Los Siete Sellos
LOS SIETE SELLOS
Voy a abrir mi Arcano en este día, voy a descorrer un velo y a revelaros un secreto, para que llevéis esta enseñanza a la humanidad.
En esta Era en que el Espíritu de Verdad irradia su luz sobre todo espíritu, vengo a mostraros la esencia que encierra EL LIBRO DE LOS SIETE SELLOS y esclareceros su misterio.
Es el libro que estoy grabando en vuestro espíritu, es la interpretación Divina de la Ley que recibió la humanidad desde los primeros tiempos: el libro de vuestra historia, de la profecía, de la revelación y la justicia.
¿Quién de mis hijos podía haber abierto ese libro? Nadie, ni siquiera los espíritus justos os podían revelar su contenido, porque lo que el libro guardaba era la sabiduría de Dios.
Sólo Cristo, el Verbo, el Amor Divino, fue digno de hacerlo; pero aun así, era necesario esperar a que los hombres tuvieran el justo desarrollo, que les permitiera conocer lo que mi Sabiduría guardaba para ellos: tuvieron que transcurrir cinco etapas de pruebas, de lecciones, experiencias y evolución.
Este tiempo, cuya aurora ha brillado en el infinito, es la sexta etapa en que se inicia la vida espiritual de la humanidad, Era de luz, de revelaciones, de cumplimiento de antiguas profecías y olvidadas promesas. Es el Sexto Sello, que al desatarse, desborda su contenido en vuestro espíritu.
Tiempo de preparación ha sido éste en que el Padre, seguido de sus huestes espirituales, ha abierto ante vosotros el Libro de la Sabiduría Divina, para que este pueblo se convierta en el discípulo del Espíritu Santo, en el apóstol fuerte que lleve con el ejemplo, el pensamiento y la palabra, mi Obra al corazón de la humanidad.
Fue el espíritu de Elías el que abrió las puertas de esta Era, en la cual os he revelado las nuevas enseñanzas contenidas en la sexta página del Libro de la Vida, cuya luz iluminará hasta el último rincón de la Tierra.
Mas, ¿qué son los Siete Sellos? ¿Qué es el Sexto Sello? ¿Podríais responder con certeza a estas preguntas que el Maestro os hace?
Discípulos: De Mí han brotado las tres naturalezas: la Divina, la espiritual y la material, tres reinos que forman uno solo, que simbolizan los tres tiempos en los que se consuma la obra del perfeccionamiento espiritual. Ese desarrollo se ha llevado a cabo en siete etapas, de las cuales la última es la mansión perfecta del espíritu.
La primera de estas etapas de evolución espiritual, está representada por Abel, el primer ministro del Padre, quien ofreció su holocausto a la Divinidad. Él es el símbolo del sacrificio y fue víctima de la envidia.
La segunda la representa Noé. Es el símbolo de la fe. Él construyó el arca por inspiración Divina y llevó a los hombres a penetrar en ella para que alcanzasen su salvación. Ante él se levantaron las multitudes con la duda, la burla y el paganismo en su espíritu. Mas Noé dejó su simiente de fe.
La tercera está representada por Jacob, él simboliza la fuerza, es Israel, el fuerte. Él vio espiritualmente la escala por la que todos ascenderéis para sentaros a la diestra del Creador. Ante Jacob se levantó el Ángel del Señor para poner a prueba su fuerza y perseverancia.
La cuarta está simbolizada por Moisés: representa la Ley, que fue escrita para la humanidad de todos los tiempos. Él fue quien, con su fe inmensa, rescató al pueblo para conducirlo por el camino de salvación a la Tierra Prometida.
La quinta etapa esta representada por Jesús, el Verbo Divino, el Cordero Inmolado, quien os ha hablado en todos los tiempos y lo seguirá haciendo. Él es el amor, y por amor se hizo hombre para habitar en su morada, sufrió el dolor de ellos, mostró a la humanidad el sendero del sacrificio, por el cual ha de alcanzar la redención de todos sus pecados. Vino como Maestro a enseñar a nacer en la humildad, a vivir en el amor, a llegar hasta el sacrificio y a morir amando, perdonando y bendiciendo.
