El Espíritu de Verdad

EL ESPÍRITU DE VERDAD

Os estoy hablando espiritualmente, DESDE LA NUBE que contemplaron en Betania mis discípulos del Segundo Tiempo, en el momento de mi ascensión. Ahora desciendo en la misma forma, en Espíritu, invisible para los ojos humanos. Esa nube es el símbolo del infinito, desde donde os envío un rayo de luz que ilumina el entendimiento de los portavoces.

Cuando alguno de mis discípulos me preguntaba si volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultarlo y les declaré que mi retorno, sería en un tiempo de pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes sucesos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida.

Ahora os digo que todas las señales anunciadas se han manifestado en este tiempo y no ha faltado ninguno de los acontecimientos que os predije.

Aquí tenéis a mi Espíritu comunicándose por vosotros y a mi Mundo Espiritual hablando por vuestra boca.

Cuando llegué, ya los espíritus y corazones habían sido preparados por el espíritu de Elías, el precursor de Dios en todas las Eras. Nadie me esperaba, encontré frío vuestro corazón, apagada la lámpara de amor; estabais durmiendo el sueño de varios siglos. Sólo unos cuantos despertaron ante el llamado del emisario, que se acercó a vosotros para anunciaros que Yo estaba tocando a las puertas de vuestro corazón.

Ved como una a una, las profecías se van cumpliendo. Éste es el tiempo que anunciaron mis profetas y el que Yo os predije en mi Palabra.

Si escudriñáis los acontecimientos que han conmovido a vuestro mundo en el pasado siglo, cuyas fechas quedaron escritas en vuestros anales, comprenderéis que en verdad, cuanto fue anunciado a través de Jesús, tuvo fiel cumplimiento. Cuando mi Rayo estaba próximo a descender al entendimiento humano, la naturaleza se conmovió y los elementos desatados estremecieron a los hombres, despertaron a los pueblos y asombraron a los científicos.

Os profeticé que volvería, cuando la humanidad se encontrase en su mayor altura de maldad y confusión. Es por eso que, al contemplar los hombres que su ciencia y su maldad habían dado un fruto que se encontraba en plena madurez, presintieron que algo Divino estaba por manifestarse. Ese presentimiento se debió a que mi Presencia espiritual habla siempre a cada espíritu y mi Justicia de Padre se estaba manifestando entre la humanidad. ¿Quién de los humanos hace dos mil años, imaginaba al mundo actual que habéis hecho con la fuerza de vuestra inteligencia? Nadie, por eso muchas de las profecías que anunciaron la transformación de este mundo en que vivís, no fueron creídas. Ahora os estoy hablando de las que precederán a la gran batalla espiritual y después al tiempo de paz. La luz de la profecía vuelve a hacerse sentir entre la humanidad.

Quiero que abráis vuestros ojos a la realidad, para que oréis por el mundo. Aquel tiempo que fue anunciado en otras Eras, en que surgiría la batalla del bien contra el mal, es éste; no vayáis a dormir en espera de otra Era. Sois los hijos de la luz a quienes os estoy revelando grandes enseñanzas, para que seáis antorchas de fe entre la humanidad. Profetas, iluminados y videntes, percibieron mi venida en Espíritu, contemplaron el Libro que se abría, para derramar su contenido sobre el entendimiento de los hombres y confirmaron la presencia del Mundo Espiritual cerca de la humanidad. Vieron el nuevo Monte donde el Señor habría de venir a reunir a su pueblo. Mas en verdad os digo que así como vosotros me habéis sentido, así llegarán hombre tras hombre, pueblo tras pueblo, conforme vaya acercándose a cada uno el tiempo de su despertar.

Elías trajo al mundo la revelación de la forma en que vendría a comunicarme con los hombres: iluminó un entendimiento, el de Roque Rojas, para hablar a través de sus labios, en estado de inspiración.

Hoy os anuncio que llegarán ante estas congregaciones, hombres y mujeres de otras razas hablando otras lenguas: a todos recibiréis. En verdad os digo que si en la casa del Señor no hay extranjeros, ni extraños en su mesa, tampoco vosotros, que sois mis hijos, debéis distinguir por esa causa a quienes son vuestros hermanos. Yo seré siempre delante de vosotros. El que esté limpio me verá y ése será su premio; el que lleve manchas en su corazón, también me verá y ésa será su salvación.

Mi Lección de amor ha llegado a todos los hombres para ser conocida bajo muchas formas.

También en este tiempo como aquél en que vine en Jesús, mientras mi Rayo descendía entre mis discípulos para darles mi Mensaje por vez primera, los grandes, los sabios y los teólogos, dormían profundamente. Ése fue un instante de gozo para mi Espíritu, al veros congregados ante el Arca de la Nueva Alianza. Nuevamente os vine a trazar mi huella de amor, a sustentaros con mi Palabra y a engalanar vuestro espíritu con mis Bendiciones.

