lo recordáis como niño, al que dejó esta vida en la ancianidad de su envoltura, lo recordáis como un anciano. Y es menester que meditéis sobre la diferencia entre el cuerpo y el espíritu, para que comprendáis que en el momento en que el hombre muere corporalmente, surge el espíritu a una nueva vida.
Habéis permanecido aletargados a través de los tiempos, porque creísteis que la felicidad y la paz verdaderas pertenecían a la existencia humana, sin saber que ellas forman parte de la vida espiritual.
La Tierra que hoy pisáis, es vuestra morada pasajera, por eso siempre anheláis la perfección, porque ella os corresponde como herencia eterna: es el estado de elevación que vuestro espíritu alcanzará después de grandes luchas. No os conforméis pues con los bienes terrestres, porque debéis saber que estáis destinados a conocer la vida espiritual perfecta, con todas sus gracias y bellezas. Amad hasta cierto punto las cosas del mundo mientras estáis en él, para que sepáis cumplir con sus leyes, pero alimentad siempre el ideal de habitar en las altas moradas espirituales.
El conocimiento de la vida espiritual, os permitirá llevar a cabo obras semejantes a las que hizo Jesús.
Cuando pensáis en los que se han ido a la morada espiritual, no los sintáis distantes y tampoco los imaginéis insensibles. No los imaginéis muertos, sino vivos, porque ellos habitan en el Valle Espiritual y están cerca de vosotros.
En todos los tiempos os he hablado de la vida espiritual y os he prometido que todos gozaréis de ella; para ayudaros, os he dicho que hagáis buenas obras en la Tierra, para que la simiente que sembréis dé buenos frutos y Yo reciba la cosecha. Más allá de vosotros hay obras más grandes que las que aquí conocéis, obras de hermanos vuestros, superiores a las obras de los hombres.
Os preguntáis, ¿cómo será aquella vida? Yo vengo a deciros que no os preocupéis, tened fe en ella porque es infinitamente más hermosa y perfecta que ésta en la que hoy vivís. En vuestro lenguaje no existen palabras que puedan expresar o describir lo espiritual y lo Divino, y si Yo lo hiciera a vosotros, no lo concebiríais ni lo comprenderíais. En cada morada y en cada escala que alcancéis os diré lo que ahí tengáis que saber. Sin embargo, mucho tengo que revelaros en este mundo para que podáis elevaros sin tropezar con obstáculos en el camino.
Sed grandes en amor, perdón, caridad y fe, y cuando la hora suene en que debáis dejar la materia, fácilmente os despojaréis de vuestra carga terrestre y, ya libres en el camino de ascensión, llegaréis sin tropiezos a la mansión de la luz.
Poco a poco mi Doctrina os irá haciendo comprender la esencia y finalidad de la vida, para que este breve paso por la Tierra sea aprovechado en bien del espíritu. Cuántos hombres, en su inconsciencia, semejan a los niños que, entregados a sus juegos infantiles, no les preocupa el futuro.
Toda mi Doctrina y mi Ley, no son sino una preparación para que penetréis en la vida espiritual, llenos de paz, iluminados por la luz de la sabiduría, sin titubeos, sin lágrimas.
No tratéis de imaginar cómo es la mansión Divina, esperad que vuestro espíritu la conozca cuando llegue a ella por medio de la elevación. En verdad os digo que no os sentiréis defraudados, porque es la sorpresa que como galardón, está reservada a todo hijo de Dios.
¿Acaso concebís las delicias del Reino prometido? Habéis querido formar en vuestra mente una imagen de lo que podría ser la vida de los seres perfectos y habláis de cantos, de belleza, de pureza y de amor. Yo sólo os digo que en esa morada reina la armonía perfecta.
Mi creación es constante y nada muere. Si el dolor consume la carne y el espíritu queda desnudo sin haber cumplido su misión en la Tierra, Yo le daré una nueva vestidura corporal y le haré tornar a ella.
