Hacer luz en otros

En los sueños podremos entrever en mucho la condición de nuestro espíritu y la de otros.
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Un espíritu no recibe luz tan sólo por haber pronunciado algunas palabras como las que se acostumbran en los recintos. Ni se elevan a una morada superior tan sólo porque lo deseamos. Cada espíritu lo va logrando por sí mismo conforme sus méritos espirituales.
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Hay ocasiones que un espíritu es ejemplo para uno o muchos, tanto para encarnados o desencarnados. Ese ejemplo sí influye para que imitándolo, otros puedan hacer luz en su propio ser. Si somos luz, que es ejemplo de virtud, bien, amor, caridad, ellos al imitar aquella luz, podrán hacer luz en su espíritu.
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Todos tenemos amigos, familiares, seres queridos y amados en la siguiente morada que nos corresponderá llegado el tiempo, la almica. Todos tenemos también la responsabilidad de hacer luz en nuestro propio espíritu, de no dejarle toda esa responsabilidad a un determinado ser. Cuando uno anhela la luz, podrán presentarse mil actos alejados de la luz, y nuestro ser no tendrá por imitar ni uno de ellos, porque ha preferido la luz. Sin embargo hay hermanos que sí necesitarán que alguien les muestre el sentido de la luz, del amor, del bien.
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Tenemos por cierto que ninguno es un justo, que la tentación aún nos vence, que tenemos aún actos y hechos no nobles. Sin embargo, si estamos en este camino del Maestro, nuestro espíritu tendrá que vencer mucho de lo que era antes, porque ha empezado a preferir más la luz que la tiniebla,… y ese sólo hecho de que otros vean nuestra lucha por conservarnos en la luz, hará también luz en muchos. No llegarán a ser justos, pero podrán tener un ideal de que es posible practicar y amar la luz.
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Ejemplificar esto es sencillo,… Todos conocemos algún hermano que desde su nacimiento se ha visto imposibilitado hasta para realizar las tareas más sencillas. Y no necesariamente significa que está pasando una purificación por alguna deuda espiritual. Al observarlos en su constante lucha, de estar así durante años, décadas, nuestro espíritu no puede más que aceptar la fortaleza de ellos, de su lucha. Nuestras adversidades parecen menos, y hasta decimos dentro, que nos ahogamos en un vaso de agua. Esa perseverancia, esa lucha de aquellos hermanos hace luz en nosotros. De igual forma sin ser justos, cada uno de nosotros puede influir en muchos para bien,… por nuestra perseverancia en la luz.
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