Fue un día que Elías preparó y esperó mucho, en el que su espíritu se regocijó grandemente. El primero de septiembre de 1866, mi Espíritu vino sobre la nube simbólica a prepararos para recibir la nueva lección. Después, en 1884, principié a daros mi Enseñanza. No llegué en cuanto hombre como en el Segundo Tiempo, sino espiritualmente, limitado en un rayo de luz que posé sobre el entendimiento humano. Ése es el medio elegido por mi Voluntad para hablaros en este tiempo, es ahora la voz humana de estas criaturas la que llega a vuestros oídos y es menester espiritualizarse para encontrar la esencia Divina en mi Palabra, en donde estoy presente.

Desde aquel instante se han estado cumpliendo muchas profecías y promesas hechas por el Padre a los hombres hace miles de años. Un día en que el humilde recinto de Roque Rojas se encontraba pletórico de congregantes, descendió Elías a iluminar la mente de su portavoz, e inspirado por Mí, ungió a siete de aquellos creyentes a quienes les dio la representación de los Siete Sellos, simbólicamente. Más tarde, cuando llegó el instante prometido de mi Comunicación, fue el de Damiana Oviedo el primer entendimiento en recibir la luz de mi Rayo Divino, como premio a su perseverancia y preparación, y por su conducto anuncié los tiempos de prueba que han llegado a vosotros.

Las naciones se encuentran en guerra, y el hambre y la peste se cierne sobre la humanidad. Los elementos de la naturaleza están desatados. Yo dije por conducto del primer portavoz: “Los tiempos cambiarán y cuando veáis que la ciencia humana da grandes señales de adelanto, vosotros debéis hacer penitencia y aprender de Mí, para llevar un mensaje de paz a la humanidad.”

Así como en el Segundo Tiempo encontré regazo de mujer, en este tiempo descansé en el corazón limpio y puro de Damiana Oviedo. Su regazo de doncella fue maternal para aquellas congregaciones y por su conducto preparé a los guías, a los portavoces y a los labriegos. La dejé llegar a los umbrales de la ancianidad y le dije: “Vos, que habéis sido como fuente de amor y habéis dejado encendida en los corazones una antorcha de fe, descansad”. Ella me pidió venir en espíritu a trabajar, porque fue celosa de mi Ley y no quiso que ésta fuese mancillada, y Yo se lo concedí.

Es Damiana la casta doncella que en representación de María, ha venido en este Tiempo a entregaros ternura y caricia. Bienaventuradas las doncellas que caminen por esta huella, porque en ellas derramaré mi Gracia. Y a todos vosotros os digo, que mi anhelo Divino es convertiros en discípulos, porque quiero dejaros como maestros entre la humanidad.

Desde el principio de mi Comunicación por conducto de Damiana Oviedo, la esencia de esta palabra no ha variado jamás, pero, ¿dónde están las primeras lecciones? Aquellos escritos se encuentran ocultos. Es necesario que esas enseñanzas salgan a la luz, para que mañana deis testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así llegaréis a poseer el libro completo de mi Enseñanza en este Tiempo y conoceréis mi primera lección, su contenido y el de la última que os entregaré en el año de 1950, cuando esta etapa finalice.

¿Quiénes de los que moran hoy en la Tierra, perciben que una nueva Era ha sido abierta ante la humanidad? Ciertamente sólo quienes han escuchado esta palabra, saben que ha nacido un nuevo tiempo: el del Espíritu Santo. En él sólo he manifestado una parte de mi Obra, mas no será todo mi Mensaje; pues llegará el tiempo en que la humanidad alcanzará mayor perfección y claridad, al comunicarse de ESPÍRITU A ESPÍRITU con el Padre.

Cuando en el segundo Tiempo aparecí por última vez ante mis discípulos, vieron cómo una nube envolvía la silueta del Maestro, elevándolo al infinito. Ahí recibieron la promesa de que Cristo volvería a los hombres, en la misma forma intangible en que lo vieron partir. Entonces comprendieron que el Maestro volvería espiritualmente. Con el mismo solemne silencio con que ascendí en la nube en aquel Tiempo, desciendo ahora sobre vosotros; mas no todos me han visto ni escuchado, porque muy pocos han estado preparados. Soy el Espíritu de Verdad, la sabiduría de Dios, quien llega a vosotros para esclareceros las lecciones pasadas. Ahora os digo que en esta Palabra, he venido a entregar todo lo que corresponde a este tiempo.

He aquí mi resurrección en el tercer día como Espíritu Santo, en que reuniré a todos los hombres en un solo apostolado.