Cuantas veces en vuestro corazón me habéis preguntado por qué no os he hablado con toda claridad sobre la vida espiritual, y Yo os digo: si aquella vida la pudieseis palpar a través de vuestros sentidos materiales, jamás haríais el menor esfuerzo por lograr alguna espiritualidad, jamás desarrollaríais vuestros dones y facultades espirituales, ni procuraríais hacer méritos para merecer mis revelaciones.
Entre vosotros y la vida espiritual, hay un velo que no permite a nadie profanar la pureza de aquel santuario y sólo le es concedido traspasar aquellos umbrales, a quien llega hasta ellos revestido de respeto y de humildad, de pureza y nobles ideales, de amor y verdadera fe.
Yo, el Maestro, vengo a estremeceros con los recuerdos de vuestro pasado espiritual que vuestro corazón no conoce, porque pertenecen al espíritu, cuando éste vivía su anterior existencia, vengo a deciros que esa vida os espera nuevamente, para que vengáis a gozarla en plenitud después de vuestro peregrinaje por la Tierra, de vuestra existencia y evolución.
Cuando estéis de retorno en la morada infinita y sintáis el gozo de habitarla, no os cansaréis de bendecir este mundo de lágrimas a donde vinisteis a aprender y apreciar la felicidad, la paz, la luz.
Conservad la debida preparación para que en cualquier momento de vuestra vida, os encontréis dispuestos a dejar este mundo.
Sabed que el espíritu no podrá, al llegar al Mundo Espiritual, gozar de inmediato esa dicha eterna con que soñáis. Así como tampoco sufrirá eternamente por sus culpas; por lo tanto, cada quien recibirá de acuerdo con sus actos y arrepentimiento y esto despertará en el espíritu, aún más grande su ideal de perfeccionamiento.
También existen en el Valle Espiritual enormes legiones de seres que no saben a dónde ir, ni qué pensar, ni qué hacer; son los que acaban de dejar este mundo y aún no sienten el despertar de sus facultades y potencias espirituales. Por ellos, orad.
Desde el Segundo Tiempo os hablé de la vida espiritual y vuestro espíritu comprendió parte de lo que Yo hablaba y del fin a que él está destinado. Ahora que os contemplo nuevamente en torno mío, os revelo y aclaro todo lo que era confuso para vuestra mente.
Mi Doctrina enseña a los hombres a vivir en la Tierra una vida elevada, noble y pura; prepara también al espíritu para que cuando éste penetre en el Más Allá, pueda edificar una obra que lo acerque a la perfección. Haced desde aquí méritos para vuestra vida futura.
La tierra que pisáis es pasajera, vuestro viaje aquí es corto, después penetraréis en la vida eterna. Sin embargo, Yo quiero que desde este valle de lágrimas conozcáis el camino trazado por mi Ley.
Discípulos: Ya que no habéis podido abolir en la Tierra la confusión de Babel, ya que las razas no han sabido unirse ni amarse, Yo reuniré a mi familia en el Valle Espiritual.
Antes de Cristo, no hubo nadie capaz de hacer la luz en los espíritus que vivían en las tinieblas del pecado. Yo fui el primero en penetrar en los mundos de turbación para llevar ahí la luz.
“Mi Reino no es de este mundo”, por lo tanto comprendedme cuando os digo: Lo que labrareis en la Tierra, Yo os lo guardaré en el Más Allá. Comprended que en este tiempo, la Era de Espíritu Santo, era natural que viniera a hablaros sobre la vida espiritual. Todo lo que os he revelado en estos tiempos, dadlo a conocer a la humanidad: ésta es vuestra misión.