La sexta etapa la representa Elías. Es el símbolo del Espíritu Santo. Él es quien va simbólicamente sobre su carro de fuego, llevando la luz a todas las naciones y a los diferentes mundos desconocidos por vosotros, pero conocidos por Mí, porque Yo soy el Padre de todos los mundos y de todas las criaturas. Esta es la etapa que estáis viviendo, la de Elías, es su luz la que os ilumina. Él representa las enseñanzas que estaban ocultas y que en este tiempo están siendo reveladas.
La séptima está representada por vuestro Padre. Yo soy el final, la culminación de la evolución. En esta etapa viviréis el tiempo de la gracia, el Séptimo Sello.
He aquí descifrado el misterio de los Siete Sellos, he aquí por qué os digo que este tiempo es el Sexto, porque cinco de ellos ya pasaron, el Sexto se encuentra desatado y el Séptimo aún permanece cerrado, su contenido todavía no llega, falta tiempo para que esa etapa aparezca delante de vosotros; mas cuando llegue, habrá gracia, perfección y paz; pero para llegar a ella, ¡cuánto tendrá que llorar el hombre para purificar su espíritu! Cuando cese la purificación, la maldad será retenida, habrán cesado las guerras entre los hombres y no habrá perturbaciones ni perversidad; entonces vendrá el reino de la paz y de la gracia, en el que alcanzará la humanidad en plenitud, su progreso espiritual y su comunicación con el Padre será directa.
Dejad que la luz del Sexto Sello os alumbre. Sólo Yo podré decir cuándo termina la sexta etapa para dar principio la séptima. En este tiempo, a pesar de estar bañados con la luz de mi Espíritu, aún no os habéis despojado del pecado, ni habéis alcanzado la perfección que lograréis, cuando os comuniquéis de ESPÍRITU A ESPÍRITU con mi Divinidad. Vuestros hijos, las generaciones venideras, alcanzarán esa limpidez y serán mis discípulos que conversarán con su Maestro; ellos serán verdaderos profetas en los caminos del mundo, vivirán en paz y en armonía con todas las leyes, y llegarán a crear la verdadera morada del espíritu del hombre en la Tierra.
En verdad os digo que para que estas profecías se cumplan, muchos soles pasarán, muchas aguas caerán de los cielos, infinidad de años transcurrirán y serán olvidados por los hombres, y numerosas generaciones también, pero llegará al fin el tiempo en que el Padre corone su Obra en este planeta.
Llevad esta enseñanza sencilla y diáfana como la luz del día, transparente como las aguas, para que, en el silencio de vuestra alcoba, en el recogimiento de la noche, analicéis y meditéis en lo que os he revelado y podáis recrearos con su perfección.
El Sexto Sello se encuentra desatado y el Libro abierto ante vosotros, el candelero alumbra el Universo y el Verbo Divino como lengua de fuego, os habla desde el infinito; es la voz del Cordero Inmolado la que sorprende a los hombres, les ilumina y levanta a la vida de la gracia, es Él quien os revela estas enseñanzas y descifra los misterios.
Por ahora Yo recibo a estas multitudes en representación de la humanidad, no sólo del presente, sino de todas las generaciones que a través de seis etapas espirituales han habitado la Tierra.
Hoy se abre al mundo una nueva Era en la que el hombre buscará mayor libertad para su pensamiento, en la que pugnará por romper las cadenas de esclavitud que su espíritu ha arrastrado. Y todo aquel que por un instante, llegase a experimentar la felicidad de sentirse libre para meditar, para escudriñar y practicar lo que haya comprendido, jamás volverá voluntariamente a su cautiverio, porque ya sus ojos contemplaron la luz y su espíritu se extasió ante las revelaciones Divinas.
Éste es el tiempo esperado por la humanidad para recibir la Gran Revelación, para que comprenda todo cuanto he manifestado a través de los tiempos.
¿Qué guarda en su seno el Sexto Sello del Libro, en donde están escritos vuestros nombres y destinos? Encierra pruebas muy grandes y hermosas revelaciones de sabiduría. La llegada del Consolador significa para vosotros el principio de una nueva etapa de evolución de la humanidad. Ha quedado abierto el Juicio Divino para todos los hombres: cada vida, cada obra, cada pensamiento, son juzgados estrictamente. Es la terminación de los tiempos de pecado y el despertar del hombre para que logre la armonía de su espíritu con toda la creación. Es la preparación de la Era en que el Cordero ha de abrir el Séptimo Sello, el cual traerá los últimos residuos del cáliz de amargura, pero también el triunfo de la verdad, del amor y de la Justicia Divina.