Oíd esta Palabra, penetrad en su sentido y buscad su esencia. Nadie debiera sorprenderse de mi Comunicación y mi Presencia en esta forma, porque fue profetizada por Mí a través de Jesús. Aquí me tenéis, en Espíritu, enviándoos mi Palabra desde la nube luminosa, humanizándola a través de estos portavoces, como una lección preparatoria para la comunicación perfecta a la que todos habréis de llegar.

Hoy os pregunto: ¿Esperará el mundo nuevas manifestaciones y continuará aguardando mi llegada? ¿Hará lo que aquel pueblo que sigue esperándome? Si las señales y pruebas se han cumplido y no he aparecido en la sinagoga ni surgido en iglesia alguna, ¿No presiente el mundo que en algún sitio he de estar manifestándome, porque no puedo faltar a mi Palabra?

Yo soy el Consolador, el Espíritu de Verdad prometido. Desde los tiempos de los patriarcas estaba anunciado este tiempo en que los hombres apurarían el cáliz más amargo. El Consolador había de venir entre vosotros para acompañaros en la hora de prueba.

Mi Promesa en aquel tiempo no fue para un solo pueblo, sino para toda la humanidad, por lo que os digo ahora, que mi Luz no sólo ha descendido entre estos discípulos que me escuchan a través de los portavoces, sino que bajo mil formas me presento en la senda de todos los hombres, para hacerles sentir la llegada de un nuevo tiempo.

La forma que elegí para comunicarme con los hombres de esta Era, a muchos ha sorprendido, atreviéndose aun a juzgarla, sin haber meditado antes en mis revelaciones pasadas.

Yo os digo que cualquier forma que hubiese escogido para comunicarme, habría confundido a todos los que no hubiesen estado preparados para recibirme. En cambio, para el que ha sabido mantenerse en vigila, ninguna forma que Yo hubiese empleado para mi Manifestación le habría sorprendido, porque a través de cualquiera me hubiese sentido.

Todos los que me han creído en este tiempo, sin darse cuenta me estaban esperando espiritualmente.

El Espíritu de Verdad y Consolación, es el mismo Espíritu de Dios que palpitó en Jesús. Soy el mismo de aquel tiempo, vosotros sois los mismos, mi Enseñanza la misma también; sin embargo, vuestra evolución es mayor y por eso buscáis un culto más perfecto para elevarlo a vuestro Creador.

Esta irradiación, lo mismo se manifiesta sobre el espíritu que sobre la materia, lo mismo sobre los mundos que sobre los hombres y todos los seres de la creación. Es espiritual sobre el espíritu, es material sobre la materia, es inteligencia sobre el entendimiento, es amor en los corazones. Es ciencia, talento y reflexión; es intuición y está sobre los sentidos de todos los seres, según su orden, su condición, su especie y su grado de adelanto. Pero en principio es sólo uno: Dios, y su esencia, una sola, el amor. ¿Qué imposible puede haber entonces para que Yo ilumine la mente de estas criaturas y os envíe mi Mensaje espiritual?

En verdad os digo que mi Luz, como un relámpago, ha cruzado de oriente a occidente, sin que el mundo se percatara de ello. Mi Voz ha descendido sobre toda la humanidad. Un nuevo apostolado ha surgido entre este pueblo, formado por corazones sencillos y humildes, pero llenos de amor y fe para seguirme. He venido a reconstruir mi Templo, un templo sin muros ni torres, inmaterial, porque está en el espíritu del hombre.

¡Oh, discípulos! Al ascender mi Rayo Divino, mi Paz quedará en vosotros; mas hoy os dice el Maestro: ¡Alerta, pueblo!, no es éste el tiempo de dormir. Los vientos huracanados os azotarán a cada instante y es menester que permanezcáis firmes. Es tiempo de juicio y meditación. Se hallan desatados en el mundo la peste, el hambre, la guerra, la muerte y todas las calamidades visibles e invisibles. Orad y trabajad en silencio, no apaguéis vuestra lámpara ni escondáis los dones que poseéis. Estad siempre dispuestos a recibir al que llame a vuestra puerta y estaréis imitando a la virgen fiel de mi Parábola, aquélla que supo esperar al Casto Esposo con su lámpara encendida.

Aquí tenéis, discípulos amados, la voz del Espíritu de Verdad, la manifestación espiritual de Dios a través de vuestro entendimiento. Mi Luz se limita en vibraciones que se traducen en palabras de sabiduría y amor.

Benditos sean los que sepan encontrar mi Esencia y la separen de las imperfecciones del lenguaje humano, porque ellos serán mis mejores intérpretes. Dejad que esa esencia quede guardada en vuestro corazón, para que me llevéis con vosotros y en cada uno haya un consejero, un guía, un doctor.

Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán, mas estas revelaciones sólo las encontraréis en esta palabra, que es espada de luz que destruye las tinieblas.