Para que los hombres encuentren el camino que les conduce a Mí, para que estén en condiciones de recibir las aguas de la Fuente de la Vida y la Sabiduría, antes tendrán que dejar todo culto externo y borrar de su corazón todo fanatismo. Una vez que comiencen a sentir en su corazón la presencia del Dios viviente y omnipotente, sentirán escapar de lo más íntimo de su ser una plegaria nueva, llena de sentimiento y sinceridad, plena de elevación y de ternura, que será la oración de ESPÍRITU A ESPÍRITU que os vengo enseñando.
Cuando vuestro espíritu se despoje de la capa humana que le cubre y en el santuario de la vida espiritual se recoja en el fondo de sí mismo, para examinar su pasado y valorizar su cosecha; muchas de sus obras que en el mundo le habían parecido perfectas, dignas de ser presentadas al Padre y merecedoras de un galardón, resultarán pequeñas en aquella meditación. El espíritu comprenderá que el sentido de muchos actos que en el mundo le parecieron buenos, no fueron sino rasgos de vanidad, de falso amor y caridad no sentida por el corazón.
Para el espíritu la eternidad significa su mayor anhelo. Si piensa en el goce, sabe que éste no tendrá fin y si piensa en su restitución, sabe que le es concedido un tiempo para reparar sus faltas y perfeccionarse.
El descanso no existe en el espíritu. Lo que le espera es la actividad. Su recreo consiste en hacer el bien, en amar a su Creador y a sus hermanos.
En el Más Allá todo es diferente de lo que habéis imaginado. ¿Podríais decirme qué forma o volumen tiene la conciencia? ¿De qué forma es el amor o la inteligencia? No, Maestro, me decís. Pues así como no tiene forma la conciencia, ni la inteligencia ni el amor, tampoco podéis comparar las cosas terrenas con las de la vida espiritual. Sin embargo, Yo puedo deciros que nada hay más bello que los atributos del espíritu, que son un conjunto de dones y virtudes que no necesitan de forma alguna para poder existir.
El hombre ha creado una cadena de cultos a la materia, trata de hacerla imperecedera y olvida al espíritu que es el que en verdad posee vida eterna. ¡Cuán lejos se encuentra todavía de comprender la vida espiritual! Vengo a enseñar a vuestro espíritu a renunciar a su materia cuando sea el momento del llamado, que sepa romper los eslabones que le atan.
Apartad de vuestro corazón la creencia de que podéis dejar para el último instante vuestro arrepentimiento, confiando en la misericordia de Dios. Pensad que en aquel momento de justicia, vuestro espíritu sólo recogerá lo que haya sembrado a través de su existencia en la Tierra, su adelanto y evolución.
En esos momentos, Yo permito que vuestro espíritu adquiera mayor conocimiento para que admire más las obras de la creación, penetre más en el sentido de la vida, y comience con sus alas espirituales a abarcarlo todo y su mirada traspase los límites que su inteligencia le había fijado, y entonces, principie en verdad a amar al Padre y a su creación con verdadero amor Universal.
Vuelvo a deciros que hay más alegría en los cielos a la llegada de un pecador convertido, que si en ellos penetrasen cien justos. Es el triunfo del bien contra el mal, cuando el espíritu caído en tiniebla recobra su grandeza.
Después de esta vida, iréis a otros mundos a recibir nuevas lecciones y allí encontraréis nuevas oportunidades para seguir perfeccionándoos.
Cuando la humanidad haya comprendido la realidad de estas lecciones, dejará de llorar sobre la tumba que guarda unos despojos, para convertir su llanto en respeto a los lugares destinados al descanso del cuerpo y en oración para los espíritus que habitan en el Valle Espiritual, oración que será abrazo, saludo, ósculo y caricia. He venido para ayudaros a reparar vuestros errores, a revelaros el secreto de reponer en un día, un año perdido y en un año un siglo mal empleado, y así capacitaros para conquistar la eternidad.
Desde el primer hombre que habitó la Tierra, el mundo espiritual se ha manifestado compartiendo con vosotros sufrimientos y alegrías. Yo así lo he ordenado, para que no os sintáis solos o distantes de vuestros hermanos espirituales.