Yo os digo una vez más que el número de mis discípulos no se reduce a los que me han escuchado a través de estos portavoces. Mis siervos se encuentran en diversos puntos de la Tierra y tienen la misión de preparar los caminos y limpiar los campos, donde más tarde habrán de llegar los sembradores. Yo les fortalezco y bendigo, porque su jornada es penosa y su senda está erizada de espinos, pero ellos saben que han sido enviados por Mí y están dispuestos a llegar al final del camino, en cumplimiento de su misión.
Los hombres que no saben de mi Comunicación, me esperan sin sentir que estoy entre ellos. Estoy delante de sus ojos y no me ven, les hablo y no oyen mi voz: y cuando por un instante llegan a mirarme, me niegan. Mas Yo sigo dando testimonio de Mí y a los que me esperan los sigo esperando. Y en verdad que las señales de mi Manifestación en esta Era han sido grandes: la sangre de los hombres derramada a torrentes hasta empapar la tierra, ha marcado el tiempo de mi Presencia entre vosotros como Espíritu Santo.
El nuevo tiempo os tiene reservados muchos adelantos en vuestra evolución: la obediencia a la Voluntad Divina, la sensibilidad para interpretar la inspiración espiritual, la comunicación con el Padre y con el Mundo Espiritual a través del pensamiento.
Por ahora vuestra fe es pequeña y vuestro presentimiento nada os dice acerca de la batalla que se aproxima, por lo que es menester que os diga que, bajo la luz que difunde el Sexto Sello, se unirán todas las creencias, religiones y sectas de la Tierra, para rendir un solo culto al Dios único que todos buscan.
La virtud se manifiesta solamente en las pruebas. Era menester que el hombre fuese probado y acrisolado, porque el espíritu en su principio, en su inocencia, carecía de méritos, de experiencia y desarrollo. Así, de escalón en escalón, irá ascendiendo hasta subir los siete peldaños de la escala de perfección y llegar a mi Presencia, lleno de luz, perfeccionado en todas sus potencias, evolucionado por el desarrollo de sus dones, lleno de conocimientos y plenamente consciente de dónde había brotado, cuál era el fin para el que había sido creado y a dónde había de retornar. Si en el Primer Tiempo fuisteis párvulos y en el Segundo discípulos, en éste estáis recibiendo la preparación para convertiros en maestros. Ése es mi plan Divino: vosotros sois mis colaboradores y llegaréis a reinar conmigo cuando logréis la verdadera espiritualidad.
Los Siete Sellos son vuestra vida, vuestra historia, vuestras luchas, triunfos y caídas; vuestros sufrimientos y combates y al final, vuestra redención, llena de gloria, que será como un festín espiritual cuando lleguéis a la diestra de vuestro Señor.
Vuestro espíritu ha escrito sus jornadas, su historia, en el Gran Libro de la Vida, el Libro de los Siete Sellos. Ahí están anotados por Mí todos vuestros actos, cada uno de vuestros pasos, pensamientos y palabras; los grandes hechos del espíritu, las grandes vicisitudes y pruebas.
Mucho habéis vivido, pero vuestra materia no lo sabe. Si ella ha olvidado los primeros pasos de la infancia, ¿cómo ha de conocer la evolución del espíritu a través de su larga jornada? ¡Cuán poco ha podido revelar el espíritu a su materia! Todavía no os lo he concedido por vuestra falta de evolución.
Si estudiáis la revelación de los Siete Sellos entregada a Juan, mi discípulo, hallaréis sólo pecado, profanación y adulterio en las naciones del mundo. Ahí está la historia de vuestras guerras, de todas las miserias y tribulaciones que los hombres han sufrido por causa de su infidelidad a la Ley y su flaqueza, ahí está la justicia que ha seguido a cada una de sus obras.
Desempeñad vuestra misión en este tiempo y cuando lleguéis al final de la jornada, os encontraréis ante una gran puerta cerrada que podréis abrir porque tendréis la llave. Detrás de esa puerta estoy Yo, esperándoos. La llave ajena no os servirá para abrir la puerta, ni tampoco podréis pasar del primero al tercer peldaño de la escala, sin antes haber estado en el segundo, y así hasta el último, porque los siete peldaños significan el camino de perfeccionamiento espiritual, que todos debéis recorrer.
