La atenuación de la purificación por el arrepentimiento

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¿Es posible atenuar el cáliz de amargura por la purificación de las faltas cometidas?
Esta morada es de espíritus faltos de luz, donde la purificación espiritual está presente en cada uno de nosotros. Cada hermano que vemos y se cruza en nuestro camino, ha llevado ya un largo ir y venir en el trayecto de su existencia. No es la primera vez que estamos en este mundo, ya otras veces hemos sido y obrado acertada o equivocadamente en la vida.
Nuestro espíritu lleva en sí la luz de la Conciencia, como un juez le hace sentir su mal proceder. Nadie ha estado exento de esa luz, como voz sabia le ha acompañado desde que surgió del Seno divino. Nuestro espíritu tendría por justificarse de su mal proceder si algo le hubiese faltado desde su nacimiento; mas es semejante a Quién le creó y posee cada atributo de su Espíritu Divino. Nuestro Padre en Su omnisapiencia en los tiempos, ya conocía los senderos por donde habían de caer Sus hijos, por lo tanto en la Conciencia del espíritu marcó con sello indeleble toda falta, cada error, toda equivocación.
El Padre ha develado en este tiempo, que el espíritu se hizo sordo a la voz sabia que lleva en sí. Que siendo la luz que le permitía reconocer el mal por un sentir, se hizo insensible e indiferente.
Por esa insensibilidad el Padre ha tenido de nuevo que recordarle el camino al espíritu. No una sino tres veces ha descendido a quienes les pertenece en esta morada. Recordad que ha dicho, que hay mundos en donde sus moradores no han precisado de un Salvador, que han evolucionado y se han ido perfeccionando dando prioridad a la luz de la Conciencia.
No hay justo alguno en este mundo, eso debemos reconocerlo y aceptarlo. Reconocer que del sendero de luz nos hemos alejado, unos más otros menos; aceptar que nos es necesario obrar en la luz que existe indeleblemente en el espíritu por la Conciencia. En ella está la invitación mas no obligación,… de obrar con justicia, amor, bien y virtud.
Todo espíritu puede adelantar en el camino de su evolución espiritual. Todo espíritu puede ir saldando sus deudas espirituales,… la luz la lleva en sí. Nadie se le ha negado esa luz; a ninguno se le ha despojado de esa voz donde existe como sabiduría el cómo andar en el camino.
No es el dolor el que perfecciona, porque si todavía se presenta en los hijos de Dios, es prueba de lo alejados que están de la verdadera vida. Mas el dolor y la purificación pueden aminorarse, pueden acortarse ante el arrepentimiento sincero. Ese arrepentimiento no es de palabra, nace desde lo más profundo del espíritu, donde ya por convicción ha resuelto obrar en el camino de su existencia conforme a la invitación que le hace su Conciencia. Un arrepentimiento genuino donde ha decidido obrar ya con virtud, luz y bien ante su semejante y por sí mismo.
Parece que un arrepentimiento así todavía no es posible por la mayoría. Mas el Padre no pide aún perfección en las obras de los espíritus, sino una sentida convicción de que es posible obrar así cada día.
Ese arrepentimiento sincero, ese obrar a la luz de la Conciencia hará el milagro, que cada espíritu le llegue el instante de que su existencia sea un Edén, un perpetuo paraíso en el Reino de los Cielos que él mismo edificó en su propio ser.

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