La espiritualidad que imparte mi Doctrina, os hará escuchar mi Voz en los instantes de soledad o de dolor y os dará fuerzas desconocidas en las horas de prueba. Cuando el murmullo del mundo haya fatigado vuestra mente y sintáis tristeza, escucharéis desde el infinito mi concierto celestial. Y cuando salgáis de vuestro arrobamiento, os preguntaréis: ¿En qué libro he aprendido esto? Y Yo os contestaré: En el libro de mi Sabiduría y de mi Amor.

Vosotros que oís mi Palabra, no sois los únicos que recibís mensajes espirituales. Yo sé en donde se encuentran otros de mis nuevos discípulos, aquéllos que se preparan con amor para recibir, por inspiración, mis Pensamientos Divinos e intuitivamente saben qué tiempo es éste. Sabed que unos han sido preparados en una forma, otros en otra, pero todos coincidirán en la verdad que es una sola. Unos y otros, se reconocerán en la espiritualidad de sus obras de amor y caridad.

No sólo me escuchan quienes concurren a estos recintos, también presencian estas manifestaciones y reciben mi Luz grandes legiones de seres espirituales. Entre ellos se encuentran los que fueron en la Tierra vuestros padres, vuestros compañeros, vuestros hijos: todos vais ascendiendo por la escala de evolución.

En verdad os digo que entre estas multitudes no hay uno solo que haya llegado por casualidad. Nuevamente os aseguro que la hoja del árbol no se mueve sin mi Voluntad. En la vida de cada uno de vosotros, existe una causa por la cual habéis venido de diversos caminos, religiones y doctrinas, para que deis fe de mi Palabra.

Cuando meditéis sobre las enseñanzas que he venido a daros, sobre la Era que vivís y la forma en que me manifiesto, comprobaréis que tanto mi llegada, como el tiempo que durará mi Manifestación y el día en que esta cese, estuvo rodeado de gran número de acontecimientos y hechos sorprendentes, tanto en la vida humana como en el ámbito espiritual.

Extenso os ha parecido el tiempo de mi predicación, de 1884 hasta 1950. Han transcurrido 66 años en los cuales os he confiado mi Caridad y he derramado mis complacencias para que me reconozcáis como amor y estéis capacitados para dar cumplimiento a mi Ley.

Ved los frutos que mi Doctrina está dando. Los enfermos desahuciados por la ciencia, sanan; los perversos se arrepienten, los viciosos se regeneran, los escépticos se hacen fervientes, los materialistas se espiritualizan.

Os he dicho que llegará el día en que con la mirada, con la palabra o el pensamiento, llevaréis a cabo obras sorprendentes. Los pensamientos unificados de una multitud, serán capaces de destruir las malas influencias y derribar a los ídolos de sus pedestales.

Una nueva Era se ha abierto ante la humanidad. En el ambiente espiritual hay gozo y fiesta, porque mi Espíritu se ha derramado sobre todo espíritu y sobre toda carne.

El mañana, mi Doctrina será conocida en todo el orbe, será proclamada como verdadera y será ancla de salvación, puerto acogedor, estrella que guía a los caminantes y reino de paz para el Universo, porque ésta es mi Voluntad.

Desde mi Reino de perfección desciendo a vosotros para que en cada morada sea escuchada mi Voz.

Os he prometido que si dos o tres os reunís en el nombre del Padre, mi presencia será con vosotros y mis Pensamientos Divinos se convertirán en palabras para consolaros y fortaleceros.

El Verbo es vida, amor, verdad, mas de todo ello sólo un átomo puede recibir el portavoz: pero ahí, en ese rayo de luz, podréis encontrar lo infinito, lo absoluto, lo eterno. Para hablaros de Mí, lo mismo puedo hacerlo a través de grandes obras que de pequeñas o limitadas manifestaciones. Yo en todo estoy, todo habla de Mí: tan pequeño es lo grande como grande es lo pequeño. Sólo hace falta que el hombre observe, medite y estudie, para percibirme.

Ante el prodigio de mi Presencia, el sordo ha oído, el ciego ha visto, el corazón endurecido se ha sensibilizado, el espíritu muerto a la vida de la gracia, ha resucitado.

He venido a hablaros por medio de vuestro entendimiento, porque la mente de hombre es el espejo de la razón Divina, el cerebro es el aparato perfecto hecho por el Creador, en el que se manifiesta la inteligencia, que es la luz del espíritu.

Ese aparato es un modelo que jamás podréis igualar con toda vuestra ciencia. Tomaréis su forma y construcción para imitarlo en vuestras creaciones, pero jamás llegaréis a la perfección que tienen las obras de vuestro Padre.

Me estoy comunicando por medio del entendimiento humano, pero es el espíritu el que recibe la luz de mi Inspiración, la que al pasar por la mente se hace idea y al llegara los labios del portavoz se transforma en palabra.