En el Segundo Tiempo fue mi Voluntad que después de que el cuerpo de Jesús fuera sepultado, volviera a vosotros en la forma de Jesús, para manifestarse y dejar eternamente abierta, la puerta que comunica al Valle Espiritual con éste que vosotros habitáis. Esa puerta había estado cerrada por un tiempo solamente, porque no era todavía el momento llegado del despertar para la comunicación espiritual.
Los hombres comenzaron entonces a buscar con ahínco el Más Allá, pero hasta hoy estáis viviendo el tiempo del cumplimiento de mis Promesas.
He aquí la continuación de mi Obra, mi venida en el Tercer Tiempo como Espíritu de Consolación, rodeado de mis grandes ejércitos de Ángeles como estaba escrito. Esos espíritus forman parte de ese consuelo que os había prometido y habéis tenido pruebas de su caridad, en sus sanos consejos y ejemplos de virtud.
Es Elías en este tiempo el precursor de mi llegada, a quien le di la llave para que abriera las puertas del Mundo Espiritual de Luz, para que sus moradores tuvieran acceso al mundo material, así como a vosotros permití penetraseis en el Más Allá, para que hubiera armonía y caridad entre unos y otros.
Un mundo invisible flota y vibra sobre la humanidad. Un mundo de seres de Luz, a cuyo frente va Elías, guiando y ordenándolo todo. ¡Benditos sean los que se muestren sensibles a su influencia espiritual!
Si ya estuvieseis preparados, podríais contemplar en el infinito a las multitudes de seres espirituales que, ante vuestra vista, semejarían una inmensa nube blanca y al desprenderse de ella los mensajeros o enviados, les veríais aproximarse como destellos de luz hacia vosotros.
Es necesario que sepáis que aquellos espíritus, en su amor y respeto a mis Leyes, nunca toman lo que no les corresponde, ni tocan lo vedado, ni penetran en donde saben que no deben hacerlo, para no romper la armonía con los elementos de la creación.
Os he revelado la presencia del Mundo Espiritual, para que sintáis la proximidad de vuestros hermanos y recibáis sus sabios consejos. Esos espíritus viven en armonía con mi Divinidad, están limpios y pueden hablar con limpidez al mundo; me aman y os aman, por lo tanto tienen derecho de hablar de amor, están saturados de salud y por esa causa pueden llevar alivio a los enfermos. Los he enviado para ejemplo de la humanidad, imitadlos, para que os hagáis dignos de hablar de amor, regeneración y espiritualidad.
Los que reciben en su mente la vibración de esos seres y los que escuchan sus mensajes, deben dejarlos que se manifiesten en plenitud, para que su recuerdo sea imperecedero y su simiente sea inmortal en la humanidad.
Este es el principio del tiempo del Espíritu Santo, cuando los espíritus que habitan otros valles vienen a comunicarse con vosotros, cuando todas las fronteras han sido rotas y en que vosotros podéis también elevaros hasta Mí. Yo os digo que no existe una mente humana que no viva bajo su influencia.
¿A qué ha venido el Mundo Espiritual en este tiempo? A explicar con palabras y obras mi Doctrina, a enseñaros a interpretar mis Revelaciones y a ayudaros a comprender su esencia. Son los espíritus que habitan en el Reino de la Luz, que ayudan y consuelan a los hermanos pequeños, a los débiles, a los caídos, a los enfermos. Ved que tenéis muchos amores tras el velo de la materia. Para guiaros en el camino, he dejado a vuestra diestra un Ángel guardián que conoce vuestra vida y tiene la misión de libraros de los peligros.
Ya veis que hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas; no estáis solos en esta vida. Dejad que la verdad y la grandeza de ese mundo, se reflejen en todos los actos de vuestra vida.
Día llegará en que todo ojo contemple la luz de estas revelaciones como está escrito y el hombre sabrá que para el espíritu no existen fronteras ni límites materiales y que, poco a poco, os aproximáis todos a la meta en donde reina la armonía y la luz.
Cuando se detengan los latidos de vuestro corazón y se apague la luz en vuestras pupilas, iréis a despertar a un mundo maravilloso por su armonía, su orden y su justicia. Ahí comenzaréis a comprender que la caridad de Dios es la que puede compensaros de todos vuestros sufrimientos.
Quiero que sepáis que para el espíritu no existen la distancia, la ausencia o la muerte, y que al partir de este mundo comprendáis que os encamináis a una vida superior, en la que seguiréis amando al mismo Padre, rigiéndoos por la misma Ley y alentando el mismo ideal de elevación y perfeccionamiento.
¿Por qué lloráis la desaparición de los seres que habéis amado? En verdad os digo que, delante de Mí, ninguno ha muerto, porque a todos les he dado vida eterna. Todos viven: aquellos que creíais perdidos, están Conmigo. Ahí donde creéis contemplar la muerte, está la vida, donde miráis el fin, está el principio. Donde creéis que todo es misterio e insondable arcano, está la luz con claridad de interminable aurora. Donde creéis que está la nada, está el todo y donde creéis percibir el silencio, está el concierto celestial.
Mi Doctrina no es solamente para daros fortaleza y tranquilidad durante vuestro paso por la Tierra, ella os enseña a dejar este mundo, a trasponer los umbrales del Más Allá y penetrar en la Mansión Eterna donde existe un lugar para cada espíritu, el que aguarda vuestra llegada.
Por la escala del amor, la caridad, la fe y los méritos, llegaréis uno a uno a mi Reino, donde la luz de la verdad siempre está encendida y mi Cátedra es eterna.
Vosotros que os preocupáis tanto de vuestro hogar, ¿por qué no os preocupa igual la morada que tendréis que preparar en la eternidad para vuestro espíritu? Vosotros que encendéis la luz en vuestra estancia para no estar a oscuras, ¿por qué no encendáis la lámpara de vuestro corazón para que no permanezcáis más en las tinieblas?
Escalad, para que lleguéis a habitar en mundos superiores a éste, hasta que os hayáis perfeccionado y lleguéis a Mí. Si esta morada os ofrece tantas satisfacciones y encierra belleza y gracia, pensad en la vida espiritual que os espera y desde hoy acercaos a ella. Yo os concederé contemplar desde este valle, por medio de mirajes, esa vida maravillosa, plena de paz, de amor y de armonía.
En el Segundo Tiempo os dije: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, muchos mundos en donde el espíritu puede alcanzar su completa evolución.
Perseverad en el bien, discípulos. En verdad os digo que cuando lleguéis al Más Allá, encontraréis en Mí la cosecha de vuestras buenas obras; entonces veréis cuán hermoso es vuestro galardón.
Cuando abandonéis este mundo para consagrar vuestra existencia a mi servicio, Yo estaré velando por los que dejáis, a quienes cubriré con mi manto de paz y llenaré con mi Presencia el vacío que dejasteis en ellos. Yo haré también que todos los seres que habitaron esta Tierra, se reconozcan en el Más Allá, se amen y vivan en paz.
Así como el espíritu, encarnado en un niño, va descubriendo a cada paso maravillas y al penetrar en la juventud sigue encontrando nuevas lecciones; llega a la edad madura sin acabar de conocer el mundo en que vive y penetra en la ancianidad y se va de esta vida, lamentando no haber conocido todo lo que le rodeaba; así vuestro espíritu, pasará preparado de esta vida a otra superior e irá de sorpresa en sorpresa, de lección en lección, de maravilla en maravilla, hasta la eternidad.
Dejad a vuestro paso en el mundo una huella de amor, porque si así no fuere, no podréis llegar al Reino de la Paz. Si me amáis, si creéis en Mí, si queréis agradarme y labraros un futuro de paz en vuestro espíritu, llevad con dedicación esta enseñanza, practicadla con pureza y verdad y cuando eso sea, experimentaréis en todo vuestro ser una fortaleza y una luz muy grandes, porque me estaréis imitando.
Amaos de una nación a otra, uníos en una sola hermandad, para que mañana, cuando habitáis en distintas moradas, podáis amaros de un mundo a otro.
De cierto os digo que no existe momento más feliz para un espíritu, que aquel en que presenta su cumplimiento delante de su Creador, si ese fruto resulta agradable ante su infinita sabiduría. Los Espíritus de Luz, aquéllos a quienes llamáis Ángeles, vendrán a vuestro encuentro para presentaros delante de vuestro Padre.
Los lazos familiares con que habéis sido unidos en la Tierra, se estrecharán espiritualmente en la eternidad. Así se formará la familia Universal, donde no existirán diferencias.
Partid de este mundo sin lágrimas, sin dejar dolor en el corazón de los vuestros. Desprendeos cuando el instante sea llegado, dejando en la faz de vuestro cuerpo una sonrisa de paz que hable de la liberación de vuestro espíritu.
Entonces, mientras vuestro espíritu despojado ya de su vestido humano haya empezado su trabajo espiritual, contemplará la escala por donde ascenderá, etapa por etapa, los siete peldaños, hasta llegar al seno del Padre, que es poder, gracia y luz.
El final de cada una de vuestras existencias en la Tierra os va marcando una tregua, para retornar con nuevas fuerzas y mayor luz y continuar estudiando la Divina lección que no había concluido. Mucho os he revelado acerca de la vida espiritual, pero no es menester por ahora que lo sepáis todo, sino sólo lo esencial, para que lleguéis a la morada eterna. Allá os abriré mi Arcano y os mostraré lo que está destinado para vosotros.
Cuando cerréis vuestros ojos corporales a esta vida y abráis los del espíritu para contemplar el infinito, reconoceréis que existe más claridad y luz en la vida del espíritu. Además, debo deciros que la voluntad, la inteligencia y la razón, no os abandonarán, porque son dones innatos del espíritu.
Dichosos aquellos que saben llegar con fe y virtud hasta la cima, porque en el instante de desprenderse de la materia, experimentan la caricia del Padre como premio a su fortaleza y a su amor. Ésos son los que penetran sin tropiezo en la eternidad.
Ciertamente quiero despertar con mi Palabra vuestro interés por la vida espiritual, mas para llegar a comprender aquella vida, debéis lograrlo por la evolución de vuestro espíritu y no sólo por la de la mente. Que se una al espíritu la inteligencia, el corazón, los sentidos y todas vuestras potencias, y alcanzaréis la elevación necesaria para mirar el esplendor de vuestro Padre. Cumplid con mis Leyes en la Tierra y no tendréis que temer vuestra llegada al Más Allá. Lo que el espíritu cultive, eso será lo que recoja: esa es la Ley y la justicia.
¡Cuán dichoso se sentirá vuestro espíritu en el Más Allá, si la conciencia le dice que en la Tierra sembró la semilla del amor! Todo el pasado se hará presente delante de vuestros ojos espirituales y cada miraje de lo que fueron vuestras obras, os dará un gozo infinito.
Mirad, pueblo, contemplad el cielo, miradlo bien y veréis que cada estrella simboliza una promesa, un mundo que os espera, una morada prometida a los hijos de Dios que vendréis todos a habitar, porque todos conoceréis mi Reino, el cual no fue creado sólo para determinados seres, sino es el hogar Universal donde se unirán todos los hijos del Señor.
Cuando terminéis aquí vuestra misión, vuestro espíritu irá a otro mundo, desde donde velaréis y trabajaréis por la paz y el progreso de los hombres.
Id en paz a la morada espiritual, sabiendo que se ha cimentado en la humanidad la Era del Espíritu Santo, del Espíritu de Verdad.
¡Mi paz sea con vosotros!