En verdad todavía tendréis que ver pasar grandes acontecimientos en este mundo, para que lleguéis a vislumbrar el tiempo de paz. Todavía el Sexto Sello se encuentra abierto y muchas páginas he de pasar para que el Séptimo sea abierto entre vosotros.
¡Cuán grandes han sido las lecciones y pruebas que el espíritu ha tenido que vencer para pasar de un sello a otro! ¡Cuántos méritos ha tenido que hacer! Y falta aún el de la culminación: el Séptimo Sello. Yo os preparo desde ahora para que escaléis el siguiente peldaño. En cada etapa habéis encontrado una gracia para vuestro espíritu, que os ha servido para dar el siguiente paso, hasta que lleguéis a mi Presencia y veáis el cumplimiento de mis Promesas.
¿Cuál es por ahora la misión de mis siervos en esta etapa? Orar, meditar, regenerarse, sembrar unión, paz y luz espiritual, desarrollar vuestras facultades y potencias; luchar por vuestra elevación, destruir la ignorancia, el fanatismo, el vicio, en una palabra: el mal, que en tantas formas se manifiesta entre la humanidad.
Cuando los hombres hayan dejado su lucha fratricida, cuando el perdón y la caridad se hayan extendido de corazón en corazón, y la sangre y las lágrimas ya no corran en mis hijos, entonces se hará el gran silencio en el que os comunicaréis conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU.
Entonces Yo desataré el último Sello, el Séptimo, en cuya etapa los hombres se amarán como os enseñé cuando estuve en la Tierra.
Ese silencio de que os hablo será Universal, los elementos se aquietarán y la persecución a mi Doctrina se detendrá. Entonces testificaréis ante la humanidad asombrada, que es el final de una etapa y el principio de otra, les llevaréis la luz y destruiréis su confusión.
Mi Justicia sabiamente va acercando a la humanidad hacia la nueva revelación. La vida, como un maestro, enseña y corrige sin cesar; las pruebas harán llegar mi Voz a través de la conciencia. Es mi Voluntad que, cuando el Séptimo Sello sea desatado, la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU sea practicada por la humanidad, para que esté en comunión constante con su Señor.
¡Cuántas religiones, doctrinas y sectas van a caer bajo la espada de luz de mi Verdad, y cuántas ciencias y teorías, van a quedar sepultadas en el olvido, será entonces cuando el nuevo día asome y se haga el silencio y la paz en los corazones!
Esta humanidad, indiferente a toda inspiración Divina, no se da cuenta que está en los umbrales del tiempo más trascendental para su espíritu, mas ya despertará de su letargo cuando contemple los anuncios que aún faltan, de mi Presencia entre los hombres en todo mi Esplendor, porque todos tendréis que estar velando cuando el Séptimo Sello se abra para entregaros su luz.
Por ahora estoy preparando con mi Palabra a este pueblo, para que se levante inspirado en la verdad, enseñando a sus hermanos las lecciones de amor de mi Doctrina. Este rayo de luz ha sido tan solo de preparación, como la luz de la alborada cuando anuncia el nuevo día.
Más tarde os llegará mi Luz de lleno, alumbrando vuestra existencia y alejando hasta la última sombra de ignorancia y pecado.
Cuando el Séptimo Sello quede cerrado, junto con los otros seis, quedará terminado el Libro, que ha sido el juicio de Dios sobre las obras de los hombres. Entonces abrirá el Padre un libro en blanco para anotar en él la resurrección de los muertos, la liberación de los oprimidos, la regeneración de los pecadores, el triunfo del bien sobre el mal.
Aquí tenéis en breves y sencillas palabras, como siempre se ha manifestado el Verbo de Dios, algo de lo que anhelabais saber sobre los Siete Sellos del Libro de la Sabiduría y de la Justicia Divina. Habéis oído, ahora entended, porque tendréis que revelar, profetizar y enseñar. Guardad esta enseñanza que encierra la esencia de mis Revelaciones, profecías y análisis que os he dado en este tiempo; cuando la hayáis estudiado profundamente, os dispondréis a ponerla en práctica, haréis cambiar vuestra vida, amaréis todas mis Manifestaciones, buscaréis estar siempre en contacto conmigo y pondréis los cimientos de un nuevo mundo, que estará regido por mis Leyes y en el que seré conocido, respetado y obedecido.
¡Mi paz sea con vosotros!