Os estoy hablando de acuerdo con vuestra capacidad, según la preparación de cada congregación. Me ha placido comunicarme por medio del hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque lo he creado. Lo encuentro digno porque es mi hijo, porque de Mí brotó. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi Gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él.

El portavoz, para ser digno de recibir y transmitir mis Pensamientos Divinos, tuvo antes que luchar contra la materialidad y las tentaciones del mundo, renunciar a su propia personalidad y castigar su vanidad; ha hecho una entrega total de su ser en los momentos de prestar su entendimiento a la inspiración Divina, y esto ha permitido que de sus labios broten palabras de sabiduría, de ternura, de justicia y de paz.

Ésta ha sido la forma intermedia elegida por Mí para hablaros, antes de que llegue el tiempo de la comunicación espiritual entre los hijos y el Padre. Os digo intermedia, porque ni vine en cuanto hombre, visible y tangible como en aquel Tiempo, ni absolutamente en espíritu, sino comunicado por medio de entendimientos iluminados por Mí. Las razones que tuve para elegir este medio, fueron mi Amor, mi Justicia y mi deseo de que el espíritu humano llegue a comunicarse directamente con su Padre. Esta forma es tan solo el preludio de la verdadera comunicación espiritual de los hombres con su Creador, cuando llenos del Espíritu de Verdad converséis conmigo, de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

Ahora sabéis que el hombre puede reconocer a su Dios, sin necesidad de recurrir a la exaltación de los sentidos para percibir a través de ellos lo espiritual. Es en la sencillez de la forma donde brillan más la verdad y la luz de mi Palabra.

Soy Yo, el Señor, quien os habla, no os extrañe que me comunique con vosotros, porque así lo he hecho desde que formé el primer hombre. Meditad un poco, volved vuestro pensamiento al pasado, repasad la historia y me encontraréis comunicándome a cada paso con la humanidad.

No todos recibirán esta manifestación. El número de mis discípulos destinados a escuchar mi Enseñanza a través del portavoz es muy reducido, mas de cierto os digo, que si estos testigos se saben preparar, la humanidad escuchará mi Palabra a través de sus labios. todos sabrán que el Espíritu Santo estuvo doctrinándoos a través del entendimiento humano.

Bajo formas infinitas puedo comunicarme con los hombres. Si a vosotros lo hago por medio del portavoz humano, a otros les hablo en su conciencia.

No os afirméis en la creencia de que es menester de sitios precisos para mi comunicación, ni de que se requiera de vestiduras especiales o actitudes determinadas para que Yo me manifieste. Días vendrán en que mi inspiración sea con vosotros en cualquier sitio y en cualquier hora, delante de distintas multitudes ante las cuales expresaréis mi Pensamiento con palabras y lenguas que todos entenderán.

Todos los misterios se disiparán a su debido tiempo, que os baste saber por ahora, que entre la naturaleza Divina y la humana, existen muchas otras de las cuales me sirvo para mis altos fines.

Estoy entregándoos este mensaje que a su tiempo llevará al despertar espiritual de las naciones, enseñando a los hombres a distinguir lo espiritual de lo simplemente humano, y a separar lo límpido, lo elevado, lo puro y luminoso, de todo lo que encierre imperfección, impureza o mentira.

Pasará esta etapa de mi comunicación y entonces vosotros, iluminados por la Luz de mi Espíritu Santo, sabréis distinguir claramente en dónde está la esencia de mi Palabra y cuál es la imperfección humana. Y como hacen los labriegos en la Tierra, que al recoger su cosecha de trigo saben separar la paja, así vosotros, apartaréis el trigo de mi enseñanza y lo guardaréis en el granero de vuestro corazón, y la paja, que es la imperfección de los portavoces, quedará en el olvido, mientras la esencia de mis Lecciones permanecerá eternamente en vuestro espíritu.

A los que no acierten a comprender que tan sólo iluminando estos cerebros con un rayo de mi Luz, puedan expresar tanto saber en la palabra y derramar tanta esencia en los que me escuchan, Yo les digo que tampoco el Astro Rey, como llamáis al Sol, precisa de llegar hasta la Tierra para iluminarla, bastándole la luz que desde la distancia envía a vuestro planeta, para bañarlo de claridad, de calor y vida.

Yo os pregunto: ¿Qué pasaría si de pronto contemplaseis mi Luz en todo su esplendor? Os cegaríais. ¿Y si escuchaseis mi Voz en toda su potencia? Perderíais la razón. Si en el portavoz por el que me comunico, descargara todo mi Poder, ¿qué sería de él? Su materia desaparecería. Aceptad que el Padre se limite para ser comprendido, sentido y contemplado por los hombres, porque aun dentro de esta limitación, Él es perfecto, sabio e infinito.

En los instantes en que escucháis mi Palabra, no sólo el espíritu de este pueblo se estremece, sino todos aquellos seres que en el Valle Espiritual necesitan también de la luz Divina; a ellos llegan la esencia y la inspiración de mis Mensajes, porque mi Voz es Universal y su eco alcanza a todos los mundos y moradas donde habite un hijo de Dios. Yo envío a cada mundo un rayo de mi Luz. A vosotros os he hecho llegar esta luz en forma de palabra humana, a otras moradas les llega por medio de inspiración.

Ya os he dicho que vuestro espíritu siempre se ha comunicado conmigo, pero hasta ahora no habéis alcanzado el pleno conocimiento de esa comunicación. Hoy os he convertido en portavoces del Verbo Eterno, para deciros que de esta comunicación a la de ESPÍRITU A ESPÍRITU, hay solamente un paso, para que os esforcéis en alcanzarla. En este tiempo me manifestaré lo mismo en los hombres que en las mujeres, en los jóvenes que en los niños y en los ancianos. Si hubiese mil entendimientos preparados, por los mil al mismo tiempo me comunicaría.

El hombre se ha servido de su ingenio y de su ciencia para transmitir sus pensamientos salvando distancias, ¿Cómo habéis podido pensar que Dios no pudiera comunicaros un mensaje por medio de un aparato humano, sensitivo e Inteligente?

Si encontráis imperfecciones en esta palabra, atribuidlos al entendimiento por el que me comunico, tomando en cuenta que a estos portavoces los he entresacado de los rudos e ignorantes, mas cuando penetréis en el fondo de mi Enseñanza, no vayáis a convertiros en jueces de ellos, sólo Yo podré juzgarlos. Juzgad mi Obra, mas a ellos dejadlos en paz.

He llamado pedestales a estos conductos, porque son la base donde descansa la luz y la fuerza para daros mi Enseñanza. Mañana, vosotros seréis los verdaderos pedestales, los verdaderos portavoces de mi Palabra, la que entregaréis con toda limpidez.

Al cesar de comunicarme en esta forma, habrá terminado esta etapa de preparación. Yo sellaré el entendimiento de los que me han servido y les daré un descanso en la jornada, mas seguirán siendo instrumentos de una manifestación más elevada. Y de la misma manera que el Verbo no volvió a encarnar después de haber sido en Jesús, esta manifestación de mi Espíritu por conducto del hombre no se repetirá. Sólo quedará mi Luz irradiando desde el Infinito, para guiaros espiritualmente por el camino verdadero.

Os estoy liberando del materialismo para que llevéis la buena nueva a los corazones. El Pacto de la Alianza que os une a Mí, nunca podrá ser destruido; en él habrán de reconocerse todos los hijos del Padre como hermanos, no sólo por el origen, sino por el amor.

En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre. Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la conciencia y por el ideal de alcanzar la espiritualidad. En este tiempo, no será la sangre del inocente la que selle esta alianza, sino la irradiación de mi Espíritu y vuestra preparación las que se fundan en un solo rayo de luz.

Guardad la esencia de mi Palabra, para que cuando ya no escucháis esta enseñanza, sintáis que, en lo más profundo de vuestro corazón, resuena la palabra que eleva e invita a penetrar en comunión directa con vuestro Señor.

El tiempo en que os entregue mi Doctrina por conducto del hombre, está señalado. Después, vuestra fe, intuición y confianza en Mí, os dirán que estoy cerca de vosotros, que estoy dentro de vuestro espíritu. Es mi Voluntad que, al cesar mi manifestación y la del Mundo Espiritual, desaparezcan de entre vosotros los nombramientos que habéis tenido y os aproximéis más los unos a los otros, para que nadie se crea superior ni tampoco inferior.

Cuando llegue la hora de cerrar esta etapa de comunicación, ya os habré dado todo lo que necesitáis para vuestra jornada espiritual. Nada os faltará.

Así como en aquel tiempo dije a mis apóstoles que iban a quedarse en el mundo como ovejas entre lobos, a fin de que viviesen siempre alerta, ahora a vosotros os digo que os preparéis, que veléis y oréis, porque habrá quienes se levanten en contra de vosotros, empleando como arma la traición y usando todos los medios para confundiros.

Ninguno será sorprendido: todos sabéis que es tiempo de lucha. Si esta forma de comunicación con vosotros fuese la más elevada que los hombres pudiesen alcanzar, la daría a conocer en toda la Tierra y una vez establecida, no tendría fin. Pero como ésta, a través del portavoz humano, es solamente la preparación para la comunicación perfecta de ESPÍRITU A ESPÍRITU, le he concedido sólo un tiempo y le he marcado su término que será 1950.

¡Qué solemnidad en esa hora postrera! ¡Cuánta luz sobre este pueblo! El Reino de los Cielos se aproximará a vuestro espíritu con su eterna invitación a morar en él. Los espíritus grandes, los fuertes, los seres de Luz, verdaderos sabios en el reino espiritual, estarán presentes en aquellos instantes.

Los precursores, los profetas, los que en otros tiempos trajeron mensajes Divinos a la Tierra, harán acto de presencia, porque mí Palabra ha sido para todos los espíritus. Aquellos seres serán representantes de las distintas moradas que existen en el Universo.

He querido que al final de este tiempo en que me estoy comunicando, forméis una verdadera familia en la que se amen los unos a los otros, que el dolor de uno sea sentido por los demás, como corresponde a verdaderos hermanos que han brotado de un mismo Padre. Cuando alcancéis este ideal, vuestra fuerza será invencible.

Ahora os preparo para que después de mi partida seáis fuertes en las vicisitudes que os acecharán. El Verbo seguirá vibrando espiritualmente en vosotros y os seguiré revelando grandes enseñanzas. Cuando os reunáis a conversar sobre manifestaciones espirituales, sentiréis el calor del Maestro y el dulce peso de su mano que se posará en vuestra cabeza.

Estos recintos han sido humildes albergues consagrados al recogimiento, a la espiritualidad y a la preparación, para recibir el mensaje Celestial. Cuando ya no vibre mi Palabra en ellos, os reuniréis para dar lectura a mis Cátedras, de las cuales entenderéis muchas enseñanzas que antes no alcanzasteis a comprender. Los videntes contemplarán la silueta del Maestro, que como Espíritu Santo os hará nuevas revelaciones. Ahí, en vuestro seno, aliviarán su dolor los enfermos y recobrarán la vida los moribundos, el triste hallará consuelo y el desesperado la calma.

Con el ejemplo de vuestra vida doctrinaréis. He querido daros parte de la labor en esta Obra, para que amando a vuestros hermanos me améis a Mí. Yo haré lo demás.

Mi voz es el cantar de los cantares que vibra en los cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra. Cuando este canto cese de oírse por los labios de mis portavoces, haré que lo sigáis escuchando en lo más recóndito de vuestro corazón, al comunicaros espiritualmente Conmigo.

El discípulo que verdaderamente se prepare, tendrá siempre el testimonio a flor de labio y le será imposible ocultar la verdad que heredó de su Maestro; la luz será en él y todo su ser será un testimonio viviente de mi Palabra y mis Obras.

Trabajad por la unificación de este pueblo, que abarque tanto lo espiritual como lo humano, para que vuestra labor, plena de armonía e igualdad, sea la prueba de que a todos, en diferentes recintos y en diversas comarcas, os doctrinó un solo Maestro: Dios.

Mi palabra dada en el Segundo Tiempo ha llegado hasta los confines de la Tierra; recordad que ésa fue la señal que os di para que mi nueva venida fuese sentida por todos los hombres.

Ahora, mi llamado de amor es precursor de grandes acontecimientos para la humanidad. Estos mensajes son destellos de la sabiduría que se manifestará en el futuro en los hombres. Es el principio del despertar de todos los espíritus, la preparación para la Era de la Espiritualidad, el tiempo en el que os redimiréis en el amor de vuestro Padre.

He vuelto a vosotros en espíritu, vengo a mostrarme con toda sencillez y, para ser creído, os he permitido que me contempléis, unos con la mirada espiritual, otros por medio de la fe, otros en la luz de la conciencia.

La finalidad de mi Doctrina es la salvación moral y espiritual de la humanidad. Para ayudaros en vuestra elevación, mi Espíritu se encuentra irradiando esta luz. Ése es el objeto de mi Mensaje. Pero esta voz no os ha dicho: tenéis que obedecer esta palabra. Yo sólo os aconsejo: buscad la verdad, id en pos del amor, tras de la paz y si esto lo encontráis en mi Enseñanza que escucháis, quedaos, mas sino los habéis sentido aquí, seguid buscando.

En esta Era, es Cristo en Espíritu quien os da su lección, no es Elías: él como precursor sólo preparó los caminos. De cierto os digo que este tiempo de trascendencia en la Tierra, lo es también en todo el Universo y que mientras a vosotros os hablo en esta forma, en otros mundos y valles, me hago sentir también. Mi Espíritu es omnipresente.

De todo os hablaré en esta palabra, porque a mi Doctrina no ha de faltarle un solo capítulo. De todo os Instruiré, para que no tengáis mañana dudas ni incertidumbre alguna.

Encuentro que la humanidad, está practicando el culto a mi Divinidad en distintas formas y os digo que Yo no reconozco religiones que sean mayores o menores, os he enseñado el amor y existe tan solo una verdad. No creáis que es una iglesia o un determinado sacerdote, quien ha de redimir a la humanidad; soy Yo, el sabio y amoroso Pastor, que os cuida, os consuela y os ama, para enseñaros el camino de la verdad.

Quiero que aprendáis a no ser ligeros en vuestros juicios, ni a dejaros llevar fácilmente de la primera impresión. Cuando analicéis mi Palabra o hagáis juicios sobre doctrinas, filosofías, revelaciones espirituales o científicas, reconoced que lo que sabéis, no es lo único que existe y que la verdad que habéis asimilado, es una mínima parte de la Verdad absoluta, que se manifiesta en formas diferentes, muchas de ellas desconocidas para vosotros.

Mi Doctrina originará grandes revoluciones en el mundo; habrá grandes transformaciones en las costumbres e ideas, y hasta en la naturaleza habrá cambios. Todo esto señalará la entrada de una nueva Era para la humanidad. Y los espíritus que en breve tiempo enviaré a la Tierra, hablarán de todas estas profecías para ayudar a la restauración y elevación de este mundo: ellos explicarán mi Palabra y analizarán los hechos.

Para que comprendáis que no soy ajeno a vuestro dolor, os digo en verdad que no existe otro ser más sensible que el Espíritu Divino. ¿Quién dio sensibilidad a los seres? ¿Qué podéis hacer de bueno que no me haga gozar? ¿y qué podéis hacer de malo que no sea para Mí como una herida? He aquí por qué os digo que nuevamente la humanidad me ha crucificado.

Si en ocasiones os repito la misma lección, mirad que siempre os la doy en forma diferente, para que la comprendáis mejor.

Escuchad: una fuente de agua cristalina tendrá que reflejar fielmente la luz del sol, mientras que otra de aguas turbias, no lo podrá hacer. Así es vuestro espíritu; a vosotros toca limpiar la fuente y llenarla luego de agua transparente.

El Reino de los Cielos no será vuestro en un momento, es necesario llegara él paso a paso. La luz del Sol no cubre la Tierra de pronto, va apareciendo lenta y suavemente, sin violencia, hasta despertaros de vuestro sueño con dulzura. Así debe ser vuestro despertar espiritual.

Quiero dejaros en mis últimas cátedras, un sabor celestial en vuestro corazón, para que me recordéis con amor a cada paso y que de vuestra memoria, surjan mis Palabras como voces de alerta, como bendiciones, como inspiración y bálsamo. Entonces evocaréis con emoción este tiempo de enseñanzas, y al llegar a la comprensión de que verdaderamente el Verbo desató el Libro de los Siete Sellos en su sexto capitulo, comprenderéis también que Elías fue mi precursor.

Hoy que el Maestro está con vosotros, mirad en Él al Padre de todos los seres. No me llaméis ya Jesús de Nazaret, ni Rabí de Galilea, ni Rey de los judíos, porque Yo no procedo de ningún pueblo o punto de la Tierra, ni vengo en cuanto hombre, vengo en Espíritu y mi naturaleza es Divina.

Algunos creen que ha sido demasiado elevado lo que he concedido a vosotros en esta Era y suponen que no se podrá ir a más, a lo cual debo deciros que esto que habéis visto y escuchado, es sólo una pequeña visión de lo que en el futuro tendréis, cuando, vencidos todos los prejuicios y liberados el espíritu y la mente, hayáis dado mayores pasos de adelanto.

Mi palabra es Universal, pero si no es escuchada por todo el mundo es por su materialismo, que como venda de oscuridad cubre sus ojos, y su oído espiritual ha perdido la sensibilidad para escuchar mi Verbo.

Cada espíritu es un templo del Señor, cada mente una morada del Altísimo; cada corazón un santuario del Pastor Divino que conduce a sus ovejas hacia la vida eterna. A todos os he hablado. A nadie le he dado de comer aparte ni le he dejado fuera; a todos los he sentado a mi mesa y en ella he repartido por igual el pan y el vino.

No quiero que vayáis a quedaros sin recibir hasta la última de las lecciones que he de entregaros. Os daré a conocer mi Obra de este tiempo desde la primera hasta la última parte, para que os sintáis capacitados para presentar a la humanidad, el testimonio de mi Palabra con obras de amor.

Mi Doctrina en este tiempo conmoverá a la humanidad. La falsedad dejará caer su máscara, la verdad brillará y se impondrá sobre la mentira que envuelve a este mundo.

No es mi última enseñanza ésta que ilumina la Tercera Era: lo espiritual no tiene fin. Mi Ley siempre está brillando como un sol divino en todas las conciencias. El estancamiento o la decadencia, sólo es propia de los humanos y ella es siempre el resultado de sus vicios y flaquezas. Cuando la humanidad finque su vida sobre cimientos espirituales y lleve en sí el ideal de elevación que os inspira mi Doctrina, habrá encontrado el camino del progreso y la perfección y nunca más se apartará de la senda que la conduce a Mí.

¡Mi paz sea con vosotros!

Deja un